lunes, enero 23

ANATOM√ćA OCULTA III - EL CEREBRO Y SUS CORRESPONDENCIAS SUTILES

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ANATOM√ćA OCULTA III

EL CEREBRO Y SUS CORRESPONDENCIAS SUTILES

Como dec√≠a en un anterior art√≠culo, la anatom√≠a oculta no es ning√ļn tipo de magia o conocimiento esot√©rico extravagante, sino reconocer aquellas marcas que nos permiten adivinar detr√°s del aparente desorden ciertas proporciones, ciertas armon√≠as num√©ricas y correspondencias, que en definitiva nos acercan un poco al concepto cl√°sico de la creaci√≥n como emanaci√≥n o densificaci√≥n de c√°nones o patrones ideales.

La secuencia de los n√ļmeros, como ya expliqu√© en art√≠culo anterior, corresponde en realidad la secuencia l√≥gica del desarrollo de la conciencia. Los N√ļmeros arquet√≠picos o ideas, son el patr√≥n base a partir del cual se desarrollan las infinitas variaciones num√©ricas y concretas que conforman todo nuestro universo.

SISTEMA ESQUEL√ČTICO

Comenzaremos por aquello que más perdura de la arquitectura base del ser humano, su esqueleto. El Cráneo representa no sólo el cobijo de importantes centros sensitivos, sino también una cubierta protectora de uno de los órganos más delicados, el cerebro.

La arquitectura general de la bóveda craneal corresponde a la forma piramidal, las suturas que unen las diferentes partes y los arcos o arbotantes que la conforman permiten una cierta capacidad de asimilación frente a los traumatismos externos, y una gran flexibilidad durante el periodo de crecimiento.

Se compone de 7 huesos fundamentales (el n√ļmero 7 se repite a lo largo de toda la anatom√≠a humana): 1 frontal, 2 parietales, 2 temporales y 1 occipital; m√°s un hueso que se llama esfenoides. Este esfenoides es un hueso intermedio, tiene caracter√≠sticas que lo acercan a los huesos de la cara, y por otro lado caracter√≠sticas del cr√°neo. Su forma especial, su papel de comunicaci√≥n entre la cara y el cr√°neo, lo veremos m√°s adelante.

Visto desde arriba y accediendo a su interior, el cráneo tiene 6 oquedades fundamentales, como puede verse en la figura: 2 fosas frontales anteriores, 2 temporales laterales, y dos fosas occipitales posteriores. Corresponden estas cavidades a grandes masas cerebrales. Sin olvidar además la propia calota o bóveda craneal, que conforma así una 7ª oquedad, y que alberga a la parte más nobles y evolucionada del cerebro humano, la corteza cerebral.

LOS CHAKRAS Y SU LOCALIZACI√ďN CEREBRAL

Antes de continuar con la descripción del sistema óseo, haré una digresión explicando la importancia de estas áreas cerebrales en relación a conceptos hoy malentendidos.

Todo el mundo ha o√≠do hablar de los “chakras” o “ruedas”, como centros energ√©ticos distribuidos a lo largo del cuerpo y en la l√≠nea media. A los mismos se les atribuye toda clase de propiedades m√≠sticas, son objetos de adoraci√≥n por parte de algunos que piensan que “activar”, “limpiar”, “acelerar” o “usar” como foco de concentraci√≥n dichos chakras ser√≠a una forma de espiritualidad suprema.

Nada m√°s lejos de la realidad.

Al igual que en el nivel f√≠sico-denso poseemos √≥rganos, de la misma manera en la estructura energ√©tica sutil, que no tiene nada de espiritual, tambi√©n hay √≥rganos, estos son los llamados chakras. Aunque ciertamente lo espiritual es invisible a los ojos f√≠sicos, sin embargo es err√≥neo pensar que todo lo que no se ve es espiritual. La visi√≥n espiritual de las cosas no significa “ver” con los ojos, sino penetrar y entender plenamente desde el plano mental superior e ideal, que es el √ļnico accesible por ahora para el ser humano com√ļn.

