martes, septiembre 27

Pesismos u Optimismo - Voltaire versus Leibniz

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Pesimista u Optimista

Voltaire versus Leibniz

Pesimismo y optimismo, son dos actitudes humanas comunes y alternas. Aquello del vaso medio vacío o medio lleno, implica que sólo se ve un lado del vaso. Y al igual que para caminar hacen falta dos piernas, optimismo y pesimismo son necesarios, pero en una combinación adecuada que llamaremos Visión Cabal.

Decían los chinos que primero hay que analizar las cosas a vista de pájaro y luego de cerca como una tortuga. Seguramente en la lejanía las cosas no se ven tan mal, pero cuando nos acercamos hasta los más mínimos defectos se hacen aparentes.

Ambas posiciones fueron representadas por dos personajes hist√≥ricos, dos fil√≥sofos de car√°cter y estilo de vida muy diferentes. Y es que cada uno cuenta sobre la feria seg√ļn le va el negocio.

Voltaire, burgu√©s de clase media, quien desde el comienzo comenz√≥ a despuntar como escritor, se top√≥ en su juventud con el noble caballero de Rohan, seg√ļn parece por alguna disputa sobre una cita literaria, aunque m√°s bien se trataba de una discusi√≥n cuyo fondo era obtener el favor de cierta dama. Voltaire recibi√≥ una paliza gestionada por los lacayos del caballero, quien consideraba un menoscabo enfrentarse personalmente a un plebeyo. Aunque Voltaire intent√≥ varias veces desafiar a un duelo al caballero, √©ste no se lo permiti√≥ por las mismas razones.

Quizás en esas lides y otras más, la huidiza figura de Voltaire aguzó su otra espada, la crítica, la fina ironía en el manejo de la misma y la burla. Se convirtió en la pesadilla de los clericales y en el intolerante enemigo de la intolerancia.

En definitiva, Voltaire era pesimista en tanto en cuanto su agudo instinto le permitió ver las resquebraduras del viejo sistema, a través de las cuales se filtraba la podredumbre de una sociedad decadente.

Leibniz sin embargo fue lo contrario. Era tal su talento, su capacidad de generar creaciones y trabajos en tantos √°mbitos de la ciencia y del pensamiento que Diderot, a pesar de ser su contrario tuvo que admitir su altura intelectual diciendo “Cuando uno compara sus talentos con los de Leibniz, uno tiene la tentaci√≥n de tirar todos sus libros e ir a morir silenciosamente en la oscuridad de alg√ļn rinc√≥n olvidado”

Sirvi√≥ como asesor para los gobernantes de la Casa de Brunswick, como historiador y consejero pol√≠tico e incluso como bibliotecario. Viaj√≥ por toda Europa conociendo a todas las eminencias y novedades cient√≠ficas de la √©poca. Fue el primero en publicar notas sobre el c√°lculo integral, aunque Newton lo descubri√≥ primero, e incluso lleg√≥ a dise√Īar una calculadora mec√°nica capaz de hacer las cuatro funciones b√°sicas.

Leibniz consideraba, y no pod√≠a ser de otra manera, que este mundo era el mejor de todos los mundos posibles. Al menos para √©l. Como contrapartida todas las desgracias y males de la vida pod√≠an as√≠ ser justificados (“Ensayos de Teodicea sobre la bondad de Dios, la libertad del hombre y el origen del mal”, √Āmsterdam, 1710) La palabra “optimismo” tiene origen en sus consideraciones filos√≥ficas.

A ra√≠z del famoso terremoto de Lisboa en 1755, Voltaire no encontrando justificaci√≥n “divina” a dicho evento, inici√≥ una cr√≠tica generalizada contra el Optimismo filos√≥fico, pues qued√≥ demostrado as√≠ con aquel evento que, llegado el caso, este pod√≠a ser el peor de los mundos posibles.

En su obra “C√°ndido, o el Optimismo”, encontramos que a su protagonista, seguidor de Leibniz, constantemente le suceden desgracias, y su mentor, llamado Pangloss, “todo lengua”, le aconseja siempre de manera “optimista”, porque todo es para su bien, aunque √©l mismo en su coraz√≥n no lo cree.

¿Los caracteres respectivos de Voltaire y de Leibniz, nacieron con ellos o se hicieron as√≠ debido a sus circunstancias personales? El Karma personal siempre est√° entretejido con nuestras creencias.

Quiz√°s hay que ser Voltaire y Leibniz al mismo tiempo. Empezar siendo pesimista como Voltaire… o como el mismo Buda, y terminar siendo optimista como Leibniz y como…el mismo Buda.

Toda la doctrina budista se fundamenta en la realidad del Dolor, su existencia omnipresente, ya sea despierto o en pesadillas, real o irreal, pero siempre vivido como tal. Buda es pesimista en este sentido. No se hace vanas ilusiones sobre el mundo al que considera fuente inagotable de enga√Īos y traiciones, de mentiras y falsedades:

¿Qu√© crees que es m√°s: el torrente de l√°grimas, que llanto y lamento has derramado en este largo camino, corriendo y apresur√°ndote a trav√©s de esta ronda de renacimientos, unidos con lo no deseado, separado de lo deseado, esto, o las aguas del cuatro oc√©anos?

Mucho tiempo has sufrido la muerte de padre y madre, de hijos, hijas, hermanos y hermanas. Y mientras sufr√≠ais de este modo, en verdad hab√©is derramado m√°s l√°grimas en este largo camino que agua hay en los cuatro oc√©anos.”

Sin embargo, a pesar de esa visi√≥n pesimista del mundo, el Buda, renunciando a su Nirvana, permaneci√≥ entre nosotros, as√≠ cuentan las leyendas orientales, hasta que el √ļltimo ser humano entrase en el Nirvana. Desde luego para esto hay que ser muy optimista, y sobre todo paciente.

El dios Brahma, dicen los textos, pidi√≥ al Buda que explicase su doctrina a todos los seres humanos, porque no todos estaban ciegos, con los ojos cubiertos de polvo. Entonces el Bendito, examinando el mundo con la vista de un Despierto, vio seres con poco polvo en sus ojos y aquellos con mucho, aquellos con facultades agudas y aquellos con torpeza, aquellos con buenos atributos y aquellos con malos, aquellos f√°ciles de ense√Īar y aquellos duros, algunos de ellos viendo la desgracia y el peligro en el otro mundo.

Y habiendo visto todo esto, le respondió a Brahma:

“Abiertas est√°n las puertas a lo Inmortal a los que tienen o√≠dos. Que muestren su convicci√≥n.”

Pensar que en este mundo construiremos nuestra nuestra felicidad es de locos, a lo más podremos conseguir momentos de paz y serenidad en espera de la siguiente guerra. Esto es ser pesimista. Pero también sabemos que hay puertas, que hay salidas, y formas de escapar de la ilusión de este mundo.

Ahora bien, mientras que juguemos en esta liga hay que ser Voltaire y, como él mismo, luchar por los desfavorecidos y contra las injusticias, sin caer en las trampas e ilusiones que nos acechan. Luego hay que ser Leibniz y darse cuenta de que realmente, más allá de la ilusión terrenal, este mundo está construido de la mejor manera posible, ciertamente, pero no para que seas feliz, sino para que aprendas a luchar, a salir victorioso de sus trampas infinitas, para que finalmente sepas como dirigirte como saeta certera hacia la luz inextinguible del Ser.

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jueves, septiembre 22

EQUINOCCIO

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EQUINOCCIO

Nel mezzo del cammin di nostra vita

“A mitad del camino de la vida,
en una selva oscura me encontraba
porque mi ruta hab√≠a extraviado.”

El camino de nuestra vida es ejemplificado por el camino del Sol. … O quiz√°s sea al contrario: nosotros s√≥lo somos intentos de parecernos a la brillante estrella que es nuestro destino.

El Equinoccio es como el atleta coronado, que una vez bajado del podio, vuelve a su casa, recoge su medalla y la contempla fascinado, pero cuando mira alrededor sabe que ahora toca el descanso, o quiz√°s el declinar, porque puede que √©sta sea su √ļltima competici√≥n.

