jueves, septiembre 28

La Ceremonia de la Extensión de la Cuerda y el Curso de la Vida

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La Ceremonia de la Extensión de la Cuerda y el Curso de la Vida

Todo est√° vac√≠o, hay un desierto sin l√≠mites, un oc√©ano sin fondo, un tiempo infinito…

Entonces no había ni inexistencia ni existencia;
Ni el reino del espacio, ni el cielo m√°s all√°;
¿Qu√© se agit√≥? ¿D√≥nde? ¿Bajo la protecci√≥n de qui√©n?

Entonces no había muerte ni inmortalidad;
Ning√ļn signo distintivo de d√≠a o de noche;
Aquello respiraba, sin aliento, por impulso propio;
Aparte de eso, no había nada más allá.
(Rig Veda, Himno de la Creación)

…Y la tierra estaba desordenada y vac√≠a, y las tinieblas estaban sobre la faz del abismo, y el Esp√≠ritu de Dios se mov√≠a sobre la faz de las aguas.
(Génesis 1:3)

Yo, el rey, el Fara√≥n, avanzo, estable y poderoso, en las arenas del desierto infinito, nada hay tras de m√≠, nada enfrente. Seshat, la de las Medidas Sagradas, me acompa√Īa. Planto la estaca de madera, alzo mi vista al firmamento, fijo mi ojo en las Estrellas Imperecederas, y extiendo la Cuerda. El terreno ha sido circundado, el espacio sin l√≠mites ha sido acotado, el lugar para el nacimiento del Templo ha sido establecido.

As√≠, una y otra vez, cada vez que se crea algo, cada vez que se establece un templo, o un ser humano… el n√ļmero, la medida, el espacio se√Īala los l√≠mites y pone en acci√≥n el nuevo ser. As√≠ me dijo el sacerdote sabio, yo fielmente le he escuchado, pues espero una nueva vida en mi interior…

El Nombre, no tengo que olvidarlo, porque tambi√©n es importante, hay que registrarlo en la “Casa de la Vida”, para que su nombre empuje al Ka, y le alimente con su energ√≠a.

Durante varias lunas su nuevo cuerpo se ha ido formando dentro de mí. Durante la primera luna, me contó el sacerdote, apenas era una sustancia gelatinosa, una piedra blanda. Durante la segunda luna formas como de árbol, ramificadas, se expanden por todo el ser, pues como los mismos vegetales está creando en su interior el sostenimiento de su vida. A la tercera luna, abandonada ya su forma de pez se ha revestido de las formas de los animales terrestres que yo conozco. Ya ha nacido tres veces en mi interior, como piedra, como árbol, y como animal.

Ahora viene la etapa m√°s dif√≠cil, por eso tengo que tener mucho cuidado, tengo que mantener mi mente pura, y acercarme a los dioses, pues mi ni√Īo empieza a ser humano, cada vez m√°s su cuerpo se perfecciona y completa, madura y se prepara para nacer al mundo y respirar por primera vez el fluido aire externo.

Dotado como los animales de un cuerpo, sin embargo sólo es una promesa de hombre. Hay que educarlo, hay que sostenerlo hasta entonces.

Su cuerpo, “Khat”, es perecedero, un d√≠a lo tendr√° que abandonar, y entonces ser√° como esos peces del r√≠o, que apestan pasados unos d√≠as en el mercado, fuera del agua de vida.

Pero tendr√° un nombre, y por eso ser√° “alguien” que viva en la Tierra Amada….

