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Reencarnación y Concepciones Budistas 01 - ¿Fui Yo Acaso Cleopatra?

REENCARNACIÓN  y CONCEPCIONES BUDISTAS
¿Fui yo acaso Cleopatra?


La mayoría de los trabajos y estudios sobre la Reencarnación se concentran en una serie de ideas básicas más o menos comunes. No obstante, la mayor diferencia se encuentra en las actitudes apriorísticas con las que se enfocan. O bien tratan de “convencer” o probar la existencia de la reencarnación o por el contrario de desaprobarla. Se aducen múltiples razones en un sentido o en el otro, teniendo como último objetivo en realidad la defensa de las posiciones religiosas o filosóficas particulares desde las que se hace el análisis.

Por consiguiente, no nos detendremos en explicaciones con el fin de “probar” la existencia de tal fenómeno, porque al fin y al cabo, a menos que se posea conciencia y memoria de ello – que en todo caso sólo seguiría siendo válida para uno mismo – sería inútil y una forma de convencer a los ya convencidos. Hay mucho de fe o de creencia religiosa casi dogmática en muchos de los “creyentes” de la reencarnación como en los detractores, además de manipulaciones del concepto para acomodarlo a los propios deseos, sueños y vanidades personales: nadie "recuerda" ser la encarnación de un pobre mendigo, casi todos recuerdan haber sido grandes reyes, princesas, o sabios sacerdotes, lo cual suele ser más bien signos de vanidad infinita, pues no hay tantas "cleopatras" ni "napoleones" ni grandes reyes en el pasado como para que todos queden contentos.

Por todo lo anterior una de las preguntas más terribles y difíciles de contestar es aquella de “¿Cree usted en la reencarnación?”. Pero antes de contestar habría que preguntar a su vez sobre las intenciones del cuestionador, que en muchos casos sólo espera un sí o un no rotundo para así, conscientemente o inconscientemente, añadirle a su propia lista de gente aceptable o pertenecientes a la misma “confesión” (ahora lo llaman "likes" o "dislikes") 

-¿Pero entonces, cree usted o no en la reencarnación?

-Para su tranquilidad le diré que sí, pero más como una necesidad y como una de esas llamadas por los científicos “hipótesis fecundas”. Es una necesidad porque es la pieza que falta que encaja con el resto de mis concepciones filosóficas – yo en eso hago como todos los demás. También una hipótesis fecunda porque permite encontrar explicaciones al mundo que me rodea, aunque a veces uno se pregunta si eso no es una forma de tranquilizar y adormecer la propia conciencia con respuestas que al fin y al cabo no pueden desvelar el misterio último de las cosas. 

-Pero al menos son respuestas razonables...

-Precisamente eso es lo que me alerta, son demasiado razonables. Digamos, que la hipótesis de la reencarnación ofrece respuestas aceptables para el momento actual de la evolución humana. Aún con todo y ello, no explicaría otra serie de interrogantes enigmáticos, ni daría plena satisfacción, tal como se formula, al sentido último de la justicia y la verdad que un hombre despierto trata siempre de encontrar. Pero antes que nada, tratemos de definir el fenómeno. En primer lugar tenemos que diferenciar entre Reencarnación y Renacimiento. 

Por Encarnación tendremos que entender la entrada de “algo” en un cuerpo físico. Esa entrada puede corresponder a un ser inconsciente, consciente o incluso super consciente. En todo caso corresponde, al menos por el momento, a la entrada o expresión de algo en un plano material denso. Será reencarnación cuando ese algo procede de otra encarnación anterior.

Por Renacimiento entenderemos la mutación de un ser en algo diferente, pero manteniendo una cierta continuidad de conciencia con lo anterior. Ello puede ocurrir en cualquier plano viniendo desde otro cualquiera. 

Para el Budismo Theravadin o Hinayana tanto la reencarnación o el renacimiento son considerados como fenómenos pertenecientes al Samsara (“el errar perpetuo”) y como la causa del sufrimiento, decaimiento, muerte y vuelta a empezar. 

Inconcebible es el comienzo de este Samsara; nunca descubierto el origen primero de los seres, quienes, trabados por la ignorancia y atrapados por el deseo, se apresuran y corren a través de esta ronda de renacimientos. 

La reencarnación era creencia compartida por vedantinos, jainas, sij, shinto japonés, taoismo y los cristianos primitivos. Según las concepciones budistas e hindúes, este largo peregrinar tiene un posible fin o liberación, el Nirvana o Moksha hindú, el cual se considera una aniquilación o absorción del yo peregrino, una unión sublimada en lo divino. Ahora bien, el Nirvana es la SEIDAD, la real existencia, que no tiene principio ni fin, porque estás más allá del tiempo y la manifestación. ¿Cómo es posible que lo que es irreal y temporal puede "llegar" al Nirvana, a lo que siempre ES? 

Si nada "llega", "conquista", "se integra" o "alcanza" el Nirvana, ¿cuál es su relación con ese eterno peregrinar? ¿Qué es lo que reencarna? Pues si el Nirvana siempre Es, la entidad que reencarna no puede tratarse de algo que "salió" de ese plano y "llegó" finalmente al Nirvana extinguiéndose así la cadena del Samsara. 

¿Acaso sean sombras ilusorias proyectadas, como los rayos del sol en un espejo?

El budismo ortodoxo tropieza aquí con un escollo: el de la doble verdad o realidad, concepto del que otra reencarnación del Buda, según la tradición, Sankaracharya nos habla. Si bien por un lado se afirma en el budismo la no existencia de un "yo" real en el hombre, por otro lado afirma la existencia interminable de una cadena de sufrimientos centradas en un yo ilusorio y predica la necesidad de escapar de ello. Pero entonces, ¿qué o quién tiene que escapar? ¿qué o quién alcanza la extinción del sufrimiento?   

Es por causa del no entendimiento, por no percatarme de cuatro cosas, que yo, discípulos, así como vosotros, he tenido que vagar tanto tiempo a través de las rondas de renacimientos.

¿Y cuales son esas cuatro cosas? Son la Noble Verdad del sufrimiento, la Noble Verdad del Origen del Sufrimiento, la Noble Verdad de la Extinción del sufrimiento, la Noble Verdad del Sendero que lleva la Extinción del Sufrimiento.

¿Dice el Buda "yo, discípulos, así como vosotros, he tenido que vagar...? ¡¿Pero si no hay "yo"?! ¿Para qué todo ese esfuerzo? ¿Para liberarse de lo que no existe? Evidentemente aquí hay un misterio...

Continuará

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