Sin embargo, los “adoradores de los chakras”, se comportan de la misma manera que los adoradores del h√≠gado, del colon, de los intestinos, del est√≥mago, etc. etc.; pueden v√©rseles en los supermercados girando ritualmente en torno a la secci√≥n de productos diet√©ticos, examinando cuidadosamente su contenido y composici√≥n, y convencidos de que tendr√°n una vida no s√≥lo m√°s saludable sino tambi√©n m√°s espiritual como consecuencia de ingerir los alimentos “naturales” y “espirituales” que consumen. Hay incluso algunos que predican que los alimentos deben tomarse despacio masticando concienzudamente al tiempo que se da gracias a lo divino por acceder a tan maravilloso alimento (¡?).

Ahora bien, Un h√≠gado es un h√≠gado, y sirve para lo que sirve, nada m√°s, y un chakra es un chakra, es un “√≥rgano energ√©tico”, y sirve para lo que sirve procesar energ√≠a, activarlo no conduce a ser m√°s espiritual, sino a perder el tiempo pues de la misma manera que no somos capaces de controlar nuestro est√≥mago, ni nuestro ri√Ī√≥n, mucho menos podremos controlar aquello que ni siquiera sabemos lo que es.

Los chakras, como estructuras sutiles, tienen su ra√≠z en los ganglios paravertebrales, y se muestran en el exterior como especie de ruedas (chakra) o flores con sus p√©talos abiertos. Por supuesto esta informaci√≥n no se puede constatar directamente, se fundamenta en lo que la tradici√≥n y los videntes de la antig√ľedad nos dicen. Aunque se suelen representar con dibujos coloridos y llenos de imaginaci√≥n desbordante alineados en la l√≠nea media del cuerpo, lo ciertos es que al igual que los plexos nerviosos, su localizaci√≥n var√≠a con respecto a la l√≠nea media, estando m√°s bien en relaci√≥n con √≥rganos internos.

Los ganglios que conforman los plexos nerviosos paravertebrales s√≥lo son las estaciones intermedias tanto para los chakras como para los nervios f√≠sicos, que tambi√©n abocan a estos ganglios. Ahora bien, lo importante, y la raz√≥n para hablar sobre estos chakras, es darse cuenta que los centros fundamentales de los chakras, sus ra√≠ces o los aut√©nticos chakras, no est√°n en la superficie, sino en la cabeza, que es donde se sit√ļan los 7 chakras en relaci√≥n con 7 centros fundamentales del cerebro.

Se dice que la forma física grosera es la sombra de la forma ultra-física que, insisto, no es espiritual sino simplemente sutil. Su agrupación es similar y corre paralela.

La Medicina Tradicional China que en parte es semi-esot√©rica, o sea que recoge elementos tradicionales ocultos, junto a observaciones milenarias hechas por los m√©dicos chinos, describe tambi√©n esos “centros intermedios” o estaciones ganglionares a las que le asignan ciertos nombres que, desafortunadamente en Occidente, se han traducido como los de √≥rganos occidentales, al igual que los recorridos energ√©ticos de sus meridianos. As√≠ se habla en las malas traducciones occidentales de √≥rgano y meridiano “h√≠gado”, de √≥rgano y meridiano “coraz√≥n”, etc. Pero esa es otra historia.

GEOMETR√ćA SUTIL CR√ĀNEAL

Proseguimos con nuestro análisis del cráneo. Visto desde arriba nos presenta una forma ovoidal constituido por dos círculos conjugados:

Cada uno de los círculos poseen un centro fundamental, en azul la Epífisis y en verde la Hipófisis. Corresponde también a dos etapas cerebrales con importante significado.

La tradición más o menos esotérica relaciona estas dos áreas con ciertos aspectos sutiles de la evolución humana. La Ciencia sólo reconoce en estas áreas sus aspectos fisiológicos y físicos.

El cerebro posterior, o sea los n√ļcleos basales, e incluso el mismo tallo cerebral y m√©dula, se corresponde con funciones b√°sicas de supervivencia e instintivas, mientras que el cerebro anterior se relaciona m√°s bien con los animales superiores y el hombre.

