miércoles, mayo 18

Apego y Desapego

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APEGO Y DESAPEGO

Uno de los conceptos más repetidos dentro del ámbito del budismo, de la vedanta y del hinduismo en general, es lo que denominan Upadana, que más que apego, en el sentido simple que podríamos asignarle, se trata más bien de aquello que mantiene la influencia de las cosas y las ideas repetitivas en nuestra conciencia, o sea es el combustible siempre ardiente que dota de energía los procesos mentales, de tal manera que provoca el aferrarse una y otra vez al mundo ilusorio sin solución.

Recordemos que para el budismo, y también en cierta medida para el hinduismo, el mundo es Maya, una ilusión persistente, que nos arrastra provocando en nosotros un deseo que nunca se satisface. Por este motivo, estas escuelas filosóficas propugnan apartarse de Maya y sus lazos, y luchar contra el “apego” a los objetos de sensación, tanto físicos como mentales. Evitar el apego no consiste en ejercicios ascéticos de renunciación, sino en buscar la no dependencia. No importa si voy andando o conduzco un buen coche, si como una sola vez al día o tres, lo importante es no depender de ello, no ser afectado por ello interiormente.

Hay varias estrategias:

  1. Entregarse a los deseos, disfrutar a fondo todo apego a algo, tanto como sea posible, en la esperanza de recibir ese beneficio y que, una vez saciado, el deseo disminuirá hasta desaparecer.
  • Problema: como dice La Voz del Silencio, esta es una de las mayores tentaciones, porque el deseo, su causa, está implantada en el interior, y la satisfacción del mismo no agota en lo más mínimo ese deseo, muy al contrario, se multiplica, se diversifica, añade nuevos impulsos y opciones al mismo.
  1. Cerrar todos los sentidos ante los objetos de deseo, no aferrarse a nada, ni siquiera a los seres queridos, negarse a uno mismo, en la esperanza de que todas las cosas que nos atraen, que nos llaman, se cansarán de acosarnos mientras que nuestra mente se acostumbrará a no desearlas.
  • Problema: Esta alternativa nos somete a una falsa renunciación, en realidad hay un “apego invertido”, hay un rechazo visceral no exento de cierto morbo, también una rigidez excesiva en nuestra actuación, que puede ser nociva para nosotros y para los demás.

El concepto de “apego” funciona en las dos direcciones, o sea el deseo de atraer algo que nos gusta, y también el deseo de rechazar algo que nos disgusta. En ambos casos, nuestra mente gira alrededor del mismo objeto, del mismo tema, ya sea en contra o a favor. Por tanto en ambos casos somos dependientes y no conquistamos así nuestra libertad.

Para entender cómo “trabajar” con este concepto tenemos que empezar por conocer cómo nos llegan los impulsos desde el mundo de los sentidos.

SENSACIONES

Según la Psicología y Medicina Occidental, los sentidos canalizan, cada uno según su modalidad, diferentes tipos de sensaciones y con diferentes intensidades. Salvo que ocurra un accidente que suprima las vías neuronales que llevan la información, la sensación siempre existe. Pero no todas las sensaciones poseen la suficiente intensidad como para que nos demos cuenta de ello.

Así por ejemplo, podemos estar de pie esperando algo, y no notamos la presión del peso ni del calzado sobre el pie. Al cabo de un tiempo, si la espera es larga, o nos volvemos impacientes, la sensación empezará a sentirse como algo molesto. En otras palabras, no sólo se ha conducido al Sistema Nervioso Central, sino que además nos hemos hecho consciente de ella, causando disgusto.

Ha entrado en contacto con nuestra conciencia.

CONTROL PREVIO DE APEGOS

De todos los contenidos visuales, auditivos, sensoriales en general, que nos rodean, sólo una parte de ellos penetran en nuestra conciencia. Y eso depende de su intensidad, de su característica dolorosa o placentera, y también de nuestro previo condicionamiento.

El condicionamiento viene dado por nuestros propios intereses, educación, características personales tales como sexo y edad, etc.

Podemos recorrer una calle comercial y sólo llamará nuestra atención aquellas tiendas que ofrezcan el producto que nos gusta o que estamos buscando, el resto pasa a un segundo plano del que no somos conscientes.

El condicionamiento previo, se puede trabajar y mejorar. Aquí la razón y las motivaciones profundas tienen un papel.

Así por ejemplo, puede que no nos guste la música clásica, y sin embargo nos encante la música heavy rock. Ahora bien, según los objetivos a alcanzar, puede que con esta última, a pesar de gustarnos mucho, hayamos experimentados estados de ansiedad, irritabilidad, agresividad, etc. Puede que también nos guste la música muy romántica de moda, pero nos entristece y nos hace recordar eventos dolorosos personales.