…Su fuerza, su “Ka”, crece cada vez que lo llamo, naci√≥ con √©l, es su doble compa√Īero, a veces en la noche lo entreveo como neblina alrededor de su piel. Es quien ense√Ī√≥ a su cuerpo, quien lo model√≥ y quien mantiene sus miembros juntos y fuertes. Con los a√Īos, s√© que se ir√° debilitando, y conforme se acerque el final del tiempo acordado, entonces mi peque√Īo, que ser√° ya viejo como yo misma, comenzar√° a debilitarse junto a √©l, perder√° su forma poco a poco, la forma que el dios Khnum, el alfarero, le dio junto a su amigo doble, su Ka. Dir√°n que est√° viejo, dir√°n que las arrugas as√≠ lo proclaman, pero quien realmente se cans√≥ fue su hermano invisible, que retir√°ndose poco a poco anuncia su partida…

…Con el paso del tiempo (ya tiene 7 a√Īos) ha aprendido a pensar, a razonar, a usar las palabras correctas, ahora aprende a escribir, aprende a calcular, sabe medir las distancias y contar el ganado. Su coraz√≥n late en las palabras, refulge en sus ojos, es inteligente.

Tiene el coraz√≥n celeste “Ib”, el de su madre celeste, Mut, la madre de todos, la que ten√≠a cuando todav√≠a no hab√≠a descendido al regazo de esta su madre de carne y hueso, aqu√≠ en la Tierra Amada. Es el coraz√≥n que trae, pero ahora tambi√©n tiene otro coraz√≥n, se llama “haty”, porque ha aprendido todas esas cosas que he dicho, y es valeroso, entusiasta, alegre, es su otro coraz√≥n, el coraz√≥n de las m√ļltiples transformaciones aqu√≠ en la vida, el de los sobresaltos, el del miedo y de la c√≥lera, el de la alegr√≠a y la risa, y del amor…

Ah√≠, encerrado en su coraz√≥n, hay un pajarito, su Ba, que asciende y desciende, lo veo en sus ojos, sube hasta arriba con su bondad, con su amor a los dioses, revolotea alegre en la vida, y da lo mejor de s√≠ mismo, noble, leal, valiente… Pero hay d√≠as en que me mira con los ojos vac√≠os, en que se rebela, se vuelve tirano, y a veces hasta malvado, su ego√≠smo lo delata, entonces salen palabras crueles de su boca que me hacen da√Īo, se olvida de los dioses, y el mundo ya s√≥lo existe para su capricho. El coraz√≥n Ba, el pajarito Ba, se ha hundido y ha descendido incapaz de volar por culpa de la Sombra que vive junto a √©l en el interior de su coraz√≥n, la que le dicta las malas palabras, y vuelve torvos sus ojos…

….Hace tiempo que ya no vivo con √©l. Le dej√© s√≥lo y march√© a la Tierra del Silencio, a la Tierra Secreta del Amenti. El no lo sabe, pero sigo observ√°ndole desde all√≠, el amor de madre lo puede todo.

Ha crecido en virtud y en obras, es un hombre fuerte y sereno, su pajarillo Ba cada d√≠a pugna por salir de los estrechos confines de su coraz√≥n. La Sombra, asustada por su fulgor, se refugia en un rinc√≥n, pues sabe que cuando el coraz√≥n Haty se rompa, cuando ya no haya m√°s conciencia de las m√ļltiples transformaciones de este mundo, sus d√≠as estar√°n contados, pues estoy segura que el pajarillo Ba de mi ni√Īo volar√° entonces libre hacia arriba, y desde su tumba subir√° hasta el cielo.

All√≠ le espera, para acompa√Īarle el Esp√≠ritu glorioso Akh, aquel que vive en el Horizonte Luminoso Akhet. Es tambi√©n el mismo que me acompa√Ī√≥ a m√≠ hasta los Campos de Ial√ļ, el Amenti, al Reino del Silencio, oculto para los vivos, pero lleno de paz y felicidad para el Bendito que ha hecho su camino hasta estas orillas…

…Su coraz√≥n se ha parado. Su cuerpo se ha quedado r√≠gido, pero no estoy triste, es el cascar√≥n que deja atr√°s mi ni√Īo pajarillo querido. Le espero ansiosa, despu√©s del sue√Īo de la muerte, despertar√° cercano a m√≠, all√≠ estar√©, y vendr√° acompa√Īado por Aqu√©l Ave que traspasa los siglos, la misma que a mi me trajo, juntos volaremos entre sus Alas Celestes, hasta que otra vez, una vez m√°s, bajemos a la Tierra Sagrada, a nuestra amada Ta Meri, el Egipto de nuestros sue√Īos, que existe all√° donde haya Verdad y Amor.