O quizás no tenga ninguna medalla, quizás no haya podido recoger los frutos de un esfuerzo que nunca intentó o que nadie reconoció.

El equinoccio en la vida, representa un estado intermedio, de duda quizá, de interiorización serena, de maduración en definitiva.

En casi todos los pueblos ese momento especial del a√Īo ha sido marcado por la recolecci√≥n. En la mitolog√≠a griega su significado especial queda reflejado en los Misterios de Eleusis, donde simb√≥licamente se representaba el descenso del alma al mundo de Hades, el de la muerte inici√°tica o la muerte pre√Īada de vida.

Perséfone, permanecía encerrada en el Hades durante los meses invernales, para luego resurgir en la Primavera. Hades consiguió atraparla al ofrecerle comer los frutos del granado.

Afrodita, la diosa del Amor, plantó el primer granado. Su fruto, como su nombre indica, encierra en su interior, gran cantidad de semillas, protegidas por una corteza dura, que las oculta y protege del frío y la sequedad, encerrando así las promesas de vidas futuras.

Esta promesa de vida, atrapó a la joven diosa, Perséfone, que por amor retorna en primavera para vivificar de nuevo la tierra, mientras que, durante los meses invernales, encerrada en el inframundo, cuida en su pecho la hermosa fruta.

Su nombre, Pers√©fone, es interpretado como “La que lleva la muerte”, porque se refiere a la muerte inici√°tica del inframundo, que es Vida. Plat√≥n, en el Cr√°tilo, le da el significado de “Sabia, que toca todo lo que se mueve”, es decir Sabidur√≠a-Vida.

Esa vida-muerte que protege en su pecho, est√° muy bien representada en la siguiente pintura “Proserpina” (su nombre latino) del pintor Gabriel Rosetti:

Y aqu√≠ mismo, en la castellana ciudad de Madrid, en la famosa Plaza Mayor, Proserpina-Pers√©fone aparece pintada sobre el muro de la torre de la derecha, obra del pintor Carlos Franco, mientras que en justa compa√Ī√≠a y contrapartida en la torre de la izquierda aparece representada el Ave F√©nix, ambas figuras reflejo de la eterna y √ļnico atributo del Absoluto Dios Desconocido e Innombrable, el eterno movimiento Vida y Muerte, Inspiraci√≥n y Expiraci√≥n, Expansi√≥n y Recogimiento.

Finalmente nos queda decir que el Equinoccio es ese momento especial en nuestras vidas que, bien mirado, nos debe llenar el alma de alegr√≠a recogida, de alegr√≠a interior, acompa√Īados por la eterna esperanza de un nuevo comienzo cargado de ilusiones y proyectos, pues como dice Dante. siempre hay esperanza:

“Hab√≠a perdido el camino que iba y me perd√≠ en un bosque oscuro… Mas cuando hube llegado al pie de un monte, all√≠ donde aquel valle terminaba que el coraz√≥n hab√≠ame aterrado, hacia lo alto mir√©, y vi que su cima ya vest√≠an los rayos del planeta que lleva recto por cualquier camino”

“foto ©√Ālvaro L√≥pez del Cerro”

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lunes, septiembre 19

Colpaso Social III - Las Amonestaciones de Ipuwer

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COLAPSO SOCIAL III

Las Amonestaciones de Ipuwer

De la misma manera que ocurre con las personas que son incapaces de renovarse, tambi√©n las civilizaciones sufren de la misma enfermedad: repiten las mismas respuestas tradicionales ante los nuevos desaf√≠os, respuestas que son in√ļtiles para resolver los problemas actuales planteados.

Toda tradici√≥n aut√©ntica debe ser una tradici√≥n viva, en que lo que permanece es la ra√≠z creativa e imaginativa capaz de dar nuevos brotes, surgidos de la tradici√≥n pero adaptados a cada momento. La mera novedad, que s√≥lo consiste en acomodarse a los tiempos presentes, sin aut√©ntico enraizamiento, as√≠ como la persistencia r√≠gida en los mismos patrones sin la capacidad creativa de la “tradici√≥n fecunda”, es signo indudable de un pasado que est√° muriendo.

El Declinar de los Mayas

Un ejemplo de ello, del que ya hablamos en el anterior artículo, fue la persistencia de los habitantes de la isla de Pascua en construir ídolos, que supuestamente les salvarían de la decadencia, deforestando con ello gravemente la isla.

Un caso parecido ocurre entre los mayas, durante los siglos IX al X, período post-clásico terminal. Todo ello como resultado de guerras, del exceso de población con respecto a los medios disponibles, con la consiguiente destrucción del medio ambiente y la aparición de una sequía persistente.

Se podr√≠a haber actuado contra algunos de esos factores, pero la clase dirigente s√≥lo conoc√≠a un sistema autoritario constre√Īido a dar respuestas fijas, “tradicionales” e incapaces de resolver los problemas planteados. Su respuesta consisti√≥ en alzar m√°s construcciones sagradas, repetir ceremoniales in√ļtiles, y relanzar las guerras como forma de ganancia y como actividad “sagrada”. Estas respuestas no resolvieron nada, y agravaron los problemas.

Los Períodos Intermedios del Antiguo Egipto

La historia de Egipto se caracteriza por un constante af√°n, de parte de su clase dirigente y sacerdotal, por volver a los “Tiempos Primeros”, cuando el mundo caminaba de la mano de los dioses.

Precisamente en las series din√°sticas, recogidas por el sacerdote Manet√≥n, aparece en primer lugar el reinado de los dioses, y s√≥lo a partir de Menes comenzaron los egipcios a ser gobernados por “seres humanos”, o al menos as√≠ parec√≠a. Dice el Libro de los Muertos Egipcio que entonces, en los primeros tiempos, reinaba Maat, la Justicia…

Se distinguen a lo largo de la historia egipcia tres períodos intermedios:

  • Imperio Antiguo
  • 1¬ļ Per√≠odo intermedio: 2175-2040 A.C.
  • Imperio Medio
  • 2¬ļ Per√≠odo intermedio: XII dinast√≠a, 800 A.C.
  • Imperio Nuevo
  • 3¬ļ Per√≠odo intermedio: XXX dinast√≠a, con la invasi√≥n Persa

Al primer per√≠odo intermedio pertenecen las “Amonestaciones de Ipuwer”, supuestamente las lamentaciones de un noble sobre la decadencia y revoluci√≥n social de aquella √©poca. Algunos historiadores atribuyen su composici√≥n a √©pocas posteriores. Pero lo importante a destacar es que se trata de una composici√≥n cl√°sica en la que se especifican las causas de la decadencia y el caos. Como advertencia, y tambi√©n como ejemplo literario, fue utilizado en √©pocas posteriores para instrucci√≥n de los pupilos.

Algunos párrafos ejemplifican lo que ocurrió y lo que quizás nos está ocurriendo:

“Un hombre ve a su hijo como enemigo. La confusi√≥n est√° en todas partes. Vienen otros y conquistan;”

“El hombre virtuoso se lamenta por lo que ha ocurrido en el pa√≠s.”

“Las tribus del desierto se han convertido en egipcios en todos los sitios.”

“Lo que los ancestros hab√≠an predicho se ha cumplido, el pa√≠s est√° lleno de conspiradores, y los hombres van a labrar con escudos.”

Hoy el respeto generacional se ha perdido, los hijos son como extra√Īos a la propia educaci√≥n, a la propia familia y a los mayores en general. Puede m√°s la opini√≥n de un “influencer” de moda, o la de cualquier agitador, que la de tus familiares, que se suponen que miran por el bien de uno mismo.

La confusión existe porque no hay guía, ya sea moral o religiosa, nacional, o internacional. Todo vale en nombre de una supuesta libertad.

“Las tribus del desierto…”, o sea aquellos que no han sido educados en nuestro sistema de valores sociales, asaltan las vallas, penetran en la sociedad y provocan el caos.

