lunes, enero 23

ANATOMÍA OCULTA III - EL CEREBRO Y SUS CORRESPONDENCIAS SUTILES

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ANATOMÍA OCULTA III

EL CEREBRO Y SUS CORRESPONDENCIAS SUTILES

Como decía en un anterior artículo, la anatomía oculta no es ningún tipo de magia o conocimiento esotérico extravagante, sino reconocer aquellas marcas que nos permiten adivinar detrás del aparente desorden ciertas proporciones, ciertas armonías numéricas y correspondencias, que en definitiva nos acercan un poco al concepto clásico de la creación como emanación o densificación de cánones o patrones ideales.

La secuencia de los números, como ya expliqué en artículo anterior, corresponde en realidad la secuencia lógica del desarrollo de la conciencia. Los Números arquetípicos o ideas, son el patrón base a partir del cual se desarrollan las infinitas variaciones numéricas y concretas que conforman todo nuestro universo.

SISTEMA ESQUELÉTICO

Comenzaremos por aquello que más perdura de la arquitectura base del ser humano, su esqueleto. El Cráneo representa no sólo el cobijo de importantes centros sensitivos, sino también una cubierta protectora de uno de los órganos más delicados, el cerebro.

La arquitectura general de la bóveda craneal corresponde a la forma piramidal, las suturas que unen las diferentes partes y los arcos o arbotantes que la conforman permiten una cierta capacidad de asimilación frente a los traumatismos externos, y una gran flexibilidad durante el periodo de crecimiento.

Se compone de 7 huesos fundamentales (el número 7 se repite a lo largo de toda la anatomía humana): 1 frontal, 2 parietales, 2 temporales y 1 occipital; más un hueso que se llama esfenoides. Este esfenoides es un hueso intermedio, tiene características que lo acercan a los huesos de la cara, y por otro lado características del cráneo. Su forma especial, su papel de comunicación entre la cara y el cráneo, lo veremos más adelante.

Visto desde arriba y accediendo a su interior, el cráneo tiene 6 oquedades fundamentales, como puede verse en la figura: 2 fosas frontales anteriores, 2 temporales laterales, y dos fosas occipitales posteriores. Corresponden estas cavidades a grandes masas cerebrales. Sin olvidar además la propia calota o bóveda craneal, que conforma así una 7ª oquedad, y que alberga a la parte más nobles y evolucionada del cerebro humano, la corteza cerebral.

LOS CHAKRAS Y SU LOCALIZACIÓN CEREBRAL

Antes de continuar con la descripción del sistema óseo, haré una digresión explicando la importancia de estas áreas cerebrales en relación a conceptos hoy malentendidos.

Todo el mundo ha oído hablar de los “chakras” o “ruedas”, como centros energéticos distribuidos a lo largo del cuerpo y en la línea media. A los mismos se les atribuye toda clase de propiedades místicas, son objetos de adoración por parte de algunos que piensan que “activar”, “limpiar”, “acelerar” o “usar” como foco de concentración dichos chakras sería una forma de espiritualidad suprema.

Nada más lejos de la realidad.

Al igual que en el nivel físico-denso poseemos órganos, de la misma manera en la estructura energética sutil, que no tiene nada de espiritual, también hay órganos, estos son los llamados chakras. Aunque ciertamente lo espiritual es invisible a los ojos físicos, sin embargo es erróneo pensar que todo lo que no se ve es espiritual. La visión espiritual de las cosas no significa “ver” con los ojos, sino penetrar y entender plenamente desde el plano mental superior e ideal, que es el único accesible por ahora para el ser humano común.

Sin embargo, los “adoradores de los chakras”, se comportan de la misma manera que los adoradores del hígado, del colon, de los intestinos, del estómago, etc. etc.; pueden vérseles en los supermercados girando ritualmente en torno a la sección de productos dietéticos, examinando cuidadosamente su contenido y composición, y convencidos de que tendrán una vida no sólo más saludable sino también más espiritual como consecuencia de ingerir los alimentos “naturales” y “espirituales” que consumen. Hay incluso algunos que predican que los alimentos deben tomarse despacio masticando concienzudamente al tiempo que se da gracias a lo divino por acceder a tan maravilloso alimento (¡?).

Ahora bien, Un hígado es un hígado, y sirve para lo que sirve, nada más, y un chakra es un chakra, es un “órgano energético”, y sirve para lo que sirve procesar energía, activarlo no conduce a ser más espiritual, sino a perder el tiempo pues de la misma manera que no somos capaces de controlar nuestro estómago, ni nuestro riñón, mucho menos podremos controlar aquello que ni siquiera sabemos lo que es.

Los chakras, como estructuras sutiles, tienen su raíz en los ganglios paravertebrales, y se muestran en el exterior como especie de ruedas (chakra) o flores con sus pétalos abiertos. Por supuesto esta información no se puede constatar directamente, se fundamenta en lo que la tradición y los videntes de la antigüedad nos dicen. Aunque se suelen representar con dibujos coloridos y llenos de imaginación desbordante alineados en la línea media del cuerpo, lo ciertos es que al igual que los plexos nerviosos, su localización varía con respecto a la línea media, estando más bien en relación con órganos internos.

Los ganglios que conforman los plexos nerviosos paravertebrales sólo son las estaciones intermedias tanto para los chakras como para los nervios físicos, que también abocan a estos ganglios. Ahora bien, lo importante, y la razón para hablar sobre estos chakras, es darse cuenta que los centros fundamentales de los chakras, sus raíces o los auténticos chakras, no están en la superficie, sino en la cabeza, que es donde se sitúan los 7 chakras en relación con 7 centros fundamentales del cerebro.

Se dice que la forma física grosera es la sombra de la forma ultra-física que, insisto, no es espiritual sino simplemente sutil. Su agrupación es similar y corre paralela.

La Medicina Tradicional China que en parte es semi-esotérica, o sea que recoge elementos tradicionales ocultos, junto a observaciones milenarias hechas por los médicos chinos, describe también esos “centros intermedios” o estaciones ganglionares a las que le asignan ciertos nombres que, desafortunadamente en Occidente, se han traducido como los de órganos occidentales, al igual que los recorridos energéticos de sus meridianos. Así se habla en las malas traducciones occidentales de órgano y meridiano “hígado”, de órgano y meridiano “corazón”, etc. Pero esa es otra historia.