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s√°bado, septiembre 16

El Estoicismo Oriental - Introducción

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El Estoicismo Oriental

La Ca√Īa que se rompe y la Ca√Īa que se dobla.

Como escuela filos√≥fica romana, el estoicismo tiene su lugar claro en la historia, precisamente en un momento de decadencia del Imperio Romano, en el que ya se anunciaba su final. Por esta misma raz√≥n, por nacer y desarrollarse en ese tiempo especial, no es extra√Īo que se convirtiese en una doctrina “refugio”: representaba el m√°stil donde sujetarse en mitad de la tormenta.

Ya había pasado el momento de las especulaciones metafísicas abstrusas y refinadas, ahora se trataba de encontrar soluciones prácticas e inmediatas.

El Estoicismo ha vuelto hoy, retorna de nuevo y cada vez son m√°s sus seguidores. Consciente o inconscientemente sabemos que tambi√©n esta es una √©poca de naufragio, donde ya no hay casi ning√ļn m√°stil al que sujetarnos, todas las formas tradicionales de pensamiento y acci√≥n se est√°n hundiendo una tras otra.

Otros, sin embargo, consideran nuestro tiempo como original, innovador, aunque en realidad de escasos vuelos. Se trata de modas de pensamiento que no alcanzan siquiera la altura humana, y mucho menos consiguen dar soluciones a los enigmas eternos de la existencia.

No es pues de extra√Īar que, como en la Antigua Roma, a finales del Imperio, aparezcan las se√Īales de desorientaci√≥n, y la necesidad de buscar en las doctrinas de origen oriental, el √ļltimo resto y refugio m√°s o menos desvirtuado de la espiritualidad.

La diferencia consiste en que en Oriente, en el pasado no tan remoto, exist√≠a y manaba desde all√≠ un venero oculto de Sabidur√≠a. Hoy, la llamada civilizaci√≥n occidental, por llamarla algo, sin horizonte metaf√≠sico alguno, plana y vac√≠a, se ha extendido a todo el planeta. Oriente, por tanto, se ha vuelto Occidente, y el acceso a sus tesoros es a√ļn m√°s opaco e incluso totalmente oculto. Hoy, viajar hasta all√≠ es perderse entre miles de turistas que con su ruido ensordecedor han adulterado una forma de existencia. Por tanto, ya no se trata de peregrinar a tierras lejanas, ahora tan contaminadas como las nuestras, sino del viaje interior, de aprender a penetrar en los lugares desconocidos de nuestra personalidad, y al mismo tiempo emprender la b√ļsqueda de las tradiciones filos√≥ficas a√ļn vivas.

En realidad la peregrinación fue siempre así: el viaje al interior, mientras el alma se ensimismaba en un viaje sagrado externo, lleno de símbolos que recordaban constantemente al viajero aquello que buscaba.

Por eso, en nuestro siglo de desconcierto, tambi√©n vuelve la Filosof√≠a, o sea el Amor por la Sabidur√≠a y tambi√©n los desesperados amantes de la misma. Desesperados, porque hoy, m√°s bien se dir√≠a, que la Filosof√≠a ya no es el Amor por la Sabidur√≠a, sino la necesidad imperiosa de la Sabidur√≠a y, sus amantes, se han convertido en los frustrados amantes de la sabidur√≠a, pues no encontr√°ndola en lugar alguno, han tenido que bucear llevados de la mano de Maestros en el interior de ellos mismos, el √ļltimo refugio.

Hay que empezar pues por lo más simple, que también a veces es lo más dificil: la Actitud Estoica. Lograrla no es sólo un esfuerzo de la Voluntad, aunque este es un ingrediente necesario. Es también un entendimiento del mundo, una manera de acercarse al mismo.

