martes, noviembre 21

La Maldad III - Satán y la Entropía Universal

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Satán y la Entropía Universal

Todo en el Universo sigue leyes uniformes, hasta donde podemos colegir. Como en una gran tacada de billar, desde el Big Bang, todas las energías, tiempo y espacio, se despliegan incesantemente, al unísono, siguiendo el programa establecido.

Las grandes leyes de la física determinan lo que ha de ocurrir, la materia desarrolla sus potencialidades, en sus infinitas variaciones, pero dentro de los límites establecidos.

Algunos cient√≠ficos especulan incluso con la idea de que si hubiese habido incluso peque√Īas variaciones en algunos de los par√°metros f√≠sicos iniciales del desarrollo de nuestro universo, la vida tal como la conocemos no habr√≠a existido, y la existencia del hombre hubiera sido imposible.

Algunos extraen de esto √ļltimo la idea de la existencia de un Dios extra c√≥smico, que dise√Ī√≥ las cosas para que fuesen as√≠. Sin embargo, a mi parecer este “Universo” es de por s√≠ bastante misterioso como para tener que inventar ning√ļn agente externo operando sobre el mismo.

Así, la Gran Tacada de Billar, se desarrolla imparable, homogénea, ineludible y uniforme.

Pero…

En el mismo seno del Universo, surge la Vida, o mejor dicho, dado que la vida est√° presente hasta en un √°tomo, surgen los primeros atisbos de Conciencia y de vida independiente, que incluso est√° en lucha contra los par√°metros determinantes del Universo.

Si un cient√≠fico me dice que “eso ya estaba previsto, ya que son leyes inherentes de la naturaleza”, le dar√© toda la raz√≥n. Pero justamente en eso consiste el Misterio: ¿un universo mec√°nico, todo establecido y sujeto a leyes, en el que surge… Sat√°n?.

No se me asusten, que no soy seguidor de las diabluras teológicas. Satán, en las antiguas teogonías, es el descarrilamiento de todo lo establecido, el disruptor. Es un símbolo del poder de la vida consciente que se rebela contra la tiranía de la materia ciega.

En el Antiguo Egipto, por ejemplo, era Seth, el hermano oscuro del brillante Osiris. A diferencia de sus hermanos, Seth nace rompiendo violentamente el costado de su madre Nut, el cielo. Su jeroglífico significa también violencia, sorpresa, tormenta, disrupción, disturbio.

Sat√°n es tambi√©n en la Biblia quien rompe la angelical y pasiva vida del primer ser humano, el Ad√°n-Eva andr√≥gino, quien era un ser sin otra esperanza que vagar por un jard√≠n, sin inteligencia y sin libertad como un semi aut√≥mata. Pero el Adversario (eso significa  Sat√°n), quien seg√ļn la propia teolog√≠a es ministro del Alt√≠simo (El-Elyon en la Biblia no traducida), o sea, el agente encubierto de la divinidad, es quien se opone a los planes del celoso Jehov√°, aquel dios menor que form√≥ al hombre de barro (f√≠sico) pero no le dot√≥ de inteligencia. 

El Adversario es quien se encarga de ello, de abrir las puertas de la conciencia al hombre en ciernes ofreciéndoles el conocimiento, la Sabiduría de la manzana, aunque suponga perder el jardín de la infancia, para salir al mundo, a sus batallas, a sus esfuerzos, a sus conquistas y a sus derrotas, en definitiva a ser realmente un Hombre, y no un autómata.

En el “Para√≠so Perdido” de John Milton se describe con estas caracter√≠sticas a Lucifer y su ambici√≥n de despertar por s√≠ solo a la conciencia, incluso a trav√©s del sufrimiento:

“Aqu√≠ podemos reinar con seguridad, y, seg√ļn mi parecer, reinar es digno de ambici√≥n, aunque sea en el Infierno; vale mas reinar en el Infierno que servir en el Cielo…”

…Denme la libertad para saber, pensar, creer y actuar libremente de acuerdo con la conciencia, sobre todas las dem√°s libertades…

…Todos los caminos me llevan al infierno. Pero ¡Si el infierno soy yo! ¡Si por profundo que sea su abismo, tengo dentro de m√≠ otro m√°s horrible, m√°s implacable, que a todas horas me amenaza con devorarme!…

El Abismo que lo amenaza es la Ignorancia, y su propia rebelión contra ella. Es su desafío, es su guerra, su tormento, y su gloria.

El Aburrido Universo que sigue las Leyes Inexorables de la Entrop√≠a y la Inercia, de repente ve truncado sus planes. ¿O acaso estos eran sus planes ocultos?¿No estaba quiz√°s programada la rebeli√≥n en sus leyes ocultas?

La Vida pasiva e inerte del átomo, se convierte en el Satán-Adversario, o sea esa inteligencia humana insaciable de conocimiento, de sed de dominio por el mundo, que inexorablemente le llevará al Conocimiento de Sí Mismo, y al Dominio de Sí Mismo.

En el Big Bang todo es expansi√≥n hacia afuera, pero la aparici√≥n de la inteligencia hace que los seres m√°s avanzados comiencen a implosionar hacia dentro, a lo m√°s interno del ser humano y de todos los seres inteligentes. ¿Quiz√°s el Universo entero no sufre un proceso similar? ¿No es acaso el Logos Creador de las tradiciones un esfuerzo para conocerse a S√≠ Mismo? Quiz√°s en eso consiste toda la evoluci√≥n, en un Salir hacia Afuera, para finalmente Retornar tras millones de a√Īos al Centro de S√≠ Mismo.

Entonces, el Logos, la Luz de la Inteligencia, tuvo que manifestarse primero hacia afuera, para conocer el mundo, y luego verter su Luz al Interior. ¿No es acaso ese el significado de “Lucifer”, el “Portador de la Luz”?

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jueves, noviembre 16

El Sendero del Millón de Aciertos

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El Sendero del Millón de Aciertos

Uno de los Sutras budistas más famosos en todo el Oriente, especialmente en China y Japón, es el llamado Sutra del Loto.

De una manera sutil, introduce elementos fundamentales de la llamada Escuela Budista Mahayana, o del Gran Veh√≠culo. Frecuentemente se utiliza esa denominaci√≥n, como contraposici√≥n peyorativa hacia las otras escuelas budistas m√°s antiguas, la Hinayana, o sea la escuela del Peque√Īo Veh√≠culo.

Pero ¿c√≥mo podr√≠a alguien haber estudiado una carrera superior si no le hubiesen ense√Īado previamente muchas cosas b√°sicas y necesarias?. Esto se olvida a menudo, y precisamente este Sutra del Loto emprende una doble tarea.

Por un lado, a trav√©s de una exaltada imaginer√≠a, repetitiva, multicolor, donde nos habla de las cualidades innumerables de los Budas, y de los Bodhisattvass, que dispensan sus ense√Īanzas, seg√ļn este Sutra, a trav√©s de Millones e incluso Billones de A√Īos, en distancias infinitas, en las cuatro direcciones del espacio, ense√Īanzas a las que atienden tambi√©n incontables seres de todo el Universo.

Y sin embargo, a trav√©s de esos versos, repetitivos a veces, de descripciones fabulosas, en casi ning√ļn lugar de este largo Sutra se espec√≠fica de manera clara qu√© ense√Īa. No posee este Sutra una lista de credos, pr√°cticas, o creencias ordenadas para ser memorizadas, sino que como un hilo dorado, po√©ticamente, deja que la imaginaci√≥n vuele hasta situarse en mundos que nada tienen que ver con este tan agobiante de nuestros problemas.

Y esa es precisamente la Primera Ense√Īanza.

