miércoles, noviembre 24

La Voz del Silencio 06 - La Doctrina Mahayana

LA VOZ DEL SILENCIO Y LA DOCTRINA MAHAYANA


Continuamos con esta serie de artículos con comentarios sobre La Voz del Silencio, y entramos a una de mis partes preferidas. Personalmente no entiendo el objeto de la Filosofía si no radica en la Acción Constante dirigida en beneficio de los demás, por el medio que sea y como se pueda y cada uno de acuerdo a sus capacidades y posibilidades.

Aunque la primera parte del texto es dura, sin concesiones, veremos que al final, se abre a la m√°s bella de las doctrinas, la del Amor Compartido.

Antes de entrar en aquel sendero, debes destruir tu cuerpo lunar, expurgar tu cuerpo mental y purificar tu corazón.

En la tradici√≥n budista y en el hinduismo esot√©rico, se considera al ser humano como el agregado de varias estructuras o partes. El cuerpo lunar hace referencia a la herencia de los “ancestros”, los llamados pitris o padres lunares en la tradici√≥n hind√ļ, y que se corresponden con el cuerpo f√≠sico propiamente dicho y  todo el conjunto psicof√≠sico animal. En cuanto a la mente que hay que expurgar es la mente compuesta a la que aqu√≠ se refiere, a kama-manas, o sea la mente (manas) impregnada de deseos (kama). Esta mente est√° influenciada y participa de los elementos animales, y por eso tiene que ser liberada de todos esos elementos inferiores, corregida en su direcci√≥n, enderezada y elevada. El coraz√≥n, indicar√≠a el centro activo de nuestra conciencia actual como seres humanos, representan la confluencia de lo espiritual, lo mental y los sentimientos, que tambi√©n tienen que purificarse.

Las puras aguas de eterna vida, claras y cristalinas, no pueden mezclarse con los cenagosos torrentes del tempestuoso monzón.

Evidentemente, todo ser manifestado es una mezcla, o como dec√≠a Plat√≥n, el ser humano est√° compuesto de lo Uno y de lo Otro. En nuestra vida diaria esa mezcla estar√° presente durante largo tiempo, por lo tanto tenemos que aprender a convivir y armonizar estos dos factores. La moderaci√≥n, el equilibrio  es lo que nos toca ahora y es donde radica la virtud del ser vivo. No podemos eliminar o ignorar ninguna parte de nuestra existencia. Es un proceso lento de maduraci√≥n, es un proceso alqu√≠mico, en el que todo se va sutilizando, y en el que de manera natural y gradual se llega a un punto en el que hay que dar un √ļltimo paso, una decisi√≥n final, y entonces ya no ser√° posible vivir en este mundo de mezcla, porque estaremos entrando en otro de aguas claras y cristalinas, pero hasta entonces… aprendamos a ser humanos primero, pues eso ya ser√≠a un paso importante.

La gota de rocío celeste que acariciada por el primer rayo de sol matutino, brilla en el seno del loto, una vez caída al suelo, conviértese en barro; mira: la perla es ahora una partícula de cieno.

La gota de roc√≠o celeste, es aquello que desciende o se deposita sobre el loto,  en otras palabras es el esp√≠ritu que desciende y que es recibido y aceptado por el ser humano purificado o loto. La famosa f√≥rmula Om Mani Padme Hum utilizada en todo el Oriente, hace precisamente referencia a ello. La tradici√≥n com√ļn lo traduce como la “Oh La Joya en el Loto”. En la Doctrina Secreta, H.P. Blavatsky explica que en realidad la frase debe leerse como A-um Mani Padme Hum, formando as√≠ un septenario de s√≠labas, y que est√° conectado con una vieja leyenda, la de Padmapani  o Avalokistesvara (“El Se√Īor que mira desde lo Alto”, o sea el Yo Superior o Atm√°n) de quien se dice que renuncia al nirvana hasta que toda la humanidad se libere. En otras palabras, es el Yo superior, Atma, que no es privativo de nadie sino el punto de reunificaci√≥n de toda la humanidad.  La leyenda dice que la cabeza de Padmapani se rompi√≥ en miles de pedazos que se dividieron entre los hombres. 

