viernes, febrero 24

LAS HUMANIDADES PREVIAS - 2

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DESCENSO DEL HOMBRE SEG√öN EL KANGYUR TIBETANO I

Resumiendo el anterior artículo, los registros ancestrales del llamado Libro de Dzyan hablan de una Oleada de Vida, que llega a su etapa humana actual a través de un largo y complejo peregrinar previo. Dicha oleada cuando comienza a manifestarse en nuestro planeta como seres humanos lo hace a través de un proceso gradual de manifestación desde lo sutil hasta lo físico denso.

Paralelo a dicho proceso humano, también la Tierra fue conformándose poco a poco tal como la conocemos, y el magma líquido original fue endureciéndose dando origen a la corteza terrestre y tomando forma las placas continentales.

Todo el conjunto de √©stos mecanismos fueron descrito en los comentarios a dicho Libro de Dzyan realizado por ciertos Maestros a trav√©s de su comunicaci√≥n y ense√Īanzas con algunos corresponsales europeos durante el siglo XIX, y posteriormente por medio de la s√≠ntesis llevada a cabo por H.P. Blavatsky. A trav√©s de ello pudo conocerse en Occidente y en todo el mundo esta antigua tradici√≥n hasta entonces mantenida en secreto. En su obra principal, “La Doctrina Secreta”, se detalla esta evoluci√≥n humana y c√≥smica, con comentarios a las estrofas del Libro de Dzyan agrupados en dos √°reas fundamentales, Antropog√©nesis y Cosmog√©nesis.

Pero como se apunt√≥ en el art√≠culo anterior, para el buddhismo exot√©rico del siglo XX, tanto de las escuelas hinayana como las del mahayana, aunque encuentran inspiradora dicha obra, no conectan dichas ense√Īanzas con su doctrina.

Sin embargo el mismo Buddha apuntaba a la existencia de una llamada “Doctrina del Coraz√≥n”, o doctrina interna y secreta s√≥lo transmitida a algunos disc√≠pulos. Precisamente encontramos rastros de dicha doctrina interna en el Dulva o Vinaya (la m√°s confiable y probablemente la porci√≥n m√°s antigua del Kangyur), y que forma parte del canon buddhista tibetano conocido como “La Traducci√≥n de la Palabra (del Buddha)” (Kangyur), que consta de 108 vol√ļmenes. Veamos parte de su contenido, donde el mismo Buddha relata en su comienzo la aparici√≥n del hombre en la tierra y posteriormente su propio nacimiento y vida.

Historia del Mundo desde el tiempo de su renovación hasta el Reino de Suddhodana, el padre de Buddha.

En aquellos tiempos cuando el mundo fue destruido, muchos de sus habitantes nacieron en la regi√≥n de los devas ńĀbhńĀsvara, y all√≠ albergaban cuerpos et√©reos, libres de toda impureza. Sus facultades eran perfectas, eran sublimes en todas sus partes, de considerable belleza y agradable color. La luz proced√≠a de sus cuerpos; se desplazaban a trav√©s del espacio y se alimentaban de alegr√≠a, y pervivieron en estado durante un largo per√≠odo de tiempo…

Comentarios: Este relato comienza en un mundo inmediatamente posterior a un periodo de adormecimiento del mundo, o destrucci√≥n, llamado “pralaya”. Los “devas” es una palabra gen√©rica cuyo significado puede traducirse por esp√≠ritus, dioses, etc. Se refiere a las almas humanas, habitando lo que se llama el “deva-kan”, el lugar donde la mayor√≠a de las almas van postmortem, donde las aspiraciones nobles y profundas tienen la oportunidad de desarrollarse. Se corresponde a la creencia cristiana en un Cielo, pero con la diferencia que para los buddhistas e hind√ļes en general es s√≥lo un estado transitorio e intermedio, antes de volver a manifestarse reencarnado el el mundo. Si el ser humano no desarrolla ninguna aspiraci√≥n metaf√≠sica, ning√ļn impulso de bondad, de idealismo, de caridad, etc., no hay nada que pueda desarrollar o recibir, o disfrutar en ese devakan. Nosotros construimos nuestro propio descanso. En ese caso, seg√ļn las creencias orientales, cuando no se ha construido nada espiritual ni moral durante la vida, el alma se encamina sin apenas interrupci√≥n a su nueva manifestaci√≥n, problematizada, llena de deseos y pasiones, sin haberse purificado en devakan, y l√≥gicamente naciendo con tendencias nada saludables.

La clase de devas, los “ńĀbhńĀsvara” se suele describir en el hinduismo como una hueste de dioses menores acompa√Īantes de Shiva, o bien a Ganesha, dios de la sabidur√≠a y la inteligencia. Estos ńĀbhńĀsvaras son tambi√©n llamados los dioses gana, de donde deriva el nombre del dios elefante Ganesha. Lo interesante es que ese nombre, ńĀbhńĀsvara tiene otros significados: resplandecientes, y tambi√©n “apariencia”, “fantasma”, “irreales”.

