viernes, abril 10

Los Gemelos el Mito del Doble Universal 03 - Los Dioses Dobles Egipcios

LOS DIOSES DOBLES EGIPCIOS



Osiris para los Antiguos Egipcios es el rey de los Muertos, es decir del mundo de aquellos que han traspasado los límites de la vida común, bien se trate de iniciados en los misterios religiosos y por tanto nacidos a una nueva vida espiritual, o de aquellos que ha abandonado su cuerpo al llegar el fin de sus días en la tierra. El es la realeza en cierto sentido, pues fue rey en este mundo y continuó siendo rey en el más allá. Representa a la vida en sus ciclos infinitos, y en ese sentido es dual: la vida en la tierra, el valle del Nilo e incluso el mismo río, la fertilidad de la vegetación en los campos, y la procreación en los animales y en el hombre, identificado así con el poder germinativo de la Luna, Osiris-Lunus, en su aspecto inferior y fisiológico. Pero también se identifica en su aspecto superior con el Sol y su luz en el interior del hombre, o sea su espiritualidad, y a aquel que ha superado los límites humanos.

Seth y Osiris
Seth es su hermano gemelo y oscuro, el enemigo o adversario, Representa la oposición de la materia inerte contra el espíritu, la violencia y agresividad y la aridez del desierto. Pero del otro lado, en su aspecto más esotérico, es quien "diseña" el proceso por el cual Osiris se convierte en un ser luminoso, representa pues las necesarias pruebas por las que el espíritu ha de pasar para superar sus limitaciones.


Nephtys e Isis



ISIS y NEPHTYS

Isis es la Vida, la madre por excelencia, la fertilidad, la Luna y sus misterios fisiológicos. Le corresponde el Este, el plano de nacimiento del sol y por tanto de acercamiento a la vida manifestada y también el renacer en cualquier otra dimensión. Nephthys su hermana es el otro lado de la Luna, el oculto, el de los misterios espirituales, es la señora del Oeste o el progreso hacia la vida oculta. Ambas conforman el juego de la Vida y Muerte, o de la Vida Una en sus dos manifestaciones, en este plano y en el otro. Si Osiris representa el Nilo y Seth el desierto, Isis es la margen fértil del Nilo, y Nephthys la margen contigua, a veces fértil, cuando el Nilo se desborda, y otras veces seca y aliada al desierto, su esposo.

Todos ellos representan la multiplicidad de la dualidad esencial de nuestro mundo, reproduciéndose hasta el infinito en múltiples combinaciones. Pero esa dualidad más que corresponder a un hecho natural, objetivo, es el resultado de nuestra propia percepción del mundo, allá donde existan seres humanos, tal como los entendemos, habrá dualidad porque ésta es el resultado de nuestra constitución psicológica y, sobre todo, del eterno enigma del hombre, su doble naturaleza espiritual y física, su capacidad, al menos mental, de cruzar de la Vida a la Muerte, y representarse a ésta como otra forma de vida. Al fin y al cabo, los hijos de Nut, el cielo egipcio, con sus aventuras legendarias, no son más que la escenificación del drama humano, de la confrontación en el mismo seno del hombre del ser divino y el ser físico y manifiesto: los eternos gemelos.

OSIRIS Y RA, LOS POLLUELOS GEMELOS

Ra y Osiris - Papiro de Ani
El Libro de los Muertos, insiste en estas ideas, introduciendo además el mito solar en las mismas. Si todo lo manifiesto en el mundo posee un comienzo, necesariamente tiene un fin, pero de la nada, nada surge, y la muerte de cualquier cosa o ser, en sí misma, es el origen de nueva vida. Así se establece la idea del eterno retorno, del recomenzar, y la idea de ciclo, del círculo repetido infinitamente. Toda trayectoria vital (vida y muerte al mismo tiempo) queda pues reflejada en el simbolismo del círculo. Cualquiera de sus puntos es el comienzo de algo, cualquiera de sus puntos es el final de algo, cualquiera de sus puntos también puede ser considerado la mitad del ciclo. Pero, cómo medir, cómo establecer una medida de lo que es el eterno circular. El Sol, La Luna y la Tierra, son nuestros guías esenciales, los que demarcan el tiempo, y sus relaciones conforman todos los calendarios del mundo. El Tiempo, es la clave fundamental, el ritmo que ordena todo el Universo.

Para los antiguos egipcios Anubis, quien era la síntesis esotérica de los 4 hermanos, Isis y Nephtys, Osiris y Seth, representaba el Ciclo Infinito del Tiempo, y al mismo tiempo la clave para romper ese mismo anillo inexorable en el que todo lo manifestado se encuentra encadenado, por eso era llamado también: "el que abre los caminos".

El Sol, en su eterno navegar a través del río celeste superior, representado por la Vía Láctea, y del río  terrestre inferior del inframundo, o la Duat, “el lugar de adoración", o sea el mundo terrenal, representaba para los egipcios el perfecto arquetipo de la peregrinación del alma humana entre lo manifiesto y lo oculto, entre la vida y la muerte, entre lo divino y lo material. Por eso Osiris se identifica en el Libro de los Muertos Egipcio con Ra, el Sol. Se dice allí que Osiris y Ra son los gemelos, las almas gemelas, los dos polluelos que surgieron del mismo cascarón, como Castor y Polux en la leyenda griega.

Las 4 partes del Universo, las cuatro direcciones cardinales, siguiendo el modelo solar, delimitan entonces el circulo del tiempo. Corresponden estas cuatro regiones al Este y Oeste, Norte y Sur, y a los 4 elementos, Agua, Tierra, Aire y Fuego, base de todo los otros elementos físicos manifiestos, y sarcófago material en el que la vida solar transcurre.

Anubis y Osiris, momificación mágica
Seth, lo adverso, la oposición necesaria al espíritu, encierra a Osiris en un sarcófago, y Anubis, el que abre los caminos, es quien realiza la primera momificación mágica: es decir la reintegración perfecta de Osiris en un cuerpo glorioso, que hace que pueda superar y traspasar los límites del mundo material. Por eso Osiris es también en su victoria, la victoria también de cualquier ser humano que mantenga su integridad espiritual, un modelo humano del Sol que se abre camino en el más allá, en el inframundo de la Duat. El Sol es lo divino en Osiris, y Osiris resurrecto es el mismo Sol brillante, mientras que Osiris apresado en el sarcófago es el Sol apresado en la Duat. Lo divino y lo humano, lo material y lo trascendente se mezclan así en esta pareja de gemelos universales.

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