Padmapani

El Loto es el conjunto psicof√≠sico purificado, que como su imagen natural nos manifiesta, tiene sus ra√≠ces en el barro, cruza por el agua de vida, hasta asomar su tallo por encima abri√©ndose a la luz solar, y guardando en su interior peque√Īas semillas, que son una imagen en diminuto de un loto, es decir de la regeneraci√≥n de √©l mismo.  Este loto, ahora purificado y limpio, se hace digno recipiente para la manifestaci√≥n del germen que all√≠ se encuentra latente, la gota que se forma del roc√≠o celeste. Pero si esta gota de roc√≠o cae al suelo, se contamina, se mezcla con todo el barro y se hace indistinguible del resto. Eso mismo nos ocurre a todos, desde que nacemos en este mundo perdemos nuestra limpieza original, y s√≥lo con esfuerzo y paciente limpieza podemos volver a recibir la gota brillante, el germen en el loto, la joya.

Lucha con tus pensamientos impuros antes de que ellos te dominen. Trátalos como pretenden ellos tratarte a ti, porque, si usando de tolerancia con ellos, arraigan y crecen, sábelo bien, estos pensamientos te subyugarán y matarán. Cuidado, discípulo, no permitas que ni aun la sombra de ellos se acerque a ti. Porque crecerá, aumentará en magnitud y poder, y entonces esta cosa de tinieblas absorberá tu ser antes que te hayas dado cuenta de la presencia del monstruo negro y abominable.

En la tradici√≥n oriental, se desarroll√≥ el concepto de los “Guardianes del Umbral” o monstruos que custodian la entrada al templo. Escritores como Bulwer Lytton (Zanoni), dramatizaron y presentaron dicha entidad como sombras personales, rescoldos at√°vicos del pasado, que rondan nuestra conciencia, y que comienzan a ejercer su poder aprovechando nuestras debilidades, y acrecentando paulatinamente su influencia sobre nosotros, hasta efectivamente convertirse en monstruos que nos acechan, monstruos formados por nuestro propio yo oscuro.

San Jorge mata el Dragón
Su propia sombra


Si tuvi√©ramos que explicarlo usando conceptos m√°s modernos no esot√©ricos, dir√≠amos que, en nuestra mente mec√°nica, e incluso en nuestras v√≠as neuronales, se forman circuitos preferentes de la misma manera que los senderos que se forman en el bosque como resultado del paso una y otra vez por el mismo lugar. De tal manera que se convierten en caminos f√°ciles y atractivos para el caminante, y as√≠ los mismos vicios y defectos, las mismas ideas distorsionadas, tienden a aparecer una y otra vez al m√°s m√≠nimo atisbo o insinuaci√≥n. Por ello, como dice el texto, hay que ser intolerante con esas sombras no d√°ndoles vida ps√≠quica y, al mismo tiempo, tenemos que desarrollar otros caminos nuevos, luminosos y limpios, llen√°ndolos con ideales. La meditaci√≥n, la lectura de buenos textos, la poes√≠a, la m√ļsica cl√°sica, la contemplaci√≥n de las obras de arte, todo eso crea nuevos senderos facilitadores en nuestra mente e incluso en nuestro cerebro.

Antes que el «m√≠stico Poder» pueda hacer de ti un dios, oh lan√ļ (disc√≠pulo), debes haber adquirido la facultad de destruir a voluntad tu forma lunar.

El YO material y el Yo espiritual jam√°s pueden estar juntos. Uno de los dos tiene que desaparecer: no hay lugar para entrambos.

Los textos tibetanos, por su característica como pueblo guerrero y viviendo en difíciles condiciones, además debido también a la temática de la que tratan, hace que haya afirmaciones duras y sin compromisos. Pero todo debe ser puesto en contexto.

Durante toda nuestra vida estos dos aspectos, el material y el espiritual han coexistido, ambos han estado m√°s o menos presentes, pero si realmente queremos cruzar “al otro lado”, as√≠ como la barca que llega a la orilla tiene que ser dejada atr√°s, de la misma manera tenemos que dejar el Yo material detr√°s, porque ya no tiene utilidad ni sentido y s√≥lo ser√≠a un estorbo en la nueva etapa del Ser.

Ahora bien, no hay que vender la piel del oso antes de cazarlo. De la misma manera, las actitudes falsamente espirituales, e incluso histri√≥nicas y sectarias,  que quieren abandonar la barca antes de haber llegado son la causa de muchos fanatismos espirituales. La espiritualidad aut√©ntica est√° re√Īida con las poses del fanatismo religioso, por el contrario es serena, armoniosa, llena de transparencia y alejada de los focos deslumbrantes. Ciertamente, como explicamos anteriormente, llegado el caso el yo material y el espiritual no pueden estar juntos, ni tampoco podemos arrojar a la basura nuestra mente racional en aras de un falso misticismo, por el contrario, tenemos que sutilizarla y USARLA, hasta que realmente se abra ante nosotros de manera natural la Intuici√≥n de la Sabidur√≠a.