Porque lo difícil no es mantener el esfuerzo continuo por ser estoico, sino fijar claramente en nuestra mente los principios de la existencia, que lo facilitan:

  • Transitoriedad: pues ni la peor de las torturas es para siempre.
  • Apariencia: en este mundo ilusorio, nada es lo que parece, ni siquiera nosotros mismos.
  • Reencarnaci√≥n: o mejor, el sentido de inmortalidad, de la vida que contin√ļa, lo trascendente hecho vida.
  • Hermandad: porque nadie se “salva” s√≥lo, todos caminamos juntos.
  • Servicio: en aras de la Humanidad, en vez de servir a los poderosos.

Si solo nos basamos en una “voluntad de hierro”, en una mera disciplina estoica de fortaleza, seremos como la ca√Īa que ante el viento fuerte se rompe. Si, somos capaces de integrar todo lo se√Īalado anteriormente, elevando as√≠ nuestra visi√≥n del mundo a trav√©s de los principios enunciados, entonces seremos la Ca√Īa de Bamb√ļ, que incluso ante el viento m√°s fuerte sabe adaptarse y superarlo, e incluso a√ļn mejor, ca√Īas vac√≠as del ruido mundanal, que permiten el paso del viento del esp√≠ritu.

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miércoles, septiembre 13

ESTOICOS EN EL SIGLO XXI - Felicidad o Serenidad

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¿Felicidad o Serenidad?

En medio del caos de la sociedad en la que vivimos, que en cierta manera nos recuerda también a la caótica sociedad romana de finales del imperio, mantener activa una filosofía estoica personal se nos ofrece como una solución protectora ante los embates de la vida.

Aunque dicha filosof√≠a occidental tiene su origen en la sociedad romana y sus antecedentes en Grecia, sin embargo nos centraremos m√°s bien en la “actitud estoica” atemporal, sin una relaci√≥n con ninguna escuela o √©poca particular, pues como veremos esa forma de filosof√≠a ha sido pr√°cticamente universal.

Precisamente, es un signo de maestría personal saber adoptar una cierta actitud de indiferencia, o permanecer imperturbable, en las peores circunstancias. Adquirir tal cualidad sería uno de los mayores bienes con el que podríamos dotar nuestra alma.

¿Felicidad o Serenidad? Ser o No Ser

Ante el dolor que nos acosa, consciente o inconscientemente siempre vamos a la b√ļsqueda de la felicidad, del momento de alegr√≠a y placer asociado a ese estado. Pero la felicidad no es planta de este mundo, su cultivo es como el de esas plantas de supermercado que tras pocos d√≠as perecen marchitas a pesar de nuestros cuidados. Ante el fracaso en la obtenci√≥n de la felicidad y su reemplazo subsiguiente por un equivalente de dolor, la reacci√≥n autom√°tica e instintiva es la misma que la del drogadicto, intentamos desesperadamente encontrar una nueva dosis de “felicidad”, o m√°s bien de olvido de ese dolor. Y cada vez las dosis requeridas son mayores, ya no basta con una vacaciones, o un viaje placentero, o conseguir el “amor de nuestra vida”, que nunca dura, o la celebraci√≥n b√°quica, o los √°gapes fastuosos en el √ļltimo restaurante de moda, etc.

En Medicina, en la buena medicina, la enfermedad se ataja de manera certera si conocemos sus causas y el remedio oportuno. Lo dem√°s lo consideramos placebo, o gotas milagrosas que nunca curan nada.

El dolor del mundo surge de la “Carencia”, de la constataci√≥n de que algo nos falta. Y no sabiendo qu√© es, intentamos llenar ese gran agujero insaciable, ese hueco aterrador, el gran Agujero Negro de nuestra alma, con miles de cosas, que nunca consiguen satisfacer su apetito insaciable. El Alma Inmortal, que no tiene sexo, ni color, ni es m√°s alta o m√°s baja, ni es americana ni africana, al nacer adopta una forma, un lugar, una cultura, una religi√≥n, un sexo, etc. Y cuando se es mujer, no se es hombre, y cuando se es africano no te dejan entrar en Am√©rica, y si eres cristiano, no eres musulm√°n, y si eres norte√Īo, no eres sure√Īo, y si naciste en el Renacimiento, no eres ciudadano del siglo XX.