Este colectivo de almas, que se manifestar√° en la Tierra como seres humanos en el siguiente Manv√°ntara (Man√ļ-antara, entre dos Man√ļs, siendo Man√ļ el rector de cada ciclo de la humanidad) o ciclo de manifestaci√≥n, permanecen en un estado “llenos de alegr√≠a” y “libres de impurezas”, porque representa la parte m√°s noble, limpia, e idealista de nosotros mismos, no el ser problematizado que somos la mayor√≠a de los seres humanos. Somos nosotros mismos liberados de todo el barro que nos cubre.

Mientras tanto este gran planeta Tierra se mezcló con las aguas y las poderosas profundidades. Entonces, sobre la faz de la gran Tierra, de las aguas y los océanos que se habían entremezclado, sopló un viento que solidificó y concentró aquella rica superficie (lit. crema); al igual que el viento cuando sopla sobre la superficie de la leche hirviendo que se está cocinando, solidifica y concentra la crema, así también hizo este viento soplando sobre la superficie de la Tierra, del agua y de los océanos que se habían entremezclado, solidificándolo y coagulándolo.

Comentario: La Tierra también se encontraba entonces en un estado semilíquido, y se preparaba después del periodo de descanso para albergar de nuevo la vida. Las aguas y océanos estaban mezclados:

En la Biblia: “E hizo Dios la expansi√≥n (el firmamento) y separ√≥ las aguas que estaban debajo de la expansi√≥n de las aguas que estaban sobre la expansi√≥n.”

“Soplaba un viento sobre su superficie” dice el texto budista, lo que la Biblia describe as√≠:

“La tierra estaba informe y vac√≠a, la tiniebla cubr√≠a la superficie del abismo, mientras el esp√≠ritu de Dios (Ruah o Ruh) se cern√≠a sobre la faz de las aguas” (G√©nesis I,2)

Lo que se traduce usualmente por “esp√≠ritu” en el texto original es Ruah, o sea el aliento, o viento, o soplo. O sea, en este caso las leyes superiores que llevan a su conclusi√≥n y evoluci√≥n nuestro planeta, la Ley de Necesidad.

Así la Tierra se organiza y se solidifica (coagula) se separan las aguas y las tierras, y permite la aparición de la vida humana, vegetal y animal.

Este roc√≠o (lit. savia de la Tierra, “prithiv√ģ-rasa”) era de un exquisito color, de delicioso sabor, agradable fragancia, de un color como el de la manteca, y sabor al de la miel silvestre.

En esta √©poca en que el Mundo se form√≥, algunos de los seres de aquella regi√≥n de los devas √ābh√Ęsvara, hab√≠an cumplido el tiempo que se les hab√≠a sido asignado, dignos de sus buenos trabajos, quedando exhaustos; de modo que abandonaron aquella vida y se convirtieron en hombres, pero con atributos similares a aquellos que hab√≠an pose√≠do anteriormente.

Comentario: Tras agotarse el impulso espiritual acumulado, las almas se preparan para encarnar de nuevo. En este caso no se trata de una en particular, sino toda la Ola de Vida que va a formar la presente Humanidad en la Tierra.

“Con atributos similares”, esta frase se refiere al karma espec√≠fico de cada uno, se trata de una continuaci√≥n de las vidas anteriores, por consiguiente no hay nuevos m√©ritos, sino s√≥lo aquello que se ha logrado construir en pasadas encarnaciones, y que a partir de ahora tendr√°n que volver a desarrollar, continuando en esta nueva etapa.

En aquel per√≠odo no hab√≠a ni Sol ni Luna en el Mundo; no exist√≠an las estrellas en el Mundo, ni hab√≠a d√≠as y noches, ni minutos, ni segundos, o fracciones de segundo; no hab√≠a meses, quincenas, ning√ļn per√≠odo de tiempo, ni a√Īos: no hab√≠a varones y hembras; s√≥lo exist√≠an seres animados.

(Brahma, la divinidad creadora escondido en el Hyraniagharba, el huevo dorado antes de la creación)

En el seno de la oscuridad, de la no manifestaci√≥n, del Pralaya, todo permanece quiescente, es un estado de espera y expectaci√≥n inmediato a la aparici√≥n de todo el drama que se va a desarrollar. En el Rig Veda, quiz√°s la literatura m√°s antigua de toda la Humanidad, se describe un momento parecido, anterior a la manifestaci√≥n del mundo, con la √ļnica diferencia de que en esta etapa que el texto del Dulva comenta s√≠ existen seres animados, pero en un estado de suspensi√≥n en su manifestaci√≥n:

No había inexistencia ni existencia, entonces.
No existía la atmósfera ni el cielo que está más allá.
¿Qu√© estaba oculto? ¿D√≥nde? ¿Protegido por qui√©n?
¿Hab√≠a un abismo insondable y profundo all√≠?

