miércoles, noviembre 17

La Voz del Silencio 04

La Voz del Silencio 04 

Los Tres Vestíbulos (continuación)

El primer Vest√≠bulo de la Ignorancia, en el que estamos instalados, no debe ser despreciado. Todos corremos r√°pidamente hacia el de la Sabidur√≠a, como si su obtenci√≥n fuese un regalo divino que hace in√ļtiles todos los pasos anteriores. Este es el mismo error en que caen aquellos que piensan que por el mero bautismo, o alg√ļn tipo de absoluci√≥n dada por alguien, todos los pecados o errores desaparecen. Evidentemente llegar a la Sabidur√≠a no es un proceso de iluminaci√≥n s√ļbita, no es una especie de "satori", en el cual por otra parte no creo, sino una construcci√≥n progresiva. A la Sabidur√≠a no se llega por rituales sagrados, ni por revelaciones de √ļltima hora, ni por la comunicaci√≥n de ning√ļn secreto, sino a trav√©s de LA VIDA, del desarrollo y evoluci√≥n obtenida por los sucesivos intentos, por los fracasos y victorias, por los entendimientos que las ense√Īanzas nos proporcionan y que nos llevan a modificar nuestra vida, paso a paso.

Por todo lo anterior, este Vestíbulo de la Ignorancia, es un portal importante porque nos lleva a conocer el mundo, a confundirnos y a descubrir, como dice el texto, nuestro auténtico Agnyana o sea nuestra "falta de conocimiento". No se puede prescindir de lo que no se tiene, no se puede saltar el necesario conocimiento en aras de una supuesta Sabiduría que desgraciadamente muchas veces se confunde con un estado de alienación y embobamiento. No se puede "criminalizar" la mente sin primero conquistarla. Si Avidya es no ver la realidad esencial, Agnyana es una de sus causas, la falta previa de conocimiento, que sólo puede tener una cura: aprender.

Una de las formas m√°s peligrosas de Ignorancia es precisamente la Ignorancia de la Ignorancia. El no darse cuenta, el envanecerse y afirmarse puramente en conocimientos comunes y utilitarios que, una vez destruido este cerebro, no quedar√°n almacenado en ning√ļn sitio. Cualquiera puede verse a s√≠ mismo, c√≥mo con el paso de los a√Īos, los viejos conocimientos se olvidan o dejan paso a otros, y c√≥mo al llegar a cierta edad se borran gran parte de los detalles, pero, si hemos sabido conservar la lucidez necesaria y no estamos afectados por alguna enfermedad, veremos que lo que s√≠ se conserva desde luego es la Sabidur√≠a Vital.

Si solo nos basamos en los conocimientos vulgares nos convertiremos en estatuas de sal, incapaces de mirar hacia adelante, caminando con la cabeza vuelta hacia atrás contemplado cómo los méritos pasados, si es que los hubo, se desvanecen, mientras que nuestras convicciones inamovibles se derrumban una tras otra, y al final no queda nada entre las manos.

S√≥lo si despertamos a tiempo y nos damos cuenta del error y sus consecuencias, cuando dejamos de aferrarnos a una vida que se escapa entre los dedos y a un conocimiento mundanal que muda y cambia tan r√°pido como gira el planeta, s√≥lo entonces nos convenceremos y superaremos esa ignorancia  esencial: la ignorancia de nuestra ignorancia, y ello poco a poco nos conducir√° a la b√ļsqueda, m√≠stica, personal o filos√≥fica, pero b√ļsqueda al fin y al cabo, que nos llevar√° poco a poco al siguiente escal√≥n. El Vest√≠bulo de la Instrucci√≥n.

"El nombre del segundo es Vest√≠bulo de la Instrucci√≥n. En √©l encontrar√° tu alma las flores de vida, pero debajo de cada flor una serpiente enroscada" 

Una vez m√°s, este texto tiene que ser interpretado a la luz de aqu√©l que lo lee. En un principio el texto, como ya se coment√≥, va dirigido a los disc√≠pulos de las lamaser√≠as. Concretamente este vest√≠bulo se refiere a los disc√≠pulos en probaci√≥n, o sea aquellos que tienen que pasar pruebas tremendas, que son fundamentalmente pruebas psicol√≥gicas, pruebas en las que tienen que separar la ilusi√≥n de la realidad. Se refiere tambi√©n a las visualizaciones y percepciones de aquellos que poseen la capacidad para trabajar y estudiar en el mundo supra ps√≠quico, donde f√°cilmente pueden ser presas de enga√Īos. Todo conocimiento en este nivel, lleva aparejado una trampa, una serpiente enroscada: vanidad, ego√≠smo, envidia, maldad, etc., confusi√≥n en definitiva.

