martes, junio 27

¿Es Bueno Ser Pesimista?

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¿Es bueno ser Pesimista?

Carmina Burana y Calderón de la Barca

Bajo nuestra aparente máscara de optimismo que la media nos vende, de alegría de la vida, de expansión sin límites de las posibilidades del ser humano, se esconde en realidad el pesimismo materialista.

El pesimismo materialista parte de la idea de que todo, al fin y al cabo, es materia, y más allá de ésta sólo existe el vacío inexplicable. El horror ante el mismo, la angustia de lo que no tiene solución, genera miedo y pesimismo, que se intenta compensar con un presente siempre evanescente y transitorio, al que se entrega uno tratando de olvidar.

Explica el materialismo la existencia del dolor como resultado del sinsentido (para ellos) que comenzó con la diferenciación de la materia homogénea de los inicios, desde el Big Bang, hasta la diversidad infinita y llena de contrastes y contradicciones de nuestra realidad presente.

No habiendo ulterior fin, sino el absurdo de la existencia, la b√ļsqueda incansable del placer (f√≠sico, emocional y mental) es la √ļnica salida a este trasfondo pesimista de la vida humana. Es un optimismo falso que se apoya sobre un pesimismo mortal.

Vivamos y comamos hoy, como invitan los textos del famoso Carmina Burana, que se deleita en los placeres terrenales, el amor carnal y el goce de la naturaleza. Que en sí no tienen nada de malo, salvo que les falta un contexto, un fin trascendente, en definitiva un significado.

Aqu√≠ la Fortuna gira sin sujetarse a reglas, dando libertad, alivio u opresi√≥n y dolor a los seres humanos, como nos lo presenta la imagen arriba que pertenece al texto original en los que se basa el Carmina Burana de Carl Orff, el fragmento de abajo contiene la m√ļsica que perfectamente caracteriza esta alegr√≠a insana de la Fortuna:

Oh fortuna
como la luna
cambiable
siempre creciente
o disminuyendo
la vida de odio
Ahora es dura
Y entonces la sede
En un capricho
pobreza, poder
como el hielo

destino, el vacío
girando la rueda
malo, salud
y siempre Sombrío
y en secreto

El Pesimismo Filosófico

A diferencia de lo se√Īalado m√°s arriba, el pesimismo filos√≥fico parte del reconocimiento de la necesidad de aniquilar el Deseo insaciable, ante la evidencia de un mundo que en s√≠ mismo no es m√°s que una Gran Prueba, un gran campo de combate, donde las almas tienen que lidiar una y otra vez contra los miles de enemigos internos y externos que se le presentan.

No se plantea en la Filosof√≠a la aniquilaci√≥n del Ser, algo imposible, como ocurre en el pesimismo materialista donde, como hemos visto m√°s arriba, el olvido de uno mismo, la b√ļsqueda acelerada de un final a tanto sufrimiento, se disfraza de colores alegres, de resignaci√≥n orgi√°stica, del “vivamos a tope” antes que se acaben nuestros √ļnicos d√≠as.

Tampoco el pesimismo filos√≥fico es la negaci√≥n del mundo, ni el retiro a un lugar donde nadie nos alcance. Se trata m√°s bien de aceptar el desaf√≠o, de “jugar el juego” de Maya, de la ilusi√≥n, de la escena que nos toca representar, Ilusi√≥n que en versos inolvidables fij√≥ para Occidente el afamado Calder√≥n de la Barca;

Es verdad, pues: reprimamos
esta fiera condición,
esta furia, esta ambición,
por si alguna vez so√Īamos.
Y así haremos, pues estamos
en mundo tan singular,
que el vivir s√≥lo es so√Īar;
y la experiencia me ense√Īa,
que el hombre que vive, sue√Īa
lo que es, hasta despertar.

Sue√Īa el rico en su riqueza,
que m√°s cuidados le ofrece;
sue√Īa el pobre que padece
su miseria y su pobreza;
sue√Īa el que a medrar empieza,
sue√Īa el que afana y pretende,
sue√Īa el que agravia y ofende,
y en el mundo, en conclusión,
todos sue√Īan lo que son,
aunque ninguno lo entiende…

Sabe pues el pesimista filosófico, que la muerte no es más que un cambio de vestimenta, una nueva escena a representar, y cumple su papel como mejor lo entiende, pues sabe que en este mundo no radica la paz ni la felicidad, pero que ofrece todas las herramientas para jugar este gran juego, para escapar de los lazos de Maya, el verdadero Mal, aunque necesario, como los dolores del parto, para dar nacimiento a un Ser verdaderamente libre y sabio.