GEOMETRÍA SUTIL CRÁNEAL

Proseguimos con nuestro análisis del cráneo. Visto desde arriba nos presenta una forma ovoidal constituido por dos círculos conjugados:

Cada uno de los círculos poseen un centro fundamental, en azul la Epífisis y en verde la Hipófisis. Corresponde también a dos etapas cerebrales con importante significado.

La tradición más o menos esotérica relaciona estas dos áreas con ciertos aspectos sutiles de la evolución humana. La Ciencia sólo reconoce en estas áreas sus aspectos fisiológicos y físicos.

El cerebro posterior, o sea los núcleos basales, e incluso el mismo tallo cerebral y médula, se corresponde con funciones básicas de supervivencia e instintivas, mientras que el cerebro anterior se relaciona más bien con los animales superiores y el hombre.

Esto llevó a autores como el neurocientífico Paul MacLean a postular la existencia de un CEREBRO TRIÚNICO, resultado evolutivo que organiza el cerebro en tres etapas: Cerebro Reptiliano, Cerebro Límbico, y Neocórtex.

Reptiliano: De manera simple, por cerebro reptiliano se entienden las funciones básicas fisiológicas que sustentan la vida, como la respiración, y sistemas de alerta en general, o sea el cerebro de la supervivencia e instinto animal. Se corresponde con el tallo cerebral, bulbo raquídeo.

Límbico: Es el cerebro que correlaciona las emociones con el resto de las funciones cerebrales. Sería el cerebro emocional básico, el cerebro mamífero antiguo o paleomamífero. Se organiza alrededor del hipocampo, y otras estructuras adyacentes.

Neocortex: Es el cerebro anterior, la corteza cerebral, alberga los mecanismos de raciocinio y permite la integración de las percepciones y su interpretación.

Estas teorías que contemplaban el cerebro como el desarrollo “lineal y evolutivo” de ciertas estructuras (de reptiliano a ──> mamífero a ──> humano) desde este punto de vista están hoy en desuso. No obstante, la observación de estas tres áreas cerebrales sigue teniendo validez, y nos permite entender su correlación con la tradición esotérica.

A menos que se sea un vidente, o un iniciado es imposible verificar lo que a continuación vamos a señalar. No obstante lo que ciertamente es posible comprobar, y en ellos nos basamos, es que el “relato” esotérico o tradicional posee ciertas relaciones indirectas con la organización de las estructuras visibles y descritas por la ciencia.

La Sabiduría Tradicional no contempla al ser humano como la creación de un Dios extra cósmico, sino como el descenso y encarnación progresiva en la materia de ciertas oleadas de vida, que adoptaron formas más avanzadas y más preparadas para “lidiar” con el aspecto material de la vida, y que conllevan el desarrollo y la utilización de estructuras más específicas y apropiadas para el conocimiento material.

Supongamos, por ejemplo, que alguien que puede ver, apenas un niño, sin mucho conocimiento del mundo, pero con gusto por la naturaleza en todo su esplendor, de repente se volviera ciego. Diríamos que hasta entonces tenía una visión extraordinaria y colorida del mundo, aunque no conocía su significado. Ahora carece de vista, pero posee otras herramientas, tiene el tacto y el oído, y la percepción vibratoria en general a través de sus miembros y articulaciones. Poco a poco desarrolla esos sentidos, aprender a moverse en ese mundo oscuro, y comienza también a estudiarlo y experimentar a través del mismo todo tipo de sensaciones, sentimientos y emociones, y además hay quienes le enseñan a leer Braille, a entender matemáticas, historia, lengua, geografía, y muchas otras cosas.

Desarrolla por tanto un conocimiento “material” y válido del mundo oscuro, útil y necesario, pero carece de la visión “espiritual” intuitiva que poseía anteriormente. Si por algún medio recuperase la vista, poco a poco, integraría todos esos conocimientos adquiridos previamente al mundo “superior” y visible al que ahora puede acceder plenamente y que le aporta una perspectiva más profunda y completa.

La Tradición explica esto precisamente, que la Humanidad en su descenso progresivo al mundo denso perdió su “espiritualidad ingenua”, para encarnar en formas materiales, donde ejercemos todos nuestros restantes poderes racionales, nuestra inteligencia y observación. Desarrollamos para ello un cerebro nuevo (neocortex), nos adaptamos a una necesaria percepción material del mundo, que es nuestro escenario de combate.

En la Biblia, como un eco distorsionado de la Sabiduría ancestral, se habla de la aparición en el mundo de Adán/Adam sin conocimientos, como el ciego del ejemplo anterior, y que la ley kármica y necesaria de la evolución le llevó irremediablemente a “descender” al mundo, primero dividiéndose en masculino y femenino.

En la Biblia, en el original, no se dice que Jehová tomó una “costilla” de Adán (que era andrógino) para formar a Eva, sino que se dividió por el costado en dos partes, o sea que el ser humano pasó de ser andrógino a dividirse en dos sexos separados. El siguiente paso fue el conocimiento del mundo material en su plenitud, para ello tuvo que comer del fruto del árbol de la Ciencia del Bien y del Mal, o sea del Conocimiento. Y esto le llevó lógicamente a perder por una lado su “inocencia”, o sea su ignorancia del mundo, y a abandonar el paraíso, o sea el plano espiritual, aunque vacío para él por su ignorancia, y así a aventurarse en el mundo, donde aún sigue luchando, sufriendo y aprendiendo todo lo que el Bien y el Mal de este mundo le ofrece.

Por tanto, ese descenso requirió al mismo tiempo un sistema cerebral más relacionado con este mundo material, con su manejo y conocimiento, o sea el cerebro anterior y su correlato neuro-hormonal, la hipófisis, mientras que su “tercer ojo”, que no era ningún ojo, sino una visión espiritual y simple se fue cerrando, mientras que su correlato material, la epífisis se fue enterrando en lo más profundo del cerebro.

Continuará (“La Epífisis y la Hipófisis”)

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miércoles, enero 18

Anatomia Oculta II - La Tradición Egipcia

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ANATOMIA OCULTA II

La Tradición Egipcia

Hay establecidas por parte de muchas culturas relaciones especiales, de correspondencia o simbólicas entre las distintas partes del cuerpo y elementos astronómicos, o de otra índole.