No había muerte ni inmortalidad entonces.
Ning√ļn signo distingu√≠a la noche del d√≠a.
El Uno respiraba sin aliento, por su propio poder.
M√°s all√° de eso nada exist√≠a…
(Rig Veda, Himno de la Creación)

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miércoles, febrero 22

LAS HUMANIDADES PREVIAS - Tradiciones Budistas Exotéricas y Esotéricas

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LAS HUMANIDADES PREVIAS

EL DESCENSO DEL SER HUMANO A LA MANIFESTACI√ďN

Tradiciones Budistas Exotéricas y Esotéricas

Las teorías evolucionistas que poco a poco se hicieron prevalentes en el mundo occidental, no fueron compartidas en su totalidad por otras religiones y tradiciones.

Sin embargo el budismo, tanto en su aspecto exot√©rico como en el esot√©rico, contempla la “Evoluci√≥n” como naturaleza intr√≠nseca de la manifestaci√≥n del mundo. Es innegable, y en ambos casos, aunque por razones distintas, se acepta en general estas ideas.

Entiende la tradición oriental que la manifestación en el mundo es un doble proceso, uno espiritual y otro físico, que bien podría ser representado por el siguiente gráfico:

De tal suerte, en cada ciclo evolutivo, hay un descenso del espíritu, o un revestirse de materia, mientras que por el otro lado hay un ascenso evolutivo de la materia, que proporciona así las formas orgánicas adecuadas para albergar los elementos superiores.

Este proceso, repetido innumerables veces, hace que se produzca una doble evoluci√≥n, una la de lo inteligible, y la otra de la materia durante el periodo de manifestaci√≥n del universo, lo que los hind√ļes llaman Manv√°ntara. En el caso de los animales, plantas, minerales, √°tomos, etc., la esencia inteligible es la idea o arquetipo global de esa especie o conjunto, pues no existe una individualidad independiente, sino una “alma o ser colectivo” que informar√≠a a todo un g√©nero de lo manifestado.

A trav√©s de los trabajos de un colectivo de sabios radicados en el siglo XIX, durante cierto tiempo, en el T√≠bet, y representados en Occidente por la figura de H. P. Blavatsky, se pudo tener acceso a ciertos comentarios, hasta entonces no publicados, los llamados Libros de Dzyan (palabra equivalente a la japonesa Zen, y a la hind√ļ Dyhan) que exponen una visi√≥n de la humanidad como un conjunto u oleada de vida que se manifiesta poco a poco, en coordinaci√≥n con la evoluci√≥n de la vida mineral, vegetal y animal, y de la misma Tierra como planeta habitable.

Esta tradici√≥n expuesta por H. P. Blavatsky en cientos de art√≠culos y en sus libros, apunta a la existencia de un Budhismo pre-Buddha. Es decir, una Sabidur√≠a Perenne, llamada Budhismo (escrita con una sola “d”), que es la fuente original, seg√ļn estos escritos, de donde dimanaron muchas otras tradiciones filos√≥ficas y religiosas aparecidas en el mundo, a lo largo de los siglos. As√≠ el Budhismo ser√≠a pues la Sabidur√≠a Perenne o Atemporal, interna, y por ello sabidur√≠a esot√©rica, que nada tiene que ver con la idea estrafalaria que hoy tenemos sobre lo esot√©rico, puesto que en origen es simplemente el conocimiento interno, o sea aquel conocimiento que requiere una transformaci√≥n en nosotros mismos, o un entendimiento profundo en el que se necesita que tambi√©n haya un cambio profundo para poder alcanzarlo.

Sin embargo, el Buddhismo (con dos “d”, que proporciona un sentido pasivo reflejo al t√©rmino) es la creaci√≥n de Gautama Sakyamuni, m√°s conocido como el Buddha (doble “d”) o sea el “Iluminado”. Es el sistema moral y filos√≥fico fundado por el pr√≠ncipe Gautama, conocido por todos.

En este √ļltimo sistema, ampliamente difundido, tambi√©n existe el concepto de evoluci√≥n pero no como un destino final, un arquetipo ideal a alcanzar por la creaci√≥n entera, sino que sus argumentos filos√≥ficos se refieren a algo muy parecido a la creencia (s√≠, creencia) de la ciencia moderna. O sea, un Universo, de cuyo origen s√≥lo puede decirse que es una expansi√≥n, que se inicia cuando el tiempo empieza a contar, y cuyo fin para algunos es la disoluci√≥n completa, por mera extinci√≥n y desaparici√≥n en el infinito, o bien como piensa la mayor√≠a desapareciendo en una implosi√≥n, o sea que cuando la fuerza expansiva de este universo se agote, todo volver√° a su origen.