Hay que salir de este mundo, no como escapatoria, sino como reconocimiento del espejismo material que nos rodea, de las preocupaciones irreales que nos acechan, de las enfermedades de la vida que se acaba y que nos ata con el Deseo ardiente y constante de esta existencia.

¿Es que podr√≠a ser de otra manera?

El Sutra del Loto nos introduce tambi√©n un concepto muy importante: El Buda utiliza Medios H√°biles. Aclaremos primero. El Buda que nos habla aqu√≠ no es ya Gautama Sakyamuni el Buda, aqu√©l que naci√≥ en el siglo VI antes del otro Mensajero occidental. Se trata en realidad de la Sabidur√≠a Eterna quien habla por su boca y la misma que ha estado en la boca de tanto Sabios, tambi√©n inconmensurables en su n√ļmero como las estrellas. Y esa Sabidur√≠a Eterna, esa Iluminaci√≥n que nos convierte poco a poco a todos en Budas, o sea iluminados o “despiertos” en este sue√Īo de muerte, toma de la mano a cada uno de nosotros, y nos gu√≠a pausadamente. A unos como ni√Īos, a otros, como adultos, a otros como sabios, a unos como rebeldes, a otros como pac√≠ficos seguidores. Cada durmiente recibe su ense√Īanza, la que le conviene.

Los Medios H√°biles de los Budas ayudan a cambiar progresivamente nuestra mentalidad, abre, como si de un Loto se tratase ─de ah√≠ quiz√°s el nombre de este sutra─ nuestra Alma hasta entender poco a poco los fundamentos de la Verdad. Hemos sido ni√Īos, luego adultos, hemos sido musulmanes, cristianos, paganos, ritualistas y cabalistas, creyentes simples, otras veces m√≠sticos, poetas, artistas, y miles de cosas m√°s. El Loto se abre poco a poco, hasta que la Luz penetra en su interior sin obst√°culos.

Este Sutra dice que casi todos los seres se solazan en una doctrina inferior porque temen la Gran Sabidur√≠a. Y por eso los Budas, h√°bilmente, muestran lugares de descanso en el camino, se√Īalan objetivos inmediatos, ll√°mese Nirvana, Para√≠so, o simplemente el Descanso despu√©s de la jornada agotadora de la vida.

Necesitamos olvidar, soltar el pesado fardo de la conciencia que se enreda poco a poco en nuestros pies, impidiendo avanzar entre tanto dolor. Por eso la Naturaleza, el Buda de la Sabiduría del Mundo, ha dispuesto en el camino el lugar para aliviar la carga y refrescarse.

Las faltas del pasado forman parte del sendero, son las etapas anteriores, son la conciencia del error cometido. La experiencia queda, pero hay que borrar la memoria aquello de lo que nada se gana.

Y si a√ļn as√≠ no lo conseguimos, y si el pasado vuelve una y otra vez, acus√°ndonos, entonces tenemos que sacudirnos de ese fardo in√ļtil, y recordar cu√°ntas veces hemos acertado, las muchas veces que hemos surgido victoriosos ante nuestra debilidad. S√≠, ciertamente hemos ca√≠do quiz√°s quinientas veces, incluso miles de veces, tal vez millones de veces si consideramos el largo sendero de vidas recorrido.

Pero aquí estamos, tras haber cruzado innumerables veces las puertas de la vida, tras haber acertado billones de veces, hemos nacido victoriosos como seres humanos, y ese es un gran privilegio.

Sentimos dolor al recordar el mal, o m√°s bien el error que cometimos, nuestro pesar infinito por el da√Īo hecho a otros, pero hay que saber que la vida de un ser humano no se juzga por su √ļltimo acto, nadie es condenado por desconfiado. Es necesario tambi√©n recordar las much√≠simas veces que hemos sido buenos, que hemos sido generosos, que hemos combatido el mal, que hemos cuidado de los dem√°s…

Descubriremos así que no somos diablos malvados ni santos divinos, sino solamente caminantes humanos, los gladiadores incansables de este sendero de gloria más allá del dolor y la muerte. Sí, ciertamente te has equivocado, pero millones de veces más has vencido pues si no fuese así no formarías parte de esta gran fraternidad humana.

Así el Sutra del Loto, tiende una mano suave y llena de esperanza sobre todos los seres de este universo, nos dice que no hay Hinayana ni Mahayana, no hay Católicos ni Protestantes, no hay Creyentes e Incrédulos, sólo hay Seres en el camino, trazado por los Medios Hábiles de la Sabiduría Atemporal.

domingo, octubre 29

La Maldad II - La Caída

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La Maldad II

La Caída

Nota previa: Es dif√≠cil escribir estos art√≠culos, cuando a unos cuantos kil√≥metros, est√°n siendo asesinados miles de personas y ni√Īos. La Maldad, o sea el desv√≠o de la inteligencia humana hacia el puro ego√≠smo y crueldad, es de lo que trata este art√≠culo, pero todo tiene un origen y una explicaci√≥n, las cientos de guerras, las masacres indiscriminadas, los abusos intolerables a lo largo de la historia, tienen y deben tener una explicaci√≥n y una soluci√≥n, pero hasta que √©sta llegue, tenemos que hacer todo lo posible para que esa violencia no penetre en nuestro esp√≠ritu.


La explicaci√≥n habitual de las iglesias cristianas hacen de Ad√°n el primer hombre consciente, posteriormente surgir√° Eva (madre de los vivientes); luego describe la Ca√≠da del Hombre culpando a la Serpiente (Sat√°n) como instigadora para que Ad√°n y Eva desobedecieran a Jehovah, comiendo la manzana del √Ārbol del Bien y del Mal. Eva desde entonces es maldita, para la civilizaci√≥n cristiana, como introductora pecaminosa de la Ca√≠da del hombre.

Habitualmente se entiende por la Ca√≠da el acto de desobedecer y “comer de la manzana”, o sea el despertar y uso del sexo.Las consecuencias sociales e hist√≥ricas que ha tenido y sigue teniendo es el resultado de esta interpretaci√≥n perversa de los te√≥logos.

Claro que, para empezar, habr√≠a que se√Īalar una “peque√Īa” contradicci√≥n: Eva concibi√≥ despu√©s de que fueron expulsados del para√≠so. O sea, tuvieron sexo (conoci√≥) despu√©s de la Ca√≠da, por tanto no es lo mismo, sino que la Ca√≠da tiene que consistir en algo diferente.

G√©nesis IV: “Ad√°n conoci√≥ a Eva, su mujer, y ella concibi√≥ y dio a luz a Ca√≠n”

Y Ca√≠n, despu√©s de matar a su hermano Abel, se fue a la tierra de Nod donde tom√≥ mujer. Se supone que Ad√°n y Eva y sus dos hijos, eran los primeros y √ļnicos seres humanos, ¿o es que hab√≠a otros seres humanos o semi-humanos en otras tierras?

G√©nesis 16: “…Ca√≠n sali√≥ de la presencia del Se√Īor y habit√≥ en la tierra de Nod, al oriente de Ed√©n. Y conoci√≥ Ca√≠n a su mujer, y ella concibi√≥ y dio a luz a Enoc…”

La Otra Tradición:

En casi todas las naciones de la antig√ľedad encontramos leyendas acerca de los primeros seres humanos. Estos son descritos como andr√≥ginos.

Plat√≥n en su di√°logo titulado “El Banquete”, hace menci√≥n de este origen andr√≥gino de la humanidad.

La Androginia (no sexuado), que no hay que confundir con el hermafroditismo (bisexuado), es un símbolo de identidad religiosa suprema, de ahí que muchos dioses clásicos adoptan esa forma. Representa la fuerza y la elevación absoluta, la unión de los opuestos, o mejor dicho la superación de los mismos.