Por ejemplo, en el anterior Papiro de Ani, sacerdote y escriba real del templo de Karnak, para quien le fue preparado un maravilloso papiro de varios metros de largo con las recitaciones canónicas del Libro de los Muertos, en uno de sus capítulos se representan a 21 deidades, cada una de ellas correspondiéndose, según dice el texto en su parte superior, con una parte específica del cuerpo. Se trata más bien de “sacralizar” cada parte del cuerpo al relacionarla con un dios y sus poderes. En el Occidente cristiano esta relación se hizo atribuyendo a los restos santos, sus relicarios, facultades protectoras y curativas. Así por ejemplo, el rey Felipe II, llego a acumular hata 800 piezas de relicarios, prácticamente todo el santoral.

Pero hay otras imágenes del Libro de los Muertos que relacionan realmente la “anatomía interna o sagrada” del ser humano con aspectos desconocidos. La Simbología universal también relaciona los árboles con los hombres, y a los bosques con las logias. Por otro lado, las serpientes también poseen una conexión con ambos, con los árboles y con los hombres, tal como sucede en la Biblia y en la tradición asiática en general. Unas veces las serpientes ejemplifican el Mal, y otras a la Sabiduría y el Bien.

En el Antiguo Egipto ese doble papel de la serpiente y su relación con el árbol (hombre) está presente también. Las serpientes representadas son fundamentalmente de dos tipos, la serpientes que se arrastran ondulantes, cuyo mayor exponente es Apep, la serpiente que amenaza la barca solar de Ra, y las serpientes verticalizadas, la que aparece entre los símbolos del faraón y de la que habla el Libro de los Muertos Egipcios como capaces de despertar tremendas fuerzas en el iniciado.

La primera, por tanto, es una serpiente terrenal, apegada a lo de abajo, y por su naturaleza física y material, es una amenaza de lo espiritual, es la principal amenaza de la luz solar. Es tal el sobrecogimiento moral que produce que, cuando se las representa en las tumbas, su cuerpo aparece clavado con múltiples cuchillos, como si se quisiese evitar que surgiera de la pared donde está representada y pudiese así amenazar a los seres vivos.

Para los egipcios, incluso en el mismo Libro de los Muertos, la imagen es fundamental, es lo que posee la fuerza mágica, mucho más que las palabras, de tal manera que en los papiros se disponen secuencias “canónicas” de imágenes, según los modelos de los artesanos artistas de Deir el Medineh, y si no hay espacio suficiente en el papiro, los versos se amputan o se acortan, sin importar demasiado, siempre que la imagen se respete.

La serpiente vertical por contra representa el estado de Atención y Alerta, el estado de Despertar Espiritual, y por ello aparece sobre la frente del iniciado, en relación con el ojo de Ra, o el Ojo Espiritual o Despertar. También aparece frecuentemente al lado un buitre, que nos es más que una “serpiente alada” si nos fijamos en la forma de su cuello. Son las mismas diosas Isis y Nepthys, como “Uraeus”, representadas como serpientes protectoras de Osiris.

En esta imagen del Libro de los Muertos podemos ver ilustrada esta relación entre luz solar, árboles, bien y mal, y la serpiente:

El Gran Gato es una representación de Ra, o sea la luz solar como Luz Espiritual, y la espada que porta en su mano es la espada que ajusticia, o sea que ajusta o hace lo necesario, corta la cabeza de la serpiente terrestre, que en esta imagen y en la siguiente aparece asociada al árbol, el mismo ser humano.

El jeroglífico utilizado es el siguiente:

La idea expresada en el mismo es la de “cortar”, “separar”, y la ilustración muestra que lo que se hace es cortar el sacro, o hacer un “sacrificio” o sacro-oficio, o sea la tarea de liberarse de lo inferior, simbolizado en dicho hueso por poseer éste relaciones con el nacimiento en lo terrenal y con las funciones sexuales. La forma de la columna vertebral, nos presenta las dos formas de la serpiente, la terrenal y la cobra con la cabeza erguida.

La serpiente “liberada” de su carga terrenal se convierte así en la Serpiente Sagrada (Sacr-ada).

¿Y el árbol, dónde está el árbol en el ser humano? Serpiente y árbol están dentro del ser humano, allí yace la serpiente del bien y del mal, la que mira hacia abajo y hacia arriba según nuestras acciones y evolución personal. Porque el árbol es el ser humano, con sus raíces en el cielo y sus ramas en la tierra.

Continuará

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lunes, enero 16

ANATOMIA OCULTA I - La Otra Mirada

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ANATOMIA OCULTA I

LA OTRA MIRADA

En este post, y probablemente en otros que le seguirán, trataré de desarrollar elementos de lo que a veces se ha denominado como Anatomía Oculta o Esotérica. Sin embargo, todo lo que aquí expondré está a la vista, delante de nuestros ojos. De hecho la Anatomía Oculta consiste en una mirada, en una forma de ver distinta y profunda. Pero, ¿qué valor puede tener para uno mismo?

Por el momento, este conocimiento no posee una aplicación práctica inmediata, pero desde luego sí que tiene una aplicación psicológica y espiritual sobre el observador: nos enseña a percibir al ser humano desde otra óptica distinta. Todo el mundo sabe que una catedral inmensa está hecha de argamasa, cemento, piedras, mármoles, etc. No obstante, los miles de turistas y expertos del arte que las visitan no prestan atención a esos detalles, sino que admiran la proporción, la belleza expresada en la armonía de dichos monumentos, y la intención de sus creadores que nos habla a través de sus medidas y diseños.

Sin embargo, cuando nos acercamos al ser humano físico sólo sabemos ver músculos, sangre, células, fibras, etc., y aunque este conocimiento sea absolutamente necesario, en el camino se nos olvida que hay todo un entramado, un arte vivo, proporciones, belleza, intención… Necesitamos desprendernos de esa visión mecanicista y materialista, la que hemos recibido en el colegio, en la universidad, en todos los sitios. Sólo entonces aprenderemos a mirar las cosas de una manera inocente, simple, tal como son, sin complicaciones excesiva, pues sólo son necesarias para los científicos y también para los médicos, pero que conforman un bosque oscuro donde el ser humano pierde de vista lo esencial y el camino que conduce al interior del misterio que es el ser humano.

