jueves, abril 18

Filosofía de la India 4 - Los Vedas

LOS VEDAS

Una aproximación interna



Constituyen los Vedas la literatura m√°s antigua de los pueblos arios de la India. Su nombre deriva de la ra√≠z vid (conocer). “V√©da” significa conocimiento, sabidur√≠a, y se relaciona con otras ra√≠ces indoeuropeas como la del protoindo-europeo weyd (saber, ver) y en lat√≠n videŇć (ver).

Esta asociaci√≥n de significados, conocer-ver, nos recuerda otro concepto propio del hinduismo: avidya, o sea la falta de sabidur√≠a o ignorancia, a-vidya, es el resultado de no-ver, o sea de no darse cuenta, de no percibir la realidad de las cosas, debido a la ilusi√≥n (maya) en la que estamos inmersos en este mundo.

Otra palabra hind√ļ, agnyana, tiene tambi√©n el significado de ignorancia, pero en este caso se refiere a la falta de conocimiento (a-gnyana), su ausencia, que puede ser corregida con la oportuna instrucci√≥n. Sin embargo, avidya es la ignorancia del que esencialmente no ve, del que no tiene capacidad para penetrar m√°s all√° de la ilusi√≥n de este mundo. Se puede conocer muchas cosas, enumerar largas listas de conceptos, y a pesar de todo ello no darse cuenta de cu√°l es la esencia de nuestra vida y de este universo en el que nos manifestamos.

Esta revisi√≥n etimol√≥gica tiene como intenci√≥n entender la profundidad del nombre que reciben estos textos antiqu√≠simos, los Vedas. Hay en ellos, encerrado bajo aparentes f√≥rmulas sacrificiales e himnos a los dioses, un conocimiento profundo del Ser humano y del Ser del Universo.

Los Vedas tienen varios niveles de lectura, una forma m√°s superficial, ritualista, y otra profunda, un segundo discurso al que s√≥lo tienen acceso los sabios que conocen sus claves de interpretaci√≥n. Son libros inspirados, comunicados (Sruti) por los 7 Rishis, los Sabios Ancestrales en relaci√≥n con las 7 Estrellas de la Osa Mayor, y luego memorizados por otros sabios que finalmente los compusieron. Otra vez la etimolog√≠a nos ayuda a comprender, pues la palabra “sruti” no s√≥lo significa o√≠do, o escuchado, tambi√©n tiene el significado de flujo, corriente, sendero. Se trata pues de la cadena de los mensajes de los sabios que partiendo desde lo celeste alcanza a todos los seres humanos.



Durante miles de a√Īos esta cadena oral fue mantenida intacta. Posteriormente esta tradici√≥n fue compilada por Vyasa junto al lago Manasa-Sarovara (Mansoravara), en el Tibet, a la vista del sagrado monte Kailasa. Una vez m√°s los nombres ayudan a entender, pues “sarovara” significa simplemente lago, y “manasa” mente o mente superior o m√≠stica. Esto sucede al pie del monte Kailash o Kailasa, cristal, aunque seg√ļn algunos tiene el mismo origen que el t√©rmino caelum, o cielo en lat√≠n. As√≠ la transmisi√≥n desde lo celeste, llega hasta la mente superior que la recoge.

Ahora bien, este Vyasa no es una persona concreta, hay muchos Vyasas m√≠ticos en la historia de la India, como tambi√©n hubo muchos Thoths transmisores de la sabidur√≠a en Egipto. Este nombre, Vyasa, significa “compilador”, el que distribuye o arregla y divide algo, se refiere a que orden√≥ y compil√≥ los Vedas, dividi√©ndolos entre los himnos principales del Rig Veda y sus derivaciones directas: el Sama Veda y el Yajur Veda, ya que el 4¬ļ Veda, el Atharva Veda apareci√≥ posteriormente. En la historia de la India este personaje m√≠tico y huidizo, tras el cual en realidad se esconde una cofrad√≠a de sabios, es quien tambi√©n compil√≥ el Mahabharata, fue el narrador de algunos de los Puranas y, seg√ļn otros, fue incluso el creador de los Upanishads.

