jueves, julio 21

Medicina del Futuro V - Los Dos Caminos del Médico

-

La Medicina del Futuro V

Los Dos Caminos del Médico

Tenemos dos manos, la izquierda y la derecha, dos hemisferios cerebrales, dos sistemas nerviosos, autónomo y voluntario, consciente e inconsciente, dos piernas, y aparentemente un sólo corazón; en realidad son dos corazones, el izquierdo y el derecho unidos por un tabique fibroso.

Y sigue la lista: dos ojos, dos o√≠dos, dos ri√Īones, dos pulmones, y un h√≠gado que tiene dos l√≥bulos. El resto son las entra√Īas y sus variantes, intestinos, est√≥mago, vejiga, etc. Somos duales hasta en nuestro pensamiento, pues somos incapaces de concebir las cosas en su totalidad absoluta, s√≥lo podemos manejar conceptos relativos.

En Medicina también hay dos caminos, o debería haberlos, porque frecuentemente se olvida uno de ellos. Y siendo la Medicina como es, una ciencia del Hombre y para el Hombre, también debe ser dualista en sus concepciones. Pero no lo es.

El médico (y el paciente como opción a tener en cuenta) tiene dos caminos enfrente, el Camino de la Mano Derecha, objetivo y racionalista, y el Camino de la Mano Izquierda, que es intuitivo y pararacional.

Y los denomino así porque uno responde más a nuestras capacidades sensitivas y emocionales dependientes del hemisferio derecho y otro a nuestras capacidades científicas y objetivas: el hemisferio izquierdo del poder. Veámoslo más en detalle:

EL CAMINO DE LA MANO DERECHA

Desde este camino se observa el mundo representado y organizado en cajones l√≥gicos. La clasificaci√≥n aqu√≠ es fundamental, el cient√≠fico la utiliza para explorar el fen√≥meno, hablar acerca del mismo y describirlo, pero no puede comunicarse con el interior del mismo, desconoce sus razones internas. Puede someter el fen√≥meno a m√ļltiples an√°lisis que afectan a lo externo, pero no puede «visualizar» el interior del mismo.

Si un antrop√≥logo estudia la danza de la lluvia, llegar√° a conclusiones como la siguiente: «la danza de la lluvia es extremadamente importante en esta sociedad primitiva: mantiene los roles de poder y los mecanismos de transmisi√≥n de ese poder, cohesionando al mismo tiempo al grupo, haci√©ndole sentir unido».

Esta es una interpretación fruto de la observación científica externa. Pero esta observación sólo es parte de la realidad.

Sin embargo, si interrogamos a los actores de dicha danza, nos dirán que para ellos tiene un significado definido: llaman a sus dioses porque necesitan la lluvia, no les interesa en este momento ni la cohesión social ni el rol de poder que cada uno ocupa en ese momento en la tribu.

La interpretaci√≥n externa, propia de las ciencias experimentales, se gu√≠a por par√°metros, instrumentos y mediciones. Es t√≠pico de la ciencia emp√≠rica y positivista, se estudia sobre todo la forma, y se clasifican los fen√≥menos seg√ļn ciertos par√°metros predefinidos. Ejemplos de esta interpretaci√≥n externa son:

  • El conductismo de Skiner y Watson, la psicolog√≠a cient√≠fica que s√≥lo se basa en la observaci√≥n externa, en las relaciones que se establecen entre est√≠mulos y las respuestas obtenidas. Lo de dentro o bien no interesa, o se considera como la “caja negra” que responde autom√°ticamente a estos est√≠mulos.

Como ejemplo vergonzoso, v√©ase el siguiente enlace al art√≠culo titulado “El cruel experimento del peque√Īo Albert”, o recu√©rdese la famosa pel√≠cula “La Naranja Mec√°nica” de Stanley Kubrick.

  • El Empirismo
  • Biolog√≠a molecular, Neurolog√≠a, etc.

Se accede a la realidad por medio de los instrumentos y de la percepción externa. Se ve la superficie de las cosas, que pueden ser medidas y comparadas. El observador no se involucra, es un observador externo.

Esta v√≠a es muy necesaria para el m√©dico, pero no es la √ļnica. Tenemos que observar, medir, tomar constantes, hacer radiograf√≠as, etc, todo ello son cosas muy importantes, tanto que los m√©dicos han olvidado la otra v√≠a, y piensan que ser buen m√©dico es ser un “fr√≠o cient√≠fico”.

EL CAMINO DE LA MANO IZQUIERDA

La otra vía es la de la Mano Izquierda, o sea la Vía Interpretativa. Es decir, no importa cuánto yo observe a un individuo, hay cosas que, a menos que él me lo diga, nunca sabré. No sé qué es lo que piensa y lo que siente, hay una parte a la cual no se puede acceder a menos que el sujeto investigado diga qué le ocurre, por tanto necesito interpretarlo, entender su lenguaje, por eso esta vía es hermenéutica: necesita interpretación.

Esta ciencia de interpretación tiene mucho que ver con el grado de conciencia de la persona. Este es el camino de:

  • Freud,
  • Carl Jung,
  • Piaget,
  • Aurobindo,
  • Plotino,
  • Buda

La Medicina necesita tambi√©n la V√≠a Interpretativa, porque √©sta es la √ļnica forma de aproximarnos al interior de las cosas, “ver a trav√©s del espejo del hombre”, penetrar en su interior, esto es la V√≠a Hermen√©utica o de la Mano Izquierda. Es profunda, no es localizable en un tejido o en un √≥rgano, porque afecta a todo el ser, y necesita interpretaci√≥n.

¿Pero cu√°ndo aplicar una v√≠a y cu√°ndo aplicar la otra?

Empirismo y Hermenéutica: Su aplicación en Medicina

Veamos cuál es el alcance de lo empírico y el de lo interpretativo o hermenéutico. En el siguiente gráfico, siguiendo las ideas de Ken Wilber, uno de los fundadores de la Psicología Transpersonal y a quien aconsejo leer, podemos ver, partiendo desde el centro del círculo, el desarrollo evolutivo desde la materia hasta el espíritu, ampliándose y pasando por círculos cada vez más sutiles. A cada círculo le corresponde el desarrollo de una ciencia: así la Materia se estudia con la Física, etc. Al círculo de la vida le corresponde la Biología y las ciencias afines, al de la Mente le corresponde la Psicología, etc.