Finalmente, su pesimismo filos√≥fico, libre ya de las ataduras del materialismo mortal, le permite luchar en esta vida alegremente, con un optimismo real y trascendente del que sabe que alg√ļn d√≠a alcanzar√° su meta.

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domingo, junio 25

La Isla del Buddha

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La Isla del Buddha

La vida transcurre a veces lenta o r√°pidamente, se desliza silenciosa o ruidosamente, hasta llegar a ese momento en que sabemos que se acerca a su fin. No queda mucho por decir, no queda mucho por hacer… o quiz√°s, por el contrario, haya tantas cosas que gritar en voz viva y callamos, tantas cosas que hacer pero ante las cuales el cuerpo ya no responde.

Todo ser vivo sigue la misma pauta, y a mi parecer tambi√©n los grupos humanos, como conjuntos vienen en oleadas, en generaciones juntas que nacen, crecen, maduran, dan de s√≠ lo mejor como exuberantes frutos, y finalmente se marchitan, decaen y mueren. Y tambi√©n ocurre con los Maestros, con las personas que tanto nos han ense√Īado, se marchan de nuestro lado, y quedamos como hu√©rfanos, tristes y abandonados, melanc√≥licos y a veces temerosos…

Ha ocurrido miles de veces, y seguirá ocurriendo, las oleadas de vida y sus maestros vendrán. Cada uno hará su papel, y luego el telón caerá sobre la escena.

En tiempos del Buddha, quiz√°s para algunos el m√°s grande ser humano que haya existido, tambi√©n le lleg√≥ a √Čl su momento de partida. Una larga vida de peregrinaje y esfuerzo llegaba a su fin, y a pesar de haber alcanzado el Nirvana, cuando era joven, renunci√≥ al mismo, a aquello que todos deseamos, para continuar ense√Ī√°ndonos hasta una edad avanzada. Sus fuerzas decayeron y enferm√≥. Tras una recuperaci√≥n transitoria, habl√≥ as√≠ con su disc√≠pulo Ananda:


Poco después que el Buddha se hubo recuperado de su enfermedad, salió de su morada y se sentó a la sombra del porche sobre un asiento extendido. Entonces el venerable Ananda se acercó al Buddha, se inclinó, y se sentó a un lado, y le dijo:

“Se√Īor, es fant√°stico que el Buddha se sienta ahora confortable y bien. Porque cuando el Buddha estaba enfermo mi cuerpo parec√≠a como si estuviera drogado. Estaba desorientado, y las ense√Īanzas no eran nada claras para m√≠. Al menos me consolaba pensando que el Buddha no se extinguir√° completamente sin al menos dejar algunas indicaciones a la Sangha, la Asamblea de los monjes mendicantes.

¿Pero qu√© espera de m√≠ la asamblea de mendicantes? He ense√Īado el Dharma sin hacer distinci√≥n entre ense√Īanzas secretas y p√ļblicas. Cuando se trata de ense√Īar, el Iluminado no tiene cerrado el pu√Īo como un maestro cualquiera. Si hay alguno que piense: “Me har√© cargo de la Sangha de los Mendicantes”, o “La Sangha de los mendicantes est√° destinada para m√≠”, que haga pues una declaraci√≥n a la Sangha. No obstante, el Iluminado no piensa de esta manera, entonces ¿por qu√© deber√≠a hacer una declaraci√≥n con respecto a la Sangha?

Ahora ya soy viejo, soy el mayor y el m√°s antiguo. Tengo una edad avanzada y he llegado a la etapa final de la vida. Ahora tengo ochenta a√Īos. As√≠ como un carro decr√©pito sigue funcionando apoy√°ndose en correas, de la misma manera, el cuerpo del Realizado se mantiene apoyado en correas, o eso podr√≠as pensar. A veces el Realizado, sin enfocarse en ning√ļn signo particular, y con el cese de ciertos sentimientos, entra y permanece en inmersi√≥n en el coraz√≥n sin dar se√Īales. S√≥lo entonces el cuerpo del Realizado moment√°neamente es aliviado.