El Himno de la Creación

Antes de avanzar m√°s en el conocimiento sobre los Vedas, con objeto de se√Īalar su profundidad y alcance, rese√Īamos a continuaci√≥n y comentamos el llamado Himno de la Creaci√≥n, o NńĀsadiya sukta, que es el himno 129 del 10¬ļ mandala del Rig-veda. Generalmente los orientalistas comentan que este retrata la infancia de la humanidad, un estado de asombro primero ante el misterio del Universo, ante el que el asceta ario no ten√≠a respuesta. Nada m√°s lejos de la verdad, pues m√°s bien se trata de una profunda reflexi√≥n en la que ya aparecen los contenidos de las escuelas vedantinas posteriores, e incluso las elaboraciones filos√≥ficas de los Upanishads y otros textos hind√ļes: la existencia de una realidad trascendente, omniabarcante, omnipresente, y al mismo tiempo incognoscible. Es el Uno Absoluto o Sin Segundo, aquello que est√° en el origen del Todo y es el Todo en S√≠ Mismo, Parabrahman, lo que est√° m√°s all√° del Dios Creador o Demiurgos, Uno manifiesto o Brahma.

Entonces el Ser no existía,
ni tampoco existía el no-Ser.
No existía el espacio etéreo
ni la bóveda celeste más allá.
¿Hab√≠a algo en movimiento?
¿D√≥nde? ¿Bajo la protecci√≥n de qui√©n?
¿Exist√≠a el agua, ese abismo profundo e insondable?

No existía la muerte,
ni existía la inmortalidad,
ni signo que distinguiera a la noche del día.

Comentario: Ser o el no-Ser es ya una definici√≥n, por ejemplo ser blanco, o no ser blanco. Definir es existir dar vida a algo en este mundo manifestado, estos versos tratan de expresar un momento anterior a la creaci√≥n, o mejor dicho de la “recreaci√≥n”, pues para la filosof√≠a hind√ļ el universo est√° en constantes ciclos de creaci√≥n (manv√°ntara) y destrucci√≥n (pralaya). En el silencio del Pralaya Universal, o sea de la ausencia de universo manifiesto, las definiciones no existen. El espacio et√©reo (el Akasha) es la gran tela de ara√Īa sobre la que se extiende todo el universo, y no se hab√≠a extendido a√ļn, ni tampoco podr√≠a definirse arriba ni abajo, ni la tierra ni la b√≥veda celeste.

Nada se mov√≠a, porque el movimiento es precisamente la naturaleza de lo existente, movimiento que no s√≥lo es el de los cuerpos, sino sobre todo el del Tiempo. Ni tampoco exist√≠a aquello que acompa√Īa siempre al Tiempo: el Espacio, y por tanto no hab√≠a un d√≥nde ni tampoco un cu√°ndo, ni quien pudiera gobernar ni proteger la Creaci√≥n, o sea el dios demiurgo. Las profundidades del Abismo no hab√≠an aparecido, pero pronto se convertir√°n en la Matriz de todo lo manifiesto.

Sólo el Uno alentaba por su propia naturaleza
Aparte de él no existía cosa alguna.
En el comienzo sólo había
tinieblas envuelta en tinieblas.

Comentarios: Una nueva etapa sutilmente diferente aparece en estos versos, en el seno de lo Incognoscible, Inaprensible, Indefinible, se menciona al Uno que alienta por sí mismo, que no respira aire, sino que posee su propio movimiento evolutivo, se expande y contrae, alienta en sí mismo, porque no toma ni respira nada de fuera de sí mismo. El resto era tinieblas envueltas en tinieblas, pues cuando imaginamos algo oscuro, en nuestra mente tendemos a limitarlo a un espacio determinado, un agujero oscuro que rodeamos de cosas definidas, sin embargo aquí todo es tinieblas rodeadas de tinieblas.

Todo era agua indiferenciada.
Principio de devenir rodeado por el vacío,
surgió el Uno, brotó,
por el poder de su propio fuego.

Comentario: otra nueva etapa sutil aparece, la existencia de Aguas Primordiales, como en la Biblia, el Tohu Vahu, las aguas indiferenciadas, oscuras por no ser definidas, pero que contienen la fertilidad y promesa de la creación. En Egipto son las Aguas Primordiales del Nun, y en el medio de éstas aparece el escarabajo Jepri o Jeper, palabra egipcia que significa evolución, creación, devenir. Es la campanada que llama para que todo empiece, haciendo brotar a Atum de su inexistencia/inercia para crear el mundo.