Cada círculo integra al anterior, así Vida incluye Materia, y Biología, etc. Si trazamos sobre el mismo círculo una flecha que va desde el nivel base hasta los círculos superiores y externos, veremos que para los círculos más básicos, como el de la materia y la biología, se necesita la Vía Empírica, aquí coloreada en tonos rojos, mientras que cuanto más avanzamos hacia los niveles superiores complejos, más necesaria es la Vía Interpretativa o Hermenéutica, aquí representada por la coloración azulada de la flecha.

La Medicina Convencional que hemos estudiado en nuestras facultades es fundamentalmente empírica, puede explorar A+B. Es esencial y absolutamente necesaria, especialmente cuando la enfermedad ha alcanzado, bien sea proveniente de planos superiores o inferiores, el nivel físico y biológico.

Sin embargo, una Medicina Integrativa, que asuma la otra parte m√°s sutil del ser humano (A+B+C…), que la integre e interprete, y que nos permita no s√≥lo gestionar los problemas en esos niveles sutiles sino tambi√©n evitar su impacto negativo sobre los planos f√≠sicos y biol√≥gicos, es absolutamente necesaria desde el punto de vista preventivo.

Fen√≥menos como la depresi√≥n, no pueden meramente ser tratados con “pastillas”, que no siempre ayudan, frecuentemente empeoran, y que no localizan ni resuelven los nudos fundamentales de la personalidad humana. No es sencillo, nuestros sistemas hoy por hoy no lo permiten, pero es posible.

En los antiguos templos de sanaci√≥n, tras someter al paciente a una “incubatio” durante una noche, el sacerdote m√©dico daba un remedio, siguiendo al dios, y a veces encontramos recetas como aquella que dec√≠a “ve y reconciliate con tus enemigos”. S√≥lo es un ejemplo, pero a veces…

Ya se que parece poco y demasiado sencillo, pero en realidad, ¿cu√°ntas veces enfermamos, sentimos malestar, que luego se traduce en disfunciones, y quiz√°s en otras enfermedades m√°s serias, que se hubiesen curado a tiempo con un poco de entendimiento, de comprensi√≥n, de ayuda humana. Justamente en los niveles sutiles poco es lo que se necesita, aunque fundamental, mientras que los planos f√≠sicos corresponde a la enfermedad evolucionada, a un laberinto fisiol√≥gico y anat√≥mico de dif√≠cil soluci√≥n, y que desde luego requiere conocimientos cient√≠ficos. Cada cosa en su lugar, cura sutil para lo sutil, cura f√≠sica para lo f√≠sico.

No se puede pues arreglar simplemente una depresión con pastillas, ni se puede imponer las manos o hacer análisis psicológicos para curar una apendicitis.

Cuanto m√°s avanzamos en esta Edad Media, m√°s enfermedades encontramos, f√≠sicas y mentales, porque nuestra sociedad ha roto todos los esquemas naturales, internos y externos, someti√©ndonos a situaciones estresantes que no tendr√≠an por qu√© ocurrir hoy. Tenemos medios suficientes para que nadie pase hambre en el mundo, para que haya prevenci√≥n y medicinas, pero…

En lo que toca a lo que podemos hacer: ¿Necesito la mano izquierda? Si. ¿Necesito la mano derecha? Si. Ambas son necesarias, lo importante es saber cu√°ndo aplicar una u otra, o las dos.

Por cierto, ¿no tiene esto que ver con todos los seres humanos y sus relaciones, y no s√≥lo con los m√©dicos?

Ciertamente.

Descargar en PDF

lunes, julio 18

Lo Que Hay Que Conservar - Los 7 Pasos de Osiris

-

LO QUE HAY QUE CONSERVAR

En el anterior art√≠culo, pregunt√© qu√© cosas fundamentales hay, qu√© cosas reales que deben protegernos, formando parte de la verdad de nuestro ser interior. Ped√≠ escribir una peque√Īa lista de lo que merece la pena.

Muchos me hab√©is contestado privadamente, y otros en nuestra p√°gina. El siguiente texto abajo, es de una novela que escrib√≠ hace a√Īos, y que describe un grupo de personas, luchadores de la resistencia, en un Egipto imaginario del futuro, contra el poder de un tirano fundamentalista y que, reunidos en Abydos, conforman una hermandad, aunque desorientados y algo desanimados. Su l√≠der, Abdelrahm√°n, en medio de la noche, alrededor del fuego, inspirado por las estrellas, se dirige a ellos, y les habla precisamente de lo que es importante, de lo que hay que guardar, de los valores que tienen que permanecer.

Los 7 Pasos de Osiris

─ Compa√Īeros, amigos, ahora aqu√≠ en este momento, en medio de la oscuridad, sois testigos de las luminarias de la noche. Escuchadme bien, la inmortalidad es hija de la noche, porque solo aquello que pervive en la noche, solo lo que sobrevive a la muerte es lo inmortal, tiene que tener alg√ļn regusto de muerte en su boca el ni√Īo que renace. Los vivos vienen de los muertos. Renacer requiere morir, y la muerte que conduce al renacimiento es una muerte anunciada, casi se sabe el d√≠a y la hora, se prepara cuidadosamente, para as√≠ poder sobrevivir.

Hussein, quien había seguido atentamente sus palabras, le replicó burlón:

─ Abdelrahm√°n, pareces inspirado, pero las palabras de los poetas no ayudar√°n a nuestro pueblo a liberarse.

─ Te equivocas Hussein, no se trata de meras palabras. Esto es lo que os quer√≠a decir, esto es lo que encontr√© all√° abajo, en la tumba de Osiris. Ahora m√°s que nunca lo veo claro, ahora m√°s que nunca se que no podemos esperar a nadie, que solo nosotros podemos cambiar nuestro propio destino.

─ ¿C√≥mo? ¿Acaso tenemos alguno? Somos unos cuantos desarraigados, sin casa ni futuro ─ dijo Am√≠n.