As√≠ que ńÄnanda, s√© tu propia isla, tu propio refugio, sin otro refugio. Que las ense√Īanzas sean tu isla y tu refugio, sin otro refugio. ¿Y c√≥mo puede hacer esto un monje mendicante? Cuando un monje mendicante observa cada aspecto del cuerpo, perspicaz, consciente, atento, libre de deseo y aversi√≥n por el mundo. Cuando medita observando cada aspecto de los sentimientos, perspicaz, consciente, atento, libre de deseo y aversi√≥n por el mundo. Cuando contempla la mente, observ√°ndola perspicaz, consciente, atento, libre de deseo y aversi√≥n por el mundo.

De esta manera es como un monje mendicante, se convierte en su propia isla, su propio refugio, sin otro refugio. As√≠ es como la ense√Īanza es su isla, su refugio, sin otro refugio.

Ya sea ahora o despu√©s de que haya muerto, cualquiera que viva siendo su propia isla, su propio refugio, sin otro refugio; con la ense√Īanza como su isla y su refugio, sin otro refugio, aquellos mendicantes m√≠os que quieran practicarlo estar√°n entre los mejores de los mejores. [del MahńĀparinibbńĀnasutta]


...

Cada minuto que nos queda, cada segundo que palpita el coraz√≥n, anuncia la p√©rdida de nuestro mundo alrededor, que muere con nosotros. ¿A qui√©n acudir√©? ¡Ojal√° tuviese un Maestro! ¡Ojal√° el Maestro siguiese vivo a mi lado!.

Pero si alguno vez estuvo realmente vivo es cuando reson√≥ con tu Voz Interna, con ese otro Maestro que te acompa√Īar√° hasta el √ļltimo aliento y a√ļn m√°s. Y los versos, palabras, lecciones de tus Maestros externos hablar√°n todas al unisono, en tu memoria interna, en tu propia Isla, en la Isla Refugio, en la C√°mara Secreta donde se guardan las ense√Īanzas.

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martes, junio 20

Mitos de Moda y Sue√Īos Mec√°nicos

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MITOS DE MODA Y SUE√ĎOS MEC√ĀNICOS

Hist√≥ricamente los poderosos siempre han utilizado de una manera u otra el arma de la propaganda, disfrazada de mitos sociales y religiosos, como por ejemplo “El fin del mundo que viene”, “Arrepent√≠os, los √ļltimos d√≠as anunciados est√°n cerca”, u otras variantes como “Todo un Nuevo Mundo espera ser cristianizado”, o islamizado que para el caso es lo mismo.

Tambi√©n est√°n las nuevas versiones, como “No poseer√°s nada y ser√°s feliz”, lo cual no deja de ser una verdad, porque ciertamente las posesiones traen preocupaciones. Pero no creo que se refieran a eso. En todo caso, por el momento, quiero estar a cargo de lo que he conquistado. Adem√°s, por otro lado, si no poseemos nada ser√° porque alguien lo posee TODO. Menuda preocupaci√≥n, seguro entonces que ese ser√° infeliz, ¿o no?…

O tambi√©n hay otras variantes, “el g√©nero es lo que uno quiera y desee”, cambia de sexo como cambias de ropa interior, y as√≠ ser√°s m√°s libre. Claro que andar todo el d√≠a preocupado por este tema, publicit√°ndolo, acudiendo como militante a manifestaciones, oper√°ndose, medic√°ndose, arrepinti√©ndose luego, llorando porque dicen que le han enga√Īado, que √©l/ella/ello no sab√≠an bien lo que hac√≠an… todo eso no creo que de la felicidad, ni que √©sta radique entre las piernas.

Tambi√©n est√° esa tonter√≠a, como concepto, pero muy serio como amenaza humana: el alejamiento de la responsabilidad presente en aras del advenimiento del heredero del Homo Sapiens (?): el HOMO DEUS, llamado as√≠ seg√ļn Yuval Hariri, el nuevo profeta de la humanidad cibern√©tica, por sus “poderes divinos de creaci√≥n y destrucci√≥n”. Las nuevas tecnolog√≠as y la inteligencia artificial, dice, conforman la entrada a “la inmortalidad, la felicidad y la divinidad”.

