lunes, enero 20

Puntualidad y Ser Humanos



“—Hubiera sido mejor —dijo el zorro— que vinieras a la misma hora. Si vienes, por ejemplo, a las cuatro de la tarde; desde las tres yo empezar√≠a a ser dichoso. Cuanto m√°s avance la hora, m√°s feliz me sentir√©. A las cuatro me sentir√© agitado e inquieto, descubrir√© as√≠ lo que vale la felicidad. Pero si t√ļ vienes a cualquier hora, nunca sabr√© cu√°ndo preparar mi coraz√≥n... "
(Libro “El Principito” de Saint-Exup√©ry)


Desafortunadamente todo el mundo entiende que cuando hay una cita a las 7 significa en realidad la 7.30, o cualquier otra hora. Siempre hay una disculpa, el tr√°fico sobre todo, trabajo, me han interrumpido en el camino con preguntas, etc.


Precisamente el ser humano se distingue de los animales porque aprendi√≥ a manejar su conciencia a trav√©s del tiempo y a proyectar su imaginaci√≥n hacia el futuro, adquiriendo as√≠ la capacidad de planear. 

Por consiguiente el manejo del tiempo es algo propio y exclusivo del hombre, es lo que le hace meditar acerca del pasado y del ma√Īana, es lo que le impulsa hacia la eternidad, creando para permanecer en el tiempo y en la memoria. Es tambi√©n lo que le hace pensar acerca de su destino m√°s all√° de la muerte. Un buen manejo del tiempo permite realizar grandes planes, y no hay plan mayor para esta vida que la otra vida.

Renunciar a manejar el tiempo es renunciar a la condici√≥n humana, es volver al nivel animal 

Adem√°s, mi querido amigo, te dir√© algo m√°s: ser impuntual, olvidarse del tiempo en relaci√≥n con los dem√°s es ego√≠smo y vanidad. Haz de saber que cuando tu vienes a mi casa, yo me dispongo a preparar las cosas, limpio y ordeno, cambio mis ropas, perfumo el ambiente de manera especial para ti. Pienso en las cosas que te puedo ofrecer, y en la conversaci√≥n o en la ense√Īanza que yo puedo darte o que puedo recibir de ti. Y sonr√≠o pensando en el buen tiempo que pasaremos juntos, mi coraz√≥n se alegra y se prepara e incluso pienso acerca de la mejor frase para recibirte.

Cuando el reloj llega a la hora acordada, todo esta preparado y mi alma tambi√©n. Los minutos pasan, y tu no has venido, me inquieto, me pregunto qu√© es lo que ocurre, y sigo esperando. Mi buen humor empieza a desaparecer, camino de un lado a otro de la casa, y sigue pasando el tiempo, me aburro y pierdo mi inter√©s, e incluso pienso que tambi√©n estoy perdiendo mi tiempo. Esto hace cambiar mi buen humor. Finalmente apareces, o quiz√°s no. Pero ya no es lo mismo, si llamas a la puerta tengo que hacer un esfuerzo para mostrar mi sonrisa, y olvidar que me has hecho esperar in√ļtilmente, tratar√© entonces de aceptar tus excusas, repetidas, porque muchas veces has hecho lo mismo, de hecho ni siquiera las escucho, y trato de no pensar que en el fondo eres ego√≠sta, que no tienes en cuenta los sentimientos de los otros, y que eres muy vanidoso, porque el mundo solo gira a tu alrededor y act√ļas como si tus problemas y tu tiempo fuesen √ļnicos.

Desgraciadamente, el hombre que no sabe manejar su tiempo, es menos hombre y m√°s animal. En ti esta la decisi√≥n: ¿quieres engrosar el n√ļmero de los animales, de los que hay muchos, o pertenecer al mundo de los seres realmente humanos? Si quieres ser hombre se puntual.