En los Upanishads Shiva√≠tas, el primer ser manifestado como persona, √Ātman, sinti√©ndose solitario, se divide a s√≠ mismo en masculino y femenino.

El Gnosticismo se√Īalan a Ad√°n como andr√≥gino, porque conten√≠a en s√≠ todo el misterio de la totalidad primigenia.

En el Génesis hebreo, se dice:

“Dios cre√≥ al hombre a su semejanza, macho y hembra los cre√≥” (1:27).

Porque Jehovah, la entidad creadora, que no es el Dios supremo, tal como lo entienden las religiones, sino el dios tutelar y tribal jud√≠o “Iohevah”, o sea “iod” (membrum virile) en “heva” la matriz. O sea, se trata del dios lunar que rige los nacimientos, siempre bajo la tutela de la Luna, es el dios macho y hembra se√Īor de la concepci√≥n y generaci√≥n, que no hay que confundir con el “Elyon”, o el Dios Alt√≠simo, seg√ļn la biblia.

Ese ser Andr√≥gino, el primer Ad√°n, que seg√ļn la tradici√≥n habitaba en el para√≠so, o sea aquel lugar fuera del tiempo y el espacio, lleno de belleza y pureza, pero en el que el ser humano primigenio carec√≠a de todo conocimiento e inteligencia; Ad√°n necesitaba adquirir esa cualidad, la Mente que le permita adquirir la experiencia del mundo, y la conquista de s√≠ mismo.

En el proceso natural evolutivo, estaba predeterminado la separación de los sexos, como puede observarse en toda la naturaleza animal.

La Biblia dice que Jehovah tom√≥ una costilla de Ad√°n y con ella cre√≥ a Eva. En realidad el texto original dice que Jehov√° cre√≥ a Eva a partir “del costado ─o lado─ de Ad√°n (el andr√≥gino)”, o sea que lo divide en dos, lateralmente o en partes iguales los divide por el costado. A partir de entonces Ad√°n ya no es el andr√≥gino de los primeros cap√≠tulos, sino el Ad√°n macho, y la Eva hembra.

Tsela (◊¶◊ú◊Ę): costado, lado, hoja de puerta, ala de un edificio, c√°mara o aposento lateral. En ning√ļn sitio a lo largo de toda la biblia dicho t√©rmino es usado en el sentido de “costilla”

La Serpiente del “Mal”

En realidad se trata de la Serpiente de la Sabidur√≠a, pues qu√© mal cabe en ofrecer el conocimiento. La leyenda b√≠blica hace referencia fundamentalmente al “para√≠so” como la √©poca de la inocencia, es decir, cuando la humanidad todav√≠a no hab√≠a adquirido el conocimiento y la inteligencia, o sea la ni√Īez de la humanidad; ciertamente inocente pero carente al mismo tiempo de conciencia y voluntad propia. Para que el ser humano evolucionase, hasta convertirse en un Ser realmente superior se necesitaba dotarle de Inteligencia.

El √°rbol del “Conocimiento del Bien y del Mal”, no est√° situado en ning√ļn jard√≠n hipot√©tico, sino en el Centro mismo del ser humano, est√° en el interior del ser humano, en sus capacidades y posibilidades.

El nombre de dicho √°rbol m√≠tico, traducido habitualmente como el “√Ārbol del bien y del mal”, es una traducci√≥n torcida, pues en realidad “tov wa-ra” (◊ė◊ēֹ◊Ď ◊ēָ◊®ָ◊Ę) o “bien y mal” es una expresi√≥n fija que denota “el todo”. Es el “√Ārbol de Todo el Conocimiento”, lo que el hombre necesitaba en ese momento evolutivo. A partir del mismo, seg√ļn se dice en varias tradiciones, el ser humano podr√≠a conquistar la Inmortalidad. Se trata de una leyenda parecida en cierto modo a la del √Ārbol de las Hesp√©rides, las que produc√≠an manzanas que daban la inmortalidad.

En el medio del jard√≠n (= el estado inocente del hombre) hab√≠a otro √°rbol, ese otro era conocido como el “√Ārbol de la Vida”. Al igual que el otro, est√° en el interior del ser humano y ES el mismo ser humano. Pues a trav√©s del conocimiento, un √°rbol se infunde en el otro, se regenera as√≠ y de esta manera el √°rbol de la Vida f√≠sica se transforma en el √Ārbol de la Vida Inmortal.

Todo tiene un precio, y abandonar la ni√Īez, convertirse en adulto, requiere abandonar la inocencia, y arrostrar los peligros de la conciencia madura; √©sto es lo que marca Ley de Necesidad. Significa pues adentrarse en el mundo de las falsas apariencias, de las pulsiones, que hay que aprender a dominar, y de los deseos que nos atrapan, en definitiva es CONOCER y VER detr√°s del cristal oscuro lo que subyace en la Realidad.

Es pues el Mal necesario, que no es más que uno de los dos aspectos del Juego de la Creación.

(Continuar√°, “El Mito de Sat√°n y Prometeo”)


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jueves, octubre 26

LA MALDAD

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LA MALDAD

No estamos hablando simplemente de lo malo y lo bueno, que hasta cierto punto es opinable. La Bondad es el arquetipo del Bien encarnado en los seres vivos, mientras que la Maldad es la manifestación en los seres humanos del Mal.

Dicho as√≠ es muy simple. Tratemos de refinar un poco m√°s nuestra b√ļsqueda. El Mal no existe como una entidad aut√≥noma, como una especie de sombra oscura que planea sobre los hombres, ni tampoco es un ser abominable, ll√°mese Sat√°n o cualquier otro nombre de esas deidades imaginarias del infierno, ese lugar as√≠ mismo imaginario.

Para entender bien qué es la maldad, primero tenemos que hablar del mal. Y para hablar del mal tenemos que definir qué se entiende por el bien.

En las tradiciones de la Antigua Sabidur√≠a, el Universo, manifestaci√≥n viva del Logos, o el Pensamiento Divino, es en s√≠ mismo un Ser en evoluci√≥n, un ser constituido por infinitos n√ļmeros de seres.

Primera aclaraci√≥n: ese “Pensamiento divino” no es el resultado de un Ser que piensa sentado en su trono, no se trata de ning√ļn dios personificado, sino la expresi√≥n (őĽŌĆő≥őŅŌā) o sea la “palabra, discurso y raz√≥n”, tambieŇĄ relacionado con “ley” (latin: Legus). En otras palabras, son las condiciones dirigidas y planificadas de esta manifestaci√≥n del universo, y digo √©sta porque otros universos han precedido, seg√ļn la tradici√≥n, a √©ste, y otros se desarrollar√°n mucho despu√©s.

Este Logos se manifiesta peri√≥dicamente, como rayo que se origina en lo Desconocido, lo que en la India llaman Parabrahman (o sea, lo que est√° m√°s all√° ─para─ de Brahm√Ę, el universo manifiesto)

Para los que piensan de sí mismos que son materialistas, que no existe otra cosa más que lo que puede verse, tienen que reconocer que más allá del Big-Bang, la teoría de moda, había algo, algo que no podemos definir con nuestros métodos científicos porque éstos y sus instrumentos, habiendo nacido en este universo no sirven para medir, tocar, sentir, percibir lo que no está dentro del mismo.

Tambi√©n cada ser humano es un Big-Bang, nace sin saber qui√©n es, ni qui√©n fue, ni qui√©n ser√°. Cada existencia humana es un peque√Īo universo que nace y muere. A menos que sus facultades espirituales o intuitivas le permitan tener vislumbres de ese otro terreno desconocido.

