jueves, marzo 26

Continuar en el Sendero

CONTINUAR EN EL SENDERO


Dice el poeta "caminante no hay camino, se hace camino al andar...". Aunque ello contiene alguna verdad, la del desamparo aparente, sin embargo para el fil√≥sofo esto no es cierto, porque como amante de la Sabidur√≠a transita su camino, aunque dubitativo a veces, repitiendo las sendas que otros han marcado. Solitario en cierta medida, y en cierta medida tambi√©n acompa√Īado, pero el camino siempre est√° ah√≠.

Solitario porque cada paso es una iniciativa propia a la que le corresponde una responsabilidad y la aceptación de unas consecuencias.

Acompa√Īado porque esa decisi√≥n no es meramente el resultado de un deseo o una idea repentina, sino la consecuencia de lo aprendido de tantos maestros. Primero, del maestro de la Vida, del karma y del dolor ligado a cada acci√≥n, del aprendizaje que se deriva de ello. Tambi√©n de los maestros que hablan a trav√©s del tiempo en las palabras sabias de los libros.

Y de esta manera caminamos al lado de Plat√≥n, de Confucio, de Plotino y de tantos otros. Tambi√©n de la mano de aquellos que nos ense√Īaron en esta vida y de los que se√Īalaron nuestro camino. De todos ellos acompa√Īados, el caminante recorre el Camino Eterno, con mejor o peor fortuna, pero siempre se√Īalado por marcas indelebles, existente siempre y solamente ignorado por aquellos que no han tenido todav√≠a la suerte de tener Maestros.

Subscríbete al Canal Oficial de Seraphis Filosofía en Acción en Telegram:


¡Recibe los √ļltimos art√≠culos de Seraphis Filosof√≠a en Acci√≥n en tu Telegram!
Desc√°rgate Telegram y entra en el anterior enlace para recibir los √ļltimos v√≠deos y art√≠culos, etc. Solo recibir√°s estos, ninguna publicidad o enlaces externos.
¡Difunde el enlace! Gracias a ti llegaremos a muchos...

miércoles, marzo 25

Siete Claves para Superar la Crisis y No Morir en el Intento 02 - Clave I: Cambia Tu Perspectiva

CLAVE 1: CAMBIA TU PERSPECTIVA



Ciertamente, la sociedad est√° en crisis, pero el ser humano tiene una dimensi√≥n atemporal y otra temporal, la crisis puede afectar a lo temporal, pero no necesariamente a lo atemporal, o sea que hay que dar tama√Īo y proporci√≥n a los problemas que nos afectan: perspectiva.

Primer Clase de Perspectiva

El Ser Humano es atemporal, aunque con manifestaciones temporales (ni√Īez, madurez, vejez, otra vida) M√≠rate al espejo, mira profundamente en tus ojos, ¿cuando te miras no sientes que en el fondo eres la misma persona de siempre, la misma desde la ni√Īez? ¿No tienes acaso la sensaci√≥n de ser m√°s all√° del tiempo, de continuidad? "En el fondo, no he cambiado, soy el mismo, me reconozco".

Pero, ¡c√≥mo es eso posible!, por favor, m√≠rate otra vez, ahora observa tu exterior, ¿qu√© ves? ¿Un hombre o mujer cargado de a√Īos, quiz√°s enfermo, quiz√°s joven y lleno de energ√≠a, quiz√°s padre o madre? ¿Recuerdas tu infancia, en el colegio, con tus padres, con tu primer amor? ¿C√≥mo ha cambiado tu cuerpo, tu cara, tu mirada, tu voz?

Entonces, hay algo en ti que cambia, y algo que permanece, hay algo en ti superficial y algo profundo, cosas que los dem√°s conocen, y cosas que t√ļ s√≥lo conoces, porque son imposibles de explicar. 

Por favor, te invito a un ejercicio: conecta con ese desconocido y mira las cosas desde ese √°ngulo, mira hacia atr√°s y hacia adelante, recorre la l√≠nea de tu vida, desde arriba, con distancia. Con la misma distancia con la que a veces juzgas lo que dices y lo que piensas. 

Pregunta: ¿Eres tu el que piensa, el que habla, o ese otro que observa, juzga c√≥mo piensas y c√≥mo hablas? Hay dos "yoes" en ti, y no lo sab√≠as, aunque s√≠ lo intuyes.

martes, marzo 24

Siete Claves para Superar la Crisis y No Morir en el Intento 01 - Las Expectativas Defraudadas: Crisis Humana y de Valores

Siete Claves para Superar la Crisis y No Morir en el Intento - 01
Las Expectativas Defraudadas:  Crisis Humana y de Valores
En el inconsciente colectivo hay incertidumbre acerca de un cercano colapso social, agravado por la desconfianza e impotencia ante las clases dirigentes, ante la falta de aut√©nticos l√≠deres. Por otro lado, nuestra educaci√≥n positivista y materialista gener√≥ la expectativa de un orden social avanzado y una prosperidad continua y progresiva. Sin embargo vemos que estas expectativas no estaban fundamentadas en la realidad, sino que m√°s bien existen ciclos econ√≥micos y sociales y ecol√≥gicos cuyas leyes desconocemos, y que de manera s√ļbita aparecen desmembrando el sistema social y econ√≥mico en cuesti√≥n de d√≠as y provocando una crisis humanitaria y de valores de profunda y larga repercusiones, especialmente para la psicolog√≠a “occidental”, que es ya hoy en d√≠a universal.
Occidente no s√≥lo ha perdido la direcci√≥n de sus l√≠deres, sino que tambi√©n ha puesto en duda su propia identidad (muchas veces a mano de esos mismos pseudo-l√≠deres pol√≠ticos) Ha puesto la semilla de la discordia y de la erosi√≥n en los propios basamentos de sus sistemas educativos y a trav√©s de los medios de comunicaci√≥n de masas en la misma opini√≥n p√ļblica. Todos los valores sociales y culturales han sido puesto en duda con la aquiescencia de los poderosos y los pol√≠ticos de toda clase.