La Ciencia nos ha convencido de que las cosas hay que verlas desde el punto de vista material, nos han dicho, “el agua es H2O”, pero se les olvida dar el siguiente paso y decir: “el Agua es Vida”. Hoy ya no vemos vida, cuando miramos al agua no vemos vida, no vemos purificación, lo que vemos en el agua es H2O, y si nos ponemos a meditar sobre el agua pensaremos en H2O, pero no pensaremos en la vida, ni en la energía del mar. Si yo te traigo un vaso de agua y te digo: “medita bien sobre el agua, y dime que ideas te vienen”, te pondrás a pensar y dirás que el agua es H2O, pero no dirás Vida.

¿Por qué el hombre camina erecto? … Es así de simple ¿por qué la cabeza está arriba? ¿Por qué en los animales, en los cuadrúpedos, va dirigida hacia abajo? Alguien te contará que es una evolución de las vértebras, del atlas y del axis, de la cadera, etc., y una evolución a partir del mono. La mirada profunda te dirá que la razón es que en el hombre se va expresando cada vez más el quinto elemento, la Mente Superior, que lo es no por ser más inteligente, sino por ser más consciente de sí mismo y en conexión con el resto del Universo y los demás seres humanos. Los hindúes llamaban a los hombres “manushis”, o sea los seres dotados de “manas” o mente, la inteligencia en definitiva. De esta misma raíz procede el “mens” latino, el “mind” inglés, y la “mente” castellana. Y cómo no, también la “mano”, o sea el cinco. Ciertamente los animales tienen cinco dedos, pero el hombre se caracteriza porque el pulgar “juega” en oposición con los otros cuatro, porque representa en la mano el quinto elemento activo, de ahí que el pulgar fuera el “dedo de dios”, el dedo que ungía, porque este es el quinto elemento que va surgiendo en el hombre, los animales tendrán 5 dedos pero no tienen activo el 5º elemento, sin embargo en el hombre empieza a manifestarse. Es precisamente esta forma de mirar las cosas a la que yo me refiero.

Andrea Vesalius (1514-1564), quien fue el primero en establecer de nuevo los estudios anatómicos, tenía una idea directriz sobre el ser humano: su cuerpo era el Templo del Espíritu. Se rodeó de los mejores artistas de su época para hacer dibujos y poderlos distribuir entre los estudiantes, publicarlos e imprimirlos. Su obra principal en 7 libros quiso establecer las bases definitivas para el estudio anatómico. En el frontispicio o portada de su libro primero (Humani Corporis Fabrica Libri Septem, “Los Siete Libros del Edificio del Cuerpo Humano”) se representa una escena de disección anatómica, pero que ocurre en un lugar especial, en un anfiteatro de forma clásica, una alusión arquitectónica que además se encuentra en el propio título, que habla de “la fábrica” del cuerpo humano: el conjunto anatómico que no sólo era considerado en su función, sino que su estructura misma, su disposición, eran paralela a la de un edificio ideal, un Templo del Espíritu, similar a los templos de la arquitectura de Vitruvio, el arquitecto romano e iniciado, quien dejó en sus libros una descripción completa de la arquitectura sagrada.

Previamente las disecciones anatómicas eran muy raras, cuando se hacía una disección anatómica usualmente era sobre un cadáver que llevaba ahí semanas y semanas, y como puede imaginarse no en muy buenas condiciones de preservación. Había unos operarios auxiliares, que no eran médicos, que se encargaban de diseccionar el cadáver. El médico se disponía a una cierta distancia a leer comentando al mismo tiempo algún libro de Galeno, el médico romano. Así el médico, pasando las páginas comentaba en voz alta: “Según dice Galeno, tal como escrito está en este versículo, que la aorta se ramifica…”, mientras tanto otro funcionario aburrido se distraía mirando como la vértebra que sostenía en sus manos se rompía al caer al suelo, al tiempo que los estudiantes curiosos, aunque mantenidos a cierta distancia, apenas entendían lo que allí se decía y mucho menos lo que allí se veía. Entre aquel amasijo de restos diseccionados y vueltos a diseccionar mil veces, no podía descubrirse nada de lo que los libros de Galeno decían, había además cosas que no eran ciertas, señalaban comunicaciones entre arterias que no existían. Esta situación no permitía el avance de la ciencia médica, porque nadie se tomaba en serio comprobar aquellas afirmaciones clásicas.

El espíritu renacentista, que nace en Italia alimentado por el platonismo griego que huye de Bizancio, empujado por los turcos, llega por primera vez a la medicina generando una revolución entre los “filósofos naturales”, como los médicos, que por primera vez quieren conectar el cuerpo del ser humano a la Naturaleza, entendida ésta como manifestación de lo divino. Por eso Vesalius habla del cuerpo humano como de un templo y, cuando lo disecciona, no sólo se limita a dar clases prácticas a los alumnos sino que quiere hacerles ver la armonía oculta en aquellos cuerpos, y quiere servirse de esa armonía para llegar a ver más allá y contemplar así el Templo del Espíritu en toda su grandeza.

El profesor Jorge Angel Livraga, mencionaba que cuando las ideas no trascienden, o sea cuando no son capaces de llevarnos más allá de lo material y sensible, producen angustia en el ser humano. Cuando las ideas se expanden hacia el infinito, hacia lo trascendente, hacia lo metafísico, entonces se puede ir más allá liberando la angustia existencial, relacionando así aquello que se observa en la naturaleza con el Todo. Entonces la Naturaleza se convierte en una especie de lente o de trampolín que permite traspasar las limitaciones materiales y conducir hasta el espíritu humano, y de ahí al Espíritu en el Universo.

Esa fue la revolución del Renacimiento, ya no se trataba de mirar hacia un cielo cerrado, estático e imaginario como el de la Edad Media, ni tampoco a la naturaleza “muerta” que luego ofreció la ciencia hasta el siglo XIX, sino una mirada nueva que vibrante veía en el mundo alrededor los Signos grabados por la divinidad y las Ideas trascendentes.

Por un momento la medicina floreció en sus estudios anatómicos y se llenó de entusiasmo y admiración; hay que ver las cartografías de la época, los dibujos de Vesalius; sus esqueletos, son hombres mostrando los músculos pero con posturas artísticas, estudiando, danzando, en fin había un sentido del arte, se quería contemplar la estética del movimiento, ser quería ver ese templo del espíritu y no meramente un amasijo de huesos.