Antes de que la mente de tu alma pueda comprender, el capullo de la personalidad debe ser aplastado, y el gusano del sensualismo ha de ser aniquilado, sin resurrección posible.

La personalidad, o sea el falso yo y su aparato psicof√≠sico, aqu√≠ es considerada como una excrecencia, como la yema o germen que nace de manera espont√°nea, pero que carece de la direcci√≥n o la cualidad necesaria. Ser√≠a como un florecimiento err√≥neo o en la direcci√≥n equivocada. Nos recuerda la “mala hierba” y la “ciza√Īa” de la par√°bola del evangelista. Alrededor de esa personalidad crece un gusano que la corroe, el sensualismo, o sea el mundo poderoso de los sentidos que atan y mantiene la personalidad sumergida en el mar de las apariencias. La educaci√≥n occidental centra la idea del sensualismo sobre todo alrededor de la sexualidad, la obsesi√≥n de nuestro tiempo, pero aqu√≠ el sensualismo tiene una amplitud m√°s grande, porque es todo lo que recibimos y nos ata a trav√©s de los sentidos, as√≠, por ejemplo, sensualismo no es solo el sexo o los placeres de la carne en general, sino tambi√©n es la distracci√≥n consentida a la que nos somete el mundo alrededor, mediante el mundo digital, por ejemplo. En Medicina nos enfrentamos hoy en d√≠a al problema de las adicciones, que se multiplican y se extienden, ya no s√≥lo se es adicto a las drogas, tambi√©n se es adicto al smartphone, o los juegos, a la televisi√≥n, etc., etc. 

No puedes recorrer el Sendero antes de que t√ļ te hayas convertido en el Sendero mismo.

“Caminante no hay camino se hace camino al andar…” puede ser una primera explicaci√≥n, la misma que intuitivamente nos canta el poeta. De manera m√°s espec√≠fica se refiere a la construcci√≥n y conversi√≥n de la conciencia en conciencia Antahkarana, o conciencia puente. El Anthakarana se refiere a 7 estadios de la conciencia que nos conectan con el Esp√≠ritu (ver aqu√≠)

Haz que tu alma preste oído a todo grito de dolor, de igual modo que descubre su corazón el loto para absorber los rayos del sol matutino.

No permitas que el sol ardiente seque una sola l√°grima de dolor, antes que t√ļ mismo la hayas enjugado en el ojo del afligido. 

Pero deja que las ardientes lágrimas humanas caigan una por una en tu corazón, y que en él permanezcan sin enjugarlas, hasta que se haya desvanecido el dolor que las causara.

Estos versos nos llevan al corazón de la doctrina budista Mahayana, donde el concepto central o ideal es del Bodhisatva o Renunciante que se compromete a liberar todas las almas y aliviar el dolor del mundo, siguiendo el ejemplo del propio Buda, dilatando así el propio ingreso en el Nirvana durante edades sin cuento.

Estas l√°grimas, oh t√ļ de coraz√≥n muy compasivo, son los arroyos que riegan los campos de caridad inmortal. En este suelo es donde crece la flor de la medianoche, la flor de Buddha, m√°s dif√≠cil de encontrar y m√°s rara de ver que la flor del √°rbol Vogay.

Esta es la Caridad del de la Acci√≥n, la caridad verdadera de los idealistas.  Es una invitaci√≥n a seguir el ejemplo del Buda y de todos los bodhisattvas, es una invitaci√≥n eterna, constante, y cuyos primeros pasos son los de todos los idealistas del mundo, la de todos aquellos que dejan su confort personal luchando por la liberaci√≥n del dolor de todos los seres humanos, de diversas maneras, pero siempre con generosidad.

Flor del √Ārbol Vogay

El √°rbol Vogay o VńĀkai (tamil), se ha usado por costumbre como signo de la victoria de los reyes, como el laurel lo ha sido en occidente para los atletas victoriosos, o incluso personajes de relieve como insignes escritores o cient√≠ficos. Dado que la victoria final del disc√≠pulo que alcanza en su plenitud la condici√≥n de Buda es tan rara, es por eso que dice el texto que esta flor es muy dif√≠cil de ver.

Es la semilla que libra del renacimiento al Arhat a cubierto de toda lucha y concupiscencia, y le gu√≠a a trav√©s de las regiones del Ser a la paz y beatitud conocidas √ļnicamente en la regi√≥n del Silencio y del No-Ser.

Y como un gran sabio dijo, y si tampoco hay salvaci√≥n para m√≠, me da igual y no me importa, si puedo ayudar a otros…