Egipto siempre estuvo abierto al mundo, pero exigía que aquellos que se integrasen de nuevo en la sociedad egipcia debían volverse egipcios, y acomodarse a las costumbres y rituales del país. Lo que realmente era considerado por los egipcios como sinónimo del mal era el caos y el desorden social o Isfet, como oposición al Orden y la Ley, Maat.

Aquellos que no se integran, ni con la familia, ni con las costumbres, ni con la organizaci√≥n social, se vuelven conspiradores, cantan y alaban en sus cantos la destrucci√≥n de lo que llaman “opresi√≥n social”. Cuando hoy el desorden se agrava las gentes van a su trabajo con prevenci√≥n, con alarmas, con defensas personales, sprays de defensa personal, etc.

“Los pobres se han convertido en ricos, y aquel que no es capaz de hacerse sus propias sandalias es un poseedor de riquezas.”

El problema no consiste en que los pobres sean ricos, ojalá todos lo fuesen, aquí más bien se refiere a la ganancia rápida por parte de gentes que nunca han trabajado, pero que a través de medios ilícitos consigue enriquecerse rápidamente.

“Los trabajadores est√°n tristes, y los magistrados no confraternizan con el pueblo cuando este grita.”

Los trabajadores s√≥lo desean cosas simples, hacer su trabajo, cuidar de su familia y de su hogar, poder comer y no ser explotados. Cuando el trabajador est√° triste, cuando existe explotaci√≥n, cuando se convierte en un n√ļmero manejable y sin alma, el trabajador est√° triste y, lo peor, los que deber√≠an estar a su lado, los magistrados, los que mandan, no se acercan ni siquiera al pueblo cuando √©ste grita, quiz√°s por miedo a que el pueblo encolerizado, con el que no se quiere mezclar, les pueda recriminar.

“Los corazones est√°n llenos de violencia, las pestilencias invaden el pa√≠s, la sangre se vierte por todos lados, no falta la muerte, y hasta los vendajes de las momias huelen desde lejos.”

Algunas Preguntas

  • De los factores propios de la Edad Media, ya se√Īalados en los art√≠culos anteriores y tambi√©n en este, ¿cu√°les est√°n presentes hoy?
  • ¿Se trata esta vez de un colapso regional o global?
  • ¿Como se proyecta el futuro en la imaginaci√≥n del inconsciente colectivo?

Algunas Soluciones

Es esencial a la vista de lo que antecede recuperar valores éticos, basados en principios sólidos y probados. Hay que propugnar en la educación una moral de acción, basada en el respeto a los valores propios y de los demás.

Hay que militar trabajando decididamente por el Mundo Nuevo o bien perecer dej√°ndose llevar por el mundo viejo y carcomido.

Para ello, hay que encontrar un Eje Interior, firme, duradero, anclado en la propia conciencia.

Hay que desarrollar un sentido heroico de la vida y decantarse claramente por un Idealismo a prueba de tormentas y vaivenes. Por √ļltimo, ya no basta, ya no sirve, una revoluci√≥n basada en lo externo. Los siglos pasados, sus revoluciones de un signo u otro, han derramado sangre en abundancia como para no volver a repetirlo. Ahora la verdadera Revoluci√≥n comienza en lo interior, y desde ah√≠, uno a uno, cambiar√° el mundo. Esa es la Revoluci√≥n Filos√≥fica.

s√°bado, septiembre 10

Colapso Social II - Hambrunas, Guerras y Epidemias

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COLAPSO SOCIAL II

Hambrunas, Guerras y Epidemias

Se dice que bastaría con el 0,36% del patrimonio de los multimillonarios para acabar con el hambre a nivel mundial, al menos esto afirma el director del Programa Mundial de Alimentos de las Naciones Unidas.

Mentira.

Porque no se elimina el hambre con limosnas de los millonarios, se elimina con sistemas justos que impidan la existencia de depredadores humanos.

Las Naciones Unidas es incapaz de frenar el apetito voraz de los pa√≠ses y de los tiburones corporativos, es incapaz de establecer paz en el mundo, o al menos acuerdos que impidiese las matanzas y destrucciones que las guerras conllevan, incapaz tambi√©n, aunque no el √ļnico culpable, de re-dirigir a los gobiernos, y √©stos a sus nacionales, hacia un sistema m√°s equitativo, m√°s humano, que contemple un grado de justicia suficiente entre los poderosos y, en definitiva, entre todos los seres humanos.

Ahora bien, no hay que olvidar que cada ser humano es responsable de su propia injusticia. La injusticia, incluso en peque√Īa escala, es la madre de la Gran Injusticia. El ego√≠smo de los multimillonarios no es m√°s que la proyecci√≥n del ego√≠smo individual de cada uno de nosotros. El sistema es quien lo alienta y lo alimenta, con la excusa del avance tecnol√≥gico y la libertad a toda costa, incluso m√°s all√° de la libertad, fomenta esa lucha inacabable de todos contra todos.

Sólo la reforma del corazón de cada ser humano producirá el cambio necesario, porque el otro cambio, el que se sustenta desde arriba, ha fracasado. Esto es lo propio de las Edades Medias, donde no hay grandes estrategas, grandes gobernantes, filósofos, héroes y líderes dignos de ese nombre. Sólo cabe pues la construcción de módulos de supervivencia, que deben ser buenos, justos y sabios.

Hambrunas, guerras y epidemias, es el nombre de los 3 de los azotes de la humanidad.

El Maestro Jeshua ben Pandira, ya advirti√≥ sobre las caracter√≠sticas de las √©pocas que marcan el final de un tiempo, no el final √ļltimo de los tiempos, sino de una √©poca en la que se disuelve lo que existe y tras la cual surgir√° un tiempo nuevo:

Mateo 24:6-8
“Y oir√©is de guerras y rumores de guerras; mirad que no os turb√©is, porque es necesario que todo esto acontezca; pero a√ļn no es el fin. Porque se levantar√° naci√≥n contra naci√≥n, y reino contra reino; y habr√° pestes, y hambres, y terremotos en diferentes lugares. Y todo esto ser√° el principio de los dolores”.

No se trata de creer en mensajes apocal√≠pticos, sino que la anterior visi√≥n es el resultado de un conocimiento profundo de la historia que nos ense√Īa que invariablemente a cada d√≠a le sigue una noche, y afortunadamente otro amanecer.

Cuando el Colapso Social llega, √©ste afecta a grandes grupos, a naciones y civilizaciones enteras, de ah√≠ que se diga que “oir√©is de guerras”, como nos sucede actualmente, porque est√°n por doquier, y basta con ver las noticias para entender que a pesar de nuestros grandes conocimientos cient√≠ficos y riqueza, ambos suficientes para regir con justicia todo el mundo, somos incapaces de gobernarnos con un m√≠nimo de cordura.

Las causas no son √ļnicas, se trata de un conjunto de factores que aparecen juntos, de la misma manera que el invierno no s√≥lo es fr√≠o, tambi√©n hay lluvia y tormenta, y el viento sopla con fuerza. No obstante, en tiempos modernos se han propuesto diversas teor√≠as y modelos acerca del colapso social. Entre ellas habr√≠a que destacar las siguientes:

Arnold J. Toynbee, historiador brit√°nico. En su libro “Estudio de la Historia” se√Īala que la historia demuestra que la capacidad de una sociedad para responder a los desaf√≠os depende de la existencia de “minor√≠as creativas”. Estas minor√≠as creativas, cuando se reblandecen y dejan de poseer el impulso creativo ante los problemas planteados, provocan el estancamiento y el acumulo de problemas no resueltos.

Pregunta: ¿Nuestras √©lites est√°n m√°s dedicadas a ofrecer soluciones o a captar dinero y beneficios exclusivos? De hecho, ya no existen √©lites, sino corporaciones que rigen los gobiernos, siendo los gobernantes simples t√≠teres que obedecen sus dictados. Es lo que se ha dado en llamar “el estado profundo”, o sea las aut√©nticas fuerzas que gobiernan los estados.