Nacer al mundo es siempre una definici√≥n y, por tanto, una carencia. Ciertamente, acabar con la Carencia ser√≠a la soluci√≥n, en ello consiste el camino se√Īalado por los Sabios del Pasado, de los que hablaremos m√°s adelante en art√≠culos siguientes.

Pero mientras tanto, tenemos otra medicina, un paliativo, un remedio provisional: la “Serenidad”. Ahora bien, la verdadera Serenidad, la que resulta del reconocimiento de nuestra carencia y su soluci√≥n verdadera, no es f√°cil de alcanzar, mientras tanto podemos aplicar la “Serenidad” sustitutiva en este mundo, como fuerza de voluntad, como indiferencia calculada, ante las pulsiones del mundo. Ah√≠ es donde surgen las filosof√≠as estoicas, que poco a poco, endureciendo nuestra alma frente a los ataques, permite que √©sta deje de balancearse desde el dolor a la falsa alegr√≠a, para adquirir un cierto equilibrio sereno, cercano a la Paz.

¿Y de qu√© otra manera se llama la Serenidad en Acci√≥n? Estoicismo. La felicidad no es planta de este mundo, pero la Serenidad est√° a tu alcance, la serenidad no es vac√≠o mental, inacci√≥n, o dejarse llevar, sino un control interno, que permite una actuaci√≥n directa e inmediata en el entorno. Pero veamos c√≥mo ha sido tratado este asunto en otras √©pocas, y desde otras perspectivas.

Preservar y Conquistar: Oriente y Occidente.

Una de las principales diferencias entre la filosof√≠a y psicolog√≠a de Oriente y de Occidente es precisamente el tipo de actitud estoica que se adopta. Para el oriental en general lo m√°s importante es “preservar”, mientras que para el occidental es “conquista y progreso”.

¿Qu√© actitud ser√≠a m√°s estable, m√°s serena, m√°s envidiable?. A primera vista, Oriente tiene mucho que decir, la introspecci√≥n, la meditaci√≥n cerrando los ojos ante el mundo externo, es una de sus tendencias generales, se trata siempre de la valoraci√≥n de la vida interior sobre la vida exterior, de preservar lo √≠ntimo frente al cambiante mundo.

Precisamente, en las filosof√≠as de la Antigua India se hace √©nfasis en el auto-control, en la paz interior, en el desapego del mundo y sus objetos en general. La austeridad del asceta, posee rasgos paralelos a la austeridad preconizada por los estoicos occidentales, y es m√°s cercana a√ļn a la de los c√≠nicos, a los fil√≥sofos de los que se dec√≠a que viv√≠an como los perros, no necesitando de casi nada.

En el vedantismo hind√ļ encontramos el modelo de vida del sannyasin, la vida del eremita retirado al bosque, como forma √ļltima e idealizada de alejamiento de la sociedad, para encontrar as√≠ un camino de acceso y contemplaci√≥n de la divinidad.

Pero precisamente ahí radica una de las diferencias fundamentales, porque para el oriental se trata sobre todo de una negación del mundo, un apartarse del mismo que le permita acceder a planos superiores sin interferencias.

Sin embargo, en el estoicismo occidental, ser estoico se trata de una forma de control personal, pero también de integración con el universo, de confianza en la justicia y leyes de la Divinidad, que le permite actuar en el mundo, como ciudadano del mundo, sin que éste perturbe su serenidad interior.