De la misma manera, en la fertilidad de las aguas a√ļn no diferenciadas, brota el Uno, no por causas externas sino por el poder inherente, f√©rtil del Uno manifiesto, el Primer Ser, el primer Huevo de donde luego surgir√° todo. Al principio s√≥lo estaba √Čl, y lo dem√°s todav√≠a no hab√≠a surgido.

En el comienzo brotó en él el deseo,
que fue la primera semilla de la mente.
Buscando en sus corazones, mediante su sabiduría
los sabios hallaron el vínculo
que une al Ser con el no-Ser.

Comentario: El Primer Movimiento del Ser, fue el manifestarse, el deseo de manifestarse, la intención y Voluntad de Ser, de definirse. Por tanto, la primera Afirmación Mental. Los sabios, también en el seno de su conciencia (el corazón) descubrieron la diferencia que hay entre no-Ser y Ser: el deseo de existir, el pensamiento que define.

Extendieron transversalmente su cordel.
¿Exist√≠a un abajo? ¿Exist√≠a un arriba?
¿Exist√≠an fecundadores, exist√≠an energ√≠as?
Abajo se hallaba la fuerza; arriba, el impulso.

Comentario: En el instante que la mente comienza, hay un antes y un después, hay arriba y abajo, izquierda y derecha... por eso se define una línea transversal imaginaria, entre lo celeste y lo terrestre, entre la energía manifiesta y su corolario, la materia aquí abajo, o sea en el mundo manifiesto y material, y el impulso o sea la Voluntad que rige desde arriba, la Mente Manifiesta y Organizadora del Demiurgos o del Dios Creador.

¿Qui√©n sabe la verdad?
¿Qui√©n puede decirnos d√≥nde surgi√≥ esta creaci√≥n?
Los dioses nacieron después, con la creación del universo.
¿Qui√©n puede saber, pues, de d√≥nde surgi√≥?

Comentario: A pesar de lo descrito anteriormente, el fil√≥sofo hind√ļ no tiene todas las claves, porque el Dios Uno Creador de este Universo, y los dioses que nacieron despu√©s, como fuerzas activas, tuvieron un origen, pero d√≥nde est√° ese origen: nadie puede definirlo, porque por su propia naturaleza es indefinible.

Aquel, que es su guardi√°n en el cielo,
fuera él o no su hacedor,
sólo aquel sabe de dónde surgió esta creación.
O quizá ni siquiera él lo sabe.

Comentario: El Creador, el Demiurgos que planific√≥ este Universo, fuese √Čl directamente el hacedor o m√°s bien a trav√©s de sus leyes y huestes, s√≥lo √Čl podr√≠a saberlo, pero el m√≠stico hind√ļ incluso duda que Aquel que vino a la Vida con este Universo, sepa de aquello que no tiene tiempo, ni lugar, aun siendo el Origen de Todo.

Continuar√°


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martes, abril 2

Filosofía de la India 3 - La Cultura del Valle del Indus

Filosofía de la India 3

Esquema y Clasificación

La Cultura del Valle del Indus

La filosof√≠a de la India es compleja y extensa. A lo largo de los siglos, el pensamiento hind√ļ naturalmente tendente al idealismo y al misticismo, ha producido amplias variaciones pero con elementos siempre reconocibles. La mayor parte de las escuelas de pensamiento y movimientos religiosos giran en torno a los Vedas, bien sea para hacer hincapi√© sobre un punto, o para desarrollar doctrinas incluso opuestas.

La realidad, para la mentalidad hind√ļ, es caleidosc√≥pica, as√≠ puede el devoto fiel dirigirse a su divinidad preferida con la que se identifica, y acto seguido fundir en la misma todas las otras expresiones divinas, se trata de un acercamiento desde la multiplicidad en busca permanente de la Unidad.

En el terreno filos√≥fico tambi√©n adopta diversas herramientas de an√°lisis, que conforman escuelas diferentes, pero todas colaborando al mismo fin: la b√ļsqueda de la Verdad y, a trav√©s de ella, de la Liberaci√≥n. No se filosofa, ni se adora, ni se adentra en el misticismo para simplemente saber, o satisfacer la vanidad e una deidad, o para entrar en raptos m√≠sticos alejados del mundo, sino para lograr la liberaci√≥n final y mostrar el camino a otros hacia el mismo objetivo.