Abdelrahmán entonces, tomándole del hombro le invitó a sentarse junto a él en medio del grupo, cerca del fuego al que miraba intensamente como si pudiera leer entre sus vetas anaranjadas.

─ Tenemos que aprender de Osiris, tenemos que aprender de nuestros ancestros, quienes en este mismo momento, miles de a√Īos despu√©s, en medio de estas ruinas, a√ļn nos siguen hablando. ¡Qu√© fuerza no tendr√≠a para que su mensaje, incluso ahora, pueda seguir gui√°ndonos!

─ Bellas palabras, pero insisto, eso no nos servir√° ─ dijo Hussein dispuesto a marcharse

-¡Espera! -orden√≥ Abdelrahm√°n - ten√©is que entenderme, no os estoy hablando de luchar con armas, eso s√≥lo no valdr√≠a, os estoy hablando de algo m√°s. Esto es lo que aprend√≠ anoche, escuchadme al menos…

Osiris fue un s√≠mbolo durante milenios para nuestro pueblo, s√≠mbolo de la resurrecci√≥n y de la regeneraci√≥n. Por tanto, tenemos que hacer como nuestros padres, preparar nuestra muerte, preparar nuestra tumba, para poder resucitar… Para ello hay que rescatar lo mejor de nuestro pueblo, lo mejor del pasado, acumular todo lo bueno al tiempo que luchamos contra el tirano. Hay que recoger los textos sagrados, los elementos v√°lidos del pasado. Hay que preparar en este lugar, ahora, una suerte de fortaleza, aislada de los embates del tiempo, en medio del desierto, donde todos los precursores han anunciado la llegada de un mundo nuevo.

Mientras tanto hay que continuar viviendo, agotando la vida que se tiene, alegres y confiados y al mismo tiempo sin dejar de preparar la muerte, aunque riamos bajo los rayos del sol. Tomemos su ejemplo, mientras trabajamos alegres, recojamos lo mejor, tomemos lo que qued√≥ detr√°s de los siglos torturados que nos han precedido, hagamos un hueco en nuestra tumba-fortaleza para poner una estatua de Hathor la bella, tambi√©n pongamos dentro los textos del sabio Ptahotep y todos los textos sagrados de la humanidad. Quiz√° tambi√©n deber√≠amos adornar los corredores con frescos como los que pintaron sobre las paredes nuestros ancestros, sin olvidar en las partes m√°s rec√≥nditas algunos textos de Plotino, el sabio de Assiut, guardemos las leyendas de las Mil y Una Noches y las historia del gran caballero Salah El Din. Recordemos a Rams√©s y a Imhotep el m√©dico sagrado, y preservemos en el interior quien sabe si una copia de los Vedas, o una peque√Īa reproducci√≥n de la Biblioteca de Alejandr√≠a, depositemos tambi√©n en un arca dorada el Cor√°n generoso, la Biblia, el Libro de la Salida del Alma a la Luz del D√≠a… todo depende de seleccionar lo esencial, aunque no siempre coincidiremos. ¡Ojo, no hay sitio para todo!, lo que escojamos tiene que haber probado que sabe perdurar. Hay que llevar tambi√©n presentes a los dioses, tendremos que echarnos a los bolsillos algo de m√≠stica, alg√ļn elemento moral que puedan llevarse a la boca los Se√Īores del Destino. Y claro, hay tantos dioses como seres humanos, no todos van a querer lo mismo, as√≠ que tendremos que llevar cosas como Maat, la Justicia y la Verdad, cosas simples, rectas y honestas, un poco de generosidad y unas cuantas perlas de decencia, pero cultivadas en el respeto y la honradez y no en los genitales.

Hussein, quien al comienzo delataba en su cara y sus gestos la impaciencia, se había calmado, y ahora escuchaba atentamente.

─ Mirad, como en la antig√ľedad tendremos que embalsamar nuestro cuerpo: nosotros mismos, este peque√Īo grupo. Solo habr√° que dejar en su interior el coraz√≥n, el cerebro no sirve, de hecho se tira. Porque lo que vale son las cosas esenciales: las manos para trabajar, los pies para caminar, la parte de en medio para conectar los miembros y de paso sostener lo fundamental: pulmones para respirar cada d√≠a el viento nuevo, est√≥mago para aguantar y para saber asimilar, los intestinos para seleccionar y tirar por donde se debe lo que no hace falta y sobra. H√≠gado porque hay que tener agallas y sobre todo coraz√≥n, hecho de piedra verde, rodeado de oro, conciencia viva hecha verbo, como el escarabajo que renace y que empuja al sol que llevamos dentro, porque si el coraz√≥n no empuja al sol, no sirve tampoco. Luego habr√° que empaquetarlo todo muy bien, con vendas de pureza, bien limpias y cosidas, sin resquicio, y entre ellas flores y amuletos de protecci√≥n, de magia viva.

Excitado Abdelrahmán se acercó hasta el joven Mena, tomándole entre los hombros siguió hablando al resto:

─ Ved aqu√≠, los j√≥venes nos esperan, y detr√°s de √©l muchos miles m√°s, no podemos darle simplemente explosivos y pistolas, si mueren tienen que saber que no mueren por causa de un tirano, sino que mueren por causa de un Ideal. D√©mosle la oportunidad de pelear so√Īando.

─ Entonces… -dijo Am√≠n - brindemos por los sue√Īos, construyamos en este lugar nuestra tumba y fortaleza, como en los viejos tiempos, traigamos aqu√≠ lo mejor que tengamos, hagamos de la Justicia, la Belleza, la Verdad y el Bien nuestra bandera.

Todos se levantaron, llevados por el entusiasmo, cantando como en los viejos tiempos, bailando las danzas ancestrales, gritando los gritos de guerra y victoria… en el Coraz√≥n de Abydos, en la tierra sagrada de Osiris.

