martes, mayo 12

Derechos Humanos - El Compromiso de la Filosofía

DERECHOS HUMANOS: 
EL COMPROMISO DE LA FILOSOFÍA

En primer lugar cabe preguntarnos qué son y cuál es el origen del concepto "derechos humanos". Como define Stéphane Hessel, participante en la redacción de la Declaración Universal de los Derechos Humanos (DUDH), los derechos humanos son un instrumento emancipador, no es un discurso ideológico sino una práctica de lucha por la igualdad frente a la opresión.  

Su formulación en 1948 fue el resultado directo de la lucha contra el nazismo, estalinismo y las consecuencias del holocausto, o sea los grandes totalitarismos del Siglo XX, quizás el más sangriento de la historia. 

Los estados no sólo no son neutrales con respecto a los Derechos Humanos, sino que han sido o pueden ser agentes que promuevan su restricción e incluso la eliminación de dichos derechos. Los agentes que pueden violar los derechos humanos son los Organismos Internacionales, los Estados y los Grupos de Estados. Sólo cuando se ratifica internacionalmente un tratado, es cuando estamos dentro del campo de los DUDH. De aquí surge claro está una posibilidad de manipulación política, el uso de los DUDH de un país contra otro. 

A nivel individual, los derechos subjetivos son violados por particulares, personas físicas o jurídicas, grupos o sociedades en relación al derecho de propiedad, objetos, etc. Sin embargo, el respeto y la implementación de los DUH es internacional.

Desde mi punto de vista, la formulación práctica de estos derechos son la consecuencia de dos hechos, la aparición del Estado Moderno, y en segundo lugar el desarrollo progresivo (educativo, derechos sociales y económicos) del ciudadano.


1789 marca el nacimiento del Estado de derecho, y con ello el nacimiento de los derechos subjetivos. Frente a ese Estado, y su actuación arbitraria surge como reacción durante el siglo XX la internacionalización de unos derechos, o sea la garantía por parte de entes supranacionales, supraestados, de los derechos individuales. 

Existen pues dos tipos de justificaciones para la existencia de dichos derechos: 

a) Una justificación política: como exigencia y necesidad impuesta por la aparición del estado moderno. 

b) Una justificación moral, o sea un aspecto del humanitarismo, del desarrollo filosófico y moral de la humanidad. 

Si durante el siglo XX el gran enemigo de los derechos humanos fue el TOTALITARISMO, hoy sin dejar de serlo, se añade otro enemigo fruto de la globalización de las ideas: el RELATIVISMO cultural, o sea la interpretación por parte de algunos grupos sociales y religiosos en el sentido de que la declaración universal de los derechos humanos es solo una invención y una imposición occidental. 

Y aún aparece en el horizonte otro enemigo como fruto de la globalización económica: el flujo de capitales, bienes y valores por encima de los estados ha creado una comunidad internacional sin ciudadanos, sin sociedad política que lo respalde, sin constitución, donde no existe una regulación política democrática y liberal, sino que se toman decisiones económicas que nos afectan a todos y que se toman desde centros de poder alejados del control tanto de los estados como incluso de los organismos internacionales, hasta el punto que su poder puede provocar la caída de gobiernos y líderes políticos, o la imposición de gestores no elegidos por el pueblo democráticamente, véanse recientes casos. 

Como respuesta al primer punto, como reacción frente al totalitarismo y la manipulación de los estados, surgió el Neo-Constitucionalismo del S. XX que a diferencia del estado liberal anterior hace incluir los DUHD en su carta constitucional. O sea trata de asegurarse de que el contenido de la Constitución se ajuste a los estándares de la DUDH, y por tanto hay una subordinación de los órganos del Estado a la DUDH. 

Y con respecto al relativismo cultural, nos lleva a preguntarnos si la concepción de los Derechos Humanos Universales es algo fijo, dado, y por tanto innato y universal, o si se trata de una definición gradual en progreso o particular sólo de cierta sociedad. 


Con respecto al otro factor emergente, la globalización económica, cuando la violación de los derechos no es ejercida por los estados sino por corporaciones internacionales, quizá la única respuesta consista en un camino que conduzca al advenimiento de la República Universal y del Ciudadano del Mundo. En todo caso, estos derechos no deben ser considerados de forma aislada sin relación o al margen del compromiso y obligaciones comunitarias, se debe ir también, poco a poco, a la elaboración de la Declaración de Obligaciones Humanas Universales. 

Ahora me gustaría dirigirme al otro aspecto, el filosófico, de los derechos humanos. Cabe preguntarse ¿cómo se origina y en que se fundamenta que el hombre pueda poseer unos valores y unos derechos relacionados? 

Los derechos humanos surgen como una potencialidad, como una posibilidad que se deriva del concepto subjetivo de la Dignidad Humana. El reconocimiento de la propia dignidad genera en lo subjetivo el nacimiento de los derechos, que se expresará en lo objetivo como Dignidad Humana y Respeto. Ya en el Renacimiento Pico della Mirandola en su "Discurso sobre la Dignidad Humana" establece ese concepto que reposa sobre la libertad humana de ser o no ser:

"No te he dado una forma, ni una función específica, a ti, Adán. Por tal motivo, tendrás la forma y función que desees. La naturaleza de las demás criaturas la he dado de acuerdo a mi deseo. Pero tú no tendrás límites. Tú definirás tus propias limitaciones de acuerdo con tu libre albedrío. Te colocaré en el centro del universo, de manera que te sea más fácil dominar tus alrededores. No te he hecho mortal, ni inmortal; ni de la tierra, ni del cielo. De tal manera, que podrás transformarte a ti mismo en lo que desees. Podrás descender a la forma más baja de existencia como si fueras una bestia o podrás, en cambio, renacer más allá del juicio de tu propia alma, entre los más altos espíritus, aquellos que son divinos." 

