lunes, noviembre 15

La Voz del Silencio 03 - Los Tres Vestíbulos

La Voz del Silencio 03

Los Tres Vestíbulos


No escribo estos comentarios sobre este hermoso texto desde la posición de aquél que se cree dotado de una revelación, o que simplemente enseña porque SABE. Mas bien lo hago como un ejercicio de meditación, y lo publico por si a algún compañero viajero le conviene. Quizás mis intuiciones coincidan con las tuyas y así nos afirmemos mutuamente. 

A menudo he leído estos párrafos de la Voz del Silencio titulados "Los Tres Vestíbulos". Su significado obvio y directo es el de 3 estadios por los que hay que avanzar alcanzando finalmente eso que llaman Sabiduría,  y desde ahí trascenderla y saltar a la Otra Orilla.

Su significado no es tan evidente como a primera vista pudiera parecer. Es necesario una lectura reflexiva y tranquila de los mismos para poder realmente ubicarlo en el contexto de nuestro propio sendero

En primer lugar hay que resaltar que este libro, La Voz del Silencio, tal como H.P.Blavatsky nos enseña en la introducción del mismo, formaba parte de otro más extenso utilizado en las antiguas lamaserías para instrucción de los discípulos. Aún no siendo discípulo, sino aspirante a filósofo, o sea primerizo en eso de buscar la Sabiduría, la cual obviamente no poseo, este texto a pesar de ello me es útil porque, al igual que los juegos de los niños nos preparan para la vida adulta, también la lectura de estos pasajes, mutatis mutandis, me sirve también, naturalmente adaptando su significado a mis circunstancias, para orientar mi propio camino personal.

Dice el texto así:

"Tres Vestíbulos, oh fatigado peregrino, conducen al término de los penosos trabajos. Tres Vestíbulos, oh vencedor de Mara (a), te conducirán por tres diversos estados al cuarto (b),  y de allí a los siete mundos, a los mundos del Eterno Reposo.

(a) Vencedor de Mara

El vencedor de Mara por excelencia es el Buda o Iluminado. Es el demonio de las tentaciones al que tiene que hacer frente Buda; Mara significa "el que causa la muerte o destrucción", o sea la muerte espiritual. Se enumeran cuatro clases o tipos de Mara: Skandha, Kleśa, Devaputra, Mṛtyu.

El Asedio de Mara al Buda (invisible)


  1. Skandha-Mara: Son los 5 constituyentes del ser: forma corporal, sensaciones, percepción, agregados o formaciones, y la mente o productor del pensamiento.
  2. Kleśa-Mara: ignorancia, egoísmo, deseo y aversión.
  3. Devaputra-Mara: Es el deva del mundo de los sentidos, es precisamente quien trata de distraer con elementos sensuales al Buda para que no alcance la iluminación precisamente la noche de su iluminación.
  4. Mṛtyu-Mara: Es la muerte, su idea y el temor con que nos paraliza.

Estos tres vestíbulos tienen varías interpretaciones y aplicaciones, tal como veremos. Desde un punto de vista se refieren a las etapas evolutivas específicas de esos discípulos de la lamasería mencionados anteriormente, o estadios fundamentales en su crecimiento como tales.

También en términos globales señalan las etapas de crecimiento de cualquier ser humano, porque bien analizados los 3 vestíbulos corresponden también a la evolución lógica y natural de todo ser humano, tarde o temprano, quiera o no quiera, salvo excepciones rarísimas.

Desde otro punto de vista, se refiere a tres mundos y tres estados de conciencia relacionados: Estado de Vigilia y su "mundo" correspondiente, el Estado de Ensoñación y su mundo correspondiente, y el Estado de Sueño Profundo Sin Sueños y su mundo correspondiente, éste último totalmente ignorado por nosotros, y del que a veces solamente recogemos alguna intuición iluminadora. 

Estos tres estados de conciencia descritos son limitados o coloreados, ya que son los aspectos diferenciados o proyecciones en mundos particulares del cuarto estado de conciencia, Turiya, que es la Conciencia Inmensurable, también conocida como Samadhi en el yoga.

Hay pues una Luz Universal, incolora, Turiya, y ésta al proyectarse sobre diversos mundos, da lugar a tres estados condicionados de conciencia. Atravesar los 3 Vestíbulos es liberarse de esa condicionalidad y acercarse a la Conciencia No Condicionada. 

Continúa diciendo La Voz del Silencio:

"Si deseas saber sus nombres, oye y recuerda:

El nombre del primer Vestíbulo es Ignorancia (Avidya)(a). Es el Vestíbulo en que tú viste la luz, en que vives y en que morirás.(b)"

(a) En el artículo anterior de esta serie ya explicamos que A-Vydia, es la negación de Vydia, de donde procede en latín "vídeo" "videre", o sea ver. No es por tanto la ignorancia en el sentido de no saber, como por ejemplo yo no se nada de astro-física. Eso tiene un remedio relativamente sencillo, basta con un poco de instrucción. Avydia se refiere más bien al efecto que causa la Ilusión del Mundo (Maya) en que vivimos, haciendo que no podamos ver la Realidad, sino sólo aspectos distorsionados. Pongamos un ejemplo bien sencillo. 

¿Cuántas veces hemos hecho o dicho cosas que, desde nuestro punto de vista, lo hicimos "sin maldad", lo hicimos pensando en un bien o al menos en no hacer daño. Y sin embargo ese acto ha sido criticado e interpretado como mal intencionado por los demás? Como podremos suponer también le ocurre a los demás lo mismo: nosotros también hemos criticado y rechazado a otros por algo que hemos interpretado erróneamente como un ataque. Eso es maya, aquello que nos impide ver la realidad de las cosas y tiñe todo de un color ilusorio.

(b) Otra conclusión además es que no debemos hacernos ilusiones, hemos nacido en este vestíbulo de la Ignorancia, y a menos que luchemos muchas veces y después de tener millones de experiencias, moriremos en el mismo vestíbulo. Pero no hay que asustarse, ni lamentarse, ni interpretarlo tan dramáticamente. Lo fundamental es entender que todo es un relativo sueño, o ilusión si se prefiere, y a pesar de ello, debemos por todos los medios recuperar "nuestra compostura", nuestro buen hacer, nuestra buena mente,


nuestras buenas palabras,
después de cada derrota, de cada humillación, de cada mal aparente, porque al fin y al cabo todo es un juego, un juego donde lo que de verdad se juega y se gana es nuestra capacidad de darnos cuenta de lo que es y de aprender a no hacer daño, sino muy al contrario ayudar a otros en este juego, con buen ánimo y esperanza. Y si me tiras de la lengua, diría que además habría que recuperar, si es posible, un cierto espíritu deportivo: hay que jugar amigos, hay que jugar.

Continuará

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