La Anatomía Simbólica y Astrológica

Aquí nos adentramos en una relación especial, la que existe entre el Macrocosmos y el Microcosmos. Por el primero se entiende el Universo en su conjunto, en su ideación primaria, mientras que por Microcosmos, hoy en día, se suele entender el ser humano. En realidad en la antigüedad, por microcosmos se entendía el planeta en el que vivimos, la Tierra, siendo el hombre el Hijo de ambos, del Macrocosmos y del Microcosmos.

Paracelso llevó aún más allá esas relaciones, así para este sabio médico, esa comparación entre el Universo y el Ser Humano, le lleva a hablar de la existencia de estrellas y constelaciones en ambos, de manera que las constelaciones en el hombres son sus ideas y pensamientos, que serían según Paracelso las auténticas estrellas que gobiernan al hombre, y no los astros que uno ve en el cielo.

Además, al igual que en nuestro sistema solar, hay 7 planetas sagrados que giran alrededor del Sol, que son la expresión de 7 fuerzas fundamentales que rigen nuestro pequeño universo, mientras que el Sol sólo sería la apariencia física del Logos Uno que rige a estos 7.

La ciencia discute y cambia su criterio cada pocos años afirmando que nuestro sistema planetario está constituido por 8, 9, 10, 11 planetas distintos. No obstante, la tradición no hace referencia a los planetas visibles, que pueden ser más o menos, según qué consideraciones tengamos en cuenta. La Tradición habla de 7 Ejes, o Centros, 7 Esquema fundamentales sobre los cuales se constituye nuestro Sistema Solar y todos los seres que ahí habitan. Fueron “simbolizados” en los llamados 7 Planetas Sagrados de la antigüedad. También en el hombre existen estos 7 Centros o Ejes alrededor de los cuales se organiza no sólo la economía física, sino lo que es aún más importante, la estructura esencial e incluso mental y espiritual del ser humano.

Por tanto éstos se manifiestan en el ser humano, y en el plano físico corresponden a ciertas fuerzas internas que sólo se reflejan parcialmente en cada órgano o sistema orgánico, aunque su verdadera naturaleza permanece oculta. Así tendríamos el orbe hígado, el orbe riñón, etc. Estas son las mismas ideas que subyacen en la antigua y tradicional medicina china, donde los órganos, como en este caso, no son lo que entendemos por tal en Occidente, sino “esferas” o conjunto de funciones fisiológicas, más o menos relacionadas con los “órganos sólidos” tal como los conocemos en nuestra ciencia.

Por otro lado, el corazón, o mejor dicho las funciones psicológicas “relacionadas” con el mismo, conforman el equivalente al Astro Rey en nuestro sistema solar, es nuestro Sol interno. No en vano cuando quiero afirmar algo intensamente me llevo la mano al lugar del corazón (te lo digo de corazón) y no a la frente.

Continuará

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miércoles, diciembre 14

Navidad, Navidad ¿Falsa Navidad?

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NAVIDAD, NAVIDAD, ¿FALSA NAVIDAD?

Respeto todas las creencias, y de ningún modo estoy en contra de la celebración de la Navidad; muy al contrario, lo que realmente me produce rechazo y tristeza es ver en lo que se ha convertido dicha fiesta. Su desacralización, paralela al descenso progresivo del número de fieles cristianos practicantes, es aprovechada por todos para vaciarla totalmente de contenido e incluso, como se va a hacer ahora en Inglaterra, prohibir a los funcionarios el uso de la palabra “Navidad” para señalar estas fiestas, cambiándola por “Celebraciones Festivas”, supuestamente para no ofender a otras religiones.

La realidad no es esa, porque esas religiones nunca se sintieron ofendidas por ello. Un viejo amigo sirio me contaba que en su barrio, en la ciudad de Alepo, ciudad que fue casi destruida durante la guerra, convivían hace años cristianos, musulmanes y judíos en fraternidad. Otra cosa diferente es lo que nos cuentan aquellos que han envenenado ese país.

El problema más bien radica en que esa celebración, la Navidad, ha perdido progresivamente sus fieles seguidores, al tiempo que se ha universalizado su celebración se olvidaron sus significados profundos y sus costumbres tradicionales. La Navidad ahora es Macy’s o Bloomingdale’s en Nueva York, El Corte Inglés o Primark en Madrid, o el Black Friday que ya se ha hecho “viral” como precalentamiento de la Navidad.

De lo que se trata pues es de comprar, porque está de oferta, porque es “Navidad”, porque “te lo mereces”, según dicen los publicistas, o porque “hay que hacerlo”, pues nadie puede quedarse sin su regalo, aunque sea lo último que hagas en la vida. Eso es la Navidad, nada más. ¡Ah sí!, lo olvidaba, comer como si fuese el último día en nuestras vidas de condenados.

¿Pero qué es la Navidad? Es un cuento, una historia, una leyenda, celebrada por innumerables generaciones, durante miles de años, es un Niño Sol que nace, una alegría profunda, no importa que seas cristiano o no, porque ese Niño tiene todos los nombres, todas las esperanzas, todo lo bueno que todos esperamos que suceda.

Es la eterna promesa de que después del terrible invierno de la guerra, del hambre, de la depresión, del mal que nos rodea, vendrá el Sol, la Luz, el Bien, la Verdad, la Justicia, todo lo bueno, que callado está escondido en nuestro corazón, porque apenas nos atrevemos a expresarlo, pues sería de tontos, de blandengues, de idealistas irreales. Ese niño se llama Jesús para algunos, para otros es la esperanza de un nuevo Buda que nos enseñe, para otros es Krishna, para otros simplemente es el Niño Sol.

Otras fechas parecidas, de otros pueblos y otras épocas reflejan esa misma celebración, es el Solsticio de Invierno, la época de lo que los romanos llamaban el nacimiento del “Sol Invicto”, “Dies Natalis Solis Invicti”, el nacimiento del Nuevo Sol que se afirma victorioso sobre la oscuridad.

En la religión mistérica de Mithra, de la que por su propia índole se conocen pocas cosas, aparecen los mismos signos solares en las representaciones halladas en los antiguos Mithraeum, los lugares de culto subterráneos, porque este Niño antes de nacer tiene su lucha y su batalla allí mismo, en la oscuridad. Ahí encontramos a Mithra, la fuerza solar espiritual, abatiendo el toro de la materia con un cuchillo, o más bien sacrificándose a sí mismo, en el sentido ritual e iniciático del sacro-oficio, o sea el sacrificio de lo inferior en aras de educir la espiritualidad en nosotros mismos, pues el toro no es más que la sombra oscura de uno mismo.