Joseph Tainter, antrop√≥logo e historiador estadounidense. Expone en “El Colapso de las Sociedades Complejas” c√≥mo se lleg√≥ al final de la civilizaci√≥n Maya, la desaparici√≥n de la cultura del Chaco, as√≠ como la ca√≠da del Imperio Romano, basando su teor√≠a en el fracaso de la instituciones para resolver los problemas crecientes de las sociedades, cuya complejidad hace que las inversiones sociales alcancen un punto en el que el rendimiento, dada esa complejidad, es m√°s bajo de lo esperado.

Por ejemplo, el rendimiento de una parcela de tierra es “x”, si trabajo con dos parcelas de tierra el rendimiento deber√≠a ser “2x”, con tres parcelas de tierra deber√≠a ser “3x”, y sucesivamente. Pero la realidad demuestra que el manejo de mayor n√ļmero de parcelas requiere, por ejemplo, maquinaria, trabajadores, contables, impuestos m√°s gravosos, etc., etc. Finalmente la mayor complejidad no es capaz de producir el rendimiento que se esperaba de ello.

Pregunta: ¿No suena a algo parecido a lo que sucede en nuestra sociedad? Alguien que quisiera abrir una tienda, o un peque√Īo negocio, ampliando de esta manera lo que personalmente es capaz de producir, se encontrar√° con tantas tasas, impuestos, papeles a rellenar, necesidad de contables, de expertos en declaraci√≥n fiscal, que no rendir√° lo suficiente como para arriesgarse a emprender algo nuevo.

Jared Daimon, ge√≥grafo, bi√≥logo, fisi√≥logo evolucionista estadounidense, escribi√≥ el libro “Colapso: Por qu√© unas sociedades perduran y otras desaparecen”. En su obra considera los factores ambientales, y el cambio clim√°tico provocado por ello, como agentes que pueden llevar a una sociedad al desastre.

Ejemplifica en su libro lo sucedido en la Isla de Pascua, donde el culto religioso exig√≠a erigir cada vez m√°s “Moais”, las famosas estatuas gigantes de piedra de esa isla, llevando as√≠ a una tala progresiva de los bosques para conseguir la madera necesaria para su transporte, hasta finalmente convertir la isla en un paraje yermo y sin recursos forestales. Cuanto m√°s adversas eran las condiciones clim√°ticas y ambientales m√°s √°rboles se destruyeron para erigir m√°s Moais para obtener el favor de los dioses.

Pregunta: ¿Cu√°les son nuestros “Moais”? Utilizamos coches de gasolina para ir m√°s r√°pido hasta llegar al sof√° donde veremos una pel√≠cula o un programa de TV. Ante la cat√°strofe ambiental aceleramos el proceso, destruimos los viejos coches para sustituirlos por coches el√©ctricos que tambi√©n dependen de las centrales el√©ctricas, ¡y √©stas a su vez dependen del fuel y del gas!.

Pitirim Sorokin, soci√≥logo americano de origen ruso, escribi√≥ “Din√°mica Social y Cultural”. En dicho libro estableci√≥ una teor√≠a de los ciclos sociales. Estos ciclos est√°n caracterizados por una mentalidad t√≠pica en una cultura determinada. Esta mentalidad general evoluciona a trav√©s de una serie de etapas:

  • Ideacional, donde predominan los contenidos y realidades espirituales.
  • Sensitiva, etapa en la que se vuelca en los “sentidos”, en la obtenci√≥n de bienes materiales.
  • Idealista, que es una s√≠ntesis de las dos anteriores, una convivencia arm√≥nica entre lo espiritual y material.

Sorokin pensaba que nuestra civilización occidental está inmersa en un materialismo intenso, caótico que anuncia un inmediato colapso.

Pregunta: ¿No es acaso esa la sensaci√≥n que tenemos? Cada d√≠a nos levantamos acuciados por mensajes materialistas en la b√ļsqueda de “mayor confort”, “descanso”, “experiencias inusuales”, “obtenci√≥n de dinero y poder”, y hasta “cambios corporales” ahora posibles. Mientras tanto, al lado de todas esas cosas, est√° la sensaci√≥n de que algo se va a torcer, de que cualquier cosa puede ocurrir, que nada es estable y que el peligro se esconde detr√°s de cada rinc√≥n de la historia. Una ola de pesimismo social nos invade, todo puede ir peor de lo que pensamos, y sin embargo… la huida adelante sin prop√≥sito, el olvido pasajero inmerso en cualquier clase de experiencia o aventura parece ser la √ļnica salida.

Samuel P. Huntington, polit√≥logo y profesor de Ciencias Pol√≠ticas, escribi√≥ sobre “El choque de civilizaciones”. Analiza las posibilidades de confrontaci√≥n, no ya entre pa√≠ses sino entre civilizaciones y culturas. Hay ra√≠ces profundas que van m√°s all√° de la econom√≠a y del poder militar.

Justo en estos momentos estamos asistiendo a la confrontaci√≥n entre “Eurasia” y “Occidente”, y a√ļn persiste el enfrentamiento entre “Islam” y el mundo occidental de ra√≠z cristiana. Predice as√≠ Huntington que las diferencias culturales y religiosas son y ser√°n las fuentes primarias de conflicto en el futuro.

Pregunta: ¿No es cierto que los factores religiosos han sido la mayor fuente de problemas militares recientes? Podemos citar los constantes choques entre israel√≠es y palestinos, o el enfrentamiento del mundo musulm√°n radical contra occidente y sus valores. En Estados Unidos es cada vez m√°s creciente el conflicto entre la sociedad civil y los grupos religiosos radicales.

Por √ļltimo, ¿por qu√© se generan nuevas enfermedades incontrolables como la reciente pandemia de COVID?. Las teor√≠as sobre su origen son muchas, pero lo importante a retener es que tanto el COVID como otras enfermedades infecciosas son el resultado del hacinamiento, humano y animal, en busca de una mayor producci√≥n, sin consideraci√≥n por sus derechos naturales.

Antes que los antibióticos y las vacunas fueran accesibles y estuviesen ampliamente disponibles, los azotes clásicos de la humanidad, como son la lepra, la peste, la fiebre amarilla, el cólera, la tuberculosis, etc., desaparecieron o disminuyeron gradualmente, como demuestran las estadísticas. Ello fue posible gracias a la higiene personal y a las medidas sanitarias colectivas, como canalización y saneamiento tanto de las aguas como de los residuos.

La educación también tuvo un papel importante en la lucha contra las enfermedades infecciosas. Por contra, la pérdida del sentido básico de la responsabilidad comunitaria, la disgregación social, la pérdida de raíces sociales y familiares, típica de nuestra época, favorecen la propagación y el brote de epidemias infecciosas.

Todos los factores mencionados anteriormente se unen para empujarnos hacia una Nueva Edad Media. De nosotros depende que dure mucho o poco.

Continuar√°

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s√°bado, septiembre 3

A las puertas de un Nuevo Colapso Social - 01

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A LAS PUERTAS DE UN NUEVO COLAPSO SOCIAL (I)

¿C√≥mo aparece una Nueva Edad Media?

La definici√≥n de “Edad Media” es controvertida. Para algunos s√≥lo hubo una Edad Media propiamente dicha en Europa, mientras que para el resto de los pueblos y per√≠odos hist√≥ricos este concepto ser√≠a discutible.

Ciertamente, si entendemos por Edad Media la aparición de caballeros y damas, dragones y castillos, estaremos equivocados si proyectamos este concepto sobre otras civilizaciones.

Por Edad Media m√°s bien debemos entender “Periodos Intermedios”, de declive social y pol√≠tico que acaecen durante el desarrollo de una civilizaci√≥n. Desde este punto de vista gen√©rico veremos que han existido muchas edades o periodos intermedios, en diferentes √©pocas, continentes y pueblos.

Las puertas que dan acceso a ese periodo de declive están precedidas por un Colapso Social, cuyas causas y características varían de tiempo en tiempo, aunque algunos aspectos, como veremos, permanecen invariables.

El punto de vista que califica una situaci√≥n como colapso social, como decaimiento civilizatorio, o por el contrario como momento de esplendor, var√≠a seg√ļn que el punto de vista sea m√°s o menos conservador o positivista.