Paciencia y Apat√≠a, ¿Cu√°l es la Diferencia?

Paciencia y apat√≠a, ¿cu√°l es la diferencia?


Un sabio sol√≠a decir que la paciencia es la madre de la ciencia, aunque para ser m√°s espec√≠fico yo dir√≠a que es uno de los requerimientos de la Sabidur√≠a, que no es lo mismo que la Ciencia, pues esta a veces, se comporta como ciencia de la locura cuando se abandona al estudio de la materia y olvida a√Īadir algunas gotas de filosof√≠a a sus teor√≠as e investigaciones.

La paciencia es una de los nombres “todopoderosos” que se invoca frecuentemente, cada vez que nos vemos en problemas que no sabemos resolver, cada vez que la furia nos invade, recurrimos a la tan conocida frase “hay que ser paciente”. Otras veces la utilizamos como defensa cuando alguien nos impele a hacer un trabajo, o cuando nos demandan el cumplimiento de nuestras responsabilidades.

Sin embargo la paciencia no significa “espera, necesito m√°s tiempo”, o “no lo hice, no desesperes”, ni tampoco “lo har√© ma√Īana”. Tampoco significa un estado de quietud, pasividad e inercia, de aparente calma, que m√°s bien es una especie de indiferencia o apat√≠a, falta de reacci√≥n ante las cosas que suceden en nuestra vida.

La paciencia verdadera est√° asociada a la Sabidur√≠a, porque en realidad consiste en ir m√°s all√° del mero conocimiento de algo, es saber sufrir la espera, el dolor, pero al mismo tiempo ver detr√°s de cada hecho sus relaciones internas, su desenvolvimiento, sus antecedentes y sus consecuencias a trav√©s del tiempo.

Por eso la paciencia aconseja siempre el momento oportuno para cada cosa, el momento preciso, ni antes ni después, para que nuestra acción sea fructífera. La paciencia, pues, es propia de los sabios, de los que ven más allá de la superficie de las cosas.

Mientras que la sumisión y la apatía es de los vagos e ignorantes, de los cobardes que no quieren afrontar las cosas.

Seamos pues pacientes y verdaderamente activos en nuestras vidas, llenos de iniciativa y acciones... !pero cuando el momento lo requiera¡

lunes, marzo 23

Ante una Nueva Edad Media VI - "La Pérdida de los Ideales"

La Pérdida de los Ideales
Caída de una Civilización



Desde la antig√ľedad m√°s remota de la que tenemos conocimiento, en toda √©poca de disturbio y caos ha sido frecuente las lamentaciones por la p√©rdida de la moral. E incluso es un tema fundamental de conversaci√≥n de cualquier generaci√≥n al llegar a cierta edad, acusando a la nueva generaci√≥n de falta de moral y p√©rdida de costumbres tradicionales. Es propio de la mentalidad conservadora condenar toda innovaci√≥n, as√≠ como de la mentalidad progresista considerar todo lo nuevo como positivo. Y como adem√°s lo que hoy se considera moral ma√Īana no lo ser√° y pasado ma√Īana volver√° a serlo, la confusi√≥n es total al juzgar estos valores.

Sin embargo para la sociedad egipcia no exist√≠a la llamada mentalidad progresista, es decir el considerar que nos dirigimos hacia alg√ļn tipo de perfecci√≥n m√°s o menos lejana en el tiempo. Desde el comienzo de los tiempos Maat fue establecida, las leyes, los c√°nones, las instituciones fueron dadas en su m√°xima perfecci√≥n (al menos para √©poca, pues durante miles de a√Īos fue el √ļnico foco realmente civilizado), por consiguiente no exist√≠a anhelo por progresar sino m√°s bien retornar al modelo primigenio, acercarse lo m√°s posible al mismo, y todo lo que no fuese en esa direcci√≥n era perverso, era Isfet, el mal.

¿C√≥mo podemos distinguir la protesta conservadora generacional, digamos rutinaria, de una aut√©ntica protesta ante una p√©rdida real de valores en una cierta √©poca?. Evidentemente no se trata de la p√©rdida de una costumbre concreta o de una moral epocal determinada, sino m√°s bien de una p√©rdida de fe de esa sociedad en s√≠ misma, en sus propios ideales, cualesquiera que estos fuesen. 

Ante una Nueva Edad Media V - La Subversión del Orden Social

La Subversión del Orden Social


Una de las principales quejas que encontramos de forma repetitiva en el Canto de Ipuwer se refiere a la subversión del orden social. Desde una perspectiva actual las quejas de Ipuwer pudieran sonar a rancio conservadurismo y bien podrían ser objeto de crítica. Sin embargo los conceptos que hoy tenemos acerca de lo político y el orden social no pueden ser aplicados al Antiguo Egipto. No se trata pues de izquierdas o derechas, o capitalismo y comunismo, ni sistemas dictatoriales o democráticos. Pues si por valores democráticos (que no es lo mismo que un sistema democrático de partidos) entendemos la presencia de igualdad de oportunidades, la igualdad también de acceso a los recursos educativos, la libertad religiosa y de pensamiento, así como la igualdad de derechos de los sexos, estos valores indudablemente estaban presente en el Antiguo Egipto, por no mencionar la existencia de un sistema judicial, jurados, abogados defensores, policía, derecho de aguas y propiedades, etc., etc.

