viernes, diciembre 8

Blancas Navidades, ¿Un Mito?

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Blancas Navidades

¿Un Mito?

Los d√≠as se acercan, y como todos los a√Īos, tambi√©n las fiestas, la familia… la a√Īoranza, la p√©rdida, la tristeza…

Es el contraste √ļnico que estas fechas alegres y dram√°ticas al mismo tiempo nos trae. ¿Nada que no pueda resolver un par de copas?

Las navidades se han convertido en un asunto comercial, en la nueva colonia que regalar, en el nuevo electrodoméstico, o quizás un viaje. Hay para todo. También es el tiempo de las nuevas series televisivas, tan aburridas como siempre, aunque eso sí, rodeadas de papás noel, de arbolitos cargados de oropel, y de sonrisas y bondad que ya casi nadie cree.

No hay que olvidar las “comilonas”, las cenas de empresa o de confraternidad, y las bebidas que no falten, mientras m√°s mejor.

Cuando en mi infancia no hab√≠a mucho de comer entre las familias humildes, ese d√≠a especial, era el sacrificio de nuestros padres el que nos ofrec√≠a algunas de las delicias inalcanzables el resto del a√Īo.

Pero ahora, ah√≠tos de comida, de regalos, de bebidas, de alcohol… ¿Qu√© celebramos?

Las calles ahora est√°n vac√≠as, porque ya nadie va a la iglesia a celebrar la misa de ese d√≠a, y a confraternizar con los vecinos. En el portal del edificio donde viv√≠a, de gente humilde, se juntaban todos, se compart√≠an brindis y peque√Īos dulces navide√Īos, se hac√≠a sonar la zambomba y la pandereta, y los ni√Īos, junto con los adultos, cantaban las canciones que conoc√≠an.

Luego cuando algunos perdimos nuestro hogar, incluso en los refugios y comedores sociales se hac√≠an peque√Īos regalos, quiz√°s un humilde pa√Īuelito en su cajita, o un bol√≠grafo bonito, y siempre una tarjeta de felicitaci√≥n escrita con cari√Īo.

Ahora tenemos casi de todo. Entonces, ¿qu√© a√Īoramos?

Estos d√≠as estamos ensayando en una humilde coral algunos cantos para estas navidades. Es curioso, porque la canci√≥n, cantada por el desaparecido e inolvidable Bing Crosby all√° por el a√Īo 1942, habla de a√Īoranzas, de algo que ya entonces se hab√≠a perdido.

“Sue√Īo con blancas navidades, como las que yo conoc√≠a,
Cuando las copas de los √°rboles brillaban, y los ni√Īos escuchaban para o√≠r las campanas de los trineos en la nieve…”

1942 no era precisamente una √©poca moderna, se nos antoja muy antigua, de un siglo ya pasado. La segunda guerra ya hab√≠a comenzado, aunque no afectaba por el momento a los norteamericanos, quienes celebraban las navidades a fondo con todos sus aditamentos. Entonces, ¿de qu√© a√Īoranza hablaba la canci√≥n? ¿A qu√© otro tiempo se refer√≠a?

Se ha perdido el sentido religioso, y no me refiero a una religión concreta, sino al sentimiento profundo de que algo está pasando, algo realmente mágico que te conecta con el Universo entero. La Naturaleza entera, incluidos nosotros mismos, está adormeciéndose, muriendo poco a poco de frío y oscuridad.

Algunos van a ver el amanecer, el Solsticio de Invierno, el d√≠a m√°s corto del a√Īo, el m√°s negro, el m√°s mortal, porque las tradiciones dicen que un d√≠a como ese mismo, la oscuridad continuar√° creciendo y creciendo, hasta que la luz desaparezca y la vida tambi√©n.

La Naturaleza a√Īora tambi√©n la vuelta de la Luz, la necesita para no hundirse.

Apostados en la oscuridad, vemos salir el Sol…

No, no es así.

Encerrados en la oscuridad de nosotros mismos y del mundo, avanzamos y ascendemos con el movimiento cíclico de la Tierra, hasta llegar a la Luz que nunca se fue, que siempre estuvo allí. Nosotros nos encerramos en la oscuridad, y nosotros tenemos que salir de ella.

Es el Ni√Īo Sol que nace, el nuevo ciclo que se emprende, la Esperanza de que la Vida contin√ļa su camino. Mas ese proceso de renacer no s√≥lo se da en la naturaleza, tambi√©n se da, aunque no siempre, en nuestro interior.

Esa canci√≥n precisamente habla de una √©poca, en nuestra infancia, en la que NOSOTROS cre√≠amos en los Dioses, en los √Āngeles, en la Magia. Todo era posible, eramos INOCENTES, y por eso cre√≠amos en un mundo invisible y en la Bondad entre los seres humanos.

Luego la vida nos decepcion√≥, las guerras, incluso en la Tierra de Jes√ļs, cercen√≥ no s√≥lo la vida de miles de pobres ni√Īos, que no recibir√°n sus regalos de Navidad o de Ramad√°n (en que tambi√©n se recibi√≥ una Luz desde lo alto) y que han conocido la crueldad sobre sus carnes a√ļn sin entender por qu√©.

Así el mundo envejece por dentro, porque el Alma se rompe, se resquebraja; son signos de la vejez de la humanidad que se apaga.

Pero la Navidad justamente habla de lo contrario, habla sobre todo de LA ESPERANZA, de que un nuevo ciclo comenzar√°, tarde o temprano, para nosotros mismos y para todos los que nos rodean.

Yo, que tengo l√°grimas en mis ojos, porque tambi√©n como los dem√°s recuerdo, pero sobre todo porque A√ĎORO LO QUE TIENE QUE VENIR.

Incluso esos pobres ni√Īos sacrificados, volver√°n y tendr√°n su oportunidad, porque esta Sinfon√≠a de Almas, este Universo Grandioso, no olvida a nadie, ni siquiera a los desgraciados, y un d√≠a, no tan lejano como creemos, despertaremos de este Gran Sue√Īo, y descubriremos que en realidad siempre estuvimos All√≠, en la Navidad Eterna.

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