Estas representaciones de la lucha solar contra la oscuridad, adoptan una típica disposición de las figuras intervinientes en la llamada “tauroctonia” o sacrificio del toro. Todo el Ecuador Celeste, el Medio Cielo, para los antiguos delimitaban el mundo superior de los dioses y el inframundo de los seres mortales. La Luna y el Sol, están allí presentes, y un rayo del sol ilumina la cara de Mithra, quien a su vez lo contempla. El Sol está allí arriba, pero está también en el corazón de cada ser humano. Todo el templo subterráneo de Mithra es una alegoría astronómica, como también lo es la celebración de nuestra Navidad:

A la derecha está la constelación de Canis Maioris, le sigue la Hidra o serpiente, luego más a la izquierda está Escorpio, que con sus pinzas se cierne sobre la doble balanza de Libra representada por los genitales del toro, y más allá está la Espiga, en la cola del toro, que es la constelación de Virgo. Todas estas constelaciones se presentan en el Ecuador Celeste, y marcan con sus nombres simbólicos, los elementos mistéricos de la escena que vemos representada.

Finalmente, a un lado y a otro, están Cautes y Cautópates, los hermanos gemelos quienes ayudan o impulsan a Mithra haciéndole salir de la roca. Representan respectivamente el Solsticio de Invierno y el Solsticio de Verano, indicados por las antorchas que portan, una apuntando arriba y otra hacia abajo, o sea el Sol arriba del verano y el Sol abajo del invierno. Mithra es la fuerza solar o espiritual encerrada en la materia.

Si nuestro mundo fuese estático, cada cosa permanecería en su lugar por toda la eternidad. Pero es justamente el movimiento del Sol, los cambios estacionales limitados por Cautes y Cautópates, los solsticios, lo que ayudan a salir de la roca: todo esto en realidad nos habla acerca de la ciclicidad presente en toda la creación, desde los giros atómicos, hasta las revoluciones estelares, el día y la noche, y la vida y la muerte. Es el ciclo evolucionante que impulsa a todos los seres vivos, guiados por la Luz del Espíritu.

Esa es la experiencia que nos hace salir de lo denso y material, para impulsarnos hacia arriba. Morimos, renacemos, y para recordarlo, cada año, tenemos nuestra pequeña muerte, los meses invernales. Cuando finalmente nace el Niño Sol nos alegra porque nos trae un Mensaje de Eterna Esperanza Renovada.

Cantemos pues canciones dedicadas al Niño, cantemos cosas del corazón en alabanza y recuerdo de Aquel Sin Nombre, que nació entre los hombres muchas veces, para ayudarnos a salir de la oscuridad, que recibió muchos nombres en muchas partes del mundo, Aquel del que los cristianos, en sus leyendas, dicen que nació en Belén, بيت لحم, “Bait lehem”, “La Casa de la Carne”, pues es quien “encarnó” entre los hombres, como tantas veces ha hecho y hará.

Ven canta, sueña cantado
Vive soñando el Nuevo Sol
En que los hombres
Volverán a ser hermanos

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domingo, diciembre 4

El Número, la Armonía y el Canto Coral

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El Número, la Armonía y el Canto Coral

Lo más rutinario, aquello que todos los días utilizamos para cuestiones utilitarias, el número, encierra dentro de sí un misterio.

El número es como la cristalización del agua del Mar Infinito, es la concretización de nuestra mente a partir del Número Infinito, del concepto universal.

El Número en su esencia es inaprensible. Los números ordinarios, hijos del Número Ideal, se deslizan. O mejor dicho, es nuestra conciencia la que se desliza a través del tiempo, queriendo aprehenderlos en su esencia, pero éstos se escapan como el agua entre los dedos.

El ser humano no puede ir más allá del “número concreto”, de la conciencia concreta, salvo por medio de la Proporción y la Armonía y el Ritmo. Estas tocan las relaciones que existen más allá de los números concretos. La proporción y la armonía existen porque el número reposa sobre un entramado, sobre un colchón invisible, constituido por la Esencia del Número, aquello que incluye al número y al no-número, como el trazo del arado en el campo de cultivo, que define una zona y en medio deja otras sin definir, que forman parte del trasfondo.

La Armonía sabe encontrar proporciones y las correspondencias adecuadas. Establece la concordia y el entendimiento,el equilibrio entre las proporciones de un todo. Cuando existe la Armonía, nace la Belleza, términos comparables, pues en griego ἁρμονίαm (armonía), significa concordancia y acuerdo, término que procede de ἁρμόζω (“armoso” = hermoso) lo que es bello, porque se ajusta y está conectado con el Todo.

El Ritmo lo da el Tiempo, porque aquello que es Eterno, o sea más allá del tiempo, se expresa en el Ritmo, compañero del Número.

Y el Amor es la fuerza que busca la Armonía, pues buscando la unión de las cosas y las personas, encuentra acomodo para el otro, para lo distinto, para que caminen juntos. Se forma así un triángulo fundamental que está en la base misma del diálogo (dos-logos): cuando dos “logos”, o sea dos inteligencias expresadas en el verbo, se unen, al amparo de un tercer elemento inspirador y sagrado, estos dos logos o razones se encuentran en abrazo fraternal, superando el plano de lo racional para llegar a lo superior e intuitivo. Éste es el fundamento de la Estética Metafísica, o sea la Belleza, la Hermosura, la Armonía que nos hace trascender lo físico para llegar a lo metafísico.

La Armonía, la Belleza, forman parte fundamental del Arte, que es la otra vía intuitiva de acceso al Misterio de lo Divino. Como si fuese una varita mágica, se desliza dando su toque mágico a todas las obras humanas regidas por las Musas de Apolo, es la esencia y voluntad que permite llegar hasta lo Sagrado. Es una forma de Recta Acción, porque sólo la Voluntad al servicio de lo que debe ser, permite la creación del Arte.

De las 9 musas que según Hesíodo habitan en el monte Helicón (el “Monte Hélice” o ascendente que nos lleva hasta el Sol espiritual), Terpsícore, “la que goza al danzar”, musa de la poesía, de la danza, representada portando una lira, es también la musa de los “coros” (Terpsi-coré), su hermana, la musa de la Música, es Euterpe, “la muy placentera”, aunque Terpsícore aúna la música, el teatro, la danza, o sea los “coros” en su sentido clásico.