Pero lo que realmente sustentaba el orden social era la idea de la aristocracia por el m√©rito. Las Escuelas de la Vida, Per Ankh, era uno de las instituciones fundamentales sobre las que se asentaba la selecci√≥n de individuos seg√ļn su m√©rito personal para ocupar puestos claves en la administraci√≥n y en el sacerdocio. 

Ante una Nueva Edad Media IV - La invasión de los "Aammu"

La invasión de los "Aammu"


Los enemigos tradicionales de Egipto, paradigm√°ticos, fueron siempre los pueblos del desierto y en general los orientales semitas, o Aammu, porque representaba a los pueblos sin orden, sin Maat. El concepto de Maat, lo justo, lo recto, la Ley, era fundamental e inherente a la forma de vida egipcia. El fara√≥n ten√≠a como principal oficio el mantenimiento de Maat. 

Muchos son los valores necesarios e importantes dentro de una sociedad, así por ejemplo la libertad, o la igualdad de oportunidades, o la expresión libre del pensamiento, o el derecho a la educación, etc. Pero desde luego si optamos por uno solo de esos valores, ninguno de ellos podría garantizar los otros, pues una sociedad puede ser absolutamente libre y al mismo tiempo injusta. Sin embargo la justicia y el orden es un valor fundamental que permite el ejercicio y la existencia de los otros valores sociales, tanto los ideológicos como los morales.

Para el egipcio cl√°sico el mal no era ning√ļn tipo de ser abominable que incitaba a la tentaci√≥n, sino que el mal era por definici√≥n la ausencia de orden, Isfet. Por ese motivo, los beduinos del desierto, la amenaza constante de sus formas de vida, el expolio y la razzia, y los orientales en general representaban esa ausencia de tejido social organizado, esa falta de Maat o Isfet, el mal por excelencia. 

¿Ser√° culpa de los jud√≠os otra vez?

¿Ser√° culpa de los jud√≠os otra vez?
Comportamientos medievales en el siglo XXI


En la serie que desarrollamos sobre la Edad Media en este mismo blog explicamos las caracter√≠sticas sociales, hist√≥ricas y pol√≠ticas de los periodos intermedios o edades medias. Pero hay un aspecto que atrae poderosamente la atenci√≥n: la psicolog√≠a conspiranoica, los alarmismos injustificados, las cazas de brujas y las teor√≠as insostenibles que sobre todo lo que est√° ocurriendo impregnan de manera asfixiante las redes sociales. 

De repente, como hongos despu√©s de las lluvias oto√Īales, aparecen por todas partes agoreros de todas clases, como los de pasadas √©pocas oscuras, pero ahora vestidos de "influencers", "youtubers" y de "whatsaperos inmoderados", con las teor√≠as m√°s peregrinas que nadie pudiera imaginar.

√Čstas especies de ratas que surgen de las alcantarillas inconscientes y oscuras de nuestras redes  sociales, se ven "obligadas" por petici√≥n abrumadora de sus fieles seguidores y ac√≥litos (al menos eso dicen ellos) a iluminarnos, a contarnos los secretos que s√≥lo ellos saben, a despertar nuestros dormidos cerebros para que percibamos la realidad que ellos, s√≥lo ellos, conocen. 

Unos gui√Īos apropiados hace que sus babeantes seguidores y los timoratos que no saben qu√© pensar y creer, acaben por tragarse todo lo que dicen y, movidos por un af√°n de proselitismo, o quiz√° para asegurarse viendo la reacci√≥n de otros, mandan compulsivamente estos mensajes y v√≠deos a toda la lista de sus amigos y familiares. Familiares y amigos que por otro lado les importa un bledo en circunstancias normales. 

domingo, marzo 22

Ante una Nueva Edad Media III - Los Periodos Intermedios en el Antiguo Egipto

Ante una Nueva Edad Media III 
Los Periodos Intermedios en el Antiguo Egipto


Uno de los pocos ejemplos relativamente bien documentados de per√≠odos intermedios se da en la historia del Antiguo Egipto. El Primer Periodo Intermedio del Antiguo Egipto transcurre de c. 2175 a 2040 a. C. Es un periodo de caos cuyas causas se encuentran en la progresiva descentralizaci√≥n del poder durante el reinado de Pepi II, en la VI dinast√≠a, aunque quiz√° sus causas m√°s profundas haya que buscarlas en la V dinast√≠a. Los faraones sustituyeron poco a poco una nobleza basada en el m√©rito personal y no transferible, por una nobleza hereditaria a la que colmaron de poder y posesiones, como forma de mantenerlos a su lado, y que a la postre convirti√≥ a los nomarcas y caciques locales en los √ļnicos poderes reales del estado, permaneciendo la figura del fara√≥n como un mero poder nominal.