¿Podr√≠amos calificar el periodo en el que vivimos, como un deslizamiento hacia una Nueva Edad Media, en lo cultural, cient√≠fico, pol√≠tico y social? Quiz√°s s√≠, especialmente si consideramos que hasta el mismo “Imperio Americano” se encuentra dividido y un 40% de sus ciudadanos, seg√ļn recientes encuestas, creen que se desencadenar√° una guerra civil en los pr√≥ximos a√Īos, con nefastas consecuencias para el resto del mundo. En un momento de crisis y guerra como este, no est√° de m√°s reconocer los par√°metros esenciales que conducen a esa Nueva Edad Media.

Pero antes de intentar una tentativa de respuesta a esta pregunta debemos iniciar un repaso de otros momentos históricos y otras puntos de vista sobre esos momentos de ocaso social.

¿Cu√°les son las consecuencias de los Colapsos Sociales?

Algunos de los siguientes puntos preceden, acompa√Īan o son consecuencia del colapso social:

  • Separatismo y Aislamiento social
  • Hambrunas, Guerras, Epidemias
  • Eclosi√≥n de grupos sectarios
  • P√©rdida de conocimientos cient√≠fico y tecnol√≥gico

Separatismo y Aislamiento Social

En nuestra √©poca la enfermedad del “separatismo” se manifiesta tanto en lo individual como en lo colectivo. En la era de las comunicaciones, de los viajes distantes y r√°pidos, vemos aparecer cada vez m√°s elementos de Separatismo psicol√≥gico. La tecnolog√≠a no ha servido para acercar m√°s a los seres humanos, sino que se utiliza para buscar un contacto ef√≠mero, evitando de esa manera una interacci√≥n profunda con otros seres humanos. Es preferible tener una lista de 1000 amigos digitales que un par de amigos reales.

No se necesita vincularse con alguien que de verdad te ense√Īe, porque todo est√° en Internet, sobran los Maestros. Nuestra opini√≥n y conocimientos adquiridos de manera superficial y mec√°nica se consideran suficientes como para no tener que aceptar el punto de vista de alguien m√°s sabio o maduro que uno mismo.

No importan los vecinos, las personas que se relacionan directamente con nosotros en nuestra comunidad, barrio, o pueblo. De ellos hay que huir. A pesar de los cientos de amigos digitales que tenemos, a veces no conocemos el nombre de quien vive al lado, y si acaso intercambiamos un vacío saludo más o menos educado.

Vivimos y… morimos al lado de cientos de personas que no nos conocen, y que ni siquiera se enteran de nuestra muerte o nuestra grave enfermedad.

El Separatismo Pol√≠tico siempre ha existido, siempre han habido revoluciones, guerras civiles, cambios en las naciones. Lo que realmente ahora llama la atenci√≥n es que la mayor√≠a de los j√≥venes no se sienten vinculados a ning√ļn tipo de patria o naci√≥n, y ello no es en aras de una adscripci√≥n idealista a una Fraternidad Humana Internacional, sino por el mero hecho de “no pertenecer” a nada, de no querer formar parte de ninguna patria, salvo de mi propio reino de libertad personal ilimitada.

As√≠, el joven, llevado de ese ansia exagerada de libertad personal, formar√° parte de grupos que luchen contra cualquier aspecto o construcci√≥n social: esta es la √©poca de los encapuchados depredadores que arrasan cuanto encuentran a su alrededor, sin causa aparente, salvo la del propio capricho o la del “rebelde sin causa”.

Las luchas de pueblos que se consideran independientes se centran en un pasado legendario que no responde a una realidad hist√≥rica, un pasado que, curiosamente, se remonta muchas veces a momentos m√≠ticos de la Edad Media. Casi todas las naciones del mundo sufren hoy de esta enfermedad, y aunque ciertamente hay que superar los nacionalismos en la b√ļsqueda de construcciones fraternales de orden superior, sin embargo se destruye lo nacional pero para sustituirlo por el terru√Īo medieval.

No es nuevo el fen√≥meno, pero lo que llama la atenci√≥n es que siga sucediendo en nuestro tiempo, cuando por primera vez hasta el √ļltimo rinc√≥n de la tierra puede participar en el conocimiento, apreciaci√≥n y comunicaci√≥n de otros pueblos del mundo, y aprender su historia, su lenguaje y cultura.

El Separatismo Racial: Las variedades tipológicas humanas se conocen mejor que nunca, tanto desde el punto de vista científico como por el intercambio frecuente, así como la creciente colaboración y participación directa en la cultura, el trabajo, y en los derechos sociales y políticos. Sin embargo los fenómenos racistas resurgen fuertemente de nuevo: la violencia de los opresores se ha vuelto contra ellos mismos y viceversa.

Frente a ello necesitamos:

Promover un Ideal de fraternidad internacional, basado en el respeto a la dignidad humana, m√°s all√° de diferencias raciales, de sexo, culturales, religiosas, sociales, etc.

El concepto central a tener en cuenta es el de “Dignidad Humana”, algo que est√° presente en todos los seres humanos a pesar de sus diferencias, es decir se trata del reconocimiento de una esencia fundamental “detr√°s de todo lo visible y mensurable”, el rayo incoloro detr√°s de todos los colores y apariencias.

Pico de la Mir√°ndola, humanista del Renacimiento italiano, escribe en el frontispicio de su obra “El Discurso sobre la Dignidad Humana”, lo siguiente:

Magnum, o Asclepi, miraculum est homo

“Gran milagro es el hombre, ¡Oh, Asclepio!”

Porque para Pico, el hombre, vali√©ndose de su intelecto, se hace due√Īo de su destino gracias al pensamiento, el estudio y sobre todo a la filosof√≠a. Todos los seres humanos est√°n dotados de esa capacidad incluso los m√°s discapacitados, cada uno en su medida. Y ese es el gran milagro, el don recibido.

Por eso, se sea blanco o negro, del norte o del sur, provenzal o franc√©s, capitalista o socialista, hombre o mujer, en todos los casos hay una “dignidad humana”, aquello divino que el hombre ha recibido, y que √©l mismo puede acrecentar mediante su recto pensamiento y su acci√≥n verdadera, precedida por el conocimiento de la filosof√≠a.

Oh Ad√°n…Te he puesto en el centro del mundo para que m√°s c√≥modamente observes cuanto en √©l existe. No te he hecho ni celeste ni terreno, ni mortal ni inmortal, con el fin de que t√ļ, como √°rbitro y soberano art√≠fice de ti mismo, te informases y plasmases en la obra que prefirieses. Podr√°s degenerar en los seres inferiores que son las bestias, y podr√°s regenerarte, seg√ļn tu √°nimo, en las realidades superiores que son divinas…[“Discurso sobre la Dignidad del Hombre”, Pico della Mirandola]

(Continuar√°)

jueves, julio 21

Medicina del Futuro V - Los Dos Caminos del Médico

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La Medicina del Futuro V

Los Dos Caminos del Médico

Tenemos dos manos, la izquierda y la derecha, dos hemisferios cerebrales, dos sistemas nerviosos, autónomo y voluntario, consciente e inconsciente, dos piernas, y aparentemente un sólo corazón; en realidad son dos corazones, el izquierdo y el derecho unidos por un tabique fibroso.

Y sigue la lista: dos ojos, dos o√≠dos, dos ri√Īones, dos pulmones, y un h√≠gado que tiene dos l√≥bulos. El resto son las entra√Īas y sus variantes, intestinos, est√≥mago, vejiga, etc. Somos duales hasta en nuestro pensamiento, pues somos incapaces de concebir las cosas en su totalidad absoluta, s√≥lo podemos manejar conceptos relativos.

En Medicina también hay dos caminos, o debería haberlos, porque frecuentemente se olvida uno de ellos. Y siendo la Medicina como es, una ciencia del Hombre y para el Hombre, también debe ser dualista en sus concepciones. Pero no lo es.

El médico (y el paciente como opción a tener en cuenta) tiene dos caminos enfrente, el Camino de la Mano Derecha, objetivo y racionalista, y el Camino de la Mano Izquierda, que es intuitivo y pararacional.