Tal complejidad, aunque unitaria en la mente hind√ļ, sin embargo frente a la mentalidad occidental se muestra como un caos de actitudes dispares y creencias. Con objeto de facilitar su estudio abordaremos en primer lugar la descripci√≥n a vuelo de p√°jaro del conjunto de la filosof√≠a y religi√≥n inda, y para ello nos ayudaremos de gr√°ficos descriptivos que, obviamente, como toda clasificaci√≥n, s√≥lo intenta servir de gu√≠a transitoriamente, sin pretender ser una visi√≥n cerrada e inamovible.

Comenzaremos pues con un esquema raíz básico:

La Historia de la India se desarrolla a lo largo de miles de a√Īos. La cultura del Indus, de la que hablaremos m√°s adelante, se le calcula unos 3.300 a√Īos a.C.E (antes de la Era Com√ļn). En cuanto a los textos m√°s antiguos, los Vedas, se les atribuye una antig√ľedad de unos 2000 a√Īos a.C.E. No obstante esta √ļltima dataci√≥n se basa en la estimaci√≥n de los primeros sanscritistas, especialmente el profesor Max M√ľller, quien a√Īos despu√©s, al ser interrogado sobre la fecha fijada por √©l, reconoci√≥ que no ten√≠a fundamento alguno, sino una simple conjetura arbitraria. A pesar de ello, esa cifra se sigue repitiendo hasta hoy en d√≠a:

“No hace falta decir que estoy de acuerdo con todos mis cr√≠ticos. Me he detenido repetidamente en el car√°cter enteramente hipot√©tico de las fechas que me atrevo a asignar a la literatura v√©dica... Si los himnos v√©dicos fueron compuestos en el a√Īo 1000, 1500 o 2000 o 3000 a.C., ning√ļn poder en la tierra podr√° determinarlo jam√°s.” (Max M√ľller)

Dado que el r√≠o Sarasvati, uno de los afluentes del Indus, que seg√ļn estima la geolog√≠a se sec√≥ hacia el 1900 a.C.E., en un largo proceso continuo que comenz√≥ hacia el 3000 a.C.E., y puesto que este r√≠o sagrado es mencionado muchas veces en los Vedas, obviamente la cultura v√©dica se remonta al menos al tercer milenio a.C.E. Por tanto la cultura del Indus (Harappa y Mohenjo Daro) es posterior a la cultura v√©dica, tal como demuestran los modernos estudiosos hind√ļes.

Cultura del Valle del Indus


Los comienzos de la Civilizaci√≥n del Valle del Indus/Sindhu se sit√ļan alrededor del 3300 a.C.E. y se extiende hasta el 1300 a.C.E. Conforma junto a Egipto y a Mesopotamia y China cuatro n√ļcleos civilizados relacionados con las culturas fluviales, en Egipto el Nilo, en Mesopotamia el Tigris y el Eufrates, en China el r√≠o Amarilo y el Yangz√©, y en la India el Indus o Sindhu, cuyo origen m√≠tico se sit√ļa en tres fuentes primarias en los Himalayas y en Siete Corrientes Hermanas, de las que hablaremos m√°s adelante.
Vista General de Harappa
Recreación del aspecto de la ciudad de Harappa

Las primeras excavaciones fueron las de la extinta ciudad de Harappa, posteriormente apareci√≥ Mohenjo Daro, y a√ļn mas tarde un numeroso grupo de asentamientos que conservaban similares trazos culturales. Durante su m√°ximo apogeo se extendi√≥ desde el actual estado de Uttar Pradesh en la India oriental, hasta el Beluchist√°n en Pakist√°n, al oeste, y desde Afghanist√°n al norte hasta Gujarat al Sur.

Representa el paso desde el neolítico de las poblaciones seminómadas a los asentamientos urbanos, presentando muchas características similares a la también naciente civilización mesopotámica, de la que recibió influencias y con la que mantuvo relaciones culturales y comerciales.

ELEMENTOS SIMB√ďLICOS Y RELIGIOSOS

LA GRAN DIOSA MADRE

Aparecen repetidamente figuras femeninas, similares a las “venus” encontradas en otras √°reas culturales pero al mismo tiempo con caracter√≠sticas propias bien definidas. Probablemente algunas de ellas representan juguetes, otras exvotos, o im√°genes utilizadas en el √°mbito del culto en los santuarios dom√©sticos o familiares. Representan desde diosas madres, similares a los cultos que aparecen desde Beluchist√°n hasta las culturas del Egeo en Occidente.