Quiz√°s se olvida de alg√ļn peque√Īo detalle, primero que la felicidad no es el resultado de tener lleno el frigor√≠fico, eso ya se intent√≥ sin √©xito, la felicidad depende de aquietar los deseos, de volverse hacia el interior, y alejarse de la competici√≥n y ambici√≥n mundanal. No se trata de restringirse, o prohibirse a uno mismo cosas u objetivos, pues detr√°s de esa falsa renuncia sigue existiendo un deseo cada vez m√°s pronunciado. M√°s bien se trata de centrarse en S√≠ Mismo, de ser el due√Īo de uno mismo, y ver el mundo como lo que realmente es: una trampa enga√Īosa que esclaviza tu mente y tus sentidos.

Segundo, la Inmortalidad, o sea el seguir viviendo EN ESTE MUNDO for ever, ser√≠a el mayor de los castigos, el cansancio m√°s infinito, ¡Qu√© horror!. M√°s que la inmortalidad, lo que el esp√≠ritu religioso sincero y la M√≠stica ha buscado es la Eternidad del Instante, o sea la eternidad de las cosas que SON REALES, y por ello sin cambios aparentes, la cesaci√≥n de la angustia y el eterno deseo que nos impulsan y maltrata.

Tercero, la Divinidad como objetivo, o sea MI DIVINIDAD. Únicamente sería ello posible si mi Conciencia y Ser pudieran asimilarse al TODO UNIVERSAL, ni más ni menos. Pues siendo yo el Todo, no carecería, ni echaría en falta nada, todo estaría en mí mismo, y siendo Conciencia Absoluta (porque la otra conciencia, la relativa, sólo aparece cuando hay un algo que toma conciencia de otro algo, lo cual es una limitación) no habría nada de lo que tomar conciencia, y por tanto podría llamarme (perdón por mi Super Ego) Absoluta Inconsciencia.

Ahora bien, puede que el Sr. Hariri se refiera a la divinidad mec√°nica, la que est√° hecha de materiales sofisticados. Lo que ignora este pseudo-fil√≥sofo es que toda materia est√° en evoluci√≥n y es cambiante, las formas se destruyen y se reconstruyen infinitamente. Por tanto, EN ESTE MUNDO, no hay nada eterno, ni perdurable, ni siquiera las monta√Īas.

Tres objetivos falsos, “la inmortalidad, la felicidad y divinidad”, no por el valor de estos t√©rminos, sino por el ENTORNO con el que se los rodea, o sea la inmortalidad, la felicidad y la divinidad AQU√ć en este mundo transitorio y cambiante (¡How dare you!… Greta).

No habiendo pues encontrado el ser humano el camino que le lleva a las Sendas Interiores e Infinitas, impotente e incapaz de encontrar la serenidad, se rebela contra toda filosof√≠a, contra toda √©tica y moral, contra todo esp√≠ritu de fraternidad, en b√ļsqueda de una ilusoria SALVACI√ďN MATERIAL Y PERSONAL, olvid√°ndose que toda la Humanidad es un S√ďLO SER, y o nos salvamos juntos de esta Selva Material, o ninguno saldr√° vivo de aqu√≠. Afortunadamente, desde arriba, los que saben mantienen las Puertas Doradas abiertas para TODOS, hasta que llegue el √ļltimo, incluso el Sr. Hariri y yo.

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jueves, junio 15

PSICOLOG√ćA CL√ĀSICA y psicolog√≠as prostituidas

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PSICOLOG√ćA CL√ĀSICA

y psicologías prostituidas

La Psicología es la ciencia o logos de la psique, y por tanto su objeto es el estudio de el alma humana. Comprender sus mecanismos es comprendernos a nosotros mismos y sobre todo aprender a guiarnos en el sendero que nos hemos marcado en la vida.

La Psicolog√≠a Cl√°sica era parte integral y una con la Filosof√≠a, pues si √©sta significa «Amor por la Sabidur√≠a», llegar a alcanzarla tiene su mayor obst√°culo en esa parte de nuestro ser que llamamos Alma; y que no es como algunos creen el Esp√≠ritu, que es algo m√°s profundo y misterioso.