A esta situaci√≥n se a√Īadi√≥ una serie de periodos de sequ√≠as que provocaron hambruna entre el pueblo, y empuj√≥ a las tribus del desierto a ocupar el valle en busca de subsistencia. Poco a poco la anarqu√≠a se apoder√≥ del pa√≠s y √©ste se vio invadido por los pueblos asi√°ticos, quienes siempre fueron considerados como prototipo del caos y el desorden. El final de este periodo se corresponde con los inicios del Imperio Medio, resultado del esfuerzo de los monarcas tebanos para reunificar y reorganizar el pa√≠s.

El Segundo Periodo intermedio comienza con la XII dinastía, 1800 AC, que poco a poco va perdiendo el poder y es sucedida por la XIII dinastía caracterizada por su gran debilidad y por aparecer por primera vez entre sus reyes uno de estirpe semítica, Khendjer. Este proceso disgregador se aceleró durante la XIV dinastía que es cuando hace su aparición los Hyksos, pueblos de origen semítico que progresivamente invaden el delta hasta constituirse sus líderes en faraones durante la XV y XVI dinastías.

Ante una Nueva Edad Media II - Características de las Edades Medias

Ante una Nueva Edad Media II
Características de las Edades Medias

Hay muchos elementos que a menudo se consideran propios de los periodos intermedios, tales como la p√©rdida del conocimiento cient√≠fico y t√©cnico, el sectarismo, la tendencia al separatismo y disoluci√≥n de las entidades pol√≠ticas en beneficio de peque√Īas subestructuras de poder como ocurri√≥ con el sistema feudal, y la aparici√≥n de las grandes hambrunas, epidemias y guerras. No obstante esta visi√≥n particular de los periodos intermedios, de las √©pocas negras, corresponde m√°s que a un concepto aceptado por los historiadores modernos a una visi√≥n conservadora del mundo, al viejo tema del "orden versus caos".

Es innegable que muchas de estas caracter√≠sticas hacen su aparici√≥n en los periodos intermedios. Pero, ¿son exclusivos de esos tiempos? Tomemos algunos ejemplos y veamos si podemos descubrirlos en otros escenarios.

La pérdida del conocimiento técnico y científico

Nuestra √©poca que, para muchos, desde una mentalidad conservadora y tradicionalista, representa una √©poca de decadencia y una puerta de entrada a nueva edad media, se caracteriza por un despliegue, todav√≠a en plena ebullici√≥n, de innovaci√≥n tecnol√≥gica y una gran facilidad para la difusi√≥n y acceso al conocimiento, nunca antes experimentada. 

Fen√≥menos como la educaci√≥n obligatoria universal o el acceso a Internet, la televisi√≥n y la radio, incluso en los pa√≠ses m√°s atrasados, ha permitido que hasta en los lugares m√°s alejados y aislados del mundo cualquier hombre pueda educarse y adquirir informaci√≥n. 

Por contra, en muchos de los periodos calificados de "clásicos" o considerados como cimas de la civilización humana, este conocimiento estaba limitado a unos pocos, el acceso al mismo, incluso por parte de los privilegiados, era reducido, dificultoso y condicionado.

En el Antiguo Egipto el conocimiento estaba limitado a aquellos que ten√≠an acceso a la educaci√≥n sacerdotal, y aquellos al servicio de la administraci√≥n. Incluso este conocimiento era compartimentado, es decir, el conocimiento de los artesanos de Deir el Medineh, que llegaron a constituir una autentica hermandad poseedora de sus propios secretos, no era accesible al resto de los artesanos ni letrados. Una caracter√≠stica frecuente de las antiguas civilizaciones era precisamente lo contrario de lo que hoy vemos: el conocimiento deb√≠a ser preservado, racionado y hab√≠a que crear barreras espec√≠ficas ante el com√ļn de la gente. Desde este punto de vista, podr√≠amos decir que la Edad Media Europea no se apart√≥ del uso de muchas otras civilizaciones en sus momentos de m√°ximo esplendor.

Ante Una Nueva Edad Media I - Los Periodos Intermedios

ANTE UNA NUEVA EDAD MEDIA - I
LOS PERIODOS INTERMEDIOS 


En nuestra civilizaci√≥n occidental la Edad Media ocupa un lugar destacado, es un punto de referencia, se asemeja a un trauma infantil a√ļn no totalmente superado y que sobrevive de alguna manera en nuestra conciencia.

Cada ciclo corto hist√≥rico posee tambi√©n sus traumas propios, sus momentos de conflicto que van a favor o en contra de ciertas ideas. As√≠, por ejemplo, las grandes revoluciones de los √ļltimos dos siglos representaron manifestaciones del pensamiento humano que todav√≠a contin√ļan en discusi√≥n. Realmente se convierten en "historia" cuando sus contenidos ideol√≥gicos pierden vigencia, cuando las ant√≠tesis enfrentadas en esas revoluciones se sintetizan en nuevas formas de pensamiento que superan las contradicciones anteriores. 

S√≥lo unos a√Īos atr√°s, el paradigma con el que analizar los movimientos pol√≠ticos y sociales, las confrontaciones de estados y la proyecci√≥n hist√≥rica de estos consist√≠a en la llamada "Guerra Fr√≠a" y la divisi√≥n del mundo en el "Mundo Libre", el "Tel√≥n de Acero" y los llamados "Pa√≠ses No Alineados" o del Tercer Mundo. Hoy en d√≠a parece que nos dirigimos a situaciones distintas donde la pertenencia a una civilizaci√≥n u otra, a una cultura distinta es m√°s importante que la adscripci√≥n ideol√≥gica y pol√≠tica.

lunes, marzo 16

¿El Fin del Mundo est√° cerca: Covid 19?