Esto llevó a autores como el neurocientífico Paul MacLean a postular la existencia de un CEREBRO TRIÚNICO, resultado evolutivo que organiza el cerebro en tres etapas: Cerebro Reptiliano, Cerebro Límbico, y Neocórtex.

Reptiliano: De manera simple, por cerebro reptiliano se entienden las funciones básicas fisiológicas que sustentan la vida, como la respiración, y sistemas de alerta en general, o sea el cerebro de la supervivencia e instinto animal. Se corresponde con el tallo cerebral, bulbo raquídeo.

Límbico: Es el cerebro que correlaciona las emociones con el resto de las funciones cerebrales. Sería el cerebro emocional básico, el cerebro mamífero antiguo o paleomamífero. Se organiza alrededor del hipocampo, y otras estructuras adyacentes.

Neocortex: Es el cerebro anterior, la corteza cerebral, alberga los mecanismos de raciocinio y permite la integración de las percepciones y su interpretación.

Estas teor√≠as que contemplaban el cerebro como el desarrollo “lineal y evolutivo” de ciertas estructuras (de reptiliano a ──> mam√≠fero a ──> humano) desde este punto de vista est√°n hoy en desuso. No obstante, la observaci√≥n de estas tres √°reas cerebrales sigue teniendo validez, y nos permite entender su correlaci√≥n con la tradici√≥n esot√©rica.

A menos que se sea un vidente, o un iniciado es imposible verificar lo que a continuaci√≥n vamos a se√Īalar. No obstante lo que ciertamente es posible comprobar, y en ellos nos basamos, es que el “relato” esot√©rico o tradicional posee ciertas relaciones indirectas con la organizaci√≥n de las estructuras visibles y descritas por la ciencia.

La Sabidur√≠a Tradicional no contempla al ser humano como la creaci√≥n de un Dios extra c√≥smico, sino como el descenso y encarnaci√≥n progresiva en la materia de ciertas oleadas de vida, que adoptaron formas m√°s avanzadas y m√°s preparadas para “lidiar” con el aspecto material de la vida, y que conllevan el desarrollo y la utilizaci√≥n de estructuras m√°s espec√≠ficas y apropiadas para el conocimiento material.

Supongamos, por ejemplo, que alguien que puede ver, apenas un ni√Īo, sin mucho conocimiento del mundo, pero con gusto por la naturaleza en todo su esplendor, de repente se volviera ciego. Dir√≠amos que hasta entonces ten√≠a una visi√≥n extraordinaria y colorida del mundo, aunque no conoc√≠a su significado. Ahora carece de vista, pero posee otras herramientas, tiene el tacto y el o√≠do, y la percepci√≥n vibratoria en general a trav√©s de sus miembros y articulaciones. Poco a poco desarrolla esos sentidos, aprender a moverse en ese mundo oscuro, y comienza tambi√©n a estudiarlo y experimentar a trav√©s del mismo todo tipo de sensaciones, sentimientos y emociones, y adem√°s hay quienes le ense√Īan a leer Braille, a entender matem√°ticas, historia, lengua, geograf√≠a, y muchas otras cosas.

Desarrolla por tanto un conocimiento “material” y v√°lido del mundo oscuro, √ļtil y necesario, pero carece de la visi√≥n “espiritual” intuitiva que pose√≠a anteriormente. Si por alg√ļn medio recuperase la vista, poco a poco, integrar√≠a todos esos conocimientos adquiridos previamente al mundo “superior” y visible al que ahora puede acceder plenamente y que le aporta una perspectiva m√°s profunda y completa.

La Tradici√≥n explica esto precisamente, que la Humanidad en su descenso progresivo al mundo denso perdi√≥ su “espiritualidad ingenua”, para encarnar en formas materiales, donde ejercemos todos nuestros restantes poderes racionales, nuestra inteligencia y observaci√≥n. Desarrollamos para ello un cerebro nuevo (neocortex), nos adaptamos a una necesaria percepci√≥n material del mundo, que es nuestro escenario de combate.