La psicolog√≠a cl√°sica, siguiendo a Plat√≥n, nos plantea un triple entramado del ser humano: «soma» o cuerpo, «psique» o alma, y «nous» o esp√≠ritu. Ese intermedio enredador, el alma, es precisamente la parte de la que se ocupa la psicolog√≠a.

La psicología clásica se centra pues en esta parte específicamente humana, aunque sin olvidar la influencia de lo corporal y lo espiritual, y considera que el estudio de la psicología no es, como ocurre en la psicología moderna, una mera descripción de las propiedades psicológicas, ni tampoco está destinado a personas que padecen una específica enfermedad psicológica, sino que por el contrario, la psicología nos proporciona una comprensión clara de nosotros mismos, y un conocimiento de los motores internos de la personalidad humana, dotándonos así de las herramientas necesarias para trabajar de manera práctica sobre nuestra personalidad para llegar finalmente a alcanzar una cierta armonización de la misma, un equilibrio entre los requerimientos de este mundo y los del otro.

Hoy lo que se ha dado en llamar psicología más bien consiste en estudio pormenorizado y observacional de los comportamientos humanos, una especie de etología (parte de la biología que estudia el comportamiento de los animales) del animal humano. Interesa sobre todo al psicólogo moderno conocer qué desencadena qué, entender las reacciones frente a estímulos, conocer las recompensas adecuadas al comportamiento esperado, y conocer los mecanismos semianimales o instintivos del ser humano, para mejor manejarlos. La psicología hoy, en la mayoría de los casos, como ciencia (sin despreciar por ello la buena voluntad de aquellos psicólogos que intentan sinceramente ayudar) es una especie de conductismo al servicio de los que manejan la propaganda política y comercial, la mass media, los periódicos, etc.

Ahora bien, sin entrar en detalles podemos entender que, como dice Plat√≥n, el ser humano es un compuesto de “Esto y de lo Otro”, o sea un compuesto f√≠sico y algo m√°s, que todos los metaf√≠sicos y religiones del mundo han tratado de definir. Y en medio, entre “esto y lo otro”, hay una confluencia, un terreno de nadie, un lugar fronterizo que es el centro de todas nuestras batallas humanas, de nuestros sufrimientos, de nuestras alegr√≠as transitorias, etc. Es decir, se refiere a ese nivel mezclado que es quien me lee, y quien te escribe estas letras, el alma humana, o psique, que es de lo que trata la Psicolog√≠a.

LA PERSONALIDAD

La personalidad humana, o sea la m√°scara con la que nos presentamos ante el mundo y ante nosotros mismos, con la que a veces pretendemos enga√Īar a los dem√°s y de paso a nosotros mismos, es el resultado complejo de nuestra historia personal, en esta vida, y tambi√©n de lo que traemos de herencia, ya se trate de la herencia gen√©tica, de la herencia cultural, o de la herencia del alma.

Somos indudablemente seres condicionados, pero con una peque√Īa capacidad de cambiar, de reaccionar libremente. Esa peque√Īa capacidad es capaz de grandes resultados a largo plazo si tenemos la valent√≠a y voluntad constante para intentarlo.

Nuestra personalidad además de compleja y escurridiza, es difícil de definir, tiene una serie de problemas básicos, que toda psicología tiene que tener en cuenta:

a) Los diferentes aspectos de la personalidad poseen “diferentes edades de evolutivas”, es decir, diferentes desarrollos: aunque nuestra edad, seg√ļn nuestra c√©dula de identidad puede ser, por ejemplo de 30 a√Īos, sin embargo a veces nuestra mente tiene 60 a√Īos, nuestra parte emocional 14 a√Īos, etc. Esa es una fuente de conflictos y desequilibrios constantes.

b) Cada nivel de la personalidad tiene sus “leyes” propias, y lo que es l√≠cito para un nivel no lo es para otro bajo ciertas circunstancias. Para mi cuerpo es l√≠cito descansar cuando estoy cansado, pero si mi mente considera importante cumplir cierto deber en ese momento, producir√° un choque con mi parte f√≠sica. Entonces, ¿qu√© leyes deber√≠an ser predominantes? las mentales, las f√≠sicas, las espirituales?

