martes, mayo 26

Reencarnación y Concepciones Budistas 02 - ¿Entonces Qué Reencarna?

¿Entonces Qué Reencarna?


Volvamos entonces a la pregunta: ¿Qué es lo que reencarna? Básicamente algún tipo de ser, de existencia. Pero lógicamente para nuestro propósito solo tendremos en cuenta a un ser que posea “conciencia” de ello, porque un pedrusco arrojado y partido en trozos y vuelto a pegar no creo que pueda considerarse una reencarnación. Por consiguiente reduciéndolo a lo básico, lo que reencarna es una “conciencia”, o sea un núcleo del ser que toma contacto con el plano denso y que comienza a ejercer su función en dicho plano: “cum scire” o sea tomar conciencia interactuando con dicho plano.

Sin embargo la doctrina budista común insiste en que esa conciencia no posee por sí misma existencia, sino que es dependiente de su interacción con otros componentes. La existencia de un Yo estable e independiente sería algo incluso a no considerar. 



Pongamos un ejemplo, imaginemos un ser humano cualquiera, tradicionalmente podríamos enumerar sus constituyentes como lo físico, el cuerpo y sus partes, lo energético y funcional, o sea todos los sistemas sutiles que proveen y distribuyen la energía, la parte emocional, o sea todos los movimientos psicológicos relacionados con la afección positiva o negativa hacia algo y finalmente lo mental, con todos sus entramados y elaboradas ideas.


Imaginemos esas 4 partes constituyendo un cuadrado que resumiría toda la personalidad humana. El "yo" personal sería el resultado coordinado y simétrico de todos esos componentes. Pero sería un "yo dependiente": imaginemos que esta persona sufre un accidente y como resultado su cuerpo físico queda disminuido, bien sea paralítico o cualquier otra afección que disminuya y limite sus posibilidades físicas. La nueva situación sería la siguiente:



Como podemos ver, el "yo" central y dependiente varía su posición, el centro se ha desplazado hacia el lado físico, a partir de ese momento la psicología de esa persona no es la misma, está llena de dolores y limitaciones físicas que hace que su yo gravite hacia y desde lo físico. Es otra persona. Todos hemos conocido esa experiencia en carnes propias o en gente que conocemos, la personalidad cambia, no es la misma. Por tanto es un "yo ilusorio", no es real, es dependiente. 

Podemos imaginar toda clase de combinaciones, toda clase de sucesos que pueden disminuir uno de esos lados y desplazar el yo ilusorio hacia un nuevo centro de gravedad. Podemos incluso imaginar que el cuadrado se rompe definitivamente, generalmente por muerte física. ¿Dónde queda pues ese yo? Necesariamente desaparece, será otra cosa, pero ese yo dependiente ya no existe.


Con cada paso a lo largo de la vida, esos 4 componentes varían, crecen, disminuyen, envejecen y se distorsionan, además el mundo circundante también actúa y presiona sobre estos componentes haciendo que se comprima y deforme como un balón de agua. Por tanto si me imagino a mí mismo proyectado en el futuro, esa proyección es falsa, porque lo que haré o no haré, lo que sentiré o no, lo que pensaré e incluso mi misma manera de ser y sentir será diferente. 

Así un hombre poseído y doblegado bien por la ilusión del Ser o bien por el escepticismo... No sabiendo lo que es digno de tomar en consideración, y lo que es indigno de tomar en consideración, considera lo indigno y no lo digno.

E imprudentemente hace las siguientes consideraciones: "¿He existido en el pasado? o bien ¿No he existido en el pasado? ¿Qué he sido en el pasado? ¿Cómo he sido yo en el pasado? ¿Desde qué estado a qué estado he cambiado yo en el pasado? ¿Seré en el futuro? o ¿No seré en el futuro? ¿Qué es lo que seré en el futuro? ¿Como seré en el futuro?".

Y el presente le llena también de dudas: "¿Soy? o ¿No soy? ¿Qué soy yo? ¿Cómo soy yo? ¿Este ser, desde dónde ha venido? ¿Hacia dónde irá?"

Y con tales consideraciones insensatas, cae en uno u otro de los Seis Puntos de Vista, que entonces se convierte en su convicción y firme creencia: "Yo tengo un ego" o "Yo no tengo ego", o "Con el ego yo percibo el ego", o "Con aquello que no es ego, yo percibo el ego", o "Con el ego yo percibo lo que no es ego". 

O cae en una de los siguientes puntos de vista: "Este es mi ego, que puede pensar y sentir y el cual, ora aquí, ora allí, experimenta el fruto de las buenas y malas acciones; este mi ego es permanente, estable, eterno, no sujeto a cambio, y permanecerá eternamente lo mismo".

Si hubiera realmente allí un ego, habría también algo que pertenecería al ego. Pero dado que, no obstante, en verdad y en realidad, ni el ego ni nada perteneciente al Ego puede ser encontrado ¿no es doctrina de tontos decir: "Este es el mundo, este soy yo, después de la muerte, seré permanente, persistente y eterno"?

Estas son meramente opiniones, un bosque de opiniones, un teatro de marionetas de opiniones, un ajetreo de opiniones, una maraña de opiniones; y atrapado en las cadenas de las opiniones, el ignorante hombre de mundo no será libre de renacimiento, decadencia y muerte, de la aflicción, dolor, pena y desesperación, no será liberado, digo, del sufrimiento.
Palabras del Buda

-Entonces, según usted tanto la afirmación de la existencia de un yo como su no existencia serían ambas afirmaciones vacías de sentido. Porque desde luego hay un yo, pero este es transitorio y pasajero y por tanto inútil cualquier consideración que podamos hacer sobre el mismo ¿Entonces, cómo se puede hablar de reencarnación y de que "alguien" entra en la rueda de renacimientos? Amigo, pienso que sigue dando vueltas alrededor de lo mismo sin darme una respuesta definitiva.

-Tienes razón en parte, porque quiero que consideres todo esto con detenimiento...

Continuará

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