DESCARGAR EN PDF

viernes, julio 15

Economía de Guerra, "Debe y Haber"

-

ECONOM√ćA DE GUERRA

DEBE Y HABER

Recientes acontecimientos internacionales me han hecho repensar c√≥mo valorar de otra manera la econom√≠a. Esta palabra tiene su origen etimol√≥gico en el griego “oikos”, que significa “hogar”, y “nomos”, que significa “ley” u ordenamiento – de donde “oikonomia” – o “administraci√≥n del hogar”, o del Estado, o de cualquier otra cosa que nos concierna de cerca.

Algo que conocemos todos es eso del “debe”, las deudas, y del “haber”, lo que se posee. Claro que si miramos de nuevo a estos conceptos desde otro √°ngulo, est√°n las deudas, por ejemplo, morales o k√°rmicas, y lo que de verdad poseemos o de lo que tenemos dominio sobre ello, por ejemplo las “virtudes”.

Una buena econom√≠a implica, en lo personal, dejar pocas cosas que cumplir o hacer (debe), entre ellas “restar” los errores y da√Īos hechos por nosotros mismos, al tiempo que hay que acumular muchas virtudes, buenos actos, etc.

De ah√≠, como en todo buen ejercicio econ√≥mico de final de a√Īo, que haya tambi√©n el llamado “D√≠a del Ajuste de Cuentas”, como lo denominaban los antiguos egipcios, donde se repasan todos nuestros actos econ√≥micos, siendo en este caso el “oikos”, nuestra propia alma y ser.

Hablemos ahora del “Contable”, ¿qui√©n es? Pues s√≥lo puede ser uno mismo, eso nos dice el Libro de los Muertos, donde el coraz√≥n, o sea lo m√°s √≠ntimo de nosotros mismos, nuestra conciencia, es el testigo de nuestros actos Y EL FISCAL ante el Tribunal de los Jueces Divinos, que se encargan de tomar nota, o sea la memoria indeleble representada por los llamados Lipikas (s√°nscrito: escribientes), o administradores del Karma.

Es evidente pues que lo que me llevar√© conmigo s√≥lo ser√° lo que sea verdadero y real, quedando detr√°s todas las ilusiones. Pero, mientras que sigo vivo y actuando en esta encarnaci√≥n, ¿Qu√© es lo que realmente poseo, lo que uso, y lo que no poseo ni uso?

Estas preguntas me surgieron a ra√≠z de escuchar que en este conflicto internacional al que alud√≠a al comienzo, la econom√≠a de los pa√≠ses ha sido afectada profundamente, y al valorar la importancia econ√≥mica de ciertas naciones con respecto a otras, los analistas han descubierto que en esta confrontaci√≥n los supuestos pa√≠ses ricos y poderosos, no lo son tanto, y que las econom√≠as secundarias poseen mucho m√°s valor, llegando en realidad a poseer la mayor√≠a de la “riqueza real”.

Estos an√°lisis econ√≥micos han descubierto que para muchas potencias del llamado primer mundo, su riqueza consiste en bienes “ilusorios”, no productivos, no reales, evanescentes. Por ejemplo, muchas personas que viven en estas sociedades se sienten “ricas”, o al menos modernas y al d√≠a, porque tienen un buen tel√©fono, un ordenador, est√° en contacto con muchos amigos a trav√©s de las redes sociales, atienden a m√ļltiples cursos online, sobre cosas como “coaching”, “ecolog√≠a chupi”, o “macram√©”.

De la misma manera, los pa√≠ses grandes poseen as√≠ mismo grandes inversores burs√°tiles, en telefon√≠a, en redes sociales, en cine y “entretenimiento”, en turismo, etc., etc. Estos son s√≥lo algunos ejemplos. La mayor parte de la industria se traslada a los pa√≠ses del tercer mundo. All√≠ se produce de todo, en China, India, Sud√°frica, Indonesia, etc., Por otro lado, se importa petr√≥leo, gas, componentes electr√≥nicos, bienes agr√≠colas, de otros pa√≠ses, porque se piensa que toda esa industria no es necesaria mientras se posea la m√°quina para imprimir billetes y los medios de comunicaci√≥n para hacer que los dem√°s lo acepten.

Curiosamente, los pa√≠ses de segundo orden, seg√ļn el esquema corriente de las cosas, aparentemente no poseen tanto como los anteriores, pero se ha demostrado su gran capacidad para mantener una industria pesada importante, extracci√≥n de recursos minerales, petr√≥leo, recursos agr√≠colas y pesqueros, tierras raras, esenciales para la fabricaci√≥n de microchips, etc., etc.

Si aplicamos esa realidad a nuestra propia vida, también veremos lo mismo, la existencia de valores personales aparentes y valores reales.

Vivimos vidas “prestadas”, porque intentamos ajustarnos a alguno de los modelos que nos ofrecen, incluso en la manera de vestir, de llevar el pelo cortado, o coleta, el lugar donde nos reunimos, las cosas aceptables sobre las que “debemos” hablar, etc.

Hoy cuando se habla de temas metaf√≠sicos, en un lugar p√ļblico, se tiende a bajar la voz, con verg√ľenza, sin embargo si hablamos de sexo, de violencia, o hacemos una critica inmoderada, elevamos el tono de voz, sin sentirnos azorados en lo m√°s m√≠nimo. O sea, mientras nos ajustemos al modelo todo est√° permitido.

Pensamos que “estamos al d√≠a”, por la ropa o los aparatos accesorios de los que hacemos gala, por el s√ļper ordenador, la s√ļper c√°mara, el s√ļper aud√≠fono, o el s√ļper lo que sea. Aunque vivimos sin tiempo real para nosotros mismos, eso s√≠, nuestra vida est√° llena de “ins” y evitamos todos los “outs”.

Esas cosas, en verdad, no las poseemos, ellas nos poseen a nosotros, nos arrastran a consumirlas, conseguirlas, pagarlas, presumir de ellas, y vuelta a empezar de nuevo. Ellas nos poseen a nosotros.

Son como las economías de los países del primer mundo occidental.

Cabr√≠a preguntarse pues ¿en una cada vez m√°s clara cercan√≠a de una Nueva Edad Media, qu√© clase de econom√≠a real, tanto en lo material, como en lo espiritual, debemos desarrollar?.

