jueves, octubre 26

LA MALDAD

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LA MALDAD

No estamos hablando simplemente de lo malo y lo bueno, que hasta cierto punto es opinable. La Bondad es el arquetipo del Bien encarnado en los seres vivos, mientras que la Maldad es la manifestación en los seres humanos del Mal.

Dicho as√≠ es muy simple. Tratemos de refinar un poco m√°s nuestra b√ļsqueda. El Mal no existe como una entidad aut√≥noma, como una especie de sombra oscura que planea sobre los hombres, ni tampoco es un ser abominable, ll√°mese Sat√°n o cualquier otro nombre de esas deidades imaginarias del infierno, ese lugar as√≠ mismo imaginario.

Para entender bien qué es la maldad, primero tenemos que hablar del mal. Y para hablar del mal tenemos que definir qué se entiende por el bien.

En las tradiciones de la Antigua Sabidur√≠a, el Universo, manifestaci√≥n viva del Logos, o el Pensamiento Divino, es en s√≠ mismo un Ser en evoluci√≥n, un ser constituido por infinitos n√ļmeros de seres.

Primera aclaraci√≥n: ese “Pensamiento divino” no es el resultado de un Ser que piensa sentado en su trono, no se trata de ning√ļn dios personificado, sino la expresi√≥n (őĽŌĆő≥őŅŌā) o sea la “palabra, discurso y raz√≥n”, tambieŇĄ relacionado con “ley” (latin: Legus). En otras palabras, son las condiciones dirigidas y planificadas de esta manifestaci√≥n del universo, y digo √©sta porque otros universos han precedido, seg√ļn la tradici√≥n, a √©ste, y otros se desarrollar√°n mucho despu√©s.

Este Logos se manifiesta peri√≥dicamente, como rayo que se origina en lo Desconocido, lo que en la India llaman Parabrahman (o sea, lo que est√° m√°s all√° ─para─ de Brahm√Ę, el universo manifiesto)

Para los que piensan de sí mismos que son materialistas, que no existe otra cosa más que lo que puede verse, tienen que reconocer que más allá del Big-Bang, la teoría de moda, había algo, algo que no podemos definir con nuestros métodos científicos porque éstos y sus instrumentos, habiendo nacido en este universo no sirven para medir, tocar, sentir, percibir lo que no está dentro del mismo.

Tambi√©n cada ser humano es un Big-Bang, nace sin saber qui√©n es, ni qui√©n fue, ni qui√©n ser√°. Cada existencia humana es un peque√Īo universo que nace y muere. A menos que sus facultades espirituales o intuitivas le permitan tener vislumbres de ese otro terreno desconocido.

Todos, salvo los psic√≥patas empedernidos, tenemos cierto sentido de eso que llaman el Bien, la Verdad y la Justicia. Tengo una querida amiga, que se define agn√≥stica, pero entre toda la gente que he conocido en mi profesi√≥n es la persona m√°s generosa, m√°s dispuesta a pelear por los dem√°s, por ideales humanistas y de defensa de la Justicia. Aunque alguien lo niegue, esa es una prueba que va contra la Materia sin sentido. Porque la sensibilidad hacia los dem√°s, incluso en contra de nuestros propios intereses ego√≠stas, es la mejor prueba de la existencia de valores que trascienden la peque√Īez del ser humano.

Claro est√° que para las almas nobles, que sienten dentro de s√≠ esos valores, hasta el punto de dedicar sus vidas a ello, el dios que nos plantean las religiones, el Ser Todo poderoso (aunque incapaz de mover un s√≥lo dedo para evitar el genocidio de los inocentes) es un mu√Īeco, y nada m√°s, un espantap√°jaros sin sentido, que algunos agitan en su ignorancia para asustar a los otros, para sentirse as√≠ menos solos en su camino de locura.

Pero aquí no estamos hablando del dios espantapájaros, sino del Bien, la Verdad y la Justicia, y la Belleza, los Arquetipos inspiradores que apelan a los más profundos sentimientos del alma humana.

Y fijaros si son reales, la fuerza tremenda que tienen, que hacen que los seres humanos capaces de sentirlos en su interior, luchen por esos Ideales pagando incluso con su propia vida.

Las modas pasan, las ideas políticas y sociales cambian, han cambiado y cambiarán, pero el fuego que siente un ser humano, en cada época, en cada lugar, por hacer brillar la Verdad que él puede concebir, la Justicia que él puede desear, eso no pasará.

Y esa, y no otra, es la Fuerza del Esp√≠ritu, ese es el Mensaje del Logos, del Dios “S√≠ntesis”, que representa las Leyes y el Destino de este Universo.

Y de Parabrahman, o sea de lo que est√° m√°s all√° de este logos-universo, nada podemos decir, salvo que es la Ra√≠z sin Ra√≠z del mismo, seg√ļn la tradici√≥n.

¿Entonces a qu√© llamar√≠amos el Bien? Hasta los materialistas tendr√°n que reconocer que el Bien es la culminaci√≥n propia de toda Evoluci√≥n, otra Ley de este Universo. El Bien es aquello que nos acerca a nuestro propio destino evolutivo, el bien es lo que hace que de la cris√°lida surja la maravillosa mariposa que un d√≠a fue gusano, el Bien hace que pueda haber Derechos Humanos, surgidos de un deseo no s√≥lo de Bien sino de Fraternidad, un componente del mismo. El Bien, har√° que un d√≠a los seres humanos sean realmente hermanos, que busquemos lo mejor. No os voy a decir qu√© es lo mejor, porque cada √©poca y cada ser humano lo consideran de manera distinta. Simplemente imagina que estas Navidades que vienen pudieras pedir ya sea a Pap√° Noel, o los Reyes Magos, o a quien tu creas, lo mejor que puedas pedir, lo mejor que puedas concebir para todos, imagina una Humanidad Ideal, un Amor Fraternal entre todos los seres humanos, avanzando en la estela del Universo con velas en la mano y cantando s√≥lo Himnos al Bien.

Quiz√°s la oruga piensa que va a morir, y de hecho muere, todas las orugas lloran a la desaparecida en el interior de su tumba-cris√°lida. Quiz√°s por eso mismo, el dolor de la existencia, las muchas cosas que nos pasan, y que contemplamos como el Mal, sean los pasos necesarios que haya que dar para convertirnos en seres alados.

Primera conclusi√≥n: el Mal no es siempre lo que pensamos, tambi√©n es la sombra del Bien, o sea la necesaria proyecci√≥n oscura en este universo, para que el Bien pueda aparecer. √Čste ser√≠a el Mal metaf√≠sico, el necesario aspecto de la evoluci√≥n, que se manifiesta en la lucha.

Pero la maldad es diferente, porque es el Mal encarnado y hecho due√Īo del pensamiento de un ser y dirigido contra los dem√°s seres, sin otro prop√≥sito salvo el de hacer da√Īo.

Los mitos y viejas historias que perduran a trav√©s de los milenios contienen ense√Īanzas profundas, el viejo “Mito de la Ca√≠da”, o sea del descenso de los seres humanos a un estado inferior de conciencia, tratan de la ra√≠z misma del Mal. Algunas religiones han hecho de ese mito una justificaci√≥n para la existencia de ellas mismas. As√≠ la Ca√≠da de Ad√°n, justifica la ca√≠da de todos los seres humanos en las garras del mal, y la necesidad de una Salvaci√≥n a trav√©s de dichas religiones.

Analizaremos en los próximos artículos el Mito de la Caída y el Mal, tanto en la Biblia, como en el Antiguo Egipto, y otras culturas clásicas, quizás podamos encontrar algunas claves fundamentales.