En la Biblia, como un eco distorsionado de la Sabidur√≠a ancestral, se habla de la aparici√≥n en el mundo de Ad√°n/Adam sin conocimientos, como el ciego del ejemplo anterior, y que la ley k√°rmica y necesaria de la evoluci√≥n le llev√≥ irremediablemente a “descender” al mundo, primero dividi√©ndose en masculino y femenino.

En la Biblia, en el original, no se dice que Jehov√° tom√≥ una “costilla” de Ad√°n (que era andr√≥gino) para formar a Eva, sino que se dividi√≥ por el costado en dos partes, o sea que el ser humano pas√≥ de ser andr√≥gino a dividirse en dos sexos separados. El siguiente paso fue el conocimiento del mundo material en su plenitud, para ello tuvo que comer del fruto del √°rbol de la Ciencia del Bien y del Mal, o sea del Conocimiento. Y esto le llev√≥ l√≥gicamente a perder por una lado su “inocencia”, o sea su ignorancia del mundo, y a abandonar el para√≠so, o sea el plano espiritual, aunque vac√≠o para √©l por su ignorancia, y as√≠ a aventurarse en el mundo, donde a√ļn sigue luchando, sufriendo y aprendiendo todo lo que el Bien y el Mal de este mundo le ofrece.

Por tanto, ese descenso requiri√≥ al mismo tiempo un sistema cerebral m√°s relacionado con este mundo material, con su manejo y conocimiento, o sea el cerebro anterior y su correlato neuro-hormonal, la hip√≥fisis, mientras que su “tercer ojo”, que no era ning√ļn ojo, sino una visi√≥n espiritual y simple se fue cerrando, mientras que su correlato material, la ep√≠fisis se fue enterrando en lo m√°s profundo del cerebro.

Continuar√° (“La Ep√≠fisis y la Hip√≥fisis”)

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miércoles, enero 18

Anatomia Oculta II - La Tradición Egipcia

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ANATOMIA OCULTA II

La Tradición Egipcia

Hay establecidas por parte de muchas culturas relaciones especiales, de correspondencia o simbólicas entre las distintas partes del cuerpo y elementos astronómicos, o de otra índole.

Por ejemplo, en el anterior Papiro de Ani, sacerdote y escriba real del templo de Karnak, para quien le fue preparado un maravilloso papiro de varios metros de largo con las recitaciones can√≥nicas del Libro de los Muertos, en uno de sus cap√≠tulos se representan a 21 deidades, cada una de ellas correspondi√©ndose, seg√ļn dice el texto en su parte superior, con una parte espec√≠fica del cuerpo. Se trata m√°s bien de “sacralizar” cada parte del cuerpo al relacionarla con un dios y sus poderes. En el Occidente cristiano esta relaci√≥n se hizo atribuyendo a los restos santos, sus relicarios, facultades protectoras y curativas. As√≠ por ejemplo, el rey Felipe II, llego a acumular hata 800 piezas de relicarios, pr√°cticamente todo el santoral.

Pero hay otras im√°genes del Libro de los Muertos que relacionan realmente la “anatom√≠a interna o sagrada” del ser humano con aspectos desconocidos. La Simbolog√≠a universal tambi√©n relaciona los √°rboles con los hombres, y a los bosques con las logias. Por otro lado, las serpientes tambi√©n poseen una conexi√≥n con ambos, con los √°rboles y con los hombres, tal como sucede en la Biblia y en la tradici√≥n asi√°tica en general. Unas veces las serpientes ejemplifican el Mal, y otras a la Sabidur√≠a y el Bien.

En el Antiguo Egipto ese doble papel de la serpiente y su relación con el árbol (hombre) está presente también. Las serpientes representadas son fundamentalmente de dos tipos, la serpientes que se arrastran ondulantes, cuyo mayor exponente es Apep, la serpiente que amenaza la barca solar de Ra, y las serpientes verticalizadas, la que aparece entre los símbolos del faraón y de la que habla el Libro de los Muertos Egipcios como capaces de despertar tremendas fuerzas en el iniciado.