El Fin del Mundo est√° cerca, y siempre tenemos alguna raz√≥n para creerlo: cada vez es algo diferente, algunos a√Īos atr√°s la raz√≥n (?) para ello estribaba en que el fin del milenio se aproximaba, en otras ocasiones porque cierto cometa se acercaba a la Tierra, o porque aparec√≠an extra√Īos signos en el cielo, o porque el Calendario Maya as√≠ lo preve√≠a, o por una nueva interpretaci√≥n de las profec√≠as de Nostradamus.

El caso es que siempre estamos cercanos al Fin, muchas veces... Y seguramente el final va a llegar, a cada uno de nosotros, sin posible escapatoria, porque todos tenemos que morir, eso es seguro, solos o en compa√Ī√≠a de millones, lo cual no nos hace ni m√°s ni menos felices, porque la muerte es la muerte: finito, end, done, ¡sayonara baby!

viernes, marzo 6

El Gen Egoísta y el Final del Ser Humano - Ciencia y Cientifismo 08

El Gen Ego√≠sta y el Final del Ser Humano


El reduccionismo cient√≠fico ha llevado de manera inevitable a la formulaci√≥n de ideas en el √°mbito de las ciencias naturales y de la biolog√≠a gen√©tica tales como la famosa controversia del "Gen Ego√≠sta", libro que desat√≥ una gran pol√©mica pero que ha influenciado en gran parte el pensamiento evolucionista de los √ļltimos treinta a√Īos.

"The Selfish Gene", escrito por Richard Dawkins, y publicado en 1976, propone en resumidas cuentas que la selecci√≥n natural no ocurre a nivel de especie o grupo, no es colectiva, sino que sucede a nivel individual y, a√ļn m√°s, que esto ocurre a nivel del gen y que este es el actor fundamental de la aventura evolucionaria. Este punto de vista centrado en el gen, propone que la misi√≥n del organismo es evolucionar para maximizar las posibilidades de supervivencia de los genes. En otras palabras, lo que importa es el gen, es el actor real, el organismo es solo el instrumento del gen, de su supervivencia. Es como decir que un edificio se construye para preservar los ladrillos.

El t√≠tulo del libro alude tambi√©n a otro aspecto, digamos, moral. Todo altruismo entre individuos, toda colaboraci√≥n y trabajo en equipo de una especie no ser√≠a m√°s que otra de las estrategias del “gen ego√≠sta” para perpetuarse, para permitir la supervivencia del grupo y como resultado la supervivencia del gen.

Ya s√≥lo queda pues dar el salto final: la materia est√° pues en el origen de todo, sus leyes son las √ļnicas leyes reales, sustanciales, el resto es s√≥lo la producci√≥n sofisticada de la materia, la materia ha llegado a descubrirse a s√≠ misma y descarta la existencia de cualquier otra cosa. 

La Dejación de la Filosofía y el Reduccionismo Científico - Ciencia y Cientificismo 07

La Dejación de la Filosofía y el Reduccionismo Científico


Pero, ¿c√≥mo hemos llegado a esta situaci√≥n? Si bien la ciencia no puede calificarse de infalible, y aunque sus dogmas de hoy sean ma√Īana considerados "aproximaciones" a la verdad que ser√°n tenidas por obsoletas o incluidas dentro de un nuevo modelo te√≥rico, sin embargo puede aducir en su favor que su m√©todo le ha llevado a constantes logros que han transformado el mundo, al menos desde el punto de vista material, e incluso espiritual, pues ha facilitado el acceso a la educaci√≥n a millones de personas.

En el otro lado del espectro, podemos constatar que la filosof√≠a ha fracasado, ha permanecido estancada en su conjunto, las m√°ximas referencias filos√≥ficas siguen siendo en muchos casos los sistemas creados por otros hombres hace cientos de a√Īos, e incluso en el caso de la filosof√≠a occidental ha sido necesario acudir a la tradici√≥n lejana del oriente para darnos nuevas interpretaciones que den un viso aparente de vida al ya casi muerto fil√≥n filos√≥fico occidental. Es la dejaci√≥n de la filosof√≠a la que ha dejado el vac√≠o ocupado por la ciencia fundamentalista de un lado, y por el resurgir de los nuevos fundamentalismos religiosos.

Mente Lógica y Mente Analógica - Ciencia y Cientificismo 06

Mente Lógica y Mente Analógica


Nuestra cultura materialista se ha convertido en un obstáculo cuando tratamos de conectar con la realidad natural, nos ha convencido de que el agua es sólo H2O, de tal manera que olvidamos que también es Vida. Rechaza instintivamente todos los valores espirituales, dado que no pueden ser medidos y afirma que nuestra actividad mental es solamente la producción de nuestras neuronas, como si el pensamiento se tratase de una especie de jugo segregado pasivamente por la actividad fisiológica de las células del cerebro.

Además, nos fuerza a vivir en una especie de realidad paradójica y contradictoria, pues de un lado, en nuestro trabajo, en la universidad, en el laboratorio, creemos solamente en las cosas que pueden ser tocadas, que son densas y visibles. Pero por otro lado, el mismo individuo que mantiene los principios anteriores en sus operaciones diarias, puede creer en ciertos valores morales o credo, la mayor parte de las veces relacionados con "principios invisibles" y con un plano superior no reconocido por la "lógica".