Todos los seres humanos hacemos cosas variadas, no sólo para ganarnos la vida, sino también para “disfrutar” y sobre todo para abrir “claves” existenciales. Así, sin necesidad, corremos, saltamos, jugamos, dibujamos y pintamos. A través de esas nuevas habilidades, a través del disfrute intrínseco de la actividad creativa, añadimos a ello la sensación íntima de que estamos traspasando un límite, el límite de la diaria vida ramplona y sin color. Intuimos que hay “otro yo” capaz de salir de la rutina, capaz incluso de escalar en el interior de uno mismo y del universo que lo rodea, y que para ello posee un arma, el alma artística. Eso es precisamente lo que trata de explicar la llamada Estética Metafísica, o sea el acceso viviente e intuitivo a un plano superior a través de la belleza del Arte en sus múltiples expresiones.

La música y la danza es una de esas llaves, la música empieza con el ritmo, con un simple tam-tam, quizás inspirado en el primer sonido del mundo, el corazón de la madre, y partiendo desde ahí progresa hasta llegar a la misma Música de las Esferas, o sea la Música y Armonía superiores que rigen el Universo, como una escala de infinitas variaciones y colores, siempre ascendente.

Para hacer música hay múltiples instrumentos, desde el arpa hasta la flauta, pasando por los timbales, castañuelas, violines y pianos. Con todos ellos pueden expresarse sentimientos, hasta cierto punto. Pero he aquí el “instrumento total” que la naturaleza nos dio, y que de hecho es el primer instrumento, antes de que existiesen los otros. Este instrumento es la Voz, tan fundamental que las antiguas teogonías le conceden un lugar primordial. Así en la India, Vach, la esposa de Brahma, es la diosa del Sonido Primordial, de su nombre deriva en latín la palabra “Vox”, de donde procede nuestra Voz. Y el neoplatónico evangelio de San Juan, coloca el “Verbo” en el origen de todas las cosas.

Cuando la tristeza aprieta, cuando la alegría exalta, es la Voz quien viene a acompañarnos como si viniese desde lo más profundo de nosotros. Incluso perdidos en una isla desierta, o encerrados en una prisión, siempre nos puede acompañar la voz, y es la voz la que se agita con tonos tristes, con la pena, la furia, y la alegría y la felicidad. Pero no se detiene ahí, asciende con la oración, el canto a la divinidad, la alabanza al universo entero expresado en lo divino y en lo natural.

No es extraño pues que la voz también acompañe al gesto, como en la ópera, o en el teatro musical. Desde los comienzos, en el teatro griego están presentes los coros. Los “choretai” no sólo eran cantores, también eran actores y danzantes al mismo tiempo.

Los griegos utilizaron el coro en conjunción con la representación dramática y la danza, e incluso William Shakespeare lo utilizó en obras como Romeo y Julieta, Troilo y Crésida, Enrique V y Enrique VIII. El coro razona, alaba, contesta, y expresa los designios divinos.

El Arte Total, que algún día se recuperará, el Arte de los Misterios, aunará toda la fuerza mágica de los “choretai”, de aquellos que sabían acompañar y dar el contrapunto a los actores del Gran Drama.

Seguir el camino de Euterpe y Terpsícore, es atreverse a escalar intuitivamente el monte Helicón, ascender y superar las limitaciones personales y las desarmonías intrínsecas del vivir diario; y con esa Armonía que es Hermandad, expresaremos nuestra Alegría, como el Maestro Beethoven nos enseñó poniendo su música vibrante junto a los versos de la Oda a la Alegría de Schiller:

“Alegría, hermosa chispa de los Dioses, hija del Elíseo… ¡Abrazaos millones de hermanos! ¡Que este beso envuelva al mundo entero! Hermanos! ¡Sobre la bóveda estrellada habita un Padre bondadoso! ¿Flaqueáis, millones de criaturas? ¿No intuyes, mundo, a tu Creador? Búscalo a través de la bóveda celeste, ¡Su morada ha de estar más allá de las estrellas!”

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miércoles, noviembre 23

FE Y CURACIÓN

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FE Y CURACIÓN

La Fe mueve montañas… de dólares

Claro está que una fe verdadera, o sea sustentada en la confianza, y ésta a su vez sustentada en la experiencia, y sobre todo en el Conocimiento Real, es capaz de impulsarnos a hacer muchas más cosas, y aún mejor de lo que creíamos. De esa Fe, que mejor la llamaríamos “Fe con Fundamentos” o Confianza Razonada, no se trata en este artículo, sino de aquella otra “fe teológica y manipuladora” de la que tantas iglesias han abusado.

Progresivamente, conforme el ciclo histórico se aproxima hacia una nueva fase, la movilidad, la mezcla de culturas y razas, está creando desde el siglo XIX y aún antes un nuevo tipo de ser humano, entre los que abundan aquellos que comienzan a sentir en su interior energías hasta ahora insospechadas, pero todavía no reconocidas, y sobre todo energías que no están bajo el control personal. Son fuerzas latentes primarias e inestables. No es extraño pues que durante este periodo hayan aparecido y se hayan constatados muchos fenómenos auténticos de curaciones inexplicables.

Desgraciadamente, estas fuerzas ocultas que se desarrollan poco a poco en algunos seres humanos, no tienen nada que ver con lo divino o espiritual. Son simplemente transformaciones aún latentes, poderes fisiológicos embrionarios, que quizás en muchos miles de años pasen a ser patrimonio común de todos los seres humanos.

Cada día abundan más los investigadores de estos fenómenos no bien comprendidos, y mucho menos explicados, pero al lado de los investigadores serios, surgieron desde el siglo XIX, sobre todo en el llamado Nuevo Mundo, muchas sectas evangélicas y movimientos tales como “Christian Science”, “Mind Cure”, “Metaphysical Healing”, “Spiritual Healing”, etc., que han atraído a millones de personas y que se perpetúan en nuestros tiempos a través de movimientos tipo “New Age”, y que forman parte del llamado Nuevo Pensamiento Americano, cuya idea central es el dominio de la materia por medio de la mente.

En el siglo XX encontramos esta misma línea de argumentos en libros superventas como “El Secreto” escrito por Rhonda Byrne, escritora pseudocientífica, guionista, productora de televisión, y cuentista australiana. En dicho libro la autoconfianza, la afirmación y la creencia en la atracción hacia uno mismo de “energías positivas”, mediante un pensamiento positivo forman el núcleo y propuesta de este tipo de literatura que se ha extendido y se ha hecho popular en nuestro entorno, y que la ha hecho muy rica, con una fortuna estimada en 100 millones de dólares.