La primera, por tanto, es una serpiente terrenal, apegada a lo de abajo, y por su naturaleza f√≠sica y material, es una amenaza de lo espiritual, es la principal amenaza de la luz solar. Es tal el sobrecogimiento moral que produce que, cuando se las representa en las tumbas, su cuerpo aparece clavado con m√ļltiples cuchillos, como si se quisiese evitar que surgiera de la pared donde est√° representada y pudiese as√≠ amenazar a los seres vivos.

Para los egipcios, incluso en el mismo Libro de los Muertos, la imagen es fundamental, es lo que posee la fuerza m√°gica, mucho m√°s que las palabras, de tal manera que en los papiros se disponen secuencias “can√≥nicas” de im√°genes, seg√ļn los modelos de los artesanos artistas de Deir el Medineh, y si no hay espacio suficiente en el papiro, los versos se amputan o se acortan, sin importar demasiado, siempre que la imagen se respete.

La serpiente vertical por contra representa el estado de Atenci√≥n y Alerta, el estado de Despertar Espiritual, y por ello aparece sobre la frente del iniciado, en relaci√≥n con el ojo de Ra, o el Ojo Espiritual o Despertar. Tambi√©n aparece frecuentemente al lado un buitre, que nos es m√°s que una “serpiente alada” si nos fijamos en la forma de su cuello. Son las mismas diosas Isis y Nepthys, como “Uraeus”, representadas como serpientes protectoras de Osiris.

En esta imagen del Libro de los Muertos podemos ver ilustrada esta relación entre luz solar, árboles, bien y mal, y la serpiente:

El Gran Gato es una representación de Ra, o sea la luz solar como Luz Espiritual, y la espada que porta en su mano es la espada que ajusticia, o sea que ajusta o hace lo necesario, corta la cabeza de la serpiente terrestre, que en esta imagen y en la siguiente aparece asociada al árbol, el mismo ser humano.

El jeroglífico utilizado es el siguiente:

La idea expresada en el mismo es la de “cortar”, “separar”, y la ilustraci√≥n muestra que lo que se hace es cortar el sacro, o hacer un “sacrificio” o sacro-oficio, o sea la tarea de liberarse de lo inferior, simbolizado en dicho hueso por poseer √©ste relaciones con el nacimiento en lo terrenal y con las funciones sexuales. La forma de la columna vertebral, nos presenta las dos formas de la serpiente, la terrenal y la cobra con la cabeza erguida.

La serpiente “liberada” de su carga terrenal se convierte as√≠ en la Serpiente Sagrada (Sacr-ada).

¿Y el √°rbol, d√≥nde est√° el √°rbol en el ser humano? Serpiente y √°rbol est√°n dentro del ser humano, all√≠ yace la serpiente del bien y del mal, la que mira hacia abajo y hacia arriba seg√ļn nuestras acciones y evoluci√≥n personal. Porque el √°rbol es el ser humano, con sus ra√≠ces en el cielo y sus ramas en la tierra.

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lunes, enero 16

ANATOMIA OCULTA I - La Otra Mirada

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ANATOMIA OCULTA I

LA OTRA MIRADA

En este post, y probablemente en otros que le seguir√°n, tratar√© de desarrollar elementos de lo que a veces se ha denominado como Anatom√≠a Oculta o Esot√©rica. Sin embargo, todo lo que aqu√≠ expondr√© est√° a la vista, delante de nuestros ojos. De hecho la Anatom√≠a Oculta consiste en una mirada, en una forma de ver distinta y profunda. Pero, ¿qu√© valor puede tener para uno mismo?