Todos, salvo los psic√≥patas empedernidos, tenemos cierto sentido de eso que llaman el Bien, la Verdad y la Justicia. Tengo una querida amiga, que se define agn√≥stica, pero entre toda la gente que he conocido en mi profesi√≥n es la persona m√°s generosa, m√°s dispuesta a pelear por los dem√°s, por ideales humanistas y de defensa de la Justicia. Aunque alguien lo niegue, esa es una prueba que va contra la Materia sin sentido. Porque la sensibilidad hacia los dem√°s, incluso en contra de nuestros propios intereses ego√≠stas, es la mejor prueba de la existencia de valores que trascienden la peque√Īez del ser humano.

Claro est√° que para las almas nobles, que sienten dentro de s√≠ esos valores, hasta el punto de dedicar sus vidas a ello, el dios que nos plantean las religiones, el Ser Todo poderoso (aunque incapaz de mover un s√≥lo dedo para evitar el genocidio de los inocentes) es un mu√Īeco, y nada m√°s, un espantap√°jaros sin sentido, que algunos agitan en su ignorancia para asustar a los otros, para sentirse as√≠ menos solos en su camino de locura.

Pero aquí no estamos hablando del dios espantapájaros, sino del Bien, la Verdad y la Justicia, y la Belleza, los Arquetipos inspiradores que apelan a los más profundos sentimientos del alma humana.

Y fijaros si son reales, la fuerza tremenda que tienen, que hacen que los seres humanos capaces de sentirlos en su interior, luchen por esos Ideales pagando incluso con su propia vida.

Las modas pasan, las ideas políticas y sociales cambian, han cambiado y cambiarán, pero el fuego que siente un ser humano, en cada época, en cada lugar, por hacer brillar la Verdad que él puede concebir, la Justicia que él puede desear, eso no pasará.

Y esa, y no otra, es la Fuerza del Esp√≠ritu, ese es el Mensaje del Logos, del Dios “S√≠ntesis”, que representa las Leyes y el Destino de este Universo.

Y de Parabrahman, o sea de lo que est√° m√°s all√° de este logos-universo, nada podemos decir, salvo que es la Ra√≠z sin Ra√≠z del mismo, seg√ļn la tradici√≥n.

¿Entonces a qu√© llamar√≠amos el Bien? Hasta los materialistas tendr√°n que reconocer que el Bien es la culminaci√≥n propia de toda Evoluci√≥n, otra Ley de este Universo. El Bien es aquello que nos acerca a nuestro propio destino evolutivo, el bien es lo que hace que de la cris√°lida surja la maravillosa mariposa que un d√≠a fue gusano, el Bien hace que pueda haber Derechos Humanos, surgidos de un deseo no s√≥lo de Bien sino de Fraternidad, un componente del mismo. El Bien, har√° que un d√≠a los seres humanos sean realmente hermanos, que busquemos lo mejor. No os voy a decir qu√© es lo mejor, porque cada √©poca y cada ser humano lo consideran de manera distinta. Simplemente imagina que estas Navidades que vienen pudieras pedir ya sea a Pap√° Noel, o los Reyes Magos, o a quien tu creas, lo mejor que puedas pedir, lo mejor que puedas concebir para todos, imagina una Humanidad Ideal, un Amor Fraternal entre todos los seres humanos, avanzando en la estela del Universo con velas en la mano y cantando s√≥lo Himnos al Bien.

Quiz√°s la oruga piensa que va a morir, y de hecho muere, todas las orugas lloran a la desaparecida en el interior de su tumba-cris√°lida. Quiz√°s por eso mismo, el dolor de la existencia, las muchas cosas que nos pasan, y que contemplamos como el Mal, sean los pasos necesarios que haya que dar para convertirnos en seres alados.

Primera conclusi√≥n: el Mal no es siempre lo que pensamos, tambi√©n es la sombra del Bien, o sea la necesaria proyecci√≥n oscura en este universo, para que el Bien pueda aparecer. √Čste ser√≠a el Mal metaf√≠sico, el necesario aspecto de la evoluci√≥n, que se manifiesta en la lucha.

Pero la maldad es diferente, porque es el Mal encarnado y hecho due√Īo del pensamiento de un ser y dirigido contra los dem√°s seres, sin otro prop√≥sito salvo el de hacer da√Īo.

Los mitos y viejas historias que perduran a trav√©s de los milenios contienen ense√Īanzas profundas, el viejo “Mito de la Ca√≠da”, o sea del descenso de los seres humanos a un estado inferior de conciencia, tratan de la ra√≠z misma del Mal. Algunas religiones han hecho de ese mito una justificaci√≥n para la existencia de ellas mismas. As√≠ la Ca√≠da de Ad√°n, justifica la ca√≠da de todos los seres humanos en las garras del mal, y la necesidad de una Salvaci√≥n a trav√©s de dichas religiones.

Analizaremos en los próximos artículos el Mito de la Caída y el Mal, tanto en la Biblia, como en el Antiguo Egipto, y otras culturas clásicas, quizás podamos encontrar algunas claves fundamentales.

lunes, octubre 16

NUESTRO DEBER ES DENUNCIAR EL MAL

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NUESTRO DEBER ES DENUNCIAR EL MAL

….Nosotros denunciamos con indignaci√≥n los malos sistemas y organizaciones, sociales y religiosas y, sobre todas las cosas, la mojigater√≠a y la hipocres√≠a; pero nos abstenemos de censurar a las personas. Estas √ļltimas son hijas de su siglo, v√≠ctimas de su medio ambiente y del Esp√≠ritu de la √Čpoca. El condenar y deshonrar a un hombre en vez de sentir l√°stima por √©l y, tratar de ayudarlo, por haber nacido en una comunidad de leprosos, convierte en leproso al que lo condena…

…se√Īalamos la podredumbre de nuestra jactanciosa civilizaci√≥n, indicando c√≥mo conducen a ella sus perniciosos sistemas de educaci√≥n, mostrando los fatales efectos de estos sobre las masas…

…Es m√°s elevado, y con mucho, m√°s noble, el ser uno de aquellos que aman a sus semejantes, sin distinci√≥n de raza, credo, casta o color, que ser meramente un buen patriota, o a√ļn menos un partisano….

Saber medir con la misma medida a todos, es m√°s santo y m√°s divino que, ayudar a su pa√≠s en sus ambiciones privadas de agrandamiento, lucha o guerras sangrientas en nombre de la CODICIA y el EGO√ćSMO. H.P.Blavatsky.

El globalismo brutal ense√Īa ahora sus garras, y por todos los medios intenta, bajo la excusa de defender supuestas libertades o democracias, extender su dominio aplastando por cientos de miles a todos los seres humanos a su alcance.

No nos callemos, no dejemos de criticar los muertos de un lado para complacer a los muertos del otro lado. Las heridas injustas sangran en ambos bandos, y las víctimas inocentes purgan por la ambición desmedida de los gobiernos infames que nos rigen.

No entremos en luchas partidistas, o nacionalistas, porque eso es lo que los poderosos quieren, pero seamos valientes con nosotros mismos para reconocer el mal de frente, sin asignarle color, ni refugiarse en ning√ļn credo o poder salvo el del Bien para la Humanidad.

La Bestia, acorralada, furiosa, abatir√° a millones, pero m√°s fuerte es el Alma que en silencio se mantiene firme con el solo escudo de la Verdad.

martes, octubre 3

Escol√°stica: Ense√Īar e Inspirar

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Escol√°stica

Ense√Īar e Inspirar

La ense√Īanza apela a nuestra raz√≥n, a la informaci√≥n y la memorizaci√≥n. Nos provee de argumentos para ayudar a sostener una idea.

La inspiración es hija de la experiencia profunda de aquel que lo transmite, es saber tocar las teclas de un piano que con sus sonidos abre el alma de quien escucha. Quién se inspira se abre repentinamente al viento del espíritu, respira y vive.