Como antes del momento “0” del famoso Big Bang no hab√≠a mundo, no hab√≠a materia, no hab√≠a leyes f√≠sicas, ni tiempo, la ciencia reh√ļsa intentar siquiera describir qu√© es lo que hubo, si es que algo hubo, antes de ese comienzo. Y cuando todo implosione, estaremos de nuevo en el vac√≠o, no del Universo, que ser√° o no ser√° o se recrear√° o no, sino el vac√≠o de nuestro entendimiento.

Por tanto el “buddhismo exot√©rico” de hoy, en su mayor√≠a y especialmente las escuelas del Sur de Asia y la India (hinayana), sigue de cerca esta visi√≥n materialista, que entiende que el mundo est√° constituido por una serie de fen√≥menos mec√°nicos, que se manifiestan como una Ley inexorable o Dharma, donde los seres humanos, animales, etc, est√°n sometidos a esta vor√°gine de fen√≥menos materiales, pasando de una condici√≥n a otra, manifiestos o no manifiestos, disolvi√©ndose a cada nueva encarnaci√≥n, para reaparecer, no siendo ya el mismo, porque para este budismo materialista no existe ninguna esencia detr√°s que sobreviva, aunque, eso s√≠, heredando esta nueva existencia todas las caracter√≠sticas y karma de la previa encarnaci√≥n. Este buddhismo exot√©rico, o sea externo y carente de lo interno, es un buddhismo materialista, contrario a la creencia que el com√ļn de la gente tiene del mismo, no en vano uno de sus mayores representantes, el conocido como Dalai Lama actualmente, declar√≥ ser buddhista y marxista en lo pol√≠tico. Para esta clase de buddhismo exot√©rico el fin √ļltimo de la iluminaci√≥n es realizar la idea de “Sunyata”, o sea el vac√≠o, la no existencia, el nihilismo final, con el cual se equipara el concepto de Nirvana.

TRADICI√ďN ESOT√ČRICA SOBRE EL HOMBRE

Para la Sabidur√≠a Atemporal, el hombre, en la presente etapa de la evoluci√≥n, o sea esa mezcla entre lo espiritual y lo f√≠sico al 50%, ha llegado a ser lo que hoy es a trav√©s de un proceso complejo por fases sucesivas, que en la jerga adoptada en el siglo XIX se dio en llamar “Rondas”, o ciclos, pasando por estadios sucesivos y paralelos de la propia Tierra, que se fue haciendo cada vez m√°s densa. El ser humano fue en un principio, en este ciclo o ronda en el que nos encontramos, casi una entelequia, un esquema sutil, que poco a poco fue transform√°ndose hasta adoptar, mediante el paso por una serie de RAZAS-RA√ćCES, la forma dotada de inteligencia que ahora es.

Estas Razas-Raíces, así llamadas por estos inspiradores de la obra de Blavatsky, constituían en realidad Humanidades, o Ciclos Grupales evolutivos del ser humano, constituida por muchos subgrupos en los que cabría diferenciar etnias diferentes. Esta evolución se fue produciendo progresivamente en lo físico y en lo mental-espiritual.

En lo f√≠sico, paralelo al cuerpo f√≠sico de la Tierra, el ser humano fue adquiriendo m√°s y m√°s densidad, mientras que en lo mental-espiritual fue perdiendo el aspecto espiritual puro, como los ni√Īos que pierden su inocencia primera, al paso que se fue desarrollando la mente anal√≠tica y ego√≠sta que hoy ampliamente “disfrutamos”.

Esta tradición esotérica no ha sido aceptada por el buddhismo exotérico hinayana, entre otras cosas porque dicen no encontrar dichos textos, los llamados Libros de Dzyan, entre sus textos canónicos.

Más allá de disquisiciones eruditas sobre esta disputa, basta con reflejar el contenido de un texto canónico, el Vinaya-Pitaka, en su traducción tibetana, el Dulva, volumen V del Kangyur tibetano, donde el Buda cuenta el origen de la humanidad y cómo ésta fue densificándose poco a poco, pero eso lo dejamos para el siguiente artículo.

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martes, febrero 14

Anatomía Oculta VI - Organización geométrica en dimensiones

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Sistema √ďseo

Organización geométrica en dimensiones

En un sentido científico se discute si además de las tres dimensiones del espacio (largo, alto, ancho) más el tiempo, que definen nuestro mundo cuatridimensional, pudieran existir otras dimensiones. Para algunos éstas podrían ser infinitas.

En los sistemas biol√≥gicos encontramos ejemplos de desarrollos multidimensionales, por ejemplo, nuestro ADN es una doble h√©lice, su conformaci√≥n general es tridimensional como estructura espacial, pero por el otro lado “su contenido”, o sea el mensaje gen√©tico inmediato, est√° en constante elaboraci√≥n e interacci√≥n a lo largo del tiempo de vida, con lo cual podr√≠amos decir que es una mol√©cula no s√≥lo important√≠sima sino adem√°s “cuatridimensional”.