Por el momento, este conocimiento no posee una aplicaci√≥n pr√°ctica inmediata, pero desde luego s√≠ que tiene una aplicaci√≥n psicol√≥gica y espiritual sobre el observador: nos ense√Īa a percibir al ser humano desde otra √≥ptica distinta. Todo el mundo sabe que una catedral inmensa est√° hecha de argamasa, cemento, piedras, m√°rmoles, etc. No obstante, los miles de turistas y expertos del arte que las visitan no prestan atenci√≥n a esos detalles, sino que admiran la proporci√≥n, la belleza expresada en la armon√≠a de dichos monumentos, y la intenci√≥n de sus creadores que nos habla a trav√©s de sus medidas y dise√Īos.

Sin embargo, cuando nos acercamos al ser humano f√≠sico s√≥lo sabemos ver m√ļsculos, sangre, c√©lulas, fibras, etc., y aunque este conocimiento sea absolutamente necesario, en el camino se nos olvida que hay todo un entramado, un arte vivo, proporciones, belleza, intenci√≥n… Necesitamos desprendernos de esa visi√≥n mecanicista y materialista, la que hemos recibido en el colegio, en la universidad, en todos los sitios. S√≥lo entonces aprenderemos a mirar las cosas de una manera inocente, simple, tal como son, sin complicaciones excesiva, pues s√≥lo son necesarias para los cient√≠ficos y tambi√©n para los m√©dicos, pero que conforman un bosque oscuro donde el ser humano pierde de vista lo esencial y el camino que conduce al interior del misterio que es el ser humano.

La Ciencia nos ha convencido de que las cosas hay que verlas desde el punto de vista material, nos han dicho, “el agua es H2O”, pero se les olvida dar el siguiente paso y decir: “el Agua es Vida”. Hoy ya no vemos vida, cuando miramos al agua no vemos vida, no vemos purificaci√≥n, lo que vemos en el agua es H2O, y si nos ponemos a meditar sobre el agua pensaremos en H2O, pero no pensaremos en la vida, ni en la energ√≠a del mar. Si yo te traigo un vaso de agua y te digo: “medita bien sobre el agua, y dime que ideas te vienen”, te pondr√°s a pensar y dir√°s que el agua es H2O, pero no dir√°s Vida.

¿Por qu√© el hombre camina erecto? … Es as√≠ de simple ¿por qu√© la cabeza est√° arriba? ¿Por qu√© en los animales, en los cuadr√ļpedos, va dirigida hacia abajo? Alguien te contar√° que es una evoluci√≥n de las v√©rtebras, del atlas y del axis, de la cadera, etc., y una evoluci√≥n a partir del mono. La mirada profunda te dir√° que la raz√≥n es que en el hombre se va expresando cada vez m√°s el quinto elemento, la Mente Superior, que lo es no por ser m√°s inteligente, sino por ser m√°s consciente de s√≠ mismo y en conexi√≥n con el resto del Universo y los dem√°s seres humanos. Los hind√ļes llamaban a los hombres “manushis”, o sea los seres dotados de “manas” o mente, la inteligencia en definitiva. De esta misma ra√≠z procede el “mens” latino, el “mind” ingl√©s, y la “mente” castellana. Y c√≥mo no, tambi√©n la “mano”, o sea el cinco. Ciertamente los animales tienen cinco dedos, pero el hombre se caracteriza porque el pulgar “juega” en oposici√≥n con los otros cuatro, porque representa en la mano el quinto elemento activo, de ah√≠ que el pulgar fuera el “dedo de dios”, el dedo que ung√≠a, porque este es el quinto elemento que va surgiendo en el hombre, los animales tendr√°n 5 dedos pero no tienen activo el 5¬ļ elemento, sin embargo en el hombre empieza a manifestarse. Es precisamente esta forma de mirar las cosas a la que yo me refiero.