Como ejemplo de lo dicho anteriormente, examinemos una tradici√≥n de transmisi√≥n. En la India v√©dica, desde hace varios miles de a√Īos, se preserva una tradici√≥n ritual, cuyo sentido √ļltimo se desarrolla en sucesivos tratados complejos. Los himnos sagrados y su significado, expuesto en los brahmanas, acercan al pupilo a una realidad mayest√°tica, a un universo de fuerzas sagradas en las que el ser humano puede participar por medio del rito y alcanzar a comprender gracias a los prolijos comentarios que los acompa√Īan.

Pero el alma humana tambi√©n se alimenta de otras cosas. Necesita abrirse como el loto a los rayos del sol, necesita abrirse a los vientos sagrados que nos arrastran y nos transportan a la realidad divina de nuestro propio ser. En la India v√©dica son los Upanishads, las ense√Īanzas que, como su nombre indica, “se escuchan sentados muy de cerca” al Maestro, de coraz√≥n a coraz√≥n.

La fr√≠a ense√Īanza escol√°stica s√≥lo puede alcanzar la raz√≥n y la memoria, y muchas veces ni siquiera eso. Cuando el instructor se sienta s√≥lo para leer y repetir los textos de manera rutinaria, casi sin tiempo para entender lo que dice, ni siquiera se alcanza la comprensi√≥n racional. En todo caso, la mera lectura de una instrucci√≥n s√≥lo invita al an√°lisis prolijo de las palabras, de los verbos, nombres y predicados. Se desgranan las palabras, y se intenta encontrar en su an√°lisis rebuscado la profundidad que el profesor no supo hallar en s√≠ mismo. No conmueve, no tiene alma, es propia de funcionarios y no de instructores de sabidur√≠a.

La piedra de toque: los estudiantes se distraen, se duermen, no cambian.

¿Pero c√≥mo puede el instructor dar vida a la fr√≠a ense√Īanza para convertirla en inspiraci√≥n?

Hay que guardar el libro, o el apunte. Porque primero √©stos tienen que haber incitado antes que nada al ense√Īante. Y partiendo de ah√≠, √©ste ha rebuscado no s√≥lo en el exterior, en las enciclopedias, sino sobre todo en su propio interior.

Cuando este ejercicio se hace, CON AMOR, es porque hay un deseo apremiante de transmitir las joyas que uno ha encontrado en ese ejercicio introspectivo, para beneficio de los dem√°s.

De esta manera, el ense√Īante, en sus horas de soledad, explora los recovecos de sus propias preguntas e inquietudes en relaci√≥n al tema que tiene que explicar. Es un ejercicio que comienza por ayudarle a √©l mismo, le hace realmente avanzar, porque no acumula informaci√≥n, sino gemas preciosas en su interior para repartir.

Después viene la transmisión, que no puede ser una lectura de un texto, sino una APERTURA GENEROSA DEL ALMA hacia los demás.

Pausadamente, se insin√ļa, se sugiere, se pregunta, se incita al estudiante a encontrar tambi√©n respuestas por s√≠ mismo.

De esta manera y no de otra es como la M√°gica Cadena de la Transmisi√≥n Viva de las Ense√Īanzas supera el paso de los siglos, y vence al Tiempo.

¿Le negar√°s a tus “peque√Īuelos” ese esfuerzo?

jueves, septiembre 28

La Ceremonia de la Extensión de la Cuerda y el Curso de la Vida

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La Ceremonia de la Extensión de la Cuerda y el Curso de la Vida

Todo est√° vac√≠o, hay un desierto sin l√≠mites, un oc√©ano sin fondo, un tiempo infinito…

Entonces no había ni inexistencia ni existencia;
Ni el reino del espacio, ni el cielo m√°s all√°;
¿Qu√© se agit√≥? ¿D√≥nde? ¿Bajo la protecci√≥n de qui√©n?

Entonces no había muerte ni inmortalidad;
Ning√ļn signo distintivo de d√≠a o de noche;
Aquello respiraba, sin aliento, por impulso propio;
Aparte de eso, no había nada más allá.
(Rig Veda, Himno de la Creación)

…Y la tierra estaba desordenada y vac√≠a, y las tinieblas estaban sobre la faz del abismo, y el Esp√≠ritu de Dios se mov√≠a sobre la faz de las aguas.
(Génesis 1:3)

Yo, el rey, el Fara√≥n, avanzo, estable y poderoso, en las arenas del desierto infinito, nada hay tras de m√≠, nada enfrente. Seshat, la de las Medidas Sagradas, me acompa√Īa. Planto la estaca de madera, alzo mi vista al firmamento, fijo mi ojo en las Estrellas Imperecederas, y extiendo la Cuerda. El terreno ha sido circundado, el espacio sin l√≠mites ha sido acotado, el lugar para el nacimiento del Templo ha sido establecido.

As√≠, una y otra vez, cada vez que se crea algo, cada vez que se establece un templo, o un ser humano… el n√ļmero, la medida, el espacio se√Īala los l√≠mites y pone en acci√≥n el nuevo ser. As√≠ me dijo el sacerdote sabio, yo fielmente le he escuchado, pues espero una nueva vida en mi interior…

El Nombre, no tengo que olvidarlo, porque tambi√©n es importante, hay que registrarlo en la “Casa de la Vida”, para que su nombre empuje al Ka, y le alimente con su energ√≠a.

Durante varias lunas su nuevo cuerpo se ha ido formando dentro de mí. Durante la primera luna, me contó el sacerdote, apenas era una sustancia gelatinosa, una piedra blanda. Durante la segunda luna formas como de árbol, ramificadas, se expanden por todo el ser, pues como los mismos vegetales está creando en su interior el sostenimiento de su vida. A la tercera luna, abandonada ya su forma de pez se ha revestido de las formas de los animales terrestres que yo conozco. Ya ha nacido tres veces en mi interior, como piedra, como árbol, y como animal.

Ahora viene la etapa m√°s dif√≠cil, por eso tengo que tener mucho cuidado, tengo que mantener mi mente pura, y acercarme a los dioses, pues mi ni√Īo empieza a ser humano, cada vez m√°s su cuerpo se perfecciona y completa, madura y se prepara para nacer al mundo y respirar por primera vez el fluido aire externo.

Dotado como los animales de un cuerpo, sin embargo sólo es una promesa de hombre. Hay que educarlo, hay que sostenerlo hasta entonces.

Su cuerpo, “Khat”, es perecedero, un d√≠a lo tendr√° que abandonar, y entonces ser√° como esos peces del r√≠o, que apestan pasados unos d√≠as en el mercado, fuera del agua de vida.

Pero tendr√° un nombre, y por eso ser√° “alguien” que viva en la Tierra Amada….

…Su fuerza, su “Ka”, crece cada vez que lo llamo, naci√≥ con √©l, es su doble compa√Īero, a veces en la noche lo entreveo como neblina alrededor de su piel. Es quien ense√Ī√≥ a su cuerpo, quien lo model√≥ y quien mantiene sus miembros juntos y fuertes. Con los a√Īos, s√© que se ir√° debilitando, y conforme se acerque el final del tiempo acordado, entonces mi peque√Īo, que ser√° ya viejo como yo misma, comenzar√° a debilitarse junto a √©l, perder√° su forma poco a poco, la forma que el dios Khnum, el alfarero, le dio junto a su amigo doble, su Ka. Dir√°n que est√° viejo, dir√°n que las arrugas as√≠ lo proclaman, pero quien realmente se cans√≥ fue su hermano invisible, que retir√°ndose poco a poco anuncia su partida…

…Con el paso del tiempo (ya tiene 7 a√Īos) ha aprendido a pensar, a razonar, a usar las palabras correctas, ahora aprende a escribir, aprende a calcular, sabe medir las distancias y contar el ganado. Su coraz√≥n late en las palabras, refulge en sus ojos, es inteligente.