Y los denomino así porque uno responde más a nuestras capacidades sensitivas y emocionales dependientes del hemisferio derecho y otro a nuestras capacidades científicas y objetivas: el hemisferio izquierdo del poder. Veámoslo más en detalle:

EL CAMINO DE LA MANO DERECHA

Desde este camino se observa el mundo representado y organizado en cajones l√≥gicos. La clasificaci√≥n aqu√≠ es fundamental, el cient√≠fico la utiliza para explorar el fen√≥meno, hablar acerca del mismo y describirlo, pero no puede comunicarse con el interior del mismo, desconoce sus razones internas. Puede someter el fen√≥meno a m√ļltiples an√°lisis que afectan a lo externo, pero no puede «visualizar» el interior del mismo.

Si un antrop√≥logo estudia la danza de la lluvia, llegar√° a conclusiones como la siguiente: «la danza de la lluvia es extremadamente importante en esta sociedad primitiva: mantiene los roles de poder y los mecanismos de transmisi√≥n de ese poder, cohesionando al mismo tiempo al grupo, haci√©ndole sentir unido».

Esta es una interpretación fruto de la observación científica externa. Pero esta observación sólo es parte de la realidad.

Sin embargo, si interrogamos a los actores de dicha danza, nos dirán que para ellos tiene un significado definido: llaman a sus dioses porque necesitan la lluvia, no les interesa en este momento ni la cohesión social ni el rol de poder que cada uno ocupa en ese momento en la tribu.

La interpretaci√≥n externa, propia de las ciencias experimentales, se gu√≠a por par√°metros, instrumentos y mediciones. Es t√≠pico de la ciencia emp√≠rica y positivista, se estudia sobre todo la forma, y se clasifican los fen√≥menos seg√ļn ciertos par√°metros predefinidos. Ejemplos de esta interpretaci√≥n externa son:

  • El conductismo de Skiner y Watson, la psicolog√≠a cient√≠fica que s√≥lo se basa en la observaci√≥n externa, en las relaciones que se establecen entre est√≠mulos y las respuestas obtenidas. Lo de dentro o bien no interesa, o se considera como la “caja negra” que responde autom√°ticamente a estos est√≠mulos.

Como ejemplo vergonzoso, v√©ase el siguiente enlace al art√≠culo titulado “El cruel experimento del peque√Īo Albert”, o recu√©rdese la famosa pel√≠cula “La Naranja Mec√°nica” de Stanley Kubrick.

  • El Empirismo
  • Biolog√≠a molecular, Neurolog√≠a, etc.

Se accede a la realidad por medio de los instrumentos y de la percepción externa. Se ve la superficie de las cosas, que pueden ser medidas y comparadas. El observador no se involucra, es un observador externo.

Esta v√≠a es muy necesaria para el m√©dico, pero no es la √ļnica. Tenemos que observar, medir, tomar constantes, hacer radiograf√≠as, etc, todo ello son cosas muy importantes, tanto que los m√©dicos han olvidado la otra v√≠a, y piensan que ser buen m√©dico es ser un “fr√≠o cient√≠fico”.

EL CAMINO DE LA MANO IZQUIERDA

La otra vía es la de la Mano Izquierda, o sea la Vía Interpretativa. Es decir, no importa cuánto yo observe a un individuo, hay cosas que, a menos que él me lo diga, nunca sabré. No sé qué es lo que piensa y lo que siente, hay una parte a la cual no se puede acceder a menos que el sujeto investigado diga qué le ocurre, por tanto necesito interpretarlo, entender su lenguaje, por eso esta vía es hermenéutica: necesita interpretación.

Esta ciencia de interpretación tiene mucho que ver con el grado de conciencia de la persona. Este es el camino de:

  • Freud,
  • Carl Jung,
  • Piaget,
  • Aurobindo,
  • Plotino,
  • Buda

La Medicina necesita tambi√©n la V√≠a Interpretativa, porque √©sta es la √ļnica forma de aproximarnos al interior de las cosas, “ver a trav√©s del espejo del hombre”, penetrar en su interior, esto es la V√≠a Hermen√©utica o de la Mano Izquierda. Es profunda, no es localizable en un tejido o en un √≥rgano, porque afecta a todo el ser, y necesita interpretaci√≥n.

¿Pero cu√°ndo aplicar una v√≠a y cu√°ndo aplicar la otra?

Empirismo y Hermenéutica: Su aplicación en Medicina

Veamos cuál es el alcance de lo empírico y el de lo interpretativo o hermenéutico. En el siguiente gráfico, siguiendo las ideas de Ken Wilber, uno de los fundadores de la Psicología Transpersonal y a quien aconsejo leer, podemos ver, partiendo desde el centro del círculo, el desarrollo evolutivo desde la materia hasta el espíritu, ampliándose y pasando por círculos cada vez más sutiles. A cada círculo le corresponde el desarrollo de una ciencia: así la Materia se estudia con la Física, etc. Al círculo de la vida le corresponde la Biología y las ciencias afines, al de la Mente le corresponde la Psicología, etc.

Cada círculo integra al anterior, así Vida incluye Materia, y Biología, etc. Si trazamos sobre el mismo círculo una flecha que va desde el nivel base hasta los círculos superiores y externos, veremos que para los círculos más básicos, como el de la materia y la biología, se necesita la Vía Empírica, aquí coloreada en tonos rojos, mientras que cuanto más avanzamos hacia los niveles superiores complejos, más necesaria es la Vía Interpretativa o Hermenéutica, aquí representada por la coloración azulada de la flecha.

La Medicina Convencional que hemos estudiado en nuestras facultades es fundamentalmente empírica, puede explorar A+B. Es esencial y absolutamente necesaria, especialmente cuando la enfermedad ha alcanzado, bien sea proveniente de planos superiores o inferiores, el nivel físico y biológico.

Sin embargo, una Medicina Integrativa, que asuma la otra parte m√°s sutil del ser humano (A+B+C…), que la integre e interprete, y que nos permita no s√≥lo gestionar los problemas en esos niveles sutiles sino tambi√©n evitar su impacto negativo sobre los planos f√≠sicos y biol√≥gicos, es absolutamente necesaria desde el punto de vista preventivo.

Fen√≥menos como la depresi√≥n, no pueden meramente ser tratados con “pastillas”, que no siempre ayudan, frecuentemente empeoran, y que no localizan ni resuelven los nudos fundamentales de la personalidad humana. No es sencillo, nuestros sistemas hoy por hoy no lo permiten, pero es posible.

En los antiguos templos de sanaci√≥n, tras someter al paciente a una “incubatio” durante una noche, el sacerdote m√©dico daba un remedio, siguiendo al dios, y a veces encontramos recetas como aquella que dec√≠a “ve y reconciliate con tus enemigos”. S√≥lo es un ejemplo, pero a veces…

Ya se que parece poco y demasiado sencillo, pero en realidad, ¿cu√°ntas veces enfermamos, sentimos malestar, que luego se traduce en disfunciones, y quiz√°s en otras enfermedades m√°s serias, que se hubiesen curado a tiempo con un poco de entendimiento, de comprensi√≥n, de ayuda humana. Justamente en los niveles sutiles poco es lo que se necesita, aunque fundamental, mientras que los planos f√≠sicos corresponde a la enfermedad evolucionada, a un laberinto fisiol√≥gico y anat√≥mico de dif√≠cil soluci√≥n, y que desde luego requiere conocimientos cient√≠ficos. Cada cosa en su lugar, cura sutil para lo sutil, cura f√≠sica para lo f√≠sico.

No se puede pues arreglar simplemente una depresión con pastillas, ni se puede imponer las manos o hacer análisis psicológicos para curar una apendicitis.

Cuanto m√°s avanzamos en esta Edad Media, m√°s enfermedades encontramos, f√≠sicas y mentales, porque nuestra sociedad ha roto todos los esquemas naturales, internos y externos, someti√©ndonos a situaciones estresantes que no tendr√≠an por qu√© ocurrir hoy. Tenemos medios suficientes para que nadie pase hambre en el mundo, para que haya prevenci√≥n y medicinas, pero…

En lo que toca a lo que podemos hacer: ¿Necesito la mano izquierda? Si. ¿Necesito la mano derecha? Si. Ambas son necesarias, lo importante es saber cu√°ndo aplicar una u otra, o las dos.