Por otro lado, carecemos de gusto por la música clásica, pero aún así reconocemos su importancia y sabemos que forma parte de la educación de las personas más cultas y nobles que conocemos. Entonces, nos imponemos la tarea de escucharla progresivamente, y con el tiempo se convertirá no sólo en un adorno educativo sino también en un placer.

En esto consiste el pre-condicionamiento educativo.

PHASSA O SPARSA

En Psicología reconocemos lo que se llama PERCEPCIÓN o Senso-Percepción, corresponde a los términos “Phassa”, en pali, y “Sparsa” en sánscrito. Se trata de la puesta en contacto de dos cosas, el impulso sensitivo que llega desde el exterior, y su interacción con la mente.

En Occidente, se suele considerar la mente como algo definido, como una torre mental desde la que se observa el mundo. Sin embargo la mente es plástica. Si imaginamos la mente como un globo lleno de agua, cada vez que se pone en contacto con algo se deforma, no es la misma. No existe por tanto una objetividad mental pura.

En la cadena de causación llamada las «12 Nidanas», que son las causas que llevan a la existencia repetida, Phassa o Sparsa ocupa el sexto lugar, y está en el origen de algo más: “Nama-rupa”, o sea la asignación de un concepto (nama) y una forma (rupa) a lo percibido, junto a un significado asociado. Este es el momento en que surge el apego.

A partir de ahí se generan un conjunto de pensamientos, una cadena asociada de pensamientos, que nos conduce al deleite o al rechazo, argumentado y visualizado de mil maneras, acoplado con opiniones y puntos de vista, a veces contradictorios, que forman parte del caos mental que siempre nos acompaña.

CONTROL DEL APEGO Y SUS ASOCIACIONES

Aquí radica el segundo punto de control. Cada vez que llega a nuestra conciencia algo, casi inmediatamente se dispara la secuencia de pensamientos y juicios relacionados.

No podemos cancelar la sensación y la idea asociada inicialmente, porque depende de los pre-condicionamientos y de las circunstancias asociadas. Pero podemos romper instantáneamente la cadena que le sucede con nuestra voluntad

En esto consiste el control del apego-desapego, en evitar la sucesión de ideas y sensaciones, la primera entrada será muy difícil de evitar, pero al menos fijando nuestra conciencia sobre alguna otra cosa, podremos parar el circuito automático.

Nuestro cerebro tiene vías preferenciales asociadas, interconexiones creadas a lo largo del tiempo, caminos a través de los cuales siempre se mueve el pensamiento en la misma dirección.

Evitar que nos afecten los impulsos que nos llegan, requiere primero educación, como ya hemos visto, segundo atención (recta atención) para detectar el surgir de las cadenas de pensamientos, voluntad y esfuerzo sostenido (recto esfuerzo) para desviar una y otra vez las tendencias automáticas de pensamiento y además sortear las vías neuronales preferenciales asociadas.

Preguntado el Buda sobre cómo obtener, por ejemplo, rectos puntos de vista u opiniones, el Buda contestó: para tener rectos puntos de vista, hay que practicar los rectos puntos de vista, la recta atención, y el recto esfuerzo.

Preguntado sobre cómo obtener, recta concentración, contestó: para tener recta concentración hay que practicar recta concentración, recta atención y recto esfuerzo.

Preguntado sobre cómo obtener recta acción, dijo que hay que practicar la recta acción, con recta atención y recto esfuerzo.

En pocas palabras, siempre la Recta Atención, que es la atención despierta, junto a la voluntad de superarse, el Recto Esfuerzo continuo, nos ayudarán a sortear todas las barreras.

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domingo, mayo 15

Simbología Numérica 8 - La Ogdóada - Parte II

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La Ogdóada y el Diagrama del Emperador Fu-Xi

Imaginemos por un momento que estamos en un desierto arenoso, sin marcas de ningún tipo, una extensión que al ojo humano parece infinita. Cuando se cruza en un jeep, nos da la sensación de estar navegando balanceándonos en un mar de arena, no hay referencia alguna, no se ven cosas moverse alrededor, no hay plantas ni piedras, sólo el movimiento lateral del jeep, suavemente hacia los costados como si fuese un barco, y al frente el horizonte imperturbable e inalcanzable formado por las dunas.

Esa experiencia puede vivirse en algunos sitios del mundo, no en todos los desiertos. En este caso se trata del Desierto Blanco, cerca del oasis de Farafra, en Egipto.