  • En lo material:

Deber√≠amos repensar y recrear modos de vida m√°s tradicionales, o sea menos dependientes de valores propios del “mercado” y m√°s realistas y √ļtiles. Deber√≠amos valorar de nuevo el trabajo manual, la agricultura, el vivir con y de la tierra, pero no destruy√©ndola sino respet√°ndola. Vale m√°s un peque√Īo huerto que media docena de coches el√©ctricos, vale m√°s un conocimiento b√°sico de c√≥mo construir con las manos nuestra casa que saber c√≥mo suscribirse a una p√°gina web para publicar nuestro perfil o contratar una hipoteca… Pero eso quiz√°s no sea √ļtil ahora, aunque algunos pasos deber√≠amos dar en esa direcci√≥n.

  • En lo espiritual, √©tico y moral, o como quer√°is llamarlo…

Bien pensado, no voy a contestar a esta segunda parte, simplemente os digo y propongo lo siguiente: si alguien fuese tan amable, ¿podr√≠a decirme e ilustrarme, sobre cu√°les son las Cosas Reales, la “econom√≠a” de verdad, las leyes o normas que protegen esta casa que soy yo mismo?.

¿Alguna propuesta? Atr√©vete… Escribe aqu√≠ abajo una peque√Īa lista de lo que merece la pena, seguramente aprenderemos algo.

Descargar en PDF

miércoles, julio 13

La Medicina del Futuro IV - Nutrición y Causas de Enfermedad

-

La Medicina del Futuro IV

LA NUTRICI√ďN Y LAS 5 CAUSAS DE LA ENFERMEDAD

Por nutrición, de manera general, se suele entender todo alimento que ingresa en nuestro organismo, pero se olvida con frecuencia que, tratándose de salud, es importante también tener en cuenta las ideas y pensamientos que también ingresan en nuestro organismo. Hay ideas que nos alimentan sanamente y otras que nos destruyen por dentro.

Por tanto, es dif√≠cil tener una visi√≥n clara de lo que es bueno o malo para nuestro bienestar: los alimentos, los objetos, sustancias y hasta personas que nos rodean act√ļan sobre nosotros en cada circunstancia y momento de manera distinta. Puede que sea sano tomar tal o cual vitamina, pero acto seguido su beneficio quedar√° anulado por tener un smartphone con intensidad alta de emisi√≥n de radiofrecuencias, o por estar sentado durante horas viendo televisi√≥n, o tener una mala conversaci√≥n llena de ira y odio, o por estar sentado en una habitaci√≥n con “mal ambiente” ps√≠quico.

En nuestra nutrici√≥n hay dos conceptos a tener en cuenta siempre son el EQUILIBRIO y la MESURA. El equilibrio debe juzgarse de acuerdo a nuestras necesidades actuales, y la mesura es lo que nos libra del viejo concepto griego del mal, HYBRIS, o sea el exceso, el exceso ya sea por a√Īadidura, o por todo lo contrario, por falta de algo.

La b√ļsqueda de una nutrici√≥n equilibrada y saludable se identifica hoy con una nutrici√≥n natural, acompa√Īada tambi√©n de una medicina natural. Ahora bien, tanto esta √ļltima como la nutrici√≥n natural, no deben ser definidas exclusivamente bas√°ndonos en su origen. Este es un error muy com√ļn, y el mayor de los malentendidos por parte de los consumidores, error que es aprovechado y explotado por los intereses mercantilistas.

La primera y más importante naturaleza que hay que tener en cuenta es la humana, o sea la naturaleza en el hombre, y por tanto lo realmente natural para el hombre no es aquello que ha sido recogido, por ejemplo, del bosque o de una planta, sino aquello que una vez administrado sigue las vía naturales del ser humano, aquello que facilite el movimiento equilibrado de sus energías vitales y de todas las funciones de su organismo sin alterarlas. Por ejemplo, la cicuta es una planta, está en la naturaleza, podría decirse que tiene origen natural, pero no conviene a la naturaleza del ser humano, para la cual es un veneno.

LAS CAUSAS DE LA ENFERMEDAD

En el cuaternario humano, constituido por el cuerpo físico, los elementos vitales-energéticos, el mundo psíquico-emocional, y el plano mental, cada uno de ellos tiene importancia en el mantenimiento de la salud y en la aparición de la enfermedad. Hay enfermedades que pertenecen a su propio plano, por ejemplo una enfermedad mental que afecta al plano mental, un trastorno emocional que afecta al plano emocional, etc. Pero como el ser humano es una entidad compuesta, organizada como unidad, cada uno de estos planos alterados posee una repercusión sobre los demás.

Paracelso atribuía a 5 causas fundamentales el origen de la enfermedad. El lenguaje ha cambiado, la expresión de los conceptos han variado, pero la esencia de lo dicho por este Gran Maestro de la Medicina, permanecen intactos, veamos pues estas causas;

Causa Astral:

Se refiere a lo que hoy llamar√≠amos “alteraciones ambientales sutiles”. No s√≥lo el Cambio Clim√°tico, sino tambi√©n la influencia tanto de energ√≠as conocidas como desconocidas procedentes del medio ambiente. El Universo entero es un ser vivo, cuyas leyes a√ļn no bien conocidas influencian, para bien o para mal, nuestro organismo e incluso nuestra psiquicidad. La Causa Astral significa pues las causas que tienen su origen en las estrellas, o sea en todo el Universo externo a nosotros mismos, en su composici√≥n material y energ√©tica.

Causa Natural:

Son los desequilibrios energéticos, bien por defectos en la constitución propia al nacer, o por desequilibrios no manifiestos en el cuerpo, pero que son detectables a niveles más sutiles. La Medicina China es un ejemplo de medicina especializada en detectar este tipo de alteraciones y corregirlas antes de que produzca una enfermedad seria.