Andrea Vesalius (1514-1564), quien fue el primero en establecer de nuevo los estudios anat√≥micos, ten√≠a una idea directriz sobre el ser humano: su cuerpo era el Templo del Esp√≠ritu. Se rode√≥ de los mejores artistas de su √©poca para hacer dibujos y poderlos distribuir entre los estudiantes, publicarlos e imprimirlos. Su obra principal en 7 libros quiso establecer las bases definitivas para el estudio anat√≥mico. En el frontispicio o portada de su libro primero (Humani Corporis Fabrica Libri Septem, “Los Siete Libros del Edificio del Cuerpo Humano”) se representa una escena de disecci√≥n anat√≥mica, pero que ocurre en un lugar especial, en un anfiteatro de forma cl√°sica, una alusi√≥n arquitect√≥nica que adem√°s se encuentra en el propio t√≠tulo, que habla de “la f√°brica” del cuerpo humano: el conjunto anat√≥mico que no s√≥lo era considerado en su funci√≥n, sino que su estructura misma, su disposici√≥n, eran paralela a la de un edificio ideal, un Templo del Esp√≠ritu, similar a los templos de la arquitectura de Vitruvio, el arquitecto romano e iniciado, quien dej√≥ en sus libros una descripci√≥n completa de la arquitectura sagrada.

Previamente las disecciones anat√≥micas eran muy raras, cuando se hac√≠a una disecci√≥n anat√≥mica usualmente era sobre un cad√°ver que llevaba ah√≠ semanas y semanas, y como puede imaginarse no en muy buenas condiciones de preservaci√≥n. Hab√≠a unos operarios auxiliares, que no eran m√©dicos, que se encargaban de diseccionar el cad√°ver. El m√©dico se dispon√≠a a una cierta distancia a leer comentando al mismo tiempo alg√ļn libro de Galeno, el m√©dico romano. As√≠ el m√©dico, pasando las p√°ginas comentaba en voz alta: “Seg√ļn dice Galeno, tal como escrito est√° en este vers√≠culo, que la aorta se ramifica…”, mientras tanto otro funcionario aburrido se distra√≠a mirando como la v√©rtebra que sosten√≠a en sus manos se romp√≠a al caer al suelo, al tiempo que los estudiantes curiosos, aunque mantenidos a cierta distancia, apenas entend√≠an lo que all√≠ se dec√≠a y mucho menos lo que all√≠ se ve√≠a. Entre aquel amasijo de restos diseccionados y vueltos a diseccionar mil veces, no pod√≠a descubrirse nada de lo que los libros de Galeno dec√≠an, hab√≠a adem√°s cosas que no eran ciertas, se√Īalaban comunicaciones entre arterias que no exist√≠an. Esta situaci√≥n no permit√≠a el avance de la ciencia m√©dica, porque nadie se tomaba en serio comprobar aquellas afirmaciones cl√°sicas.

El esp√≠ritu renacentista, que nace en Italia alimentado por el platonismo griego que huye de Bizancio, empujado por los turcos, llega por primera vez a la medicina generando una revoluci√≥n entre los “fil√≥sofos naturales”, como los m√©dicos, que por primera vez quieren conectar el cuerpo del ser humano a la Naturaleza, entendida √©sta como manifestaci√≥n de lo divino. Por eso Vesalius habla del cuerpo humano como de un templo y, cuando lo disecciona, no s√≥lo se limita a dar clases pr√°cticas a los alumnos sino que quiere hacerles ver la armon√≠a oculta en aquellos cuerpos, y quiere servirse de esa armon√≠a para llegar a ver m√°s all√° y contemplar as√≠ el Templo del Esp√≠ritu en toda su grandeza.

El profesor Jorge Angel Livraga, mencionaba que cuando las ideas no trascienden, o sea cuando no son capaces de llevarnos más allá de lo material y sensible, producen angustia en el ser humano. Cuando las ideas se expanden hacia el infinito, hacia lo trascendente, hacia lo metafísico, entonces se puede ir más allá liberando la angustia existencial, relacionando así aquello que se observa en la naturaleza con el Todo. Entonces la Naturaleza se convierte en una especie de lente o de trampolín que permite traspasar las limitaciones materiales y conducir hasta el espíritu humano, y de ahí al Espíritu en el Universo.

Esa fue la revoluci√≥n del Renacimiento, ya no se trataba de mirar hacia un cielo cerrado, est√°tico e imaginario como el de la Edad Media, ni tampoco a la naturaleza “muerta” que luego ofreci√≥ la ciencia hasta el siglo XIX, sino una mirada nueva que vibrante ve√≠a en el mundo alrededor los Signos grabados por la divinidad y las Ideas trascendentes.

