viernes, febrero 6

ANUBIS, EL HORUS SIN OJOS, EL TERCER OJO Y LA PUERTA LUMINOSA

ANUBIS, EL HORUS SIN OJOS, EL TERCER OJO Y LA PUERTA LUMINOSA 

Anubis y el Horus sin Ojos

Existe una relación profunda y misteriosa entre Anubis y Horus Khenty-n-irty, el "Horus sin ojos". En el Museo de El Cairo, encontramos la célebre efigie de Anubis perteneciente al ajuar de Tutankhamón; si observamos con detenimiento el interior de sus orejas, percibiremos que estas no son meramente anatómicas, sino que representan alas. De ahí emana su singular morfología.

Ambas divinidades compartían un centro de culto en la ciudad de Letópolis (Sekhem), en el Delta. Cabe preguntarse: ¿qué vínculo teológico justifica tal asociación iconográfica?

Para la egiptología académica, Anubis es esencialmente la deidad funeraria que preside el embalsamamiento y custodia las necrópolis. Sin embargo, desde una perspectiva esotérica, posee una vinculación íntima con el Solsticio de Invierno, momento en que la oscuridad alcanza su apogeo.

Su misión trasciende lo ritual: es el artífice de la resurrección espiritual del iniciado. Los procesos de la "alquimia espiritual" se gestan en el silencio y la oscuridad de la cámara iniciática. Sus orejas "aladas", ornamentadas con estriaciones similares a las plumas de Maat, aluden a la naturaleza aérea y espiritual de su percepción. Estas sugieren que Anubis no solo percibe los sonidos del mundo fenoménico, sino que posee un "oído espiritual" capaz de captar las vibraciones de los planos invisibles o "la voz del silencio" en la tiniebla.

Por otro lado, Horus Khenty-n-irty (en su aspecto de Mekhenty-en-irty, "El que no tiene ojos") personifica el estado del alma que aún no ha reconquistado su visión interna. Ambos operan en la profundidad del Duat. No obstante, esta divinidad posee una polaridad complementaria: es, de hecho, el poder que restituye la vista al difunto o al candidato a la iniciación.

Desde mi perspectiva, el "Horus sin Ojos" no es un Horus ciego, como a menudo se interpreta de forma simplista, sino el Horus que no requiere de la visión orgánica porque posee la facultad de ver en la oscuridad; es decir, la clarividencia espiritual.

Ambas divinidades son restauradoras de los sentidos y desempeñan un papel protagonista durante la ceremonia de la Apertura de la Boca. A través de su mediación, se le otorga al candidato la facultad de hablar con los dioses, la capacidad de la audición trascendental y una visión profunda y espiritual. En definitiva, las tres características de la epopteia, o la capacidad de comunicarse y ver los dioses, de las que nos habla Platón.

Por tanto, la síntesis de ambas potencias en la entrada de la tumba de Tutankhamón, protegiendo el tránsito del faraón, representa la restauración integral de las facultades del alma: el entendimiento y la palabra sagrada. En una época de oscuridad como la actual, esta asociación se convierte en un símbolo poderoso que nos recuerda el papel fundamental de ayudar a despertar los sentidos internos frente a la ceguera del mundo material.

 

ANUBIS Y EL TERCER OJO

La relación entre Anubis y el Tercer Ojo es una de las interpretaciones «veladas» más intrigantes en el enfoque simbolista del Papiro de Ani. Mientras que la egiptología académica ve a Anubis primordialmente como el protector de las tumbas y los embalsamamientos, la perspectiva iniciática se centra en su papel como el «El que Abre los Caminos» de la Conciencia Espiritual.

A continuación se presenta el desglose de esa conexión simbólica tal como se menciona en el texto:

La Geometría de la Balanza

En el Capítulo 17 del Libro de los Muertos, hay una recitación específica que identifica las partes de los dioses con diferentes conceptos metafísicos. El texto afirma que las cejas de Anubis son los dos brazos de la balanza utilizada en la Psicostasia (el Pesaje del Corazón).

  • El Símbolo: Si se visualiza la balanza, el travesaño horizontal (las «cejas») es lo que permite que los dos platillos encuentren el equilibrio.

  • El Significado: Para el iniciado, la «balanza» es el estado de perfecta estabilidad mental y emocional, además del equilibrio de la conciencia con respecto a la Justicia Universal. Al hacer que las cejas de Anubis sean equivalentes a la balanza, el texto sugiere que solo cuando la mente está perfectamente «nivelada» (equilibrada) puede ocurrir la «visión».

La «Apertura del Ojo»

En la tradición esotérica, el espacio entre las cejas —la glabela— corresponde a lo que los hindúes llaman el Ajna Chakra o el Tercer Ojo, para los budistas es el Ojo de Dagma.

Cuando el texto habla de Anubis «abriendo las cejas», es un código metafórico para la activación de la visión espiritual, pero esta activación no es el resultado de una ceremonia, o una magia, o algún “truco” espiritual, sino la lógica consecuencia de la evolución consciente del espíritu humano hasta ponerse en contacto con lo puramente espiritual. Anubis, como guía del alma, es el poder que ayuda al iniciado a ver a través de la oscuridad de la Duat (el inframundo donde vivimos). Sin esta «apertura», el candidato permanece ciego a las realidades espirituales y se pierde en las sombras psicológicas del bosque de la vida.