Al establecer un templo, que no es más que el lugar de encuentro de los seres humanos y los dioses, entre lo de arriba y lo de abajo, la primera ceremonia consiste en “delimitar” el terreno, lo que los antiguos egipcios llamaban la Ceremonia de la Extensión de la Cuerda, en la que en nombre del faraón, y utilizando instrumentos básicos de medida, se determinaba el momento y los límites exactos que demarcarán aquella nueva “estación de seguimiento” de los dioses.

El templo, y en especial la capilla del dios, son el lugar donde se manifiestan las fuerzas creadoras.

El templo y la cámara del dios son equivalentes a la capilla funeraria del dios humano, del nuevo Osiris humano, que como vimos en el artículo anterior surge del huevo-tumba, del cubo mágico. Es decir que el hombre septenario, accede a otra dimensión, en la que su nuevo cuerpo ya no es el cuerpo de carne y sangre, ya momificado, sino el “cuerpo glorioso”. Creencia que luego se transfiere al cristianismo, donde en textos primitivos como las Cartas a los Corintios se describen dos “cuerpos” para el ser humano, el mortal y el inmortal.

Se siembra un cuerpo corruptible, se resucita un cuerpo incorruptible; se siembra en deshonra, se resucita en gloria; se siembra en debilidad, se resucita en poder; se siembra un cuerpo natural, se resucita un cuerpo espiritual. Si hay un cuerpo natural, hay también un cuerpo espiritual.

(1 Corintios 15:35-58)

Pasar del Septenario al Cuerpo de Gloria, al que los antiguos denominaban el “Augeoides”, o sea el Huevo Áurico. Todo esto es lo que detallamos en el anterior artículo, cómo pasar del 7 al 8.

Pero ese “Cubo” es también “Cubo-Templo-Mundo”, donde se manifiestan los dioses. O sea que ahora hablamos del proceso contrario, vamos desde arriba hacia abajo hasta la creación del hombre, desde arriba pasando por el 8 hasta el 7.

Lo veremos en dos modalidades:

  • La creación del Mundo, y la aparición de los agentes constructores básicos
  • La creación del Mundo desde el punto de vista oriental, y la del hombre en particular.

En el Egipto antiguo uno de los mitos de la creación es el que se originó en “Jemenu”, “La ciudad de los 8”, que no es un nombre casual. Era la ciudad central del culto a Thoth, llamado Hermes por los griegos, y de ahí que la ciudad fuera conocida por ello como Hermópolis, la ciudad de Hermes.

Míticamente se dice que allí nació la primera montaña o tierra seca sagrada surgida de las aguas del Caos primitivo. Hay 8 deidades primigenias, que representan aspectos relacionados más bien con el origen de la creación más que con su desarrollo posterior. Como en el mito heliopolitano, los principales actores son fuerzas primarias acuáticas, que surgen y actúan en las aguas primordiales. Esta Ogdóada está conformada por 4 grupos dobles, masculino y femenino:

  • Nun y Naunet son el agua inerte del caos en sí mismas; inactivas.
  • Huh y Hauhet son la extensión infinita del agua que se expresa en la inundación primigenia;
  • Kek y Kauket, son la oscuridad en el interior del agua;
  • Amun y Amunet. La palabra Amun significa “oculto o invisible” por tanto es lo incognoscible del mundo primigenio, como opuesto al mundo tangible de los vivos.

Todos ellos son seres acuáticos, y establecen con su aparición las primeras condiciones o bases “cúbicas” para la creación del mundo.

La Creación Primordial en la Antigua China

Una antigua leyenda habla de uno de los primeros emperadores de China, el legendario Fu-Xi, siendo él mismo medio serpiente, o sea un Naga, o iniciado. Se dice que un día vio aparecer del agua del río Amarillo un dragón-caballo que se contorsionaba en su movimiento zigzagueante, sobre cuya espalda pudo distinguir unos signos sagrados que rápidamente copió. Dichos signos son los llamados Bagua o Pakua. los 8 trigramas sagrados de la tradición china:

¿Cómo se originaron? Pues partiendo de lo indefinible y desconocido, “Wu-Ji” (“Sin Límites”), o sea innombrable, más allá de cualquier definición, y que se representa como un círculo no acotado:

A partir de ahí, su primera manifestación es la unidad representada por el Tao, de donde se genera la dualidad del Yin y Yang:

Que va tomando vida progresivamente,

Hasta conformar la dualidad Yin-Yang plenamente:

La triple duplicación del Yin-Yang, o sea la dualidad de la dualidad de la dualidad, es lo que da origen a los 8 PaKua o Bagua vistos anteriormente, base de la manifestación, según dicen los textos canónicos, de 10.000 seres.