Los Espíritus:

Se refer√≠a Paracelso con ello a la creencia casi universal que dice que ciertas personas, por medio de su influencia perversa o da√Īina, pueden de alguna manera afectar a otras personas. M√°s all√° de que creamos o no en el “mal de ojo”, los chamanes que lo practican, siempre procuran que la persona “hechizada” sea informada del hechizo, porque en caso contrario la maldici√≥n no tendr√≠a efecto. Evidentemente se trata en casi todos los casos de un efecto causado por el miedo y la superstici√≥n. En otras palabras, la mala intenci√≥n, el da√Īo psicol√≥gico, la violencia psicol√≥gica es reconocida hoy como una causa de enfermedad tanto en las relaciones personales y familiares, como en las relaciones laborales (acoso, bullying, etc.) ¿Hay tambi√©n energ√≠as invisibles que se proyectan sobre los dem√°s, o esp√≠ritus malignos que acosan a sus v√≠ctimas? Quiz√°s si o quiz√°s no, pero en cualquier caso la inmensa mayor√≠a de las personas son da√Īadas por una acci√≥n psicol√≥gica agresiva, por los celos, odio, o deseos malvados, y para que produzca da√Īo basta con el rumor, la calumnia, la mirada hiriente, el gesto de desprecio, la palabra ruda, etc., etc.

Dios:

Paracelso se refiere a las Leyes Universales que nos rigen. Perseguido de cerca por la Iglesia de su tiempo, no pod√≠a usar los t√©rminos que hab√≠a aprendido en sus viajes por el Oriente. Paracelso no cre√≠a en un Dios personal, que castigaba o premiaba seg√ļn su mayor o menor disgusto con el creyente. Paracelso se refer√≠a a las leyes universales naturales, y a que nuestras acciones al interactuar con ellas, tanto a nivel individual como colectivo, crean un karma, o sea una reacci√≥n natural, buena o mala, seg√ļn el caso.

Los Venenos:

Paracelso explicaba que, toda ingesta procedente del mundo externo, es en principio un t√≥xico o veneno para nuestro cuerpo. Pero el “Alquimista Interno”, o sea nuestros sistemas digestivos, defensivos, etc., se encargaba de eliminar aquello que tiene de venenoso o da√Īino y aprovechar lo que es beneficioso en lo que ingerimos. Algunas cosas se avienen mejor a este Alquimista Interno, y otras sobrepasan sus l√≠mites, penetrando en el organismo y provocando da√Īo. Esto ocurre no s√≥lo por ser m√°s o menos venenoso, sino tambi√©n por la cantidad. De ah√≠ que la moderaci√≥n y el equilibrio en la ingesta de los alimentos sea una salvaguarda de males mayores. As√≠, por ejemplo, el Ars√©nico est√° presente en el agua que bebemos, es un veneno muy potente, capaz de matar, pero las cantidades que ingerimos con el agua son √≠nfimas. El colesterol es necesario para formar las paredes celulares y muchas de las hormonas necesarias para el organismo; sin embargo su exceso es da√Īino porque se deposita en las arterias. Las grasas son por tanto un veneno, pero bien procesadas por el Alquimista Interno, de forma mesurada, pueden ser beneficiosas siendo incorporadas en nuestros sistemas.

Seguir lo Natural es tambi√©n ayudar a desbloquear el organismo eliminando los venenos y t√≥xicos que se acumulan, no importando los medios que utilicemos, ya sean estos “naturales” o “artificiales” (dietas, gimnasia, saunas, etc.) siempre que cumplan sus objetivos, sigan las v√≠as naturales del ser humano, y no sean da√Īinos por acumularse en el cuerpo.

Por √ļltimo, aunque no por ello menos importante, hay que nutrir de cosas sanas nuestra mente, hay que dotarnos de ejemplos de vida, y hay que so√Īarnos a nosotros mismos, buenos y mejores.

s√°bado, julio 9

Simbología Numérica 9 - Los Sanat Kumaras

-

Simbología Numérica

El 9, Los Sanat Kumaras

En esta serie de art√≠culos dedicados a la numerolog√≠a simb√≥lica, llegar al n√ļmero 9 es llegar al final, porque el 10, como se ver√° m√°s abajo, es s√≥lo el comienzo de una nueva serie. Pero este final, cercano al l√≠mite simb√≥lico de aquello que sabemos, nos pone en contacto con misterios que est√°n m√°s all√° de nuestra comprensi√≥n.

Desde un punto de vista, los n√ļmeros simb√≥licos, tradicionalmente, representan entidades o jerarqu√≠as de seres que conforman y recrean el Universo. Los n√ļmeros primeros representan el despliegue de la creaci√≥n desde la Unidad, que se manifiesta a partir del Absoluto Incognoscible.

Ahora bien, esas jerarqu√≠as (del griego «hieros», sagrado y «archein» gobernar) o huestes, conforman conjuntos de seres o existencias, reconocidas por todas la naciones antiguas: son los Arc√°ngeles del cristianismo y del juda√≠smo, los Amshaspands del Zoroastrismo, los Dyhan Chohans del budismo pre-budista,etc.

Estas jerarquías no deben ser imaginadas como separadas, ni como constituidas por una suerte de reinos independientes con su rey a la cabeza, sino que más bien se refiere a una serie continuada, a un tejido extendido a lo largo de todo lo existente, un fino entramado del que forma parte todo el universo, animado e inanimado, visible e invisible, integralmente funcionales, y dependientes de la Inteligencia que los rige, que ultérrimamente es la Inteligencia del Logos.

Para poder visualizar mejor sus relaciones tenemos que imaginarlas como si fuesen las part√≠culas que constituyen un √°tomo, as√≠ sus protones, neutrones y positrones, forman una jerarqu√≠a; y por debajo de √©sta se encuentran otra “jerarqu√≠a”, la de las part√≠culas subat√≥micas constituida por bosones, bariones, neutrinos, etc.

Por encima de la jerarquía de los átomos está la de las moléculas, constituidas por los agregados de átomos, así tenemos el agua, los hidratos de carbono, las proteínas, éstas conforman las bases de los componentes celulares, que forman parte de los tejidos, que constituyen los órganos, que se integran en sistemas orgánicos, en seres vivos tales como los hombres que viven en la Tierra, etc., etc.

As√≠ tenemos pues series infinitas de “jerarqu√≠as” de seres, formando partes unas de otras, en donde nadie puede decir “yo no tengo nada que ver con los dem√°s”, pues nada ni nadie est√° aislado del resto.