Pero si a eso a√Īadimos otra nueva dimensi√≥n temporal, que consiste en la transmisi√≥n de la informaci√≥n gen√©tica a trav√©s del tiempo, de un organismo a otro, estar√≠amos entonces hablando de una mol√©cula, si puede decirse as√≠, de quinta dimensi√≥n, pues su din√°mica la traslada a trav√©s del tiempo, pues no s√≥lo posee el programa inform√°tico que informa a un √ļnico ser vivo desde su nacimiento hasta su muerte, sino que tambi√©n se transmite a otros seres vivos desde tiempos ancestrales, o sea posee una doble dimensi√≥n temporal.

LAS DIMENSIONES √ďSEAS

La arquitectura del sistema óseo también se mueve en otras dimensiones geométricas. Comencemos abajo con el calcáneo:

1 - Calc√°neo: Es una unidad b√°sica c√ļbica, como si se tratase del ladrillo base que forma el fundamento sobre el que se apoya nuestro esqueleto. (1D) Se corresponde al punto en geometr√≠a plana.

2 - F√©mur, es el modelo de los huesos alargados, es “tridimensional alargado”, equivalente a la l√≠nea (2D) en geometr√≠a plana.

3 - Esc√°pula: es desde luego tridimensional, pero m√°s espec√≠ficamente es “tridimensional-tridimensionado”, porque adem√°s a√Īade “alas” que se expanden en las tres direcciones (3D):

4 - Esfenoides: es un hueso mixto, su forma es mixta, por una lado tiene alas curvas, como los otros huesos del cráneo, y además formas alargadas, rectas y complejas. Su geometría le hace participar de dos mundos.

Su papel intermedio se refleja muy bien en los m√ļltiples agujeros (foramen) de paso entre el interior del cr√°neo y el exterior. Sus nombres complejos no nos interesan, pero s√≠ desde luego entender que cada uno de ellos es lugar de paso de muchas conexiones, tanto nerviosas como arteriales y venosas. Para aquellos interesados en los aspectos m√©dicos, detallo a continuaci√≥n los nombres:

foramen ovale, magnum, spinosum, lacerum, rotundum, yugular, estilomastoideo, etmoidal anterior y posterior, cribiforme, supraorbital, cecum, fisura orbitaria inferior, canal óptico, canal del hipogloso.

Sobre el mismo se asienta la hipófisis, que es una glándula intracraneal también lugar intermedio entre los sistemas neurológico y hormonal.

5 - Parietal: Con este modelo de hueso llegamos a los puramente esf√©ricos, que son los “huesos superiores” que conforman el cr√°neo.

En animales tales como los lagartos, ranas, salamandras, algunos peces con hueso, tiburones, lampreas, hay un tercer ojo f√≠sico relacionado con este hueso, llamado “ojo parietal”, en relaci√≥n con la gl√°ndula pineal. Es un ojo fotorreceptor, que regula el ciclo diario hormonal y la termorregulaci√≥n. Con el tiempo este ojo f√≠sico fue atrofi√°ndose y desapareciendo enterrado en el interior en los mam√≠feros, constituyendo hoy lo que se conoce como gl√°ndula pineal, situada en el medio del cerebro.

El lóbulo parietal cerebral situado debajo de este hueso, cuando se lo estimula puede dar lugar a experimentar fenómenos de autotrascendencia (The Spiritual Brain: Selective Cortical Lesions Modulate Human Self-Transcendence Neuron, Volume 65, Issue 3, 309-319, 11 February 2010)

MIEMBRO SUPERIOR - ORGANIZACI√ďN NUM√ČRICA.

El miembro superior se organiza en 2 unidades funcionales:

  • 1¬™ UNIDAD FUNCIONAL:

    • H√ļmero: 1
    • C√ļbito + Radio: 2
    • Carpo 1¬™ fila: 3
    • Carpo 2¬™ fila: 4

    Total: 1 + 2 +3 + 4 = 10 = 1+0 = 1

Esta primera unidad funcional del movimiento del miembro superior, afecta a la coordinaci√≥n del humero, c√ļbito y radio, acercando el brazo al objetivo, y el carpo ayudando a posicionar globalmente la mano. Con el brazo paralizado no podr√≠amos acercarlo a nuestro objetivo posicion√°ndolo correctamente.

  • 2¬™ UNIDAD FUNCIONAL: METACARPO + FALANGES

    • Metacarpo: 5
    • Falanges: 14

    Total 5 + 14 = 19 = 1+9 = 10 = 1+0 = 1

La segunda unidad funcional est√° ya operativa directamente sobre el objetivo.

MIEMBRO INFERIOR - ORGANIZACI√ďN NUM√ČRICA

Organizaci√≥n muy parecida a la anterior del miembro superior con algunas variantes. La necesidad mec√°nica de soportar el peso del cuerpo y facilitar la marcha hace que la organizaci√≥n funcional del tarso en dos partes sea un poco diferente, aunque el n√ļmero de huesos es el mismo que en la mano.