¿Qué nos enseña el número 8?:

  • Que toda manifestación tiene un orden y estructura, hasta los mismos dioses se atienen a ella.
  • Que somos, como apuntamos en el artículo pasado, un embrión en el huevo del mundo, esperando a eclosionar.
  • Que primero tenemos que aprender a andar y manejarnos en la dualidad armónica, o sea la Armonía por Oposición, las cosas no son blancas y negras, al menos en este mundo, sino que hay que buscar el Tercer Punto de Equilibrio, que es el Tao que no se ve, el trasfondo espiritual que está detrás de todas las antinomias aparentes.
  • Que el primer trabajo es evitar la dualidad perniciosa, que consiste en ir dando saltos de una cosa a la otra, evitando así el fanatismo en las posiciones enfrentadas irremediablemente.

A todo eso se le llama, encontrar...

"El Camino del Medio"

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viernes, mayo 13

La Noche Se Acerca

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LA NOCHE SE ACERCA

Hay una extraña profecía:

Y oiréis de guerras y rumores de guerras; mirad que no os turbéis, porque es necesario que todo esto acontezca; pero aún no es el fin. Porque se levantará nación contra nación, y reino contra reino; y habrá pestes, y hambres, y terremotos en diferentes lugares. Y todo esto será principio de dolores. Mateo 24:6-8

Oiréis de guerras por doquier… ¿Quizás el fin del mundo apocalíptico predicado por los cristianos? No necesariamente. Ni tampoco se trata de la venida del Mahdi esperado por los musulmanes en los últimos días, ni ha llegado el tiempo para el Buda Maytreya, ni tampoco acudirá el Kalki avatara de los hindúes.

La clave está en que "oiréis". Algo tiene que ver la mass media en ello.

Porque guerras siempre han existido, crueldades sin número hay para elegir abundantemente en el menú de los horrores humanos.

Seamos honestos, toda esta violencia está en nuestra naturaleza humana. Porque somos Hijos de la Rebeldía, somos aquellos que luchan contra la pasividad del mundo material, contra la inercia del sueño mortal. Queremos conquistar, fundamentalmente ser lo que no somos, salvados, inmortales, sabios, como queramos llamarlo.

Los primeros rebeldes fueron alegóricamente nuestros padres ancestrales, aquellos que en la leyenda se arriesgaron a comer del Árbol del Conocimiento que estaba junto al Árbol de la Vida. Eran las manzanas de la Inmortalidad consciente. Y se aliaron con aquel otro Gran Rebelde, Lucifer, el “Portador de la Luz”.

Canalizamos una fuerza inmensa, nuestra mente poderosa puede enviar hombres a la Luna, y probablemente los planetas cercanos de una manera u otra recibirán también la huella humana.

Pero esa fuerza es como la fuerza del rayo, como la fuerza de las tormentas, una energía inagotable que mal canalizada se convierte en destructiva. Es como un río caudaloso al que pusiéramos barreras.

En la Antigua India, en la mitología Védica, se habla de unos seres rebeldes, los dioses de las tormentas, muy agresivos y violentos, portando armas como el rayo y el trueno, con los dientes de hierro y rugiendo como leones. Son los Maruts, los hijos de Ruda, el asceta. En realidad, según nos cuenta H.P. Blavatsky, son los Egos humanos, los Espíritus Rebeldes.

En el “Paraíso Perdido” de John Milton se describe con estas características a Lucifer y su ambición de despertar por sí solo a la conciencia, incluso a través del sufrimiento:

“Aquí podemos reinar con seguridad, y, según mi parecer, reinar es digno de ambición, aunque sea en el Infierno; vale mas reinar en el Infierno que servir en el Cielo…”

…Denme la libertad para saber, pensar, creer y actuar libremente de acuerdo con la conciencia, sobre todas las demás libertades…

…Todos los caminos me llevan al infierno. Pero ¡Si el infierno soy yo! ¡Si por profundo que sea su abismo, tengo dentro de mí otro más horrible, más implacable, que a todas horas me amenaza con devorarme!…

He aquí la lucha incesante del ser humano, el constante batallar de Caín contra Abel, o sea de la inteligencia humana rebelde contra su naturaleza pasiva y animal.

De Caín y sus descendientes, que somos todos, se dice precisamente que fueron constructores, hacedores, inventores de todas las artes y conocimientos de los seres humanos.

Obviamente, los de siempre, los “virtuosos mantenedores del orden injusto” han presentado a esos personajes míticos como ejemplo de los malos, de la maldad intrínseca, porque según ellos, hay que ser ovejas, y seguir sus mandatos siendo cuanto más ignorantes mejor.