Por cierto, ¿no tiene esto que ver con todos los seres humanos y sus relaciones, y no s√≥lo con los m√©dicos?

Ciertamente.

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lunes, julio 18

Lo Que Hay Que Conservar - Los 7 Pasos de Osiris

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LO QUE HAY QUE CONSERVAR

En el anterior art√≠culo, pregunt√© qu√© cosas fundamentales hay, qu√© cosas reales que deben protegernos, formando parte de la verdad de nuestro ser interior. Ped√≠ escribir una peque√Īa lista de lo que merece la pena.

Muchos me hab√©is contestado privadamente, y otros en nuestra p√°gina. El siguiente texto abajo, es de una novela que escrib√≠ hace a√Īos, y que describe un grupo de personas, luchadores de la resistencia, en un Egipto imaginario del futuro, contra el poder de un tirano fundamentalista y que, reunidos en Abydos, conforman una hermandad, aunque desorientados y algo desanimados. Su l√≠der, Abdelrahm√°n, en medio de la noche, alrededor del fuego, inspirado por las estrellas, se dirige a ellos, y les habla precisamente de lo que es importante, de lo que hay que guardar, de los valores que tienen que permanecer.

Los 7 Pasos de Osiris

─ Compa√Īeros, amigos, ahora aqu√≠ en este momento, en medio de la oscuridad, sois testigos de las luminarias de la noche. Escuchadme bien, la inmortalidad es hija de la noche, porque solo aquello que pervive en la noche, solo lo que sobrevive a la muerte es lo inmortal, tiene que tener alg√ļn regusto de muerte en su boca el ni√Īo que renace. Los vivos vienen de los muertos. Renacer requiere morir, y la muerte que conduce al renacimiento es una muerte anunciada, casi se sabe el d√≠a y la hora, se prepara cuidadosamente, para as√≠ poder sobrevivir.

Hussein, quien había seguido atentamente sus palabras, le replicó burlón:

─ Abdelrahm√°n, pareces inspirado, pero las palabras de los poetas no ayudar√°n a nuestro pueblo a liberarse.

─ Te equivocas Hussein, no se trata de meras palabras. Esto es lo que os quer√≠a decir, esto es lo que encontr√© all√° abajo, en la tumba de Osiris. Ahora m√°s que nunca lo veo claro, ahora m√°s que nunca se que no podemos esperar a nadie, que solo nosotros podemos cambiar nuestro propio destino.

─ ¿C√≥mo? ¿Acaso tenemos alguno? Somos unos cuantos desarraigados, sin casa ni futuro ─ dijo Am√≠n.

Abdelrahmán entonces, tomándole del hombro le invitó a sentarse junto a él en medio del grupo, cerca del fuego al que miraba intensamente como si pudiera leer entre sus vetas anaranjadas.

─ Tenemos que aprender de Osiris, tenemos que aprender de nuestros ancestros, quienes en este mismo momento, miles de a√Īos despu√©s, en medio de estas ruinas, a√ļn nos siguen hablando. ¡Qu√© fuerza no tendr√≠a para que su mensaje, incluso ahora, pueda seguir gui√°ndonos!

─ Bellas palabras, pero insisto, eso no nos servir√° ─ dijo Hussein dispuesto a marcharse

-¡Espera! -orden√≥ Abdelrahm√°n - ten√©is que entenderme, no os estoy hablando de luchar con armas, eso s√≥lo no valdr√≠a, os estoy hablando de algo m√°s. Esto es lo que aprend√≠ anoche, escuchadme al menos…

Osiris fue un s√≠mbolo durante milenios para nuestro pueblo, s√≠mbolo de la resurrecci√≥n y de la regeneraci√≥n. Por tanto, tenemos que hacer como nuestros padres, preparar nuestra muerte, preparar nuestra tumba, para poder resucitar… Para ello hay que rescatar lo mejor de nuestro pueblo, lo mejor del pasado, acumular todo lo bueno al tiempo que luchamos contra el tirano. Hay que recoger los textos sagrados, los elementos v√°lidos del pasado. Hay que preparar en este lugar, ahora, una suerte de fortaleza, aislada de los embates del tiempo, en medio del desierto, donde todos los precursores han anunciado la llegada de un mundo nuevo.

Mientras tanto hay que continuar viviendo, agotando la vida que se tiene, alegres y confiados y al mismo tiempo sin dejar de preparar la muerte, aunque riamos bajo los rayos del sol. Tomemos su ejemplo, mientras trabajamos alegres, recojamos lo mejor, tomemos lo que qued√≥ detr√°s de los siglos torturados que nos han precedido, hagamos un hueco en nuestra tumba-fortaleza para poner una estatua de Hathor la bella, tambi√©n pongamos dentro los textos del sabio Ptahotep y todos los textos sagrados de la humanidad. Quiz√° tambi√©n deber√≠amos adornar los corredores con frescos como los que pintaron sobre las paredes nuestros ancestros, sin olvidar en las partes m√°s rec√≥nditas algunos textos de Plotino, el sabio de Assiut, guardemos las leyendas de las Mil y Una Noches y las historia del gran caballero Salah El Din. Recordemos a Rams√©s y a Imhotep el m√©dico sagrado, y preservemos en el interior quien sabe si una copia de los Vedas, o una peque√Īa reproducci√≥n de la Biblioteca de Alejandr√≠a, depositemos tambi√©n en un arca dorada el Cor√°n generoso, la Biblia, el Libro de la Salida del Alma a la Luz del D√≠a… todo depende de seleccionar lo esencial, aunque no siempre coincidiremos. ¡Ojo, no hay sitio para todo!, lo que escojamos tiene que haber probado que sabe perdurar. Hay que llevar tambi√©n presentes a los dioses, tendremos que echarnos a los bolsillos algo de m√≠stica, alg√ļn elemento moral que puedan llevarse a la boca los Se√Īores del Destino. Y claro, hay tantos dioses como seres humanos, no todos van a querer lo mismo, as√≠ que tendremos que llevar cosas como Maat, la Justicia y la Verdad, cosas simples, rectas y honestas, un poco de generosidad y unas cuantas perlas de decencia, pero cultivadas en el respeto y la honradez y no en los genitales.

Hussein, quien al comienzo delataba en su cara y sus gestos la impaciencia, se había calmado, y ahora escuchaba atentamente.

─ Mirad, como en la antig√ľedad tendremos que embalsamar nuestro cuerpo: nosotros mismos, este peque√Īo grupo. Solo habr√° que dejar en su interior el coraz√≥n, el cerebro no sirve, de hecho se tira. Porque lo que vale son las cosas esenciales: las manos para trabajar, los pies para caminar, la parte de en medio para conectar los miembros y de paso sostener lo fundamental: pulmones para respirar cada d√≠a el viento nuevo, est√≥mago para aguantar y para saber asimilar, los intestinos para seleccionar y tirar por donde se debe lo que no hace falta y sobra. H√≠gado porque hay que tener agallas y sobre todo coraz√≥n, hecho de piedra verde, rodeado de oro, conciencia viva hecha verbo, como el escarabajo que renace y que empuja al sol que llevamos dentro, porque si el coraz√≥n no empuja al sol, no sirve tampoco. Luego habr√° que empaquetarlo todo muy bien, con vendas de pureza, bien limpias y cosidas, sin resquicio, y entre ellas flores y amuletos de protecci√≥n, de magia viva.

Excitado Abdelrahmán se acercó hasta el joven Mena, tomándole entre los hombros siguió hablando al resto:

─ Ved aqu√≠, los j√≥venes nos esperan, y detr√°s de √©l muchos miles m√°s, no podemos darle simplemente explosivos y pistolas, si mueren tienen que saber que no mueren por causa de un tirano, sino que mueren por causa de un Ideal. D√©mosle la oportunidad de pelear so√Īando.