Filósofos, tales como William Quan Judge y H. P. Blavatsky, ya advirtieron en el siglo XIX acerca de ese tipo de movimientos y su posible desviación hacia prácticas no muy recomendables: Todas las teorías sustentadas por estas diversas escuelas, con variadas creencias, tienen una característica común; “llevar a la gente a contemplar el proceso de curación como una aplicación del espíritu sobre el paciente”.

Continúa Blavatsky advirtiendo sobre estas prácticas:

“Aquí está el peligro. Todos estos procesos no hacen otra cosa que ”psicologizar” – con lengua viperina y manipulaciones - al paciente. En otras palabras, siempre que actúa el curandero - consciente o inconscientemente - lo hace con la acción mental de la persona que trata; dicho de otra manera: todo esto es Magia Negra. Por eso, estos llamados científicos de la”curación“ son explotadores, que se ganan la vida con ello.” (subrayado mío)

Veamos la diferencia que existe entre el apoyo psicológico y humano, el promover la fe sencilla, la esperanza, los buenos deseos y ánimos dados a alguien que está enfermo, y por otro lado la psicologización o manipulación, el uso y abuso del psiquismo que intenta dominar y controlar al “creyente”

En el primer caso, la enfermedad permanece en los niveles físicos que le corresponden, allá donde la enfermedad haya impactado, mientras que una buena ayuda psicológica, el buen ánimo, la esperanza razonada, permite el desarrollo de defensas psicológicas naturales, impidiendo que el proceso ascienda hasta el nivel mental. (ver gráfico: líneas azules)

Antes de proseguir, tenemos que entender que el ser humano, ante todo, es un ser fundamentalmente mental y espiritual, aunque posee obviamente un nivel físico que le influencia. Cabría preguntarnos qué es peor, ¿qué enfermedad es mayor para un ser humano, perder un brazo, una pierna, la vista, etc., o perderse a sí mismo, dejando de ser quien es y dejando de reconocerse?

En el segundo caso, en líneas rojas, alguien manipulado o “psicologizado”, a quien se le hace repetir “la enfermedad no existe, si tienes fe te curarás”, al tiempo que se le hace una imposición de manos, puede incluso llegar a curar aparentemente. La negación de la enfermedad por un tiempo puede hacer desaparecer los síntomas, e incluso en algunos casos extraordinarios, debido a la movilización de esas energías aún inconscientes e incontrolables que poseemos, puede provocar la total desaparición de los síntomas físicos.

Pero con este proceso se ha obstruido el “curso normal” de la enfermedad, ésta ya no evoluciona de manera habitual, sino que su energía se “enquista” en los niveles superiores, al menos durante un tiempo. Fanatismo, fe ciega, dogmatismo, ceguera espiritual, son algunas de las consecuencias de ello; el paciente se aferra a creencias dogmáticas que no le dejan evolucionar como ser humano ni liberarse, al contrario se vuelve aún más dependiente.

Aquellos que indujeron en él esta psicologización bajo la capa de espiritualidad, bajo una falsa santidad, pronto descubren que “esto funciona” aun cuando el “pastor-lobo”, o el pseudo-místico en su caso, haya perdido la fe; descubre así que todas las curaciones que aparentemente hacía no eran en el nombre de Jesús, ni del Espíritu Santo, ni de los Maestros Ascendidos, sino pura y llanamente eran manipulaciones psicológicas, que además le ofrecían buenas ganancias económicas o de otra índole. Y aquí hemos llegado a la “Magia Negra” de la que habla H.P. Blavatsky.

Muchos piensan que eso de la magia negra o bien no existe, o consiste en un señor con un sombrero picudo dando pases mágicos y pronunciando extrañas palabras incomprensibles. En realidad esta palabra procede de lenguajes protoarios: “magh”, significa “ser capaz”, “tener la capacidad” de hacer o producir algo. Ahora bien ese “algo”, de lo que se trata lo podemos comprobar en la segunda derivación del término magh en lenguaje sánscrito:” “māiā” o maya. o sea “ilusión”, “engaño”, “fraude”, “truco”, “hechicería”.

Considerado así, lo que hacen estos sanadores, pastores de ovejas descarriadas y escritores de libros que inducen creencias falsas, aunque llenan bien los bolsillos, es desde luego “magia negra”.

Ciertamente la fe mueve montañas de dinero. Pero la verdad es aún mas fuerte y se abre camino

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martes, noviembre 15

Momias del Antiguo Egipto IV - El Tótem Sagrado de Abydos

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El Tótem Sagrado de Abydos

Prosiguiendo con el análisis de los símbolos presentes en el cartonaje exterior de la momia del sacerdote Nesperennub, vemos en el centro la representación del llamado Tótem de Abydos o Cabeza de Osiris.

Cabeza de Osiris en el Tótem de Abydos, “Osiris and the Egyptian Resurrection”, Wallis Budge, página 54

La leyenda dice que el cuerpo de Osiris fue troceado por sus enemigos en 7 partes o en 14, y sus restos fueron repartidos o establecidos como capillas a lo largo del Nilo en diferentes localizaciones. Probablemente se refería al establecimiento de su culto mistérico en una serie de centros a lo largo de Egipto. El número 7 parece estar asociado fuertemente con la leyenda de Osiris, por ejemplo:

viernes, noviembre 11

Fraternidad Universal vs. Globalismo

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Fraternidad Universal vs. Globalismo

Supongamos que hay un grupo de alumnos a los que tenemos que preparar. Algunos de ellos son más inteligentes y despiertos que el resto, otros son más torpes y les cuesta entender las lecciones. ¿Qué modelo de enseñanza y participación les convendría más?

Una estrategia consistiría en buscar alcanzar una especie de “igualitarismo”, de manera que todos sean tratados de la misma manera, atiendan a las mismas clases, realicen las mismas prácticas y hagan los mismos exámenes.

El mayor problema de este sistema es que los más atrasados, peculiares, distintos, o procedentes de diferentes estratos sociales y culturales, podrían quedar en desventaja con aquellos procedentes de familias mejor adaptadas, económica y culturalmente, al estándar de la sociedad en la que vivimos.