Tiene el coraz√≥n celeste “Ib”, el de su madre celeste, Mut, la madre de todos, la que ten√≠a cuando todav√≠a no hab√≠a descendido al regazo de esta su madre de carne y hueso, aqu√≠ en la Tierra Amada. Es el coraz√≥n que trae, pero ahora tambi√©n tiene otro coraz√≥n, se llama “haty”, porque ha aprendido todas esas cosas que he dicho, y es valeroso, entusiasta, alegre, es su otro coraz√≥n, el coraz√≥n de las m√ļltiples transformaciones aqu√≠ en la vida, el de los sobresaltos, el del miedo y de la c√≥lera, el de la alegr√≠a y la risa, y del amor…

Ah√≠, encerrado en su coraz√≥n, hay un pajarito, su Ba, que asciende y desciende, lo veo en sus ojos, sube hasta arriba con su bondad, con su amor a los dioses, revolotea alegre en la vida, y da lo mejor de s√≠ mismo, noble, leal, valiente… Pero hay d√≠as en que me mira con los ojos vac√≠os, en que se rebela, se vuelve tirano, y a veces hasta malvado, su ego√≠smo lo delata, entonces salen palabras crueles de su boca que me hacen da√Īo, se olvida de los dioses, y el mundo ya s√≥lo existe para su capricho. El coraz√≥n Ba, el pajarito Ba, se ha hundido y ha descendido incapaz de volar por culpa de la Sombra que vive junto a √©l en el interior de su coraz√≥n, la que le dicta las malas palabras, y vuelve torvos sus ojos…

….Hace tiempo que ya no vivo con √©l. Le dej√© s√≥lo y march√© a la Tierra del Silencio, a la Tierra Secreta del Amenti. El no lo sabe, pero sigo observ√°ndole desde all√≠, el amor de madre lo puede todo.

Ha crecido en virtud y en obras, es un hombre fuerte y sereno, su pajarillo Ba cada d√≠a pugna por salir de los estrechos confines de su coraz√≥n. La Sombra, asustada por su fulgor, se refugia en un rinc√≥n, pues sabe que cuando el coraz√≥n Haty se rompa, cuando ya no haya m√°s conciencia de las m√ļltiples transformaciones de este mundo, sus d√≠as estar√°n contados, pues estoy segura que el pajarillo Ba de mi ni√Īo volar√° entonces libre hacia arriba, y desde su tumba subir√° hasta el cielo.

All√≠ le espera, para acompa√Īarle el Esp√≠ritu glorioso Akh, aquel que vive en el Horizonte Luminoso Akhet. Es tambi√©n el mismo que me acompa√Ī√≥ a m√≠ hasta los Campos de Ial√ļ, el Amenti, al Reino del Silencio, oculto para los vivos, pero lleno de paz y felicidad para el Bendito que ha hecho su camino hasta estas orillas…

…Su coraz√≥n se ha parado. Su cuerpo se ha quedado r√≠gido, pero no estoy triste, es el cascar√≥n que deja atr√°s mi ni√Īo pajarillo querido. Le espero ansiosa, despu√©s del sue√Īo de la muerte, despertar√° cercano a m√≠, all√≠ estar√©, y vendr√° acompa√Īado por Aqu√©l Ave que traspasa los siglos, la misma que a mi me trajo, juntos volaremos entre sus Alas Celestes, hasta que otra vez, una vez m√°s, bajemos a la Tierra Sagrada, a nuestra amada Ta Meri, el Egipto de nuestros sue√Īos, que existe all√° donde haya Verdad y Amor.

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s√°bado, septiembre 16

El Estoicismo Oriental - Introducción

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El Estoicismo Oriental

La Ca√Īa que se rompe y la Ca√Īa que se dobla.

Como escuela filos√≥fica romana, el estoicismo tiene su lugar claro en la historia, precisamente en un momento de decadencia del Imperio Romano, en el que ya se anunciaba su final. Por esta misma raz√≥n, por nacer y desarrollarse en ese tiempo especial, no es extra√Īo que se convirtiese en una doctrina “refugio”: representaba el m√°stil donde sujetarse en mitad de la tormenta.

Ya había pasado el momento de las especulaciones metafísicas abstrusas y refinadas, ahora se trataba de encontrar soluciones prácticas e inmediatas.

El Estoicismo ha vuelto hoy, retorna de nuevo y cada vez son m√°s sus seguidores. Consciente o inconscientemente sabemos que tambi√©n esta es una √©poca de naufragio, donde ya no hay casi ning√ļn m√°stil al que sujetarnos, todas las formas tradicionales de pensamiento y acci√≥n se est√°n hundiendo una tras otra.

Otros, sin embargo, consideran nuestro tiempo como original, innovador, aunque en realidad de escasos vuelos. Se trata de modas de pensamiento que no alcanzan siquiera la altura humana, y mucho menos consiguen dar soluciones a los enigmas eternos de la existencia.

No es pues de extra√Īar que, como en la Antigua Roma, a finales del Imperio, aparezcan las se√Īales de desorientaci√≥n, y la necesidad de buscar en las doctrinas de origen oriental, el √ļltimo resto y refugio m√°s o menos desvirtuado de la espiritualidad.

La diferencia consiste en que en Oriente, en el pasado no tan remoto, exist√≠a y manaba desde all√≠ un venero oculto de Sabidur√≠a. Hoy, la llamada civilizaci√≥n occidental, por llamarla algo, sin horizonte metaf√≠sico alguno, plana y vac√≠a, se ha extendido a todo el planeta. Oriente, por tanto, se ha vuelto Occidente, y el acceso a sus tesoros es a√ļn m√°s opaco e incluso totalmente oculto. Hoy, viajar hasta all√≠ es perderse entre miles de turistas que con su ruido ensordecedor han adulterado una forma de existencia. Por tanto, ya no se trata de peregrinar a tierras lejanas, ahora tan contaminadas como las nuestras, sino del viaje interior, de aprender a penetrar en los lugares desconocidos de nuestra personalidad, y al mismo tiempo emprender la b√ļsqueda de las tradiciones filos√≥ficas a√ļn vivas.

En realidad la peregrinación fue siempre así: el viaje al interior, mientras el alma se ensimismaba en un viaje sagrado externo, lleno de símbolos que recordaban constantemente al viajero aquello que buscaba.

Por eso, en nuestro siglo de desconcierto, tambi√©n vuelve la Filosof√≠a, o sea el Amor por la Sabidur√≠a y tambi√©n los desesperados amantes de la misma. Desesperados, porque hoy, m√°s bien se dir√≠a, que la Filosof√≠a ya no es el Amor por la Sabidur√≠a, sino la necesidad imperiosa de la Sabidur√≠a y, sus amantes, se han convertido en los frustrados amantes de la sabidur√≠a, pues no encontr√°ndola en lugar alguno, han tenido que bucear llevados de la mano de Maestros en el interior de ellos mismos, el √ļltimo refugio.

Hay que empezar pues por lo más simple, que también a veces es lo más dificil: la Actitud Estoica. Lograrla no es sólo un esfuerzo de la Voluntad, aunque este es un ingrediente necesario. Es también un entendimiento del mundo, una manera de acercarse al mismo.