Hemos sido sometidos a esta especie de esquizofrenia durante los √ļltimos siglos, oblig√°ndonos a aceptar este estado de cosas. Toda otra alternativa es considerada como el retorno a un tipo de pensamiento pre-l√≥gico propio, seg√ļn los sacerdotes de la nueva religi√≥n l√≥gica y cient√≠fica, de sociedades primitivas y atrasadas, de gente inculta y cr√©dula, indigna de participar de forma seria en un mundo dirigido por las lineas maestras de la ciencia y el conocimiento tecnol√≥gico. 

En todo caso, las creencia en valores espirituales, en puntos de vistas suprasensibles del mundo, s√≥lo es aceptadas en el marco de la vida privada e individual. Se trata de una concesi√≥n menor: sea usted cient√≠fico, racional y materialista en su vida p√ļblica, aunque si le place puede entregarse a sus "locuras" en la vida privada, como especie de fantas√≠a personal y relajante.

Ciencia y el Método Científico Materialista - Ciencia y Cientificismo 05

Ciencia y el Método Científico Materialista
Por definición el método científico es el cuerpo doctrinal que rige la investigación de los fenómenos y la manera de adquirir nuevo conocimiento, además de corregir e integrar cualquier conocimiento previo. Se fundamenta en la colección de datos observables, empíricos, medibles y sujetos a principios específicos de razonamiento.

Los investigadores cient√≠ficos proponen hip√≥tesis como explicaci√≥n de los fen√≥menos naturales y dise√Īan a partir de ello estudios experimentales que puedan predecir los hechos de forma adecuada. Las teor√≠as unen un conjunto de hip√≥tesis en una estructura coherente, que a su vez ayuda a la formaci√≥n de nuevas hip√≥tesis. 

Ahora bien, la definición del método científico impone unos límites claros: debe limitarse a los datos observables, empíricos y medibles sometidos a un tipo determinado de razonamiento.

El m√©todo cient√≠fico tiene por consiguiente unas reglas precisas y limitadas, a pesar de ello, tal como ya hemos mencionado anteriormente, en la mayor parte de los grandes descubrimientos que han marcado nuestro mundo este m√©todo raramente se ha aplicado. 

jueves, marzo 5

La Ciencia como Fe: Fundamentalismo Científico - Ciencia y Cientifismo - 04

La Ciencia como Fe: Fundamentalismo Científico


De la misma manera que hoy en día asistimos al surgir de diversos fundamentalismos religiosos, también se puede afirmar que en ciertos ambientes pseudocientíficos ha aparecido una especie de fundamentalismo científico.

El término fundamentalismo se aplica generalmente a movimientos religiosos o puntos de vistas que se caracterizan por un retorno estricto a los principios fundamentales, por la adherencia rígida a dichos principios y a menudo por la intolerancia a las otros puntos de vista, todo ello junto a una clara oposición al secularismo.

El fundamentalismo cient√≠fico participa de alguna manera en esta definici√≥n, dado que consiste en la creencia de que todo el conocimiento universal y del mundo es accesible y finalmente controlable por la raz√≥n humana. En parte es una evoluci√≥n del pensamiento positivista, a menudo expresado en films, novelas, etc., como aquellos relatos que presentan una visi√≥n de un mundo "feliz" regido por una oligarqu√≠a de cient√≠ficos. En parte ese sue√Īo delirante est√° influenciado por los avances en la tecnolog√≠a y en la llamada inteligencia artificial, as√≠ como los avances en el campo de la biolog√≠a gen√©tica. 

La Era de la Ciencia - Ciencia y Cientificismo - 03

La Era de la Ciencia

¿A qu√© estadio comtiano corresponden las Pir√°mides?
La definici√≥n de nuestra era como cient√≠fica, y las l√≥gicas consecuencias ideol√≥gicas que de ello se derivan, es el resultado de la filosof√≠a positivista que afirma que el √ļnico conocimiento v√°lido es el cient√≠fico, y que dicho conocimiento solo puede proceder a trav√©s de teor√≠as contrastadas por el m√©todo cient√≠fico. Esta filosof√≠a fue desarrollada por Auguste Comte (1798-1857):

"Estudiando el desarrollo de la inteligencia humana [...] creo haber descubierto una gran ley b√°sica, a la que se halla sometida la inteligencia con una necesidad imposible de variar [...]: cada una de nuestras principales concepciones, cada rama de nuestros conocimientos pasa necesariamente por tres estadios te√≥ricos diferentes: el estadio teol√≥gico, o ficticio; el estadio metaf√≠sico, o abstracto; el estadio cient√≠fico, o positivo... De aqu√≠ proceden tres tipos de filosof√≠as, o de sistemas conceptuales generales, acerca del conjunto de los fen√≥menos; que se excluyen rec√≠procamente. El primero es un punto de partida necesario para la inteligencia humana; el tercero es su estado fijo y definitivo; el segundo est√° destinado √ļnicamente a servir como etapa de transici√≥n”.

(Curso de Filosofía Positiva, Auguste Comte, definición de la Ley de los tres estadios)

A trav√©s de esta simplista observaci√≥n de la historia humana y del desarrollo del pensamiento, Comte y sobre todo sus seguidores, conscientes o inconscientes, han plagado nuestros sistemas de ense√Īanza y la opini√≥n p√ļblica con una ideolog√≠a omnipresente y a menudo utilizada por el cientificismo: todo m√©todo de adquisici√≥n de conocimiento debe limitarse a enfoques naturales, f√≠sicos y materialistas.