Pero para aquellos que apenas hemos salido del cascar√≥n, que a trav√©s de los a√Īos y la experiencia nos hemos dado cuenta de lo perecedero de este mundo, y buscamos un poco m√°s all√°, en los valores m√°s duraderos y eternos, o sea para aquellos que solo intentamos ser fil√≥sofos, eso del mundo astral queda un poco lejos, gracias al cielo, y nos suena a fantasmag√≥rico.

De la misma manera que previamente nos hemos abrazado irresistiblemente a nuestras previas concepciones mundanales, y s√≥lo tras √≠mprobos esfuerzos y experiencias, muchas veces dolorosas, hemos conseguido zafarnos de ese abrazo mortal, as√≠ mismo paralelamente cuando comenzamos a leer textos "profundos", cuando empezamos a "conocer" cosas "esot√©ricas", cuando recibimos ense√Īanzas de "maestros" de dudosa procedencia, a los cuales cambiamos alegremente por otro nuevo con el mismo pedigr√≠, cuanto m√°s estramb√≥ticos mejor, entonces nos aferramos a ello y caemos en las redes del Vest√≠bulo de la Instrucci√≥n.

Conoc√≠ a alguien en un pa√≠s remoto, no tanto por lo distante sino por la cultura y costumbres, que tras recibir alguna clases de "espiritualidad", comenz√≥ a sentir un h√°lito m√≠stico invadiendo su vida, en todo cre√≠a encontrar un significado espiritual. Cierto d√≠a vino a verme, a contarme c√≥mo se hab√≠a abierto una conexi√≥n con un ser espiritual, una especie de √°ngel que le susurraba. En sucesivas visitas, seg√ļn me contaba, el √°ngel se fue haciendo visible, extra√Īamente llevaba gafas oscuras (?) y le hablaba cada vez m√°s del amor inmortal y de elevad√≠simas ideas, etc. Pero mucho m√°s inquietante a√ļn se volvieron las historias cuando me contaba que cada vez estaba m√°s cerca de ella, que cada vez se acercaba m√°s a su cama, hasta que...

Un famoso ex ministro y director de un important√≠simo banco nacional, me invit√≥ a su casa para mostrarme su inmensa biblioteca y para hablar sobre alquimia. La persona que me lo present√≥ lo consideraba un adepto en este arte. De un rinc√≥n de su despacho extrajo una botella de cristal verdoso, parecida a las que contienen cerveza, pero que estaba llena de un l√≠quido misterioso y amarillento, me asegur√≥ que pose√≠a altas propiedades, que era el resultado de sus investigaciones y que era ni m√°s ni menos que el Elixir de la Inmortalidad de los alquimistas. S√≥lo recuerdo que ten√≠a un olor nauseabundo. No supe nada m√°s del ex ministro hasta unos a√Īos despu√©s, cuando muri√≥...

Todas esas locuras, cristales curativos, comunicaciones astrales, tarots, videncias, esoterismos baratos en definitiva, son la tumba de muchas almas sinceras que emprendieron la b√ļsqueda de algo m√°s espiritual, alej√°ndose del materialismo de este mundo, siendo atrapados, como los disc√≠pulos de las lamaser√≠as tibetanas, por la vanidad, el orgullo, la desesperaci√≥n  por sentirse alguien, por el halago buscado y la inocencia perdida. Esta es la luz tentadora de la Instrucci√≥n, de la que ninguno estamos a salvo.

Esta luz radiante emana de la joya del Gran Enga√Īador (Mara); hechiza los sentidos, ciega la mente, y convierte al incauto en un n√°ufrago desvalido.

La peque√Īa mariposa, atra√≠da por la deslumbradora luz de tu l√°mpara de noche, est√° condenada a perecer en el viscoso aceite. El alma imprudente que deja de luchar aferrada al demonio burl√≥n de la ilusi√≥n, volver√° a la tierra como esclava de Mara.

Contempla las legiones de almas. Mira cómo se ciernen sobre el proceloso mar de la vida humana, y cómo exhaustas, perdiendo sangre, rotas las alas, caen una tras otra en las encrespadas olas. Sacudidas por los huracanes, acosadas por el furioso vendaval, precipítanse en los regolfos, y desaparecen abismadas en el primer gran vórtice.

Y esto es lo que nos toca saber hoy sobre la Ignorancia y el Vestíbulo de la Instrucción.

Continuar√°

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