c) Poseemos “m√ļltiples personalidades”, somos seres m√ļltiples desde el punto de vista de la personalidad: somos, por ejemplo, un buen amigo, un p√©simo trabajador, un hijo fant√°stico, un padre holgaz√°n, etc., y todo eso al mismo tiempo. Pero tambi√©n somos seres individuales (indivisos), poseemos una parte que es √ļnica. En consecuencia, aqu√≠ tenemos otro conflicto entre el hecho de poseer una parte inmutable o individual y las personalidades m√ļltiples que adoptamos.

d) Toda la “personalidad” est√° inmersa en el mundo material, en el plano material. Por lo tanto, sus leyes f√≠sicas nos afectan. Y una de las leyes m√°s importantes de la materia es la “periodicidad”, o ciclicidad, todo sufre cambios c√≠clicos, d√≠a y noche, verano e invierno, altibajos, etc. Nuestra personalidad tambi√©n sufre las mismas influencias. En consecuencia, podemos definir una doble influencia de la naturaleza sobre nuestra personalidad, que es causante de la oscilaci√≥n constante de entre un “polo positivo” y otro “polo negativo”, como la electricidad. En la terminolog√≠a china, lo denominar√≠amos yin-yang, y en la hind√ļ “rajas” y “tamas”.

La influencia rajas, significa que en ciertos momentos de nuestra vida nos encontramos en un estado de aceleraci√≥n, impulsividad, nerviosismo, “demasiado”, “demasiadas cosas”, actividad exagerada, etc.

La influencia tamas, significa que en otros momentos nos volvemos pasivos, pesados, estamos en un estado de inercia, tristeza, lentitud, sentimientos sombríos, etc.

Pasamos de un estado a otro constantemente. As√≠, por ejemplo, despu√©s de estar muy nerviosos, trabajando demasiado, trabajando ansiosamente para conseguir nuestras ambiciones, nos agotamos, nos cansamos y nos frustramos, y entonces caemos en el polo opuesto, entramos en un estado de depresi√≥n “tam√°sico”, en que ya nada nos interesa, e incluso en que renunciamos a todo.

Luego, después de un cierto período de tiempo en este estado inercial, nos retroalimentamos y cambiamos al otro estado contrarío de nuevo, creyendo así que romperemos todas las barreras a la vez, y sin embargo repitiendo de hecho el mismo ciclo una vez más. Creemos, llenos de coraje, que con una reacción violenta podremos salir de este estado de inercia, pero lo que ocurre en realidad es que volvemos a los viejos caminos una y otra vez.

Es interesante considerar esto, observar nuestras vidas durante los √ļltimos meses o a√Īos, y descubrir estas leyes peri√≥dicas y c√≥mo nos afectan.

¿D√≥nde est√° la soluci√≥n? La soluci√≥n est√° en “Satwa”, o el punto neutral de equilibrio, o el camino del medio, que no se trata de una media aritm√©tica, sino una cierta actitud que puede llegar a detener este ciclo incesante e infernal.

Tomemos un ejemplo: un hombre, que trabaja desde la ma√Īana hasta la noche, en varios trabajos. Se despierta temprano, toma su desayuno, y de inmediato se pone manos a la obra sin apenas tiempo para comer ni descansar, hasta finalmente regresar a casa por la noche, sin tiempo de ver a sus hijos ni a su esposa. Ni siquiera tiene vacaciones, y aunque las tuviese no sabr√≠a que hacer con ella. Es muy rico, pero no puede dejar de trabajar, se siente culpable por ello, e incluso deprimido, pero no puede cambiar.

Entonces, ¿qu√© tipo de influencia lo est√° afectando? ¿Rajas o Tamas? Un primer examen superficial nos indica que como tiene un tipo de vida muy “acelerado”, y trabaja excesivamente, etc., parece estar bajo la influencia de “rajas”.

Pero si miramos detenidamente el problema, podemos ver que en realidad est√° bajo el enga√Īo de “tamas”, porque en realidad est√° en una especie de prisi√≥n, en un estado pasivo, incapaz de cambiar las cosas, est√° prisionero de su trabajo y de s√≠ mismo, sintiendo su vida como una carga, sin esperanza, etc.