El problema del ser humano es que en su loca ambición por reconquistar el cielo, en su propia lucha interior, esa especie de fuego incesante que le quema, y que le lleva a alcanzar las cumbres del pensamiento y la civilización, se convierte a veces en un arma de doble filo.

Como decía el famoso libro del premio Nobel Hermann Hesse, en su novela “Demian”, esta es la “Marca de Caín”, que puede descubrirse en la mirada, y esto nos recuerda lo que Platón también afirma: que el alma se refleja en los ojos.

La Guerra por tanto, ha estado siempre ahí, es infinita, es constante, ancestral, la llevamos dentro, en la misma sangre. Cuando la Guerra se dirige hacia nosotros mismos, hacia el interior, contra el egoísmo, contra la ignorancia, contra la pasividad, contra la separatividad, CONSTRUIMOS PAZ Y CIVILIZACIÓN, pero cuando ese impulso noble, amputado y adormecido por los “virtuosos mantenedores del orden injusto”, los hipócritas que nos dominan, no encuentra su cauce natural y creativo, se vuelve un fuego destructor que devora todo a su paso, empezando por uno mismo y siguiendo con todo lo que nos rodea.

La Belle Époque, la alegre y coqueta época, sólo fue tal para unos pocos, no nos engañemos. El resto de la Humanidad siguió sufriendo las consecuencias de la ignorancia, la injusticia y la explotación. Y luego, vino lo que vino, la Gran Guerra, el “Ajuste de Todas las Cuentas Pendientes”, como Blavatsky había predicho, no por profecía, sino por conocimiento.

A todas las injusticias, a todos los adormecimientos del alma, que nos rodea en todas sus múltiples facetas, ineludiblemente les llega su fin de la mano de la tremenda explosión de los rabiosos Maruts. Es la violencia de los seres ya deshumanizados, que no humanos, por una educación sin alma, por una sociedad sin fines, por una sociedad corrupta en definitiva.

Pero esta no es la Última Noche de la Historia, es una noche más, y los que saben ver el atardecer, y los que a pesar de las bambalinas iluminadas, saben que la Oscuridad de la Época se aproxima, saben también que el Tiempo ha llegado, y que al igual que uno no se lamenta porque ha llegado la noche, tampoco hay que lamentarse ahora, salvo que hayas perdido tu lámpara interior. Esta lámpara es la que te iluminará en la Larga Noche, es tu verdadero Ser interior, la luz que te acercará a otros seres que portan también su luz, y juntos todos, en la noche, lámpara con lámpara, vela con vela, brillo de ojos con brillo del corazón, todos juntos podremos cruzar a salvo la noche.

Quizás en el camino se lleven nuestros cuerpos, seguramente, ya sea por la guerra, o ya sea por la muerte natural o artificial. Eso da igual, pero que nadie se atreva a llevarse tu Alma.

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martes, mayo 10

Simbología Numérica 8 - EL OCHO, EL CUBO - PARTE I

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EL OCHO, EL CUBO - Parte I

El Número ocho en diversos sistemas simbólicos posee un matiz benéfico y otro maligno. En realidad se trata de una referencia al “lugar de paso y puerta” que representa, bien de ascenso hacia lo superior (benéfico) o de manifestación en el mundo (lo malo)

En verdad, nada hay realmente malo en este mundo, porque incluso el peor de los males forma parte de la evolución necesaria y a veces dolorosa. Así que hay cosas buenas, evolutivas y bien dirigidas, y cosas malas, las que nos detienen, nos hacen sufrir, nos desvían. Pero salvo razones extraordinarias, siempre hay una oportunidad, siempre hay algo que aprender y siempre hay la posibilidad de retomar el camino. Así que, esperanza siempre hay, a pesar de todo.

El ser humano no está aislado, nace dentro de una matriz humana, y la Humanidad en su conjunto forma parte de otra Gran Humanidad, y todos los seres forman parte de la Gran Matriz Universal, de la que todo surge, y a la que todo retorna, hecho que los antiguas civilizaciones muchas veces representaron con el simbolismo de la Gran Diosa Madre. En España la llamada Dama de Baza representa esa misma idea, los huesos de una mujer estaban enterrados en su interior, quizás el de una reina o heroína, la Diosa Madre cobija en su mano izquierda un pequeño-pájaro, el alma protegida de la difunta.