  • 1¬™ UNIDAD FUNCIONAL

    • F√©mur: 1
    • Tibia + Peron√©: 2
    • Tarso 1¬™ fila: 2
    • Tarso 2¬™ fila: 5

    Total 1 + 2 + 2 + 5 = 10 = 1+0 = 1

  • Nota: la R√≥tula no aparece en otras especies, est√° ausente en algunos casos, y en realidad es una ap√≥fisis (extensi√≥n) originalmente del propio f√©mur, por esa raz√≥n no lo contamos como hueso aparte.

  • 2¬™ UNIDAD FUNCIONAL

    • Metatarso: 5
    • Falanges: 14

    Total: 5 + 14 = 19 = 1+9 = 10 = 1+0 = 1

HUESOS DE LA CARA

Para terminar esta serie √≥sea num√©rica, incluimos aqu√≠ el n√ļmero de huesos de la cara. Son en total 13 + 1 etmoides.

El etmoides es un hueso que por su situaci√≥n y anatom√≠a ocupa un lugar intermedio entre la cara y el cr√°neo. A√ļn perteneciendo al cr√°neo, se articula tanto con los huesos de √©ste como con los de la cara. Como el esfenoides, es un hueso muy poroso y cribado que permite el paso de los nervios olfatorios y que, por tanto funcionalmente, podemos decir que est√° conectado a los huesos de la cara. Tenemos pues:

13 + Etmoides

2 Maxilares superiores 2 cigom√°ticos 2 huesos propios de la nariz 2 unguis 2 palatinos 2 cornetes inferiores 1 vomer

Total: 14 √≥ doble septenario. As√≠ pues la parte m√°s humana de nuestro cuerpo, la cara, la que nos identifica, num√©ricamente es: 14 = 1+4 =5 el n√ļmero por excelencia del hombre.

Para terminar con la serie num√©rica, s√≥lo nos cabe indicar que desde luego no se pretende con ello darle ning√ļn significado esot√©rico o m√°gico o numerol√≥gico, pues aunque lo tuviese es accesorio, sino m√°s bien ense√Īar como se dijo en el primer art√≠culo de esta serie la bella y perfecta armon√≠a que reflejan los n√ļmeros y que nos hace recordar que la Anatom√≠a del Hombre no es el resultado de una evoluci√≥n ciega, sino de un dise√Īo inteligente de las Leyes Arm√≥nicas de la Naturaleza que tanto nos admiran, siendo as√≠, como dec√≠a Vesalius, el Templo del Hombre.

“Solo existe un templo en el Universo, y es el cuerpo del hombre. Nada es m√°s santo que aquella forma elevada... ¡Tocamos el cielo cuando ponemos nuestras manos sobre un cuerpo humano!”. “Esto suena a modo de mera figura de ret√≥rica; pero no es as√≠. Si se piensa bien en ello, se ver√° que es un hecho cient√≠fico; la expresi√≥n... de la verdad precisa de la cosa. Somos el milagro de los milagros, el gran Misterio inescrutable” ─  Carlyle, “Lectures on Heroes”  

(Cita extraída de la Doctrina Secreta de H. P. Blavatsky, Vol I, página 212 - Edición 3ª)

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miércoles, febrero 8

ANATOM√ćA OCULTA V - La Columna Vertebral y la Serpiente

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La Columna Vertebral y la Serpiente

Si la “columna” es el centro del “edificio humano”, las estructuras que la componen deber√°n tener una cierta relaci√≥n con las dem√°s estructuras, visibles e invisibles. Y desde luego existen, en medicina moderna se relacionan los nervios paravertebrales con plexos y √©stos a su vez con √≥rganos, adem√°s de la influencia de los dos sistemas ganglionares llamados simp√°tico y parasimp√°tico que corren paralelos a la columna.

Pero aquí damos un paso más adelante en la comprensión de su estructura, y como veremos la columna vertebral, en su organización, posee de manera indirecta y analógica ciertas relaciones con los cuerpos sutiles del ser humano.

Empecemos por ver el aspecto numérico

N√öMERO DE V√ČRTEBRAS Y SU ORGANIZACI√ďN

¿Cu√°ntas v√©rtebras tenemos? Simb√≥licamente, seg√ļn los masones, tenemos 33, y consideraban a la columna como imagen de una escalera inici√°tica, raz√≥n por la cual organizaban su jerarqu√≠a interna en grados, siendo el m√°s alto el grado 33. Cuyo escudo podemos ver abajo:

El tri√°ngulo superior con el n√ļmero 33 marca lo divino, mientras que las alas del √°guila doble abajo, con la espada de la justicia entre las garras, forman el tri√°ngulo reflejado en el mundo inferior. Juntos forman el hex√°gono de la Sabidur√≠a, o Sello de Salom√≥n o de Vishnu:

El lema remarca la misma idea, “Deus Meumque Jus”, o “Dios y Mi Derecho”, lema cuyo significado inspir√≥ muchas revoluciones modernas, que colocaron la Ley y el Derecho por encima de las veleidades absolutistas de los monarcas y de las tiran√≠as. Desgraciadamente parece que hoy en d√≠a los poderes pol√≠ticos y sociales se han apropiado de esta idea, arrebatando la Justicia como derecho general del pueblo en favor de las √©lites gobernantes.