Entonces, quiz√°s un d√≠a este hombre decida frenar esta forma insatisfactoria de vida. Est√° muy enojado, se da cuenta que sus hijos no lo aman, que est√° perdiendo su afecto, que su esposa est√° lejos de √©l. Entonces, se dice a s√≠ mismo: “De ahora en adelante voy a cambiar, ni un minuto m√°s soportar√© esta vida que llevo. Ma√Īana voy a cesar en mi trabajo, voy a parar esta loca actividad, y este y aquel negocio, etc. No voy a trabajar, ya no necesito m√°s dinero”.

Probablemente nada ocurrir√°… nada, s√≥lo confusi√≥n, y nuevos problemas. Se sentir√° inquieto, desasosegado, pregunt√°ndose si tom√≥ una buena decisi√≥n. Y todo ello debido a que dicha decisi√≥n surgi√≥ de un vaiv√©n impulsivo, algo que surgi√≥ del propio malestar y nerviosismo, de la impaciencia.

La √ļnica forma en que podemos detener esto es con “Satwa”, es decir: comprensi√≥n, planificaci√≥n, ser persistente, consistencia, firmeza. Satwa significa entender claramente las necesidades, lo que hay que cambiar, y luego, acompa√Īado de voluntad, implementarlo paso a paso, con calma y serenidad.

Las reacciones de Rajas y Tamas son fruto de “ondas emocionales”, las hay de ira, depresi√≥n, angustia, ceguera, etc.

El equilibrio, la serenidad, no se obtiene por s√ļbita decisi√≥n sin pensar, sino por un alejamiento interior de la batalla externa, por un nuevo sentido dado a nuestros actos, por colocar las cosas en su sitio y darles a cada cosa la importancia debida.

Continuará: La Acción Externa y el Templo Interior

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lunes, junio 5

Me han robado mi opinión

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Me han robado mi opinión

Nadie podr√° subirse sobre tus hombros a menos que inclines la cabeza.

En realidad “nuestra opini√≥n” nunca nos perteneci√≥. La opini√≥n es una suerte de vaga idea que toma posesi√≥n de nuestra mente, ocupando as√≠ un lugar fijo en la misma.

Pero ¿c√≥mo llegamos a construir nuestras opiniones? Se construyen por medio de diversos mecanismos, aunque todos tienen en com√ļn su falta de relaci√≥n con el verdadero ser interior.

La Opinión Consensuada: Es la opinión acomodaticia, lo que todo el mundo repite hasta la saciedad, se incorpora a nuestros conjunto de opiniones globales que nunca incomodan a nadie, ya que la mayoría de la gente tiene la misma opinión.

La Opini√≥n Inculcada: Es la opini√≥n introducida por los “l√≠deres de opini√≥n”, por los grandes medios informativos y audiovisuales, siempre asesorados por estudiosos del marketing, que a su vez se apoyan en estudios psicol√≥gicos (?) realizados por profesionales vendidos al poder.

La Opini√≥n Exitosa: Se trata de apuntarse al carro del vencedor. Aquello que nos hace parecer mejores, m√°s grandes, en definitiva m√°s “vendibles”

La Opini√≥n autom√°tica: Se expresa sin pensamiento previo, y dependiendo del resultado que se obtiene en el medio externo, se incorporar√° o no al conjunto de “nuestras opiniones”.

Podr√≠an definirse varios tipos m√°s; pero el hecho fundamental es que de una manera u otra estas opiniones pasan a formar parte de nuestra “Biblioteca de Opiniones”, que est√° conformada por una serie de fichas clasificadas. Por ejemplo las organizaremos bajo los ep√≠grafes de familia, matrimonio, hijos, educaci√≥n, trabajo, pol√≠tico o partido, los transportes p√ļblicos o los viajes espaciales, la ciencia, la religi√≥n, etc., etc., etc.

Cada vez que en una reunión de amigos, o en el trabajo, o entre nuestros colegas en la universidad, alguien mencione un tema, inmediatamente, casi inconscientemente, revisaremos las caras de los que nos rodean, sus características, el lugar donde estamos, las relaciones de poder en ese grupo, y a continuación, si nada lo impide, buscaremos en nuestro fichero particular de opiniones y extraeremos la opinión correspondiente al tema del que se está hablando.