Ahora bien, en la descripci√≥n global de las Jerarqu√≠as Espirituales que rigen el Universo y la Evoluci√≥n durante este periodo (yuga) de manifestaci√≥n del mundo, cl√°sicamente se han relacionado los sistemas simb√≥lico-teol√≥gicos con los n√ļmeros. Los n√ļmeros que utilizamos en Aritm√©tica y Geometr√≠a para prop√≥sitos pr√°cticos, como contar, calcular, etc., son infinitos. Sin embargo los n√ļmeros de las Matem√°ticas Sagradas son s√≥lo 9, m√°s el 0 que hay que poner aparte.

Hemos visto en los art√≠culos anteriores las “propiedades” de los n√ļmeros, y hemos comprobado sus relaciones con la Creaci√≥n, con el ser humano, etc. Pues bien, el n√ļmero 9, siendo como es el final de la serie, tiene unas peculiaridades propias, para ello utilizaremos la forma de c√°lculo simb√≥lico llamado “suma teos√≥fica”:

  • El n√ļmero 9 es el final de la serie num√©rico-simb√≥lica.
  • El n√ļmero 9 puede unirse a cualquier otro n√ļmero, para devolver como resultado ese mismo n√ļmero.
  • Por tanto ning√ļn n√ļmero simb√≥lico puede ser superior a 9.
  • Su forma as√≠ nos lo indica, es un c√≠rculo a partir del cual se genera una nueva serie.

Por ejemplo,

1 + 9 = 10; ahora bien, 10 = 1+0 que es 1.

Hemos vuelto al principio

2 + 9 = 11; ahora bien, 11 = 1+1 que es 2.

3 + 9 = 12; ahora bien, 12 = 1+2 que es 3, ... etc, etc.

Todo n√ļmero “arrojado” al 9 nos da como resultado ese mismo n√ļmero.

Tomemos otro ejemplo, los antiguos hind√ļes calculaban los ciclos a partir del comienzo de cada creaci√≥n por medio de los llamados yugas o edades c√≥smicas, que eran cuatro. Dichos ciclos, es decir finales de una serie y comienzo de una nueva, son expresados precisamente como m√ļltiplos simb√≥licos del n√ļmero 9, As√≠ por ejemplo, los 4 yugas o ciclos fundamentales son:

  • Satya Yuga (1.728.000 a√Īos),
  • Treta Yuga (1.296.000 a√Īos),
  • Dwapara Yuga (864.000 a√Īos) y
  • Kali Yuga (432.000 a√Īos).

Num√©ricamente se corresponden todos al “ciclo de nueve”

-1.728.000 = 1+9+8 = 9+9 =18; 18= 1+8 = 9

-1.296.000 = 3+9+6 = 9+9 =18; 18= 1+8 = 9

-864.000 = 8+10 = 18; 18 = 1+8 = 9

-432.000 = 4+5 = 9

Para m√°s informaci√≥n sobre los ciclos hind√ļes y su relaci√≥n con el n√ļmero 9, v√©ase el siguiente enlace “El Tiempo Circular Los Yugas y las Eras”

El n√ļmero 9 se corresponde pues con la 9¬™ jerarqu√≠a, la de los “Sanat Kumaras” de la mitolog√≠a hind√ļ, los m√°s cercanos al «comienzo», precisamente porque son tambi√©n el «final evolutivo».

Estos Kumaras, o «j√≥venes v√≠rgenes», son aquellos seres eternamente j√≥venes, tan espirituales y elevados, que representaban a las jerarqu√≠as m√°s cercanas a la Luz, las m√°s espirituales, y que por esta misma raz√≥n en las mitolog√≠as antiguas se negaban a crear el hombre, o sea a formar parte del mismo, no por orgullo, sino precisamente por su muy elevada condici√≥n espiritual que les imped√≠a procrear.

Ecos de esa mitolog√≠a oriental se encuentran en las leyendas judeocristianas, siendo en este caso representada dicha jerarqu√≠a por “Luzbel” o “Lucifer”, «el portador de Luz», el m√°s cercano a la divinidad, lleno de belleza e inteligencia, a quien la teolog√≠a cristiana conden√≥ por soberbio, haci√©ndole caer del cielo. En realidad, no fue condenado por nadie, sino que la necesidad k√°rmica hizo que las jerarqu√≠as celestiales, cada una por turno, y en el momento adecuado, descendiesen para dar forma, y en este caso inteligencia y espiritualidad, al ser humano.

As√≠ el n√ļmero 9, uno de los m√°s misteriosos y sagrados entre los n√ļmeros simb√≥licos, corresponde a esa jerarqu√≠a m√°s elevada, la de los Kumaras, que velan por la Humanidad.

En el budismo, ese rayo de luz para la humanidad se le atribuye al Buda aunque, claro est√°, hubo muchos budas antes del Buda hist√≥rico, y habr√° muchos otros. Ya se trate de budistas o hind√ļes, una de las fiestas m√°s sagradas es la del Vesa o Wesak, que se produce en el mes de Mayo, durante la luna llena de Tauro. Entre sus cuernos, se encuentran las Pl√©yades, las misteriosas estrellas que para los antiguos ocupaban el centro «√≥ptico» del universo, y por tanto tambi√©n «simb√≥licamente» eran el centro de todas las jerarqu√≠as.

Ese d√≠a tan especial, el m√°s sagrado entre los budistas e incluso reconocido por las Naciones Unidas, se realizan millones de ofrendas y ceremonias m√ļltiples en los templos, quiz√°s porque en esos momentos hay una alineaci√≥n especial, la de la Luna, la Tierra, el Sol, Tauro y las Pl√©yades, o sea una alineaci√≥n dirigida al centro imaginario alrededor del Universo, que «simbolizaba» el Centro Espiritual que nos rige y a donde llegaremos un d√≠a, aunque en realidad no se encuentra all√≠, ni en ninguna otra parte, sino en el Coraz√≥n Misterioso de las Jerarqu√≠as Espirituales.