Dorieo, Wikimedia Commons (License CC-BY-SA 4.0)

Ciertamente, el ser humano se describe en muchas tradiciones como un complejo conformado por un componente que viene de “arriba” y los componentes materiales que proceden de “abajo”. A través de sus pies, de lo que come, de donde se mueve, de donde respira, de lo que ve y en lo que actúa, está en contacto con el Mundo Manifiesto, el mundo material. Pero también, por la misma razón, porque no está desconectado ni por arriba ni por abajo, también participa de lo celeste, de la matriz sutil de donde nació, a donde a veces puede volver a través de lo que la tradición egipcia del Libro de los Muertos llama “La Puerta Luminosa” o la “Puerta que Emana Luz” (Verso 125)

Pero no es fácil llegar hasta allí. El candidato que desea penetrar por esa puerta, tiene que reunir una serie de requisitos, tiene que saber contestar a ciertas preguntas del Vigilante de la Puerta de Luz, el dios Anubis, quien acompañado por su séquito declara:

“La voz de un hombre ha llegado desde la Tierra Amada (Egipto), de uno que conoce nuestros caminos y nuestras moradas, me satisface porque percibo un aroma familiar como el de uno de los nuestros. Me ha dicho: «“Yo soy el escriba Osiris Ani, de palabra recta, que viene en paz y triunfante [ha vencido en las pruebas de los Tribunales Secretos]. He venido aquí para contemplar a los grandes dioses, para que así yo también pueda vivir de las ofrendas hechas a sus kas. Me he manifestado dentro de los dominios del Carnero, el Señor de Mendes (Osiris). Él me ha concedido que pueda venir hasta aquí como un Ave Fénix [Bennu, el Alma Inmortal], para que así pueda hablar. He surgido de las aguas del río [del mundo], y tras hacer una ofrenda de incienso, he seguido mi camino por las acacias (símbolo de inmortalidad) del Nilo para volverme un niño»…”

Libro Egipcio de los Muertos,Papiro de Ani, Trad. Juan Martín Carpio

No hay otra salida, hay que nacer de nuevo, hay que hacerse un niño:

“…si no os volvéis y os hacéis como niños, no entraréis en el reino de los cielos…” Mateos XVIII-3

En la tradición antigua esto significa que hay que convertirse en un nuevo ser, tras purificar el propio alma, hay que renacer espiritualmente.

¿Y qué tiene que ver todo esto con el número 8? El número 8 es el doble cuadrado, o el Cubo en su representación tridimensional.

En el cubo es donde se “incuba”. Este uso del concepto procede en las lenguas modernas del latín y del griego, y aunque con matices diferentes, el lugar donde se realizaba las “incubaciones”, en el templo del dios de la medicina, Asclepios, era donde el paciente yacía durmiente, como un muerto, para que en sueños el dios se le apareciera y le curase. Un ser nuevo y sano, surgía de aquella cámara de “incubatio”.

Por cierto, del Cubo Mágico también,o sea de la Piedra Cúbica, es de donde extrae el Rey Arturo su espada Excalibur, “Kaledfoulch” en lenguaje céltico, o sea el “duro rayo”, el espíritu).

Ahora bien, en el Antiguo Egipto, existe un paralelismo con estos conceptos, porque precisamente la palabra “huevo”, o sea donde se incuba el nuevo ser, se escribe igual que la palabra sudario y que “ataúd” (cubo). Las tres palabras sólo se diferencian en el determinativo final que ayuda a distinguirlas, en un caso es un huevo, en el otro un lazo, y finalmente una rama de un árbol (madera):

huevo = sudario = ataúd

En pocas palabras, en el ataúd, donde vivimos, o sea las cuatro dimensiones del mundo manifiesto (el tiempo y las 3 dimensiones del espacio) y de las que nunca podemos escapar, incubamos un nuevo ser, dentro de nosotros mismos, gracias al cual renaceremos de nuevo, rompiendo el cubo-huevo y apareciendo como renovadas almas-pájaro. Veamos ejemplos de esto en el Antiguo Egipto:

“…He surgido del Huevo que está en la tierra oculta, para que mi boca me sea dada, para que pueda hablar con ella en la presencia del Gran Dios…”

Esta recitación 22 del Libro de los Muertos Egipcio nos dice que él viene desde la muerte, desde el Huevo-Sudario-Ataúd.