Prudentemente, sin dejar de observar las reacciones de los dem√°s, avanzaremos “nuestra” opini√≥n, aunque a la verdad no sabr√≠amos decir si la obtuvimos leyendo el titular de un peri√≥dico, o se la o√≠mos decir a alguien, o simplemente nos la comunic√≥ un amigo o visitante al cual respetamos.

Fuera como fuese, tras emitir dicha opinión, la gente que nos rodee o bien aplaudirán, o la discutirán, o se reirán de ella, o incluso se enfadarán con nosotros. Dependiendo del resultado obtenido, guardaremos la ficha con un signo +, o bien con un signo -, o directamente arrojaremos la ficha correspondiente a la basura, porque no nos ha servido. Las opiniones son monedas de cambio, que se muestran u ocultan o se truecan por otras dependiendo del éxito social obtenido.

Por eso digo que las opiniones no nos pertenecen, no forman parte de mí mismo, como mi cuerpo, o mis ojos, o mis brazos, sino que es algo cambiante como si fuese un fenómeno atmosférico, o como un objeto de valor en el mercado.

Los ladrones de la p√ļblica opini√≥n

Los fen√≥menos descritos m√°s arriba, son bien conocidos por los l√≠deres pol√≠ticos, o quiz√°s deber√≠a decir “caretas p√ļblicas”, porque los que manejan a estos t√≠teres son otros. √Čstos roban opiniones, te las quitan. Ellos saben que son valores inseguros, que en realidad no te pertenecen, y como tales objetos de cambio, pueden ser trocados por otros. Dado que tienen a su disposici√≥n los medios de comunicaci√≥n y la educaci√≥n del pa√≠s, etc., es f√°cil borrar de tu mente una opini√≥n y cambiarla por otra.

Luego, t√ļ, “libremente”, en base a una “opini√≥n bien formada”, de la que algunos se enorgullecen, sin darse cuenta que quienes la han formado no son ellos sino que otros se la han implantado en su interior, vas y adoptas decisiones, votas a partidos, eliges a los l√≠deres, con total y absoluta libertad, toda, toda la libertad que… ellos te dejan.

As√≠ se construye un mundo incoherente, donde la verdad y la mentira caminan juntas, donde no existe un principio rector que ilumine nuestras decisiones. Plat√≥n se√Īalaba que algunos hombres son sabios, aquellos que realmente han meditado y experimentado la verdad de las cosas, mientras que otros son ignorantes. La ignorancia se puede curar, en tanto que la sabidur√≠a no necesita cura, pero el que est√° lleno de opiniones verdaderamente no tiene cura, pues aun poseyendo medias verdades u opiniones, las otras medio mentiras acabar√°n por sofocar lo poco que sabe.

La opini√≥n por tanto, nunca fue verdaderamente tuya, y nunca lo ser√°, pero no te desanimes, esto forma parte del gran juego en el que vivimos. Lo m√°s peligroso en este juego es que los Se√Īores de la Caverna de la Opini√≥n en la que vivimos te convenzan de que no hay otra cosa salvo la materia de la que est√° hecho tu cuerpo, y que no hay nada que pueda llamarse espiritual, y que toda vida no es m√°s que una sucesi√≥n de carambolas fortuitas de la materia. No teniendo pues sentido de continuidad ni principio regente, la vida se convierte as√≠ en un juego monstruoso donde no hay esperanza. Salvo para aquellos que sienten y saben que tras la noche viene el d√≠a.

Dicen las leyendas, s√≥lo leyendas, pero no por eso con menos verdad, que en la m√≠tica Atl√°ntida, las clases dirigentes llegaron a alcanzar tal nivel de maldad y crueldad, que la desesperaci√≥n del pueblo sano les llev√≥ a clamar al cielo alzando los brazos, y se dice que en s√ļplica gritaron desesperados el nombre de la Divinidad Desconocida, Aquello, pidiendo ayuda. El fin lleg√≥.

“Si puedes mantener la cabeza en su sitio cuando todos a tu alrededor la pierden…”, como dec√≠an los versos de Rudyard Kipling, entonces, eso es lo que importa, ma√Īana nos veremos en la nueva partida, serenos y en paz porque entenderemos un poco m√°s. Y aquellos que manejan el mundo tendr√°n que hacer frente a todo el mal que han hecho. Inexorablemente.

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