Escepticismo y Pseudoescepticismo - Ciencia y Cientificismo - 02

Escepticismo y Pseudoescepticismo


El concepto de escepticismo incluye una amplia variedad de puntos de vistas filos√≥ficos, actitudes personales, y sistemas de pensamiento. As√≠, com√ļnmente se entiende por escepticismo la doctrina que dice que el conocimiento verdadero es inalcanzable o incierto, o bien se refiere a una actitud de duda ante cualquier nuevo conocimiento.

Como método filosófico incluye las doctrinas que consideran la duda sistemática como una forma de alcanzar el conocimiento, o la aceptación de límites al conocimiento, o bien la posición crítica que considera que todos los valores morales son subjetivos y relativos, e incluso aquellas proposiciones más extremas que adoptan un punto de vista negativo respecto a la conducta humana desconfiando sistemáticamente de su bondad e intenciones, dando lugar a una actitud pesimista o cínica.

El escepticismo científico se centra en juzgar la verdad basándose en la verificación y falsabilidad, la capacidad de una teoría para someterse a todas las pruebas que pretenden demostrar su falsedad (refutabilidad). Los científicos escépticos no afirman a priori que un hecho anormal deba ser automáticamente rechazado, sino que más bien afirman que los fenómenos paranormales o inusuales deben ser examinados críticamente en busca de fuertes evidencias antes de poder ser aceptados.

Cientificismo, La Nueva Fe - Ciencia y Cientificismo - 01

CIENTIFICISMO, LA NUEVA FE


Como ya ha sucedido en otras √©pocas, cuando una moda de pensamiento o una tendencia alcanza su m√°ximo poder justo entonces comienza su declive. La Ciencia no forma parte ya ni de un conjunto amplio de caminos para alcanzar el conocimiento, ni su significado es en absoluto cercano al de Sabidur√ća. 

En el pasado el concepto de Ciencia abarcaba todo el conocimiento humano y por tanto no era ajeno al acervo del hombre sabio ni del genio. Sin embargo hoy la Ciencia es una entidad aparte, ya no es un concepto sino un cuerpo organizado con sus devotos fieles quienes pretenden poseer la √ļnica clave de acceso al conocimiento. Con aparente humildad el cient√≠fico afirma no poseer todos los conocimientos, pero al mismo tiempo declara taxativamente que todo lo que no est√© contenido en el m√©todo cient√≠fico no posee valor, o sea puede haber otro conocimiento pero este ser√≠a vago y limitado si no falso.

Sin embargo para filósofos como Platón era habitual unir a conceptos metafísicos demostraciones geométricas y matemáticas, o en el caso de Leonardo su obra es un ejemplo de la la unión del arte, la ingeniería y las matemáticas.

El Autoconocimiento


Lo primero que se necesita para obtener autoconocimiento, es ser profundamente consciente de la propia ignorancia, y sentir en cada fibra del coraz√≥n que uno se enga√Īa incesantemente a s√≠ mismo.


El segundo requisito es la convicci√≥n a√ļn m√°s profunda que tal conocimiento –el conocimiento intuitivo y cierto– puede llegar a obtenerse con esfuerzo.


El tercero y más importante es una determinación indomable para obtener y hacer frente a ese conocimiento.


Este tipo de conocimiento de s√≠ mismo no puede alcanzarse por lo que los hombres llaman ordinariamente “autoan√°lisis”. No se logra por razonamiento o por ning√ļn proceso cerebral; ya que consiste en el despertar consciente de la naturaleza Divina del hombre. El obtener este conocimiento es un logro m√°s grande que el de regir los elementos o conocer el futuro.
H. P. Blavatsly "Self-Knowledge"



miércoles, marzo 4

El Sufismo Universal V - Qu√© Ense√Īa el Maestro Suf√≠


Un afamado Sabio, en su peregrinaci√≥n lleg√≥ a una ciudad. Los notables del lugar acordaron hacerle un recibimiento y solicitarle la gracia de hablar a las gentes del pueblo y que les ense√Īase. 

El Sabio accedi√≥, as√≠ que el pueblo esper√≥ con ansiedad sus palabras, todo era murmullo y expectaci√≥n. Se hizo finalmente el silencio y el Sabio pregunt√≥: 

-'¿Sab√©is de qu√© os voy a hablar?'

La gente perpleja respondi√≥: ‘No Se√Īor, no sabemos lo que nos vas a decir’

Ante lo cual el Sabio con gesto de desagrado dijo: 

-'¿Pues si no sab√©is de que os voy a hablar, c√≥mo quer√©is que dirija la palabra a gente tan ignorante?’- y resueltamente se march√≥. 

martes, marzo 3

Conócete a Ti Mismo VIII - El Camino Filosófico y el Acceso a lo Sagrado

EL CAMINO FILOS√ďFICO Y EL ACCESO A LO SAGRADO


El camino filos√≥fico, tal como su nombre indica, parte del amor a la sabidur√≠a, pero ¿de qu√© sabidur√≠a estamos hablando?  Se pueden distinguir dos planos naturales, la naturaleza entendida como el conjunto del que formamos parte en la Tierra, con sus leyes y exigencias, y la Naturaleza como expresi√≥n universal de las leyes de la creaci√≥n, y sobre todo como contenedora del prop√≥sito √ļltimo del Universo. 