Diosas Madre Egeo
Diosa Madre del Indus junto a imagen de la diosa Saraswati

SHAKTISMO

Seg√ļn el erudito arque√≥logo prof. Marshall, es en estas diosas donde se da comienzo a las posteriores sectas del shaktismo, las diosas femeninas expresi√≥n complementaria del dios principal. La shakti es el poder o energ√≠a de un dios manifestado por medio de su consorte. Seg√ļn Marshall este culto primitivo de la diosa madre condujo a la transformaci√≥n de la diosa en una personificaci√≥n de la energ√≠a femenina (shakti) como principio generador eterno, unida al principio eterno masculino, convirti√©ndose as√≠ en el dios creador y en la Madre del Universo respectivamente.

SHIVA - RUDRA, EL GRAN DIOS MASCULINO

Proto-Shiva, sentado en posici√≥n de yoga y como se√Īor de las bestias, Prasupati

La figura anterior, ha sido interpretada como una forma primitiva de lo que luego se conocerá como el dios Shiva. Este dios ni siquiera aparece en los textos védicos. En estos textos sólo se menciona al dios Rudra, que se suele interpretar como una forma previa de Shiva. Se presenta aquí bajo la forma de un practicante de yoga, con los talones juntos y los dedos de los pies hacia abajo. Brazos extendido ligeramente apoyados sobre las rodilla y con los pulgares hacia fuera (Marshall)

Shiva fue considerado posteriormente como el patr√≥n de los ascetas y yoguis (el Mahayogui). Shiva tambi√©n es denominado “Prasupati”, el se√Īor de las bestias o animales. No s√≥lo est√° rodeado de animales, sino que tambi√©n en muchas representaciones posteriores de Shiva aparecen ciervos en posici√≥n similar debajo del estrado donde se sienta (uno de ellos se ve parcialmente)

Las representaciones yóguicas aparecen en otras imágenes posteriores, lo cual sugiere que era reconocida como una práctica ritual extendida.

LOS 7 R√ćOS, Y SARASVATI, LOS 7 RISHIS Y LAS PL√ČYADES

La geograf√≠a sagrada del Rigveda hace referencia a las Sapta Sindhava o los “siete r√≠os” que van desde el Indus en el oeste hasta el Ghaggar-Hakra en el este. El nombre primitivo del Penjab era precisamente el de “Sapta Sindhu”. Se cree que esta noci√≥n de las “siete hermanas r√≠os” fue heredada por los escritores v√©dicos probablemente a partir de su origen en Harappa.

De estas siete corrientes fluviales, una de ellas hoy desaparecida, el r√≠o Saraswati adquiri√≥ por derecho propio una gran importancia mitol√≥gica, convirti√©ndose en la representaci√≥n aleg√≥rica de la diosa Saraswati, la esposa de Brahma, diosa de la cultura, la m√ļsica, la poes√≠a y la sabidur√≠a.

Río-Diosa Saraswati

Junto al Yamuna y al Ganges, el río Saraswati constituía una tríada sagrada, el Triveni, donde ocurre la unión de los tres ríos sagrados, de los que sólo quedan ahora dos.

Peregrinos en la confluencia del Yamuna y el Ganges, y el oculto r√≠o Saraswati”

Himno a Saraswati, RigVeda

“Ella nos ha hecho extendernos fuera del alcance de todos los enemigos, m√°s all√° de sus Hermanas, ¡Oh Sagrada!.

Mientras Surya pasa los días, Ella es la más querida entre las queridas corrientes de las Siete hermanas, amablemente dispuestas. Sarasvati se ha ganado nuestras alabanzas.

Sarasvati gu√°rdanos del odio, t√ļ quien has dado plenitud a los reinos de la tierra, y esa amplia extensi√≥n del firmamento.

Siete hermanas, surgidas de una fuente triple, Cinco tribus prosperan, ella debe ser invocada en cada acto de poder."