─ Entonces… -dijo Am√≠n - brindemos por los sue√Īos, construyamos en este lugar nuestra tumba y fortaleza, como en los viejos tiempos, traigamos aqu√≠ lo mejor que tengamos, hagamos de la Justicia, la Belleza, la Verdad y el Bien nuestra bandera.

Todos se levantaron, llevados por el entusiasmo, cantando como en los viejos tiempos, bailando las danzas ancestrales, gritando los gritos de guerra y victoria… en el Coraz√≥n de Abydos, en la tierra sagrada de Osiris.

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viernes, julio 15

Economía de Guerra, "Debe y Haber"

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ECONOM√ćA DE GUERRA

DEBE Y HABER

Recientes acontecimientos internacionales me han hecho repensar c√≥mo valorar de otra manera la econom√≠a. Esta palabra tiene su origen etimol√≥gico en el griego “oikos”, que significa “hogar”, y “nomos”, que significa “ley” u ordenamiento – de donde “oikonomia” – o “administraci√≥n del hogar”, o del Estado, o de cualquier otra cosa que nos concierna de cerca.

Algo que conocemos todos es eso del “debe”, las deudas, y del “haber”, lo que se posee. Claro que si miramos de nuevo a estos conceptos desde otro √°ngulo, est√°n las deudas, por ejemplo, morales o k√°rmicas, y lo que de verdad poseemos o de lo que tenemos dominio sobre ello, por ejemplo las “virtudes”.

Una buena econom√≠a implica, en lo personal, dejar pocas cosas que cumplir o hacer (debe), entre ellas “restar” los errores y da√Īos hechos por nosotros mismos, al tiempo que hay que acumular muchas virtudes, buenos actos, etc.

De ah√≠, como en todo buen ejercicio econ√≥mico de final de a√Īo, que haya tambi√©n el llamado “D√≠a del Ajuste de Cuentas”, como lo denominaban los antiguos egipcios, donde se repasan todos nuestros actos econ√≥micos, siendo en este caso el “oikos”, nuestra propia alma y ser.

Hablemos ahora del “Contable”, ¿qui√©n es? Pues s√≥lo puede ser uno mismo, eso nos dice el Libro de los Muertos, donde el coraz√≥n, o sea lo m√°s √≠ntimo de nosotros mismos, nuestra conciencia, es el testigo de nuestros actos Y EL FISCAL ante el Tribunal de los Jueces Divinos, que se encargan de tomar nota, o sea la memoria indeleble representada por los llamados Lipikas (s√°nscrito: escribientes), o administradores del Karma.

Es evidente pues que lo que me llevar√© conmigo s√≥lo ser√° lo que sea verdadero y real, quedando detr√°s todas las ilusiones. Pero, mientras que sigo vivo y actuando en esta encarnaci√≥n, ¿Qu√© es lo que realmente poseo, lo que uso, y lo que no poseo ni uso?

Estas preguntas me surgieron a ra√≠z de escuchar que en este conflicto internacional al que alud√≠a al comienzo, la econom√≠a de los pa√≠ses ha sido afectada profundamente, y al valorar la importancia econ√≥mica de ciertas naciones con respecto a otras, los analistas han descubierto que en esta confrontaci√≥n los supuestos pa√≠ses ricos y poderosos, no lo son tanto, y que las econom√≠as secundarias poseen mucho m√°s valor, llegando en realidad a poseer la mayor√≠a de la “riqueza real”.

Estos an√°lisis econ√≥micos han descubierto que para muchas potencias del llamado primer mundo, su riqueza consiste en bienes “ilusorios”, no productivos, no reales, evanescentes. Por ejemplo, muchas personas que viven en estas sociedades se sienten “ricas”, o al menos modernas y al d√≠a, porque tienen un buen tel√©fono, un ordenador, est√° en contacto con muchos amigos a trav√©s de las redes sociales, atienden a m√ļltiples cursos online, sobre cosas como “coaching”, “ecolog√≠a chupi”, o “macram√©”.

De la misma manera, los pa√≠ses grandes poseen as√≠ mismo grandes inversores burs√°tiles, en telefon√≠a, en redes sociales, en cine y “entretenimiento”, en turismo, etc., etc. Estos son s√≥lo algunos ejemplos. La mayor parte de la industria se traslada a los pa√≠ses del tercer mundo. All√≠ se produce de todo, en China, India, Sud√°frica, Indonesia, etc., Por otro lado, se importa petr√≥leo, gas, componentes electr√≥nicos, bienes agr√≠colas, de otros pa√≠ses, porque se piensa que toda esa industria no es necesaria mientras se posea la m√°quina para imprimir billetes y los medios de comunicaci√≥n para hacer que los dem√°s lo acepten.

Curiosamente, los pa√≠ses de segundo orden, seg√ļn el esquema corriente de las cosas, aparentemente no poseen tanto como los anteriores, pero se ha demostrado su gran capacidad para mantener una industria pesada importante, extracci√≥n de recursos minerales, petr√≥leo, recursos agr√≠colas y pesqueros, tierras raras, esenciales para la fabricaci√≥n de microchips, etc., etc.

Si aplicamos esa realidad a nuestra propia vida, también veremos lo mismo, la existencia de valores personales aparentes y valores reales.

Vivimos vidas “prestadas”, porque intentamos ajustarnos a alguno de los modelos que nos ofrecen, incluso en la manera de vestir, de llevar el pelo cortado, o coleta, el lugar donde nos reunimos, las cosas aceptables sobre las que “debemos” hablar, etc.

Hoy cuando se habla de temas metaf√≠sicos, en un lugar p√ļblico, se tiende a bajar la voz, con verg√ľenza, sin embargo si hablamos de sexo, de violencia, o hacemos una critica inmoderada, elevamos el tono de voz, sin sentirnos azorados en lo m√°s m√≠nimo. O sea, mientras nos ajustemos al modelo todo est√° permitido.

Pensamos que “estamos al d√≠a”, por la ropa o los aparatos accesorios de los que hacemos gala, por el s√ļper ordenador, la s√ļper c√°mara, el s√ļper aud√≠fono, o el s√ļper lo que sea. Aunque vivimos sin tiempo real para nosotros mismos, eso s√≠, nuestra vida est√° llena de “ins” y evitamos todos los “outs”.

Esas cosas, en verdad, no las poseemos, ellas nos poseen a nosotros, nos arrastran a consumirlas, conseguirlas, pagarlas, presumir de ellas, y vuelta a empezar de nuevo. Ellas nos poseen a nosotros.

Son como las economías de los países del primer mundo occidental.

Cabr√≠a preguntarse pues ¿en una cada vez m√°s clara cercan√≠a de una Nueva Edad Media, qu√© clase de econom√≠a real, tanto en lo material, como en lo espiritual, debemos desarrollar?.

  • En lo material:

Deber√≠amos repensar y recrear modos de vida m√°s tradicionales, o sea menos dependientes de valores propios del “mercado” y m√°s realistas y √ļtiles. Deber√≠amos valorar de nuevo el trabajo manual, la agricultura, el vivir con y de la tierra, pero no destruy√©ndola sino respet√°ndola. Vale m√°s un peque√Īo huerto que media docena de coches el√©ctricos, vale m√°s un conocimiento b√°sico de c√≥mo construir con las manos nuestra casa que saber c√≥mo suscribirse a una p√°gina web para publicar nuestro perfil o contratar una hipoteca… Pero eso quiz√°s no sea √ļtil ahora, aunque algunos pasos deber√≠amos dar en esa direcci√≥n.

  • En lo espiritual, √©tico y moral, o como quer√°is llamarlo…

Bien pensado, no voy a contestar a esta segunda parte, simplemente os digo y propongo lo siguiente: si alguien fuese tan amable, ¿podr√≠a decirme e ilustrarme, sobre cu√°les son las Cosas Reales, la “econom√≠a” de verdad, las leyes o normas que protegen esta casa que soy yo mismo?.

¿Alguna propuesta? Atr√©vete… Escribe aqu√≠ abajo una peque√Īa lista de lo que merece la pena, seguramente aprenderemos algo.

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