El simbolismo astrológico constituye una de las claves tradicionales para interpretar numerosos elementos religiosos, textos herméticos, tratados de alquimia e incluso concepciones antiguas de la medicina. Vamos a explorar una de estas claves: el Tarot y, en particular, el llamado Tarot egipcio.
Al igual que la astrología, el Tarot se ha utilizado ampliamente con fines adivinatorios. Lo encontramos en ferias, gabinetes esotéricos y programas informáticos que prometen revelar el futuro. Internet está lleno de páginas dedicadas a echar las cartas. Este es, por desgracia, el destino que a veces sufren las tradiciones simbólicas: sus imágenes terminan convertidas en instrumentos de entretenimiento o en un negocio que poco tiene que ver con su posible profundidad original.
Sin embargo, que estos símbolos hayan sido utilizados de manera superficial o con fines dudosos no significa que debamos renunciar a explorar su contenido.
Según determinadas interpretaciones esotéricas, los arcanos o cartas del tarot forman una secuencia ordenada que puede leerse como un libro simbólico. Sus imágenes según algunas fuentes se relacionarían con la psicología humana, el desarrollo interior del discípulo y cierto simbolismo astrológico. Desde esta perspectiva, el Tarot no sería primordialmente un instrumento de adivinación, sino un sistema de imágenes destinado a transmitir enseñanzas sobre el ser humano y su evolución interior y obtenidas a través de una meditación personal profunda.
Antes de estudiar esta interpretación, conviene conocer brevemente la historia de las distintas variantes del tarot y distinguir entre los testimonios históricos y las hipótesis que han surgido en torno a su significado.
El llamado Tarot Egipcio ocupa un lugar particular en esta historia. Las versiones que conocemos son relativamente modernas y se desarrollaron en el contexto del interés ocultista por Egipto. Muchos estudiosos consideran que no existe evidencia histórica suficiente para atribuir el origen del tarot al antiguo Egipto. Sin embargo, su iconografía y las correspondencias que le atribuyeron diversos autores ofrecen un campo de estudio interesante para la historia del esoterismo.
Existe un variado número de versiones del tarot, entre las cuales se encuentra el llamado Tarot Egipcio. Entre los tarotistas profesionales en general, no se aprecia la importancia del Tarot Egipcio, al que consideran la mayoría de las veces como espurio, tardío, y desde luego como no egipcio.
La versión que analizaremos aquí es la de Robert Falconnier, ilustrada por Maurice Otto Wegener y publicada en 1896 bajo el título Les XXII lames hermétiques du tarot divinatoire. A partir de esta edición examinaremos las relaciones que el autor establece entre las cartas, los signos zodiacales y determinados símbolos egipcios.
Se considera pues, como señalamos anteriormente, un modelo de tarot tardío y derivado.
Sin embargo, para los historiadores los primeros tarots, los considerados por ellos como originales, son aquellos publicados en Italia durante el Renacimiento.
Pueden mencionarse algunas primeras series que contienen parte de los elementos simbólicos que más tarde encontraremos en todas las ediciones posteriores. Estos son los llamados Tarocchi, entre ellos el más conocido es el realizado por Andrea Mantegna, pintor y grabador. Otro ejemplo es el tarot Visconti-Sforza, creado entre 1442 a 1447 y pintado a mano.
Posteriormente, cuando aparece la imprenta, se popularizan y se utilizan como sistema de juego, un ejemplo es el llamado Tarot de los Marselleses.
Orígenes Modernos del Tarot Egipcio
Es Antoine Court de Gèbelin (1725-1784), autor de "Le Monde primitiv analysé et comparé avec le monde moderne" y miembro de la Francmasonería, quien primero interpreta el Tarot como un repositorio de la sabiduría arcana atemporal y esotérica y en relación con la tradición egipcia.
Señala Court de Gèbelin que la palabra tarot procede de la conjunción de dos palabras egipcias “ta”, camino, y “ro”o “ros”, real, o sea el camino real o del rey, y su inverso templario, quizás relacionado, “rota” o sea el giro, algo que como veremos puede tener que ver con el Camino Real que gira, o el Zodiaco de Denderah. Estas interpretaciones "egipcias" son muy dudosas y, como veremos, apuntan más a su propagación a partir de grupos masónicos, a los que el mismo Court de Gèbelin pertenecía.
Posteriormente Jean Baptiste Pitois (1811-1877), también conocido bajo el pseudónimo de Paul Christian es quien escribe "La Historia de la Magia, del mundo sobrenatural y de la fatalidad a través de los tiempos y los pueblos". Dicho libro contiene una peculiar aproximación a la astrología a la que también relaciona con el Tarot. En este trabajo describe los arcanos mayores relacionándolos con el simbolismo egipcio y con las constelaciones.
En ambas casos, Court de Gèbelin y Paul Christian, se limitan a descripciones, pero las imágenes no se publican.