Como vimos en el art√≠culo “Anatom√≠a Oculta II - La Tradici√≥n Egipcia”, la columna era para los egipcios s√≠mbolo de una serpiente, que pod√≠a transformarse y de ser terrestre y arrastrada por las pasiones mundanas, pasar a ser espiritual, levant√°ndose y convirti√©ndose en la Serpiente Uraeus, o sea la serpiente despierta, Serpiente de la Sabidur√≠a y del Ojo Divino.

Pero, en definitiva ¿hay 33 v√©rtebras?. La respuesta corta es NO. Por ejemplo, se dice que el c√≥ccix est√° compuesto por 4 v√©rtebras, pero en otros casos tiene tres, incluso 1, o bien extenderse de manera considerable formando, como en los monos, una cola. Son casos raros, pero han existido. El n√ļmero 33 por tanto se acepta como un t√©rmino medio, 33 v√©rtebras distribuidas, seg√ļn nos ense√Īaban en el colegio, de la siguiente manera:

  • 7 v√©rtebras cervicales
  • 12 dorsales
  • 5 lumbares
  • 5 sacras
  • 4 cocc√≠geas soldadas, a veces en n√ļmero variable.

Pero funcionalmente las cosas no son tan claras. Empecemos por definir que hay DOS C√ćRCULOS o anillos, uno arriba y otro abajo, en los que se inserta el cuerpo principal de la columna, son los anillos conformados por el atlas arriba y por la pelvis abajo. Veamos:

EL TIT√ĀN ATLAS y EL COXIS

El nombre de este hueso tiene su origen en la mitología, donde se describe al Titán Atlas castigado a sostener el peso de la Tierra.

Y exactamente esa es la función de este anillo, sostener la esfera de la cabeza. Sus carillas laterales permiten que el hueso de la base del cráneo, el occipital, asiente sobre esta vértebra.

Pero no s√≥lo la sostiene, sino que adem√°s permite el giro gracias a la colaboraci√≥n del Axis, una v√©rtebra, √ļnica y especial, que permite que el atlas pueda girar al tiempo que sostiene la cabeza. Todo un ingenio mec√°nico evolutivo que ha permitido la aparici√≥n del hombre erecto:

La conjunci√≥n de estas dos “v√©rtebras” permiten que el atlas, arriba, gire sobre la cabeza del axis, abajo:

No obstante el Atlas es una “medio v√©rtebra”, est√° presente pero no siempre. Los estudios anat√≥micos indican que en un porcentaje importante de personas nacen con el atlas soldado al cr√°neo, y otras directamente est√° ausente como tal. Lo m√°s sorprendente es que esta estructura tan especial tiene una r√©plica parecida abajo: el anillo p√©lvico, y un hueso con forma de pico que se introduce en el mismo: el coxis con su base el hueso sacro; su nombre en griego alude a su forma de pico (viene del griego őļŌĆőļőļŌÖőĺ (kokkyx = p√°jaro cuco) y que contin√ļa siendo usado en el lenguaje popular como “hueso cuqui”

LAS C√ČLULAS PROCREADORAS Y LAS C√ČLULAS V√ćRGENES

Tenemos pues dos estructuras conectadas, la de arriba sostiene el armaz√≥n √≥seo que alberga al Cerebro, “El Constructor en el Mundo Mental”, la de abajo es otra estructura parecida que cuenta con un hueso “sagrado” (sacro), desde donde se controlan los nervios relacionados tanto con el aparato de reproducci√≥n, como con los anejos que permiten albergar una nueva vida. Es el √°rea del “Constructor en el Mundo Material”: la Vida se transmite desde aqu√≠ a otro ser encarnado, a los hijos. Arriba por contra, los pensamientos, la mente en su aspecto superior crea en el mundo de las ideas, y a√ļn m√°s importante, recrea, alimenta, prepara y abre los caminos para el “Nacimiento de Uno Mismo” en el mundo espiritual. Las c√©lulas de los √≥rganos contenidos abajo, los √≥vulos y los espermatozoides, se generan por miles y miles. Arriba, por el contrario, las c√©lulas delicadas que alberga el cr√°neo, las neuronas, se reproducen escasamente, s√≥lo crean en lo sutil. O quiz√°s sea mejor decir que los fen√≥menos sutiles necesitan c√©lulas “v√≠rgenes” para manifestarse en el mundo material.