El Equilibrio de las Polaridades

El texto menciona las dos serpientes Uraeus (análogas a los hindúes Ida y Pingala) que se encuentran en la frente. Anubis actúa como el «juez» o el «estabilizador» de estas dos fuerzas opuestas (lunar y solar, impulso y restricción).

El Tercer Ojo solo se «abre» cuando estas dos serpientes están en perfecta armonía. Por lo tanto, Anubis no solo está vigilando una balanza física; está supervisando el equilibrio energético y moral y espiritual dentro de la propia psicología y plano mental del iniciado que permite la percepción superior.

Continuidad de la Conciencia

Para el místico, el Tercer Ojo representa la Conciencia Continua: la capacidad de permanecer «despierto» incluso durante el proceso de la muerte o en la meditación profunda.

Anubis, representa la transición de la oscuridad de la noche (la inconsciencia de eta vida) a la primera luz del amanecer (el despertar espiritual). Al «abrir sus cejas», otorga al iniciado la capacidad de percibir la Luz de Ra que está oculta dentro de la materia.

Elemento

Correspondencia Anatómica/Física

Significado Esotérico/Iniciático

El Travesaño de la Balanza

Las Cejas de Anubis

El estado de equilibrio mental y neutralidad.

El Fulcro

El puente entre las cejas

El asiento del Tercer Ojo, Ojo de Dagma (Ajna Chakra).

La Apertura

Activación de la Pineal/Pituitaria, que es un proceso fundamentalmente espiritual, no es ritual ni físico, sino la consecuencia.

El cambio de la percepción materialista a la «visión» espiritual.

 


ANUBIS COMO GUARDIÁN DE LA PUERTA LUMINOSA

En la tradición del Libro de los Muertos, específicamente en relación con el Capítulo 125, la Puerta Luminosa (o «Puerta que Emana Luz») representa el umbral hacia lo celeste y la matriz sutil en la que puede renacer. Anubis desempeña un papel fundamental en este paso como Vigilante de la Puerta de Luz.

Las relaciones clave entre Anubis y este umbral simbólico son las siguientes:

  • El Guardián y el Interrogatorio: Anubis, acompañado de su séquito, es quien custodia el acceso. El candidato que desea cruzar esta puerta debe cumplir con una serie de requisitos éticos y espirituales, y tiene la obligación de responder correctamente a las preguntas planteadas por el dios.

  • El Reconocimiento del Alma: Al presentarse ante el umbral, Anubis evalúa la naturaleza del difunto. En textos como el Papiro de Ani, se describe que el dios percibe un «aroma familiar» en el alma que llega, reconociéndola como alguien que conoce los caminos y las moradas divinas, lo que facilita su aceptación. 

Dice Anubis:

La voz de un hombre ha llegado desde la Tierra Amada, de uno que conoce nuestros caminos y nuestras moradas, y yo estoy satisfecho con él, porque percibo un aroma familiar como el de uno perteneciente a nosotros.

  • La Condición de la Pureza: El paso por la Puerta Luminosa está vinculado a una transformación profunda. Para poder entrar en este «reino de los cielos» o plano superior, el iniciado debe manifestarse como un ser renovado, lo que simbólicamente se describe como el acto de «volverse un niño», tras haber purificado su alma y superado las pruebas de los tribunales secretos. Dice el candidato, Ani:

...El Señor de Mendes (Osiris) me ha concedido que pueda venir como un Ave Bennu (Fénix), para que pueda hablar. He surgido de las aguas del río, y tras hacer una ofrenda de incienso, he seguido mi camino por las acacias del Nilo para volverme un niño1

  • Tránsito hacia la Inmortalidad: Cruzar esta puerta bajo la guía de Anubis permite al alma manifestarse como el Ave Fénix (Bennu), el símbolo del alma inmortal que surge de las aguas del mundo para alcanzar la luz de los grandes dioses.

Anubis actúa así no sólo como un protector de tumbas, sino como el estabilizador y juez que asegura que solo aquellos que han alcanzado el equilibrio mental y espiritual y la rectitud en la palabra y juicio puedan atravesar la Puerta Luminosa.

Conclusión

Anubis es una divinidad poderosa, oscura, cruce entre en lado exotérico y el esotérico, hijo de Osiris y de Nephtys, es decir situado en el medio de todas las transiciones. Visto desde nuestra perspectiva es fundamentalmente un Maestro y un Guía, en estos tiempos oscuros, y en la oscuridad de la muerte.

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Nota 1: En el Libro de los Muertos Egipcio, se equipara viajar siguiendo las aguas del Nilo, hacia la desembocadura en el mar al norte; es el viaje post mortem del alma, hacia el océano de la vida. Mientras que viajar hacia el Sur, hacia los lugares sagrados, como Abydos, se equipara a viajar como un Ave Fénix, es decir, como alma consciente que supera la muerte. Tiene relación así mismo con la imagen del río Nilo como espejo de la Vía Láctea. 

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