Porque lo difícil no es mantener el esfuerzo continuo por ser estoico, sino fijar claramente en nuestra mente los principios de la existencia, que lo facilitan:

  • Transitoriedad: pues ni la peor de las torturas es para siempre.
  • Apariencia: en este mundo ilusorio, nada es lo que parece, ni siquiera nosotros mismos.
  • Reencarnaci√≥n: o mejor, el sentido de inmortalidad, de la vida que contin√ļa, lo trascendente hecho vida.
  • Hermandad: porque nadie se “salva” s√≥lo, todos caminamos juntos.
  • Servicio: en aras de la Humanidad, en vez de servir a los poderosos.

Si solo nos basamos en una “voluntad de hierro”, en una mera disciplina estoica de fortaleza, seremos como la ca√Īa que ante el viento fuerte se rompe. Si, somos capaces de integrar todo lo se√Īalado anteriormente, elevando as√≠ nuestra visi√≥n del mundo a trav√©s de los principios enunciados, entonces seremos la Ca√Īa de Bamb√ļ, que incluso ante el viento m√°s fuerte sabe adaptarse y superarlo, e incluso a√ļn mejor, ca√Īas vac√≠as del ruido mundanal, que permiten el paso del viento del esp√≠ritu.

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miércoles, septiembre 13

ESTOICOS EN EL SIGLO XXI - Felicidad o Serenidad

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¿Felicidad o Serenidad?

En medio del caos de la sociedad en la que vivimos, que en cierta manera nos recuerda también a la caótica sociedad romana de finales del imperio, mantener activa una filosofía estoica personal se nos ofrece como una solución protectora ante los embates de la vida.

Aunque dicha filosof√≠a occidental tiene su origen en la sociedad romana y sus antecedentes en Grecia, sin embargo nos centraremos m√°s bien en la “actitud estoica” atemporal, sin una relaci√≥n con ninguna escuela o √©poca particular, pues como veremos esa forma de filosof√≠a ha sido pr√°cticamente universal.

Precisamente, es un signo de maestría personal saber adoptar una cierta actitud de indiferencia, o permanecer imperturbable, en las peores circunstancias. Adquirir tal cualidad sería uno de los mayores bienes con el que podríamos dotar nuestra alma.

¿Felicidad o Serenidad? Ser o No Ser

Ante el dolor que nos acosa, consciente o inconscientemente siempre vamos a la b√ļsqueda de la felicidad, del momento de alegr√≠a y placer asociado a ese estado. Pero la felicidad no es planta de este mundo, su cultivo es como el de esas plantas de supermercado que tras pocos d√≠as perecen marchitas a pesar de nuestros cuidados. Ante el fracaso en la obtenci√≥n de la felicidad y su reemplazo subsiguiente por un equivalente de dolor, la reacci√≥n autom√°tica e instintiva es la misma que la del drogadicto, intentamos desesperadamente encontrar una nueva dosis de “felicidad”, o m√°s bien de olvido de ese dolor. Y cada vez las dosis requeridas son mayores, ya no basta con una vacaciones, o un viaje placentero, o conseguir el “amor de nuestra vida”, que nunca dura, o la celebraci√≥n b√°quica, o los √°gapes fastuosos en el √ļltimo restaurante de moda, etc.

En Medicina, en la buena medicina, la enfermedad se ataja de manera certera si conocemos sus causas y el remedio oportuno. Lo dem√°s lo consideramos placebo, o gotas milagrosas que nunca curan nada.

El dolor del mundo surge de la “Carencia”, de la constataci√≥n de que algo nos falta. Y no sabiendo qu√© es, intentamos llenar ese gran agujero insaciable, ese hueco aterrador, el gran Agujero Negro de nuestra alma, con miles de cosas, que nunca consiguen satisfacer su apetito insaciable. El Alma Inmortal, que no tiene sexo, ni color, ni es m√°s alta o m√°s baja, ni es americana ni africana, al nacer adopta una forma, un lugar, una cultura, una religi√≥n, un sexo, etc. Y cuando se es mujer, no se es hombre, y cuando se es africano no te dejan entrar en Am√©rica, y si eres cristiano, no eres musulm√°n, y si eres norte√Īo, no eres sure√Īo, y si naciste en el Renacimiento, no eres ciudadano del siglo XX.

Nacer al mundo es siempre una definici√≥n y, por tanto, una carencia. Ciertamente, acabar con la Carencia ser√≠a la soluci√≥n, en ello consiste el camino se√Īalado por los Sabios del Pasado, de los que hablaremos m√°s adelante en art√≠culos siguientes.

Pero mientras tanto, tenemos otra medicina, un paliativo, un remedio provisional: la “Serenidad”. Ahora bien, la verdadera Serenidad, la que resulta del reconocimiento de nuestra carencia y su soluci√≥n verdadera, no es f√°cil de alcanzar, mientras tanto podemos aplicar la “Serenidad” sustitutiva en este mundo, como fuerza de voluntad, como indiferencia calculada, ante las pulsiones del mundo. Ah√≠ es donde surgen las filosof√≠as estoicas, que poco a poco, endureciendo nuestra alma frente a los ataques, permite que √©sta deje de balancearse desde el dolor a la falsa alegr√≠a, para adquirir un cierto equilibrio sereno, cercano a la Paz.

¿Y de qu√© otra manera se llama la Serenidad en Acci√≥n? Estoicismo. La felicidad no es planta de este mundo, pero la Serenidad est√° a tu alcance, la serenidad no es vac√≠o mental, inacci√≥n, o dejarse llevar, sino un control interno, que permite una actuaci√≥n directa e inmediata en el entorno. Pero veamos c√≥mo ha sido tratado este asunto en otras √©pocas, y desde otras perspectivas.

Preservar y Conquistar: Oriente y Occidente.

Una de las principales diferencias entre la filosof√≠a y psicolog√≠a de Oriente y de Occidente es precisamente el tipo de actitud estoica que se adopta. Para el oriental en general lo m√°s importante es “preservar”, mientras que para el occidental es “conquista y progreso”.

¿Qu√© actitud ser√≠a m√°s estable, m√°s serena, m√°s envidiable?. A primera vista, Oriente tiene mucho que decir, la introspecci√≥n, la meditaci√≥n cerrando los ojos ante el mundo externo, es una de sus tendencias generales, se trata siempre de la valoraci√≥n de la vida interior sobre la vida exterior, de preservar lo √≠ntimo frente al cambiante mundo.

Precisamente, en las filosof√≠as de la Antigua India se hace √©nfasis en el auto-control, en la paz interior, en el desapego del mundo y sus objetos en general. La austeridad del asceta, posee rasgos paralelos a la austeridad preconizada por los estoicos occidentales, y es m√°s cercana a√ļn a la de los c√≠nicos, a los fil√≥sofos de los que se dec√≠a que viv√≠an como los perros, no necesitando de casi nada.

En el vedantismo hind√ļ encontramos el modelo de vida del sannyasin, la vida del eremita retirado al bosque, como forma √ļltima e idealizada de alejamiento de la sociedad, para encontrar as√≠ un camino de acceso y contemplaci√≥n de la divinidad.

Pero precisamente ahí radica una de las diferencias fundamentales, porque para el oriental se trata sobre todo de una negación del mundo, un apartarse del mismo que le permita acceder a planos superiores sin interferencias.

Sin embargo, en el estoicismo occidental, ser estoico se trata de una forma de control personal, pero también de integración con el universo, de confianza en la justicia y leyes de la Divinidad, que le permite actuar en el mundo, como ciudadano del mundo, sin que éste perturbe su serenidad interior.

El oriental quiere ver a trav√©s de Maya, de la ilusi√≥n y del espejismo que nos rodea, para contemplar de frente la Realidad, por eso se aleja del c√≠rculo de lo creado, para refugiarse en lo eterno e increado. El estoico occidental percibe tambi√©n lo divino en el mundo, pero manifestado como Orden, Verdad y Belleza. Es una Verdad que hay que descubrir en las mismas Leyes Naturales y que generan Confianza, facilitando en el plano humano el dominio de las pasiones, que es el √ļnico obst√°culo real para acceder a la contemplaci√≥n divina a trav√©s y en medio del caos.