El oriental quiere ver a trav√©s de Maya, de la ilusi√≥n y del espejismo que nos rodea, para contemplar de frente la Realidad, por eso se aleja del c√≠rculo de lo creado, para refugiarse en lo eterno e increado. El estoico occidental percibe tambi√©n lo divino en el mundo, pero manifestado como Orden, Verdad y Belleza. Es una Verdad que hay que descubrir en las mismas Leyes Naturales y que generan Confianza, facilitando en el plano humano el dominio de las pasiones, que es el √ļnico obst√°culo real para acceder a la contemplaci√≥n divina a trav√©s y en medio del caos.

El Estoicismo del Bhagavad Gita.

Más cercano al concepto occidental, el Bhagavad Gita nos presenta el ideal del noble guerrero Kshatriya. La idea fundamental arranca al comienzo de este libro místico y práctico al mismo tiempo: se trata de la Inmortalidad del Alma, de su permanencia inalterable frente a todos los ataques del mundo externo, y además, como complemento necesario, lo que prima es el reconocimiento del Deber Propio de cada uno, el cual tiene que ser llevado a cabo sin concesión alguna a la personalidad perecedera.

No obstante, como en la filosof√≠a vedantina y en los Upanishads, y como en casi todas las escuelas filos√≥ficas hind√ļes posteriores, esta actitud se fundamenta en la Transitoriedad esencial e Ilusi√≥n de este mundo, es decir el Universo de Maya, de las apariencias, donde nada es real.

Sin embargo, en el estoicismo occidental la actitud es diferente, se acepta el mundo y partiendo del mismo se busca la mejora y reforma de la esfera humana, de la sociedad y del individuo ajustando su comportamiento a las Leyes Naturales. Se busca ser un individuo, ser equilibrado e indiviso, para luego convertirse en ciudadano virtuoso del mundo.

Continuar√°

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lunes, septiembre 4

Los de Arriba y los de Abajo

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LOS DE ARRIBA Y LOS DE ABAJO

La vida es como el teatro de un gui√Īol, que mueve sus figuras de izquierda a derecha, y de derecha a izquierda gritando constantemente. Hay personajes que se les hace aparecer como malvados, otros son los buenos, los h√©roes.

Al final, como en el teatro de gui√Īol para ni√Īos, todos acaban a garrotazos, golpes a diestro y siniestro, que los espectadores, generalmente infantiles, aplauden y acompa√Īan con su griterio satisfecho.

Los de Abajo, a veces tristes y enfurru√Īados, siempre prestos a dejarse enga√Īar con el mismo teatrillo, una y otra vez, bien sea con la misma o con diferentes historias inventadas por los de Arriba, caen una vez m√°s arrastrados por su propio impulso infantil en el encanto del teatro de “Los de Arriba y los de Abajo”.

En el medio, detr√°s del escenario est√°n los mu√Īecos de la mano izquierda y los de la mano derecha, todos en realidad obedecen a una sola cabeza directora, las manos que los manejan pueden ser muchas, pero siempre hay un regidor general, el due√Īo del teatrillo, el que colecta el dinero al final del d√≠a y reparte los papeles.Estos √ļltimos son los de Arriba.

Eso es Todo. Repito, eso es TODO. Y la vida contin√ļa.

Siempre ha sido as√≠, desde los tiempos antiguos, y as√≠ tambi√©n lo percibieron sabios como Plat√≥n, tal como lo describe en su mito de La Caverna. Por ejemplo, entre los romanos estaban de un lado los Patricios, quienes se repart√≠an el poder desde la cuna. Las familias patricias distribu√≠an sus papeles: este hijo ser√° militar, arrancar√° los despojos de los pueblos vencidos, nos har√° ricos a toda la “famiglia“. Este otro har√° la carrera pol√≠tica, el “cursus honorum”, nos dar√° renombre y honor a toda nuestra casta. No obstante en muchos casos el honor escaseaba, aunque la historia no lo ha transmitido as√≠. Por ejemplo, todos siguen alabando a Julius Caesar, aqu√©l mismo que hizo adornar la famosa V√≠a Apia de cad√°veres de crucificados. As√≠ aprender√°n, se dijo a s√≠ mismo.