Descargar en PDF

jueves, julio 7

La Medicina del Futuro III - Salud Psico-Física

-

GIMNASIA PARA EL ALMA Y RELIGI√ďN PARA EL CUERPO

Una vieja observación de Platón culpaba al desequilibrio entre el alma y el cuerpo como la inicial causa de enfermedad.

En las antiguas culturas y civilizaciones, tales como los griegos, chinos, egipcios, etc., se consideraba que el desequilibrio o falta de armonía podía recuperarse en sus estadios iniciales, pero si el proceso continuaba daba lugar a la enfermedad manifiesta, difícilmente curable en aquella época.

Seg√ļn Plat√≥n, algunos hombres nacen con un cuerpo fuerte y saludable, pero con poca afici√≥n al estudio y a la lectura, y por el contrario con gran tendencia a las actividades corporales, a la gimnasia, y al arte militar. Acaban por embrutecerse, hundidos en su masa muscular.

Otros sin embargo, poseen gran habilidad mental, tienen capacidades innatas para el estudio, lo que da a lugar a estudiosos encerrados en su mundo mental, con poca actividad física. El exceso de estudio y meditación acaba por consumir sus cuerpos, además de llevarlos a alejarse no sólo del mundo sino también de la realidad del mismo.

Nuestra propuesta inicial en esta serie de artículos era que necesitamos construir nuestra propia salud, antes que depender de medios externos que, evidentemente, cuando son necesarios y están disponibles podemos usar.

El camino que lleva desde la salud hasta la enfermedad es largo, salvo accidentes kármicos (que ahora llaman genéticos), que seguramente también tienen un origen remoto. Por tanto hay muchas cosas que podemos hacer antes de necesitar un médico o un cirujano.

Reconozcamos pues nuestro propio cuerpo y alma, examinemos cuidadosamente qu√© suerte de equilibrio o desequilibrio est√° presente en nuestra constituci√≥n. Una vez reconocido √©ste, tendremos que tratarlo. Plat√≥n dijo, gimnasia para el cuerpo y m√ļsica, o sea las artes de las musas, para el alma. Lo que yo propongo es un paso m√°s, es otro punto de vista:

Religión para el Cuerpo

Porque si tenemos en cuenta su auténtico significado original, religare en latín, tiene el sentido de unir, de volver a unir aquello que está separado. Nuestro cuerpo, por largo tiempo, ha permanecido como barco arrastrado por las olas, sometido a los vientos y tormentas del mundo externo, sin ancla que lo fije, movido no sólo por las circunstancias externas, sino también por el deseo sin límite, que surge del interior como resultado de la frustración personal.

Este cuerpo necesita saber que pertenece a Alguien, a un alma que lo habita, que es su verdadero due√Īo, y que tambi√©n tiene necesidades evolutivas importantes, y que a menudo cede ante los deseos inmoderados del cuerpo. Para ello se necesita:

  • Pureza: que no se encuentra en comer esto o aquello, ni en mirar o no mirar, ni en decir o no decir. Esa es la “pureza de las religiones”, que se entretienen en crear listas de pecados y de castigos para los impuros. La Pureza verdadera, es ¡algo tan simple y tan dif√≠cil!. Es conocer que tu tienes un color propio, que eres una nota musical √ļnica, y que tu misi√≥n en este mundo es hacer que tu luz brille tal como es y que tu m√ļsica suene n√≠tida. Pureza es apartar de uno mismo todo lo que se nos ha pegado, todo lo que no somos.

Gimnasia para el Alma

Esa parte intermedia, con la cual nos identificamos cada día, aunque nuestro verdadero Ser permanece silencioso y silenciado. El alma, que es el amasijo psicológico, situada en medio, entre lo meramente físico-fisiológico y el Espíritu, necesita también fortalecerse y sutilizarse y un poco de filosofía que es la gimnasia específica del alma:

  • Fortalecerse: dominando desde el alma al cuerpo, desafiando con moderaci√≥n sus l√≠mites. Consiste en vencer los “miedos corporales” que han hecho de todos nosotros seres d√©biles, acomodados entre algodones, y temerosos del menor rasgu√Īo. Pero sobre todo dominar y ejercitar nuestra mente, dome√Īarla, sujetarla, hacer que piense lo que tiene que pensar, evitar pensar lo que no se quiere, en definitiva Recta Atenci√≥n y Recta Comprensi√≥n.

  • Sutilizarse: Atreverse a pensar diferente, a explorar otras formas de pensamiento, abriendo caminos para que el alma poco a poco comprenda que es s√≥lo un reflejo oscuro del Esp√≠ritu brillante que, como el diamante, corta con la Espada de la Verdad todos los lazos y enga√Īos de nuestra alma desorientada. A esto se le llama Metaf√≠sica.

  • Filosof√≠a: Se equivoca quien piensa que eso de la Filosof√≠a, es asunto de pensar y pensar. Filosof√≠a es Vida, es recuperar valientemente la l√≠nea ascendente que nos lleva desde lo animal a las cumbres espirituales. El d√≠a que los hombres dejen de hacer filosof√≠a, ser√° un triste d√≠a, porque entonces ya no existir√°n, y en su lugar s√≥lo tendremos animales, quiz√°s dotados de una inteligencia instintiva, pero nada m√°s.

¿Por qu√© mezclo cosas f√≠sicas para el alma, con cosas metaf√≠sicas para el cuerpo? Porque si alguien te dijo que en realidad eres un alma, se equivoc√≥, tambi√©n tienes cuerpo, y ambos son s√≥lo veh√≠culos transitorios de un rayo diamantino que no tiene tiempo ni lugar, eterno en s√≠, puro en s√≠, lejano, muy lejano, y al mismo tiempo tan cerca de ti que no puedes verlo, de la misma manera que tus ojos no pueden verse a s√≠ mismos.

Necesitamos pues encontrar el equilibrio entre nuestra alma y nuestro cuerpo, pero para superarlos. Para unos serán necesarias las aventuras físicas y espirituales, para otros las lecturas y la meditación. Para todos Filosofía.

En todo caso hay que dejar detr√°s los espacios mentales y f√≠sicos de la comodidad, porque lo √ļnico que arriesgamos es perder el sof√° personal de la negligencia y el abandono.

Descargar en PDF