Pico della Mirandola
Para Pico son derechos inalienables el derecho a crecer y enriquecerse humanamente través de la educación, también el derecho a la diferencia, así como el respeto por otras culturas y religiones, y el derecho a disentir de otras ideas y opiniones.  

Las filosofías clásicas reconocen en el ser humano una multiplicidad, que sólo gracias a la educación y al esfuerzo personal pueden llegar a expresarse como INDIVIDUALIDAD o sea ser indiviso, o ser integral dirigido por una razón y con un propósito definido. No se da en la filosofía clásica la idea de que el individuo como concepto es algo per se dado, sino que está la potencialidad que sólo el esfuerzo y la educación pueden llegar a realizar en plenitud. 

Si se me permite la analogía, también la Sociedad en su conjunto es múltiple como el mismo ser humano, y sólo el desarrollo social permite llegar la corona de la INDIVIDUACIÓN SOCIAL que es lo que conocemos como ESTADO. El estado entonces se convierte en un ente que va más allá de la vida de los seres humanos que la componen, que tiene memoria, que acumula experiencia, que se auto ordena con un fin determinado. 

Pero, permítanme otra analogía, como médico que soy, entiendo que la conformación de los distintos tejidos y órganos de nuestro cuerpo, en su desarrollo ontogénico llevó en un momento dado a la sumisión de todos los tejidos, células, órganos a un poder central, digamos estatal, conformado por nuestros sistema nervioso y neuroendocrino. Ahí en esa confrontación fue necesaria también la maduración de cada uno de estos pequeños centros, su conformación en estructuras especiales, tejidos con sus propias normas y derechos. De la misma manera que la maduración progresiva del ser humano lleva al individuo,  la maduración progresiva de las sociedades lleva al Estado, y es en el encuentro de estos dos individuos, el individuo humano y el individuo estado, donde se negocian los deberes y derechos. 

Precisamente ese proceso de conformación madura del ser humano, para dar nacimiento a ese individuo completo ha sido el objeto fundamental de la filosofía de todos los tiempos. ¿Pero cuándo aparecen los derechos humanos como una necesidad social? Cuando la mayoría la sociedad sintió esa necesidad, indudablemente siempre ha habido seres humanos que han sido conscientes de esta problemática, pero cuando realmente ésta llega a ser un grito unánime es cuando nuestra sociedad, desde el punto de vista histórico, logró cubrir una serie de etapas previas, necesidades vitales básicas. 

Abraham Maslow, psicólogo, influyó notablemente en la visión del mundo para la sociedad. Proporcionó un nuevo rostro al estudio del comportamiento humano. Llamó a su nueva disciplina «Psicología Humanista». Los psicólogos humanistas postulan que todas las personas tienen un intenso deseo de realizar completamente su potencial, para alcanzar un nivel de «autorrealización». Para probar que los seres humanos no solamente reaccionan ciegamente a las situaciones, sino que tratan de realizar una tarea mayor, Maslow estudió mentalmente a individuos saludables en lugar de a personas con serios problemas psicológicos. Sus experiencias le llevaron a crear una especie de ayuda visual donde se integran las necesidades los seres humanos, es la conocida como Pirámide de Maslow: 


Esta pirámide nos muestra una serie de niveles de necesidades  o MOTIVACIONES que gradualmente son necesarias conquistar por el ser humano: 

-Necesidades de autorrealización
-Necesidades de aceptación social
-Necesidades de seguridad y protección
-Necesidades fisiológicas
 
Aquí en los últimos substratos superiores en donde comienza el sentido de AUTOESTIMA, de dignidad, de ser portador de algo más. Desde cierto punto de vista, la realización del individuo no puede llegar a su culmen sin estos estratos superiores. Pero cómo puede la semilla del Loto saber que tiene que serlo, a menos que en su interior no contenga el esquema de lo que debe llegar a ser. 

Ciertamente Maslow indica que el hombre no puede llegar a ese estado maduro de autorrealización, de autoestima, y por tanto de auténtico sentido de dignidad, sin haber cubierto antes las necesidades más básicas. Pero si el hombre no tuviese en su interior la semilla del hombre maduro que será, nada le moverá en esa dirección. De ahí el auténtico valor de la educación y de la filosofía, que reconoce de antemano la presencia, aún oculta, del diamante en bruto, del valor genuino de cada hombre y mujer. La filosofía y la auténtica educación tratan de hacerle avanzar, pero no porque añadan cosas al individuo, sino que más bien, como su auténtico sentido nos indica sabe como extraer, "educere", la piedra preciosa del interior.

En conclusión, los DDUH son por tanto el resultado de movimientos sociales y políticos, pero estos tienen un origen más profundo que eso, pues son el resultado del empuje de muchos hombres sabios, de muchos filósofos e idealistas que sintieron en su interior y supieron verlo en otros la Joya en el Loto.


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