En la Edad Media se cre√≥ el escalaf√≥n de los Nobles Se√Īores, o sea los privilegiados de ese tiempo. Se instaur√≥ el derecho de pernada, y a los de abajo se les oblig√≥ a la servidumbre.

Bajo aires de renovación, una nueva (aparentemente) clase hizo su aparición, los burgueses, los creadores de riquezas mediante la habilidad de escamotear los recursos de unos y otros para obtener sus beneficios. Se convirtieron poco a poco en los de Arriba, y casaron a sus miembros con los de Arriba Nobles, para dar lustre a los nuevos linajes.

Luego, otros tiburones m√°s grandes, se comieron y pusieron bajo su gobierno a esos peque√Īos burgueses, as√≠ que la sociedad volvi√≥ a lo que era antes, en realidad a lo que siempre hab√≠a sido: Los de Arriba y los de Abajo.

Desataron guerras mundiales, regionales y locales, pues de todo hubo. Arrojaron bombas atómicas, ocuparon países sin derecho alguno, dominaron las instituciones internacionales para controlar mejor las cosas.

Finalmente, han decidido que tambi√©n hay que se√Īalar a los de Abajo c√≥mo tiene que ser la salud, las vacunaciones, la comida, el transporte, y el salario m√≠nimo de subsistencia.

Alguno dir√° que eso es las consecuencias del karma por alg√ļn error cometido en el pasado. As√≠ que aquel que es pobre (ya se sabe que alguien dijo que siempre habr√° pobres en el mundo…) lo es por su karma. Y el que llega a la cumbre es por su sagacidad e inteligencia, no porque es el Hijo de Alguien de Arriba, no porque recibi√≥ mejor educaci√≥n, contactos, y matrimonio que los dem√°s.

Ese uso del “Karma” de esa manera, equivale a la “predestinaci√≥n divina” que claman algunas iglesias. Desde el comienzo de los tiempos, seg√ļn ellos, eso que dan en llamar Dios, decidi√≥ qui√©n se quemar√≠a indefinidamente en el infierno, y qui√©n se salvar√≠a gracias a la gracia, ¡menuda gracia! Por esa misma raz√≥n creen que el mundo es suyo, pues si yo soy un Elegido, (y eso se nota en el √©xito de mis negocios) y dado que lo ser√© “ad eternum”, ¿por qu√© entonces no empezar ya desde ahora a controlar no s√≥lo el cielo, sino tambi√©n este mundo?. Al fin y al cabo, los otros ya est√°n condenados.

Y si soy de los de Arriba, pero de tipo New Age, entonces, con mi superior visión y espiritualidad, entiendo perfectamente que los que sufren se lo merecen, pues debe ser un castigo por sus malas acciones previas. De esta manera hipócrita justifican su inacción, porque todo lo que les ocurre a los de Abajo es de acuerdo con la Ley Divina de los de Arriba, que no hay que romper.

Ciertamente esta es la Mentira de este Mundo, la mentira del Teatro de Gui√Īol, que arrastra a muchas almas a la perdici√≥n, tanto las almas de Arriba como las almas de Abajo, unos por codicia y ego√≠smo, teniendolo todo, y otros… por codicia y ego√≠smo, faltandoles todo. Es lo mismo. S√≥lo la b√ļsqueda de la Verdad nos har√° libres.

La Verdad no se halla en este mundo, porque el fundamento de este mundo es Maya, la Ilusi√≥n, y por eso mismo existe el mal de la existencia. Y tambi√©n por eso la b√ļsqueda de la Verdad es inherente al Bien.

¿Qui√©n sabe o qui√©n posee la verdad? Nadie, pero el deseo de obtenerla es la reminiscencia de otro estado de conciencia que nuestra alma conoci√≥ antes de caer en el reino del castigo y del mal. Filosof√≠a es la b√ļsqueda que nos lleva a despejar las mara√Īas de la ilusi√≥n de nuestra alma.
H.P. Blavatsky

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