Este doble sentido de lo natural, nos permite hablar de dos niveles de expresi√≥n de la sabidur√≠a: la sabidur√≠a como el conocimiento y pr√°ctica adecuada que nos lleva a triunfar en el sentido darwinista de la evoluci√≥n, dentro del mundo cuaternario, y la Sabidur√≠a como la realizaci√≥n y plasmaci√≥n de las leyes √ļltimas, digamos supernaturales, que llevan a todos los seres vivos a ir m√°s all√° de sus propias limitaciones y condicionamientos. 

Y si bien, el comienzo parte del con√≥cete a ti mismo, en realidad se trata de un viaje de ida y vuelta, porque el comienzo real est√° en la √Čpsilon d√©lfica, en el descubrimiento y sorpresa ante un elemento inesperado, que es el elemento inspirador que fuerza al hombre a la b√ļsqueda una Sabidur√≠a que est√° por encima de la sabidur√≠a animal.

Con√≥cete a Ti Mismo VII - El Primer Paso en la Conquista Moral y √Čtica

EL PRIMER PASO EN LA CONQUISTA MORAL Y √ČTICA


En todas las tradiciones religiosas existe un punto de partida basado en la revelaci√≥n de una escritura o conjunto de creencias. Uno de los valores se√Īalados como obligatorios para sus seguidores es precisamente tomar como principios √©ticos los revelados por dicha religi√≥n, y como obligaciones morales las derivadas de ellos. Sin embargo esta forma de acceso a la moral es, como m√≠nimo, autom√°tica, requiriendo no an√°lisis ni juicio por parte del creyente, que adopta los puntos de vista de sus correligionarios con el fin de ser aceptado por los dem√°s tanto en esta vida , como en la otra vida. 

Sin embargo las tradiciones m√°s profundas, cercanas a la filosof√≠a, o sea aquellas que no hacen de la revelaci√≥n autom√°tica la fuente del comportamiento, sino a partir de una conquista personal de la libertad y la conciencia, insisten en la necesidad primera de establecer una conversaci√≥n interior. Se trata de la b√ļsqueda de una iluminaci√≥n que permita confrontar los problemas de la vida, a partir de una fuente oculta y omnisciente que se encuentra en el mismo interior del ser humano, m√°s all√° de los  componentes psico-fisiol√≥gicos que constituyen la personalidad humana.

Conócete a Ti Mismo VI - Virtudes Prácticas y Virtudes Intelectuales

Virtudes Pr√°cticas y Virtudes Intelectuales
Podríamos definir pues la virtud, en el hombre que posee una quintaesencia activa, como el poder de ese quinto factor manifiesto sobre los otros cuatro. También lo podríamos comparar como una especie de luz que intenta penetrar una masa oscura, que sería nuestra personalidad cuaternaria, y que puede ser más o menos intensa o clara, correspondiéndose así con virtudes maduras, logradas, y con virtudes sólo en potencia, o malogradas.

Arist√≥teles, afirmaba que las virtudes del alma pod√≠an dividirse en intelectuales, aquellas obtenidas mediante aprendizaje mental, y pr√°cticas o aquellas obtenidas por repetici√≥n en sucesivos intentos. Seg√ļn dec√≠a √©l, las virtudes intelectuales son m√°s d√©biles que las virtudes pr√°cticas, mucho m√°s s√≥lidas y fijas. No obstante, a mi parecer, no hay que confundir el poder intr√≠nseco de una virtud, medida desde el punto de vista de los principios √©ticos o sea su mayor o menor cercan√≠a o similaridad a la √Čtica superior, con el poder o resistencia de una virtud frente a los embates diarios de la vida.

lunes, marzo 2

Con√≥cete a Ti Mismo V - "Sabidur√≠a, Objeto de la Moral y Principio de la √Čtica"

Sabidur√≠a, objeto de la moral y principio de la √Čtica


El ser humano se caracteriza por una insaciable curiosidad, por la necesidad constante de conocer. Nuestra moderna civilizaci√≥n ha hecho de ello un objetivo, pero lo ha confundido con la mera informaci√≥n, con la acumulaci√≥n del dato, como si el ser humano se tratase de una especie de dispositivo electr√≥nico capaz de acumular y acumular informaci√≥n. La informaci√≥n se ve como equivalente al conocimiento, y este se convierte en una pieza de intercambio, en un valor que se puede adquirir y vender como si de un bien material se tratase. Las Universidades, por ejemplo, se diferencian en poco de un gran almac√©n, all√≠ se exponen las √ļltimas modas del pensamiento, se regalan los conocimientos de saldo, y se pone un alto precio a las √ļltimas tendencias, ll√°mese masters o cursos post doctorado.

La Sabidur√≠a, por el contrario, no puede ser objeto de venta, no puede transferirse de manera autom√°tica, a modo de inyecci√≥n. La Sabidur√≠a m√°s bien se puede proponer, como est√≠mulo y desaf√≠o, porque el que pretenda poseerla tiene que reflejarla, como si de un espejo se tratase, en su interior, y para ello tiene que buscar la rendija que permita el paso de la luz al interior, tiene que liberar de polvo la superficie oscura del espejo interno, y ello requiere un trabajo tan personal, que lo hace intransferible. Porque nadie puede transferir la sabidur√≠a de "Juan", ni la de "Pepe", por otro lado algo totalmente in√ļtil, en todo caso puede  estimular y se√Īalar a la Sabidur√≠a Universal, para que otros puedan as√≠ buscar y alcanzar su propia versi√≥n personal de la sabidur√≠a.