Obviamente, lo que surge de un “huevo - sarcófago” no sólo es un nuevo ser, es un pájaro-alma, triunfante. Y por eso los lugares de enterramiento, y por extensión los lugares que alojan a los niños incubando, es decir los discípulos y futuros iniciados, habitan en “nidos”, porque ellos son “almas-pájaro incubando”

“…¡Oh Dulce Señor de las Dos Tierras!, quien moras en abundancia y entre el lapislázuli, guarda a los niños en sus nidos para que puedan llegar hasta vosotros…”

Cierto Maestro Egipcio, escribió una carta a finales del siglo XIX, la primera de una serie que se extendería a lo largo del tiempo, dando una curiosa idea acerca de la vida del ser humano, decía que todos estamos “embarazados” de nosotros mismos, que llevamos en nuestro interior un embrión de lo que un día seremos, y como todas las madres tenemos que cuidarlos, para que no enferme y para que no nazca enfermo o tullido. Como vemos, son ideas repetidas muy antiguas.

En el Antiguo Egipto tenemos una curiosa imagen del Libro de los Muertos, donde se explicita precisamente el huevo-ataúd, y el nuevo ser que surge del mismo:

El sarcófago es una imagen en miniatura del Universo, y de mi universo. Representa el cubo en el que me encuentro limitado, sus paredes, tal como aparecen en el papiro, están conformadas por Nut, el cielo estrellado que es la tapa, el rectángulo fondo como símbolo de Geb, la Tierra, y las cuatro esquinas marcadas por los 4 Hijos de Horus o Shu, que representan los cuatro elementos en los que vivimos y las 4 direcciones del espacio.

Del ataúd surge victorioso el candidato, portando en ambas manos el Anj, la Cruz de la Vida Eterna que ha conquistado. Se ha convertido en un Aj, o sea un espíritu luminoso que vive en Ajet, el Horizonte de Luz, y que se alimenta de luz, es decir, que ha traspasado los 4 elementos para vivir en un quinto elemento de luz.

Continuará

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viernes, mayo 6

Jesuitas y Jesuitismo


Larga es la historia de los dimes y diretes de la Compañía de Jesús y sus intrincadas maniobras para controlar o acercarse al poder, tanto dentro de la Iglesia como de los gobiernos.


El término "jesuitismo" aparece como equivalente en algunos diccionarios a astucia, engaño, prácticas engañosas para lograr un propósito, argumentos sutiles, uso oprobioso de la palabra, etc.


Expulsados de Portugal, 1758, Francia 1763, junto a la acusación de malversación de fondos, de España en 1767, del Reino de Nápoles en 1767, del Ducado de Parma en 1768, hasta que finalmente el papa Clemente XIV suprime la orden en 1773. Se vuelve a restaurar en 1814 como contramedida contra los masones y los liberales. 


Durante el siglo XIX, es expulsada de nuevo de Portugal, Italia, Francia, España, Nicaragua, Colombia, Ecuador, Alemania, etc.


Según Napoleón, en sus memorias, los describe de la siguiente manera

jueves, mayo 5

El Número 7, lo Sagrado en el Hombre

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EL NÚMERO 7

El número 7, o heptágono entre las figuras planas geométricas, fue considerado por los Pitagóricos como un número perfecto y de naturaleza religiosa.

¿En qué sentido era «perfecto»?¿Qué distingue a este número de los demás?

Desde siempre se ha atribuido a este número extrañas propiedades: ha sido considerado el número de la suerte, mágico, divino, espiritual, relacionado con los poderes de la naturaleza o Prakritis, es el dragón de 7 cabezas de los mitos puránicos, forma parte de los cálculos más secretos obtenidos por operaciones matemáticas sobre este número, etc., etc. Para los estudiosos véase aquí una extensa lista, que puede saltarse el lector si así lo desea:

martes, mayo 3

Los Falsos Agnósticos y los Falsos Escépticos

 Los Falsos Agnósticos y los Falsos Escépticos

En la historia del pensamiento, siempre han existido aquellos que defendían la posibilidad para el ser humano de alcanzar a través del "conocimiento" profundo las verdades últimas. Eran los que proclamaban la existencia de un conocimiento especial, místico, al que en occidente llamaron Gnosis.

En el cristianismo temprano, formaron una corriente de pensamiento muy importante, que se relacionaba no sólo con "conocer" sino también "conocerse a sí mismo": el famoso lema socrático, ya que la palabra gnosis posee ese doble significado, el conocimiento de las cosas del mundo y el auto conocerse.

Un gnóstico, por tanto, es alguien que cree que frente a la realidad aparente, frente al enigma del ser humano y del mundo, es posible a veces, con esfuerzo y enseñanzas, y superando las propias capacidades humanas, acercarse al conocimiento interno de sí mismo y del mundo.

martes, abril 26

Simbología Numérica 6, El Número de la Sabiduría

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6: EL NÚMERO DE LA SABIDURÍA

Por un lado tenemos un signo, el número 6, su forma, que se refiere a la de una una mujer preñada, algo está naciendo en su interior.