Por un momento la medicina floreci√≥ en sus estudios anat√≥micos y se llen√≥ de entusiasmo y admiraci√≥n; hay que ver las cartograf√≠as de la √©poca, los dibujos de Vesalius; sus esqueletos, son hombres mostrando los m√ļsculos pero con posturas art√≠sticas, estudiando, danzando, en fin hab√≠a un sentido del arte, se quer√≠a contemplar la est√©tica del movimiento, ser quer√≠a ver ese templo del esp√≠ritu y no meramente un amasijo de huesos.

La Anatomía Simbólica y Astrológica

Aqu√≠ nos adentramos en una relaci√≥n especial, la que existe entre el Macrocosmos y el Microcosmos. Por el primero se entiende el Universo en su conjunto, en su ideaci√≥n primaria, mientras que por Microcosmos, hoy en d√≠a, se suele entender el ser humano. En realidad en la antig√ľedad, por microcosmos se entend√≠a el planeta en el que vivimos, la Tierra, siendo el hombre el Hijo de ambos, del Macrocosmos y del Microcosmos.

Paracelso llev√≥ a√ļn m√°s all√° esas relaciones, as√≠ para este sabio m√©dico, esa comparaci√≥n entre el Universo y el Ser Humano, le lleva a hablar de la existencia de estrellas y constelaciones en ambos, de manera que las constelaciones en el hombres son sus ideas y pensamientos, que ser√≠an seg√ļn Paracelso las aut√©nticas estrellas que gobiernan al hombre, y no los astros que uno ve en el cielo.

Adem√°s, al igual que en nuestro sistema solar, hay 7 planetas sagrados que giran alrededor del Sol, que son la expresi√≥n de 7 fuerzas fundamentales que rigen nuestro peque√Īo universo, mientras que el Sol s√≥lo ser√≠a la apariencia f√≠sica del Logos Uno que rige a estos 7.

La ciencia discute y cambia su criterio cada pocos a√Īos afirmando que nuestro sistema planetario est√° constituido por 8, 9, 10, 11 planetas distintos. No obstante, la tradici√≥n no hace referencia a los planetas visibles, que pueden ser m√°s o menos, seg√ļn qu√© consideraciones tengamos en cuenta. La Tradici√≥n habla de 7 Ejes, o Centros, 7 Esquema fundamentales sobre los cuales se constituye nuestro Sistema Solar y todos los seres que ah√≠ habitan. Fueron “simbolizados” en los llamados 7 Planetas Sagrados de la antig√ľedad. Tambi√©n en el hombre existen estos 7 Centros o Ejes alrededor de los cuales se organiza no s√≥lo la econom√≠a f√≠sica, sino lo que es a√ļn m√°s importante, la estructura esencial e incluso mental y espiritual del ser humano.

Por tanto √©stos se manifiestan en el ser humano, y en el plano f√≠sico corresponden a ciertas fuerzas internas que s√≥lo se reflejan parcialmente en cada √≥rgano o sistema org√°nico, aunque su verdadera naturaleza permanece oculta. As√≠ tendr√≠amos el orbe h√≠gado, el orbe ri√Ī√≥n, etc. Estas son las mismas ideas que subyacen en la antigua y tradicional medicina china, donde los √≥rganos, como en este caso, no son lo que entendemos por tal en Occidente, sino “esferas” o conjunto de funciones fisiol√≥gicas, m√°s o menos relacionadas con los “√≥rganos s√≥lidos” tal como los conocemos en nuestra ciencia.

Por otro lado, el coraz√≥n, o mejor dicho las funciones psicol√≥gicas “relacionadas” con el mismo, conforman el equivalente al Astro Rey en nuestro sistema solar, es nuestro Sol interno. No en vano cuando quiero afirmar algo intensamente me llevo la mano al lugar del coraz√≥n (te lo digo de coraz√≥n) y no a la frente.

Continuar√°

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