jueves, marzo 25

La Eterna Música de Egipto 10

 Del Nilo al Guadalquivir


Los egipcios albergaron, como muchos otros países, tribus gitanas. Procedentes de la lejana India, en parte se establecieron y en parte prosiguieron su viaje a través del Norte de África hasta llegar a España, donde fundieron sus tradiciones con muchas de las de Andalucía. Su mismo nombre, egipcianos, o gitanos, muestran el tipo de confusión que se tuvo sobre su origen, y también la canalización por parte de estos pueblos de muchos de los elementos artísticos egipcios hacia otros pueblos.

En España se suele enseñar en los colegios que "los árabes" trajeron nuestro sistema de construcción mudéjar, nuestra forma de organizar los regadíos agrícolas, etc. Pero esta es una afirmación un tanto laxa, porque los árabes no construyeron ningún edificio importante, ni crearon los polícromos azulejos, ni los artesonados de madera llenos de arabescos, ni las celosías labradas, ni tampoco tenían agricultura en mitad del desierto. 

Mashrabeya egipcia

En realidad quienes sí vinieron junto con los invasores árabes, siendo estos simplemente los líderes y jefes de las tropas, fueron miles de artesanos, científicos, levas de campesinos y soldados, que procedían en gran número de las tierras más ricas y con mayor población: Egipto y Siria.

Mezquita Al Rifa'i - El Cairo

España heredó, por doble vía y en dos oleadas, muchas cosas de Egipto, una con la llamada invasión árabe, y otra a través del arte de los gitanos. Por eso no es de extrañar ciertas singularidades constructivas y decorativas, incluso las misma formas de organizar los campos de cultivo que se puede observar todavía en la vega murciana, los mismos azulejos, e instrumentos musicales de larga tradición en ambos lados del mundo, tales como las castañuelas, las palmas acompañando la música las panderetas. En descripciones de un joven procedente de Siracusa que visitó Menfis en el siglo IV a.C. encontramos semejanzas con las danzas andaluzas que no dejan de sorprendernos:

"Entonces vi a un grupo de músicos, trayendo consigo diversos instrumentos en sus manos, entre los que reconocí arpas, guitarras, liras, y flautas simples y dobles, tamborines y címbalos. Fuimos constantemente sorprendidos por las canciones que fueron cordialmente correspondidas con aplausos por la audiencia. 


Entonces, a una señal dada, el centro de la sala fue ocupado por un hombre y una danzarina, ambos provistos con castañuelas, hechas con dos pequeñas piezas de madera redonda y cóncavas sostenidas en las palmas de las manos, y que daban ritmo a los pasos de la danza al ser súbitamente golpeados juntos. Los dos danzarines bailaban juntos o separados formando armoniosas configuraciones, mezcladas con piruetas, tan pronto alejándose el uno del otro como acercándose entre ellos, el joven danzante corriendo detrás de su compañera y siguiéndola con expresiones de tierno deseo, mientras que ella escapaba de él una y otra vez, girando y haciendo piruetas, como si rechazase sus intentos después de cada acercamiento amoroso. Esta actuación fue hecha de manera ligera y al mismo tiempo energética, con posturas armoniosas que me parecieron muy entretenidas..."

No sólo la danza, sino también el canto de los "fellah mencus" (el flamenco o el “canto de los campesinos emigrados”) y las formas distintas de las saetas, que como los antiguos cantos coptos mantienen toda una serie de variaciones de tonos sobre una sola sílaba.

Flamenco fragmento, Camarón de la Isla y Paco de Lucia

En un extraño viaje de ida y vuelta, los gitanos y cantaores flamencos de Andalucía han retomado de nuevo sus conexiones con el mundo árabe y en particular con Egipto:

Al Quantara (El Puente), fragmento, Rafa el Tachuela y Hosam Ramzy

E incluso la fusión alcanza a los cantos sufíes del sur de Egipto y su danza:

Fusión Flamenco y Cantos Sufíes, Tomatito y Sheij Al Tuni

Continuará

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