Por otro lado, está la Sabiduría con la que se compara. Los textos orientales definen a la Sabiduría como si fuese una luz y un cuchillo.

Es la luz que hace ver las cosas iluminando su verdadera naturaleza y al mismo tiempo disipando la oscuridad de la ignorancia

Y es un afilado cuchillo que «corta a través de la maraña de las impurezas mentales y, con ello, abre el camino a la liberación.» ("En Palabras del Buda", Bihkkhu Bodhi)

Pero vayamos poco a poco, primero veamos cómo se prepararon las cosas para esa gestación.

miércoles, abril 20

Simbología Numérica 5 - El Lado Oscuro del Número 5

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EL LADO “OSCURO” DEL NÚMERO CINCO

En el artículo anterior hemos establecido el número cinco como el número del hombre despierto.

En la figura del “Hombre de Vitrubio” de Leonardo Da Vinci, el que mantiene los brazos horizontales inscrito en un cuadrado, representa al Hombre Cuaternario, o sea el conjunto de estructuras ligadas a un yo ilusorio. No es más que un animal inteligente.

lunes, abril 18

La Filosofía Ha Muerto, ¡Viva la Filosofía!

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LA FILOSOFÍA HA MUERTO: ¡VIVA LA FILOSOFÍA!

Joven, relativamente inocente, primer día de clase en un Instituto de Enseñanza Media, último curso del Bachiller Superior.

Emoción a raudales, los nuevos profesores hacían esos días su presentación.

Tenía en mis manos un precioso libro, bien encuadernado, más bien grueso, lleno de nombres y personajes e incluso dibujos y gráficos. ¡Era mi primer libro de FILOSOFÍA!

Hasta entonces no tenía ni idea de qué iba todo aquello de la filosofía. Mis pocos recursos educativos previos hacía que realmente no supiera mucho acerca de este tema ni de otros muchos.

Trabajaba durante el día cargando bultos e iba a estudiar por las noches. Luego cuando estudié filosofía de la buena, descubrí que Ammonio Saccas, el famoso filósofo alejandrino fundador de la escuela ecléctica y padre del neoplatonismo, era porteador en el puerto de Alejandría y de ahí su nombre, “cargador de sacos” (en griego sakkas) Eso me recordó mis tiempos de estudiante y de cargador, aunque yo entonces no era filósofo, ni ahora tampoco, como siempre digo más bien soy aspirante a filósofo, o sea “επίδοξος filósofos”.

domingo, abril 17

Simbología Numérica 5 - El Número del Retorno

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CINCO el Número del Retorno

En la serie numérico-simbólica que estamos viendo, la esencia de la misma no son los números como tales, sino los pasos simbólicos que estos representan.

La serie que comienza en el 1 vuelve de nuevo al comienzo tras llegar al 9, o sea retorna al 0, aquél número que no es número, aquello que no es cosa y que está presente en toda ecuación.

Es una serie “evolutiva” cuyo punto central es el número-símbolo 5. La primera parte de la serie, del 1 al 4, representa la manifestación del universo, desde el Big Bang hasta los 4 Elementos y las 4 dimensiones (espacio + tiempo), mientras que la segunda parte de la serie, del 5 al 9, representa el retorno al origen.

El número 5 se origina por la aparición en el centro del Cuaternario de un punto central director y dinámico, aquello que no sólo lo convierte en cinco, sino que también marca el Retorno del Ser humano hasta su origen, como veremos.

miércoles, abril 13

LA MEDICINA BUDISTA II

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MEDICINA BUDISTA II

EL ASPECTO MÁGICO RELIGIOSO

En el artículo anterior, tratamos de los aspectos morales generales de la Medicina Budista, y en este nos centraremos especialmente en el aspecto mágico-religioso. Para ello analizaremos los símbolos inspiradores de la Medicina Budista, y también ofreceremos una traducción del llamado Sutra del Buda Azul Lapislázuli o Buda de la Medicina.

El Buda de la Medicina, llamado en sánscrito Bhaisajyaguru (Maestro de la Medicina), reside en el Paraíso del Este, en realidad es el aspecto curativo del Buda Primordial, que se manifiesta a través de la encarnación del Buda histórico. Su cuerpo es de color azul celeste radiante. Su mano izquierda adopta el mudra de meditación, que representa la erradicación de las enfermedades y del sufrimiento, o sea la realización de la verdad absoluta y por tanto la cesación del Samsara, que sería desde el punto de vista la total curación. Porta sobre su mano izquierda un cuenco que contiene el elixir o néctar de la vida eterna.