Sello 430, Arriba a la izquierda divinidad rodeada de dos ramas principales y 6 ramificaciones, enfrente adorador y cabra con el símbolo del pez encima, abajo 7 figuras (7 ríos, 7 Rishis, 7 Pléyades)

En un conocido sello, el n¬ļ 430, conocido como el Sello de la Adoraci√≥n Divina, aparece una escena narrativa y conmemorativa. Aparece en ella un ser humano rodeado por la ramas de un √°rbol, y enfrente otro ser humano arrodillado junto a una cabra. Debajo se sit√ļa una serie de figuras en n√ļmero de siete. En el Rig Veda Saraswati es adorada como la principal entre 7 hermanas r√≠os (Sapta Sindhava), otros autores como Allchin, se√Īalan que representan a los 7 Rishis y con las 7 Madres de los tiempos finales, para otros como Parpola, representa a los hijos de Brahma y la misma Saraswati, los 7 sabios de la constelaci√≥n de la Osa Mayor, para otros incluso puede tratarse de las Pl√©yades. Una de las caracter√≠sticas del sistema simb√≥lico de lenguaje de la Civilizaci√≥n del Indus es la aparici√≥n de varios signos en relaci√≥n a las estrellas, como el que aparece sobre el lomo de la cabra.

EL AGUA EN LA IDEOLOG√ćA DE HARAPPA

Marshall se√Īala la importancia del agua para la cultura de Harappa. Se√Īala que aunque no se ha encontrado ninguna divinizaci√≥n concreta que considerase la santidad del agua en sentido abstracto, no obstante el agua era objeto de reverencia y ocupaba un lugar importante en la pr√°ctica religiosa de los ciudadanos de Mohenjo Daro, como lo muestra la construcci√≥n del llamado Gran Ba√Īo, y todos los arreglos para el drenaje, pozo e instalaciones de ba√Īo en la ciudad. Se√Īala que pocas ciudades en la antig√ľedad prestaron tal atenci√≥n al ba√Īo ritual, y con connotaciones religiosas importantes. Desde entonces, en la civilizaci√≥n hind√ļ, las abluciones, la inmersi√≥n en las aguas del Ganges, y en otros lugares forman parte muy importante de las creencias religiosas.

Mohenjo Daro, el Gran Ba√Īo

ESCRITURA DEL INDUS

Muchos han sido los intentos de descifrar dicho lenguaje, si de un lenguaje se trata, aunque pudiera ser un sistema de signos de lugar o manufactura. Las teor√≠as al respecto intentan encajar dicho escrito o bien como una forma de lenguaje drav√≠dico, o bien como s√°nscrito primitivo, e incluso como lenguaje proto-fenicio. Las teor√≠as, como muchas otras concernientes a la civilizaci√≥n hind√ļ, est√°n fuertemente influenciadas por presupuestos pol√≠ticos. Para los que sosten√≠an la teor√≠a de una civilizaci√≥n dr√°vida original, y que sufri√≥ la violenta invasi√≥n aria que la destruy√≥, estos signos representan un lenguaje protodrav√≠dico. Esta teor√≠a de la invasi√≥n destructiva aria no se sostiene m√°s, pues no hay signos de tal invasi√≥n ni de destrucci√≥n violenta de las ciudades del Indus.

Para los que sostienen que la civilizaci√≥n aria es originaria de la India, tratan de probar que se trata de un lenguaje s√°nscrito primitivo, √©sta visi√≥n es promovida especialmente por el Hindutva, o sea el renacimiento nacionalista hind√ļ, que cree y justifica una hegemon√≠a Hind√ļ de la India.

En todo caso los m√°s de 400 signos recogidos apuntan a una lengua simb√≥lica-sil√°bica. En el caso de los alfabetos posteriores el n√ļmero de signos escritos var√≠an, como en el fenicio y en sus sucesores (griego, √°rabe) desde en torno los 22 a los 40 caracteres, a grosso modo. Mientras que los lenguajes logogr√°ficos como el chino tienen unos 3000 caracteres en el lenguaje corriente, y el egipcio tiene unos 1.070 caracteres definidos. Por consiguiente el sistema escrito del Indus ocupa una posici√≥n intermedia, no trat√°ndose de un lenguaje sil√°bico, ni tampoco de un sistema logogr√°fico.

En todo caso el futuro quizás nos depare sorpresas, por el momento siempre nos queda el enigma de la real significación de la cultura del Indus.

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