La Doctrina del Corazón y la Doctrina del Ojo
Hay quien tiene el poder y sobre todo la decisión de conquistar montañas. Mejor o peor equipados acometen el reto aún sabiendo que los resultados son inciertos. Sólo caben dos adjetivos para ellos, o son héroes ignorados, o bien optimistas que no han calibrado bien sus fuerzas.
Todo el mundo, más de una vez, ha tenido que recorrer el camino habitual desde su casa hasta la parada del bus o del metro. Ese camino acostumbrado es sencillo, fácil, a poca distancia generalmente. Sin embargo cuando sentimos que llegamos tarde, cuando el tiempo se nos acaba, o cuando la reunión a la que asistimos es muy importante, el camino de siempre se nos hace muy largo, lo recorremos agitados, corriendo y mirando frecuentemente el reloj. En definitiva, sufrimos lo que los expertos llaman "ansiedad por anticipación".