El Estoicismo del Bhagavad Gita.

Más cercano al concepto occidental, el Bhagavad Gita nos presenta el ideal del noble guerrero Kshatriya. La idea fundamental arranca al comienzo de este libro místico y práctico al mismo tiempo: se trata de la Inmortalidad del Alma, de su permanencia inalterable frente a todos los ataques del mundo externo, y además, como complemento necesario, lo que prima es el reconocimiento del Deber Propio de cada uno, el cual tiene que ser llevado a cabo sin concesión alguna a la personalidad perecedera.

No obstante, como en la filosof√≠a vedantina y en los Upanishads, y como en casi todas las escuelas filos√≥ficas hind√ļes posteriores, esta actitud se fundamenta en la Transitoriedad esencial e Ilusi√≥n de este mundo, es decir el Universo de Maya, de las apariencias, donde nada es real.

Sin embargo, en el estoicismo occidental la actitud es diferente, se acepta el mundo y partiendo del mismo se busca la mejora y reforma de la esfera humana, de la sociedad y del individuo ajustando su comportamiento a las Leyes Naturales. Se busca ser un individuo, ser equilibrado e indiviso, para luego convertirse en ciudadano virtuoso del mundo.

Continuar√°

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lunes, septiembre 4

Los de Arriba y los de Abajo

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LOS DE ARRIBA Y LOS DE ABAJO

La vida es como el teatro de un gui√Īol, que mueve sus figuras de izquierda a derecha, y de derecha a izquierda gritando constantemente. Hay personajes que se les hace aparecer como malvados, otros son los buenos, los h√©roes.

Al final, como en el teatro de gui√Īol para ni√Īos, todos acaban a garrotazos, golpes a diestro y siniestro, que los espectadores, generalmente infantiles, aplauden y acompa√Īan con su griterio satisfecho.

Los de Abajo, a veces tristes y enfurru√Īados, siempre prestos a dejarse enga√Īar con el mismo teatrillo, una y otra vez, bien sea con la misma o con diferentes historias inventadas por los de Arriba, caen una vez m√°s arrastrados por su propio impulso infantil en el encanto del teatro de “Los de Arriba y los de Abajo”.

En el medio, detr√°s del escenario est√°n los mu√Īecos de la mano izquierda y los de la mano derecha, todos en realidad obedecen a una sola cabeza directora, las manos que los manejan pueden ser muchas, pero siempre hay un regidor general, el due√Īo del teatrillo, el que colecta el dinero al final del d√≠a y reparte los papeles.Estos √ļltimos son los de Arriba.

Eso es Todo. Repito, eso es TODO. Y la vida contin√ļa.

Siempre ha sido as√≠, desde los tiempos antiguos, y as√≠ tambi√©n lo percibieron sabios como Plat√≥n, tal como lo describe en su mito de La Caverna. Por ejemplo, entre los romanos estaban de un lado los Patricios, quienes se repart√≠an el poder desde la cuna. Las familias patricias distribu√≠an sus papeles: este hijo ser√° militar, arrancar√° los despojos de los pueblos vencidos, nos har√° ricos a toda la “famiglia“. Este otro har√° la carrera pol√≠tica, el “cursus honorum”, nos dar√° renombre y honor a toda nuestra casta. No obstante en muchos casos el honor escaseaba, aunque la historia no lo ha transmitido as√≠. Por ejemplo, todos siguen alabando a Julius Caesar, aqu√©l mismo que hizo adornar la famosa V√≠a Apia de cad√°veres de crucificados. As√≠ aprender√°n, se dijo a s√≠ mismo.

En la Edad Media se cre√≥ el escalaf√≥n de los Nobles Se√Īores, o sea los privilegiados de ese tiempo. Se instaur√≥ el derecho de pernada, y a los de abajo se les oblig√≥ a la servidumbre.

Bajo aires de renovación, una nueva (aparentemente) clase hizo su aparición, los burgueses, los creadores de riquezas mediante la habilidad de escamotear los recursos de unos y otros para obtener sus beneficios. Se convirtieron poco a poco en los de Arriba, y casaron a sus miembros con los de Arriba Nobles, para dar lustre a los nuevos linajes.

Luego, otros tiburones m√°s grandes, se comieron y pusieron bajo su gobierno a esos peque√Īos burgueses, as√≠ que la sociedad volvi√≥ a lo que era antes, en realidad a lo que siempre hab√≠a sido: Los de Arriba y los de Abajo.

Desataron guerras mundiales, regionales y locales, pues de todo hubo. Arrojaron bombas atómicas, ocuparon países sin derecho alguno, dominaron las instituciones internacionales para controlar mejor las cosas.

Finalmente, han decidido que tambi√©n hay que se√Īalar a los de Abajo c√≥mo tiene que ser la salud, las vacunaciones, la comida, el transporte, y el salario m√≠nimo de subsistencia.

Alguno dir√° que eso es las consecuencias del karma por alg√ļn error cometido en el pasado. As√≠ que aquel que es pobre (ya se sabe que alguien dijo que siempre habr√° pobres en el mundo…) lo es por su karma. Y el que llega a la cumbre es por su sagacidad e inteligencia, no porque es el Hijo de Alguien de Arriba, no porque recibi√≥ mejor educaci√≥n, contactos, y matrimonio que los dem√°s.

Ese uso del “Karma” de esa manera, equivale a la “predestinaci√≥n divina” que claman algunas iglesias. Desde el comienzo de los tiempos, seg√ļn ellos, eso que dan en llamar Dios, decidi√≥ qui√©n se quemar√≠a indefinidamente en el infierno, y qui√©n se salvar√≠a gracias a la gracia, ¡menuda gracia! Por esa misma raz√≥n creen que el mundo es suyo, pues si yo soy un Elegido, (y eso se nota en el √©xito de mis negocios) y dado que lo ser√© “ad eternum”, ¿por qu√© entonces no empezar ya desde ahora a controlar no s√≥lo el cielo, sino tambi√©n este mundo?. Al fin y al cabo, los otros ya est√°n condenados.

Y si soy de los de Arriba, pero de tipo New Age, entonces, con mi superior visión y espiritualidad, entiendo perfectamente que los que sufren se lo merecen, pues debe ser un castigo por sus malas acciones previas. De esta manera hipócrita justifican su inacción, porque todo lo que les ocurre a los de Abajo es de acuerdo con la Ley Divina de los de Arriba, que no hay que romper.

Ciertamente esta es la Mentira de este Mundo, la mentira del Teatro de Gui√Īol, que arrastra a muchas almas a la perdici√≥n, tanto las almas de Arriba como las almas de Abajo, unos por codicia y ego√≠smo, teniendolo todo, y otros… por codicia y ego√≠smo, faltandoles todo. Es lo mismo. S√≥lo la b√ļsqueda de la Verdad nos har√° libres.

La Verdad no se halla en este mundo, porque el fundamento de este mundo es Maya, la Ilusi√≥n, y por eso mismo existe el mal de la existencia. Y tambi√©n por eso la b√ļsqueda de la Verdad es inherente al Bien.

¿Qui√©n sabe o qui√©n posee la verdad? Nadie, pero el deseo de obtenerla es la reminiscencia de otro estado de conciencia que nuestra alma conoci√≥ antes de caer en el reino del castigo y del mal. Filosof√≠a es la b√ļsqueda que nos lleva a despejar las mara√Īas de la ilusi√≥n de nuestra alma.
H.P. Blavatsky

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