La conexión entre estos dos anillos, se realiza por medio de la columna vertebral, que alberga en su interior la médula ósea, que posee así mismo un conducto central diminuto a todo lo largo, llamado conducto ependimario, por el que circula el líquido cefalorraquídeo, y por donde la tradición oriental dice que, llegado el caso, asciende a través del mismo un fuego especial llamado kundalini, una serpiente ígnea, que en su curso ascendente despertaría todas las potencialidades de los centros nerviosos y centros sutiles. Aunque, siendo correctos, más bien sería al contrario, el desarrollo mental y espiritual, la apertura de lo que los orientales llaman el Ojo de Dagma, es decir la evolución que permite una visión espiritual es la que tendrá como repercusión la activación de todos esos canales energéticos especiales.

SECTORES FUNCIONALES DE LA COLUMNA

Ahora bien, funcionalmente, tanto el atlas, arriba, como el coxis abajo, se comportan como v√©rtebras inconstantes, variables en su morfolog√≠a, e incluso ausentes en otras ocasiones. Por tanto debemos considerar que si bien est√°n en relaci√≥n con la columna, deben ser contadas aparte por sus caracter√≠sticas especiales. Por consiguiente, descontando el atlas y el coxis, el n√ļmero de v√©rtebras de la columna propiamente dichas ser√≠an:

  • 6 cervicales
  • 12 dorsales
  • 5 lumbares
  • 5 sacras

28 v√©rtebras en total, que definen 4 √°reas de 7 v√©rtebras cada una. ¿Corresponde esta cifra a algo? Ciertamente, corresponde a 4 sectores funcionales de la columna que VIENEN MARCADOS POR LAS 4 CURVAS DE LA COLUMNA:

Son interesantes estas relaciones, porque corresponden a los 4 Niveles Globales de la constitución del ser humano:

  • F√≠sico (en rojo)
  • Pr√°nico o energ√©tico (en naranja)
  • Astral o emocional (en amarillo)
  • Mental (en verde)

Obviamente estos 4 niveles de la constituci√≥n humana NO SON ESOS NIVELES VERTEBRALES, NI ORG√ĀNICOS, pero tienen su reflejo en la constituci√≥n √≥sea. As√≠, m√°s en detalle, la columna vertebral y las correspondientes inervaciones que surgen de la misma, se clasificar√≠a “funcionalmente” en 4 sectores:

  • 1¬ļ Sector: 7 v√©rtebras, desde la 2¬™ cervical a la 1¬™ dorsal.
  • 2¬ļ Sector: 7 v√©rtebras, desde la 2¬ļ dorsal hasta la 8¬™ dorsal.
  • 3¬ļ Sector: 7 v√©rtebras, desde la 9¬™ dorsal hasta la 3¬™ lumbar.
  • 4¬ļ Sector: 7 v√©rtebras, desde la 4¬ļ lumbar hasta la 5¬™ sacra.

En la siguiente imagen vemos esas correlaciones, observando las zonas superficiales inervadas por cada uno de estos sectores que se denominan “dermatomas”.

La primera zona, en rojo, empezando por abajo corresponde a los aparatos de reproducción, y de toma de contacto con la tierra, y por analogía, lo más material y nivel físico en el ser humano. Elemento Tierra.

La segunda zona hacia arriba, en naranja, corresponde a todo el conjunto de √≥rganos y v√≠sceras, en relaci√≥n a la nutrici√≥n y energ√≠a, incluye a los ri√Īones que en medicina china son el asiento de la “energ√≠a ancestral”. Por analog√≠a, una vez m√°s, se corresponde con el nivel pr√°nico o energ√©tico del ser humano. Elemento Agua

La tercera zona, en amarillo, corresponde a la vehiculizaci√≥n del aire, desde los pulmones al coraz√≥n y de √©ste a los √≥rganos. Adem√°s, tambi√©n se manifiesta en el mismo de manera marcada los fen√≥menos emocionales (palpitaciones, respiraci√≥n agitada, sensaci√≥n de “ahogo emocional”, etc,). Anal√≥gicamente se corresponde con el nivel astral-emocional del ser humano. No en vano sentirse alegre “ensancha” el t√≥rax y sentirse deprimido lo dobla y comprime. Elemento Aire.

La cuarta zona en verde, corresponde a la manifestación en los brazos y las manos de lo mental y organizativo, además surgen de esa zona los nervios motores y sensitivos que inervan tanto la cara como la superficie del cráneo. Por tanto con amplia relación con los órganos sensitivos, tales como la vista, oído, olfato y gusto, además de albergar el área cerebral. Analógicamente se corresponde con el nivel mental. Elemento Fuego.

Cada uno de estos sectores, de manera global, poseen pues una relaci√≥n con funciones en el nivel f√≠sico del ser humano, y a su vez poseen una correspondencia anal√≥gica con el nivel sutil y esot√©rico. En pr√≥ximas entregas ser√°n detallados tambi√©n sus relaciones con los puntos energ√©ticos de la Medicina Tradicional China, con los chakras hind√ļes, y con los plexos nerviosos reconocidos por la medicina occidental.

(Continuar√°)

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