Estos autores afirman que los arcanos egipcios del tarot son muy antiguos, forman un conjunto de símbolos y no meramente unas "cartas" de juego. A partir del Renacimiento, dado el retorno del hermetismo, es cuando este conocimiento parcialmente se "desliza" al exterior, o sea se “exoteriza” y es utilizado privadamente en dibujos hechos a mano por artistas para algunas familias nobles, como el Tarot de Mantegna.
Luego, con la aparición de la imprenta, se popularizan y se utilizan como sistemas de juego y adivinación.
A partir del siglo XVIII y XIX, algunos ocultistas en contacto con conocimientos derivados de algunos grupos masónicos y rosa-cruces, desvelan poco a poco, primero solo como descripciones y luego como conjunto de dibujos simbólicos (Wegener), el llamado Tarot Egipcio tal como lo conocemos hoy, que aun siendo más reciente en su aparición pública y gráfica sin embargo en su simbolismo es más cercano al original egipcio, aunque con figuras egipcias influenciadas por el espíritu decimonónico, presentando incluso algunas de ellas claros signos masónicos. (tarots 3,16,19,22)
Es importante subrayar que en las primeras descripciones del Tarot Egipcio se señala la existencia de una relación estrecha con la Astrología, como veremos más adelante, aunque los símbolos astrológicos utilizados solo en parte están en relación con los símbolos astrológicos utilizados en el Egipto antiguo (época ptolomaica), sin embargo la idea general, el sentido interno de su orden y disposición sí que tienen una relación directa.
Los tarots considerados hoy en día por los tarotistas como primitivos u originales (Mantegna, Visconti-Sforza, el de los Bohemios, el de los Marselleses, etc.), son posiblemente malas copias parciales del verdadero y además han perdido la conexión astrológica. Existe actualmente una gran profusión de diferentes tipos de tarots que ha incrementado aún más la confusión sobre su significado, hay tarots con tendencias psicoanalíticas, wiccan, eróticos, artísticos, etc., prácticamente cualquier modelo o forma que se considere negocio ha proliferado a través de Internet.
Pero antes de adentrarnos en su significado, debemos tener en cuenta que el Tarot sigue una secuencia determinada, que es muy importante conocer para poder entender su clave. Aquí es donde la mayoría de las interpretaciones de los tarots modernos e incluso del tatot egipcio cometen errores al determinar el orden correcto de la serie. Este orden viene determinado por las letras y los signos astrológicos que lo acompañan.
Las Letras "Hebreas" del Tarot
Las letras que aparecen en esta versión del Tarot no corresponden exactamente a las formas habituales del alfabeto hebreo, sino que más bien se trata de una variante gráfica difundida en la literatura mágica y ocultista europea. Uno de sus primeros testimonios impresos se encuentra en la obra de Teseo Ambrosio (1469-1540), Introductio in chaldaicam linguam (1539). Posteriormente, Claude Duret las incluyó en su Thresor de l'histoire des langues de cest univers (1613), donde aparecen asociadas a los caracteres mágicos del arcángel Rafael. También figuran en la obra Archidoxis magica, falsamente atribuida a Paracelso y, mucho más tarde, aparece también en la lámina XV de la edición de The Key of Solomon preparada por S. L. MacGregor Mathers en 1888-1889.
Este alfabeto, conocido modernamente como «Alfabeto de los Magos», fue utilizado en determinados círculos ocultistas post paracélsicos para inscribir talismanes y otros objetos a los que atribuían propiedades mágicas. Su presencia en esta tradición permite situar las letras del Tarot dentro de una corriente del simbolismo mágico occidental, aunque no demuestra por sí misma que procedan del antiguo Egipto ni que constituyan una clave original del Tarot.
La identificación de estas grafías resulta importante para el análisis que proponemos. En nuestra interpretación, las letras no son simples adornos, sino elementos que ayudan a establecer el orden de lectura de los arcanos y sus correspondencias simbólicas. Por ello, antes de examinar la secuencia de las cartas, conviene tener en cuenta el alfabeto hebreo convencional y las variantes mágicas que aparecen en las fuentes ocultistas.
La disposición de las letras y su relación con los signos astrológicos constituyen, por tanto, uno de los puntos de partida de nuestra lectura. A partir de ellas examinaremos si es posible establecer un orden diferente del que adoptan muchas de las interpretaciones modernas del Tarot. Estas letras hebreas corresponden a los Caracteres o Letras del Arcángel Rafael o al llamado Alfabeto de los Magos:
Ahora bien, una vez determinado el orden de los arcanos, utilizando como referencia las letras hebreas modificadas, la pregunta que surge es: ¿hay que empezar la serie por la la letra Z o por la letra A?
En el Tarot Egipcio, los dos arcanos que corresponden a esas letras, Z y A (Tzaddy y Aleph) son los siguientes:
Continuará











