miércoles, abril 20

Simbología Numérica 5 - El Lado Oscuro del Número 5

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EL LADO “OSCURO” DEL NÚMERO CINCO

En el artículo anterior hemos establecido el número cinco como el número del hombre despierto.

En la figura del “Hombre de Vitrubio” de Leonardo Da Vinci, el que mantiene los brazos horizontales inscrito en un cuadrado, representa al Hombre Cuaternario, o sea el conjunto de estructuras ligadas a un yo ilusorio. No es más que un animal inteligente.

Lo que hace “divino”, o sea especial, al ser humano es la aparición de un quinto elemento, un misterio dentro del misterio. Porque cabría preguntarnos varias cosas: ¿De dónde viene ese quinto principio? ¿Cuál es su origen y su propósito? ¿Forma parte realmente del ser humano o es algo impuesto “desde arriba”?

Pero antes de seguir quisiera hacer una consideración, Platón apuntaba a que las almas más refinadas eran precisamente las más fáciles de corromper. El que es un bruto, un hombre muy primario, sólo responde a los instintos básicos, pero no puede ir más allá. Es como una piedra tosca. Dale de comer y se quedará satisfecho durmiendo su siesta.

Sin embargo el hombre educado del siglo XXI, refinado en todo tipo de costumbres, alimentos, ropas, etc., puede corromperse con facilidad, bien sea por el hambre, por el dolor, por la desgracia, por la guerra. Su propio refinamiento le hace débil frente a las peores tentaciones y ante su propio egoísmo desatado, hijo de la necesidad y del mandato de sobrevivir a toda costa, será capaz de matar en masa, del genocidio y de las peores y refinadas aberraciones que la mente humana pueda concebir. Y aquí hemos llegado al quid de la cuestión: se trata de la mente humana, y recalco lo de humana, no es la mente animal más o menos desarrollada ni la de un hipotético ordenador del futuro, sino la mente “especial” del ser humano.

Y esta mente humana, cuanto más refinada sea más fácil será corromperla y peores sus crímenes. Una cosa bien diferente es tener una mente educada en el autodominio, en los valores éticos, en la paciencia ante la adversidad, en colocar el bien de otros antes que satisfacer los deseos propios, y otra es tener una mente refinada, sí, pero en el vicio, astuta para buscar la ventaja por encima de cualquier valor ético. Lista aunque no inteligente, una mente utilizada para dominar a otros, para conseguir en definitiva todo lo deseado a costa de quien sea necesario para dicho fin.

Entonces el hombre se convierte en un lobo para el hombre. Su mayor virtud, la inteligencia, se utiliza en su cara oscura para depredar a los demás.

De esta manera tenemos por un lado la estrella de cinco puntas, con un vértice hacia arriba, que representa la posibilidad de “salvación”, o sea de “salus”, de que el hombre pueda vivir verdaderamente su inmortalidad. Entre los griegos y romanos esta posibilidad también se simbolizó en Hygeia (en griego Ὑγιεία), la diosa precisamente de la “Salud” e hija de Asclepios, el dios de la Medicina. Y su símbolo, como así mismo el de los pitagóricos que “salu-daban” con su nombre, era la estrella de 5 puntas.

Pero como dice el dicho, “Daemon est Deus inversus”, o sea “El Diablo es Dios invertido”. Esa brillante facultad de Prometeo, el Fuego de la Mente concedido al hombre desde regiones divinas, también tiene su reflejo inverso, así la inteligencia pura se convierte en astucia, en ser listo para aprovechar las ventajas sobre los demás, en picardía, en maña, artimaña, disimulo, en malicia. Y entonces el pentagrama se convierte en satánico y perverso:

Toda la estrella-hombre ahora apunta hacia abajo, porque el quinto elemento verdadero ya no existe, sino uno que lo sustituye y lo lleva hacia el abismo, es su reflejo perverso, la mente destructiva para uno mismo y para los demás:

Por esta razón quedaron divididos los símbolos y sus actores en “los Buenos”:

  • Manas-Mahat, el principio inteligente en el universo y en el hombre, el Hombre con su Quinto principio activo,
  • Los Kumaras, los yoguis puros de la tradición hindú y vigilantes de la humanidad,
  • El símbolo sagrado del Makara-místico de los hindúes (Ma-kara = 5 caras) y el Lucifer (el que porta la luz) antes de la Caída, y Seth, el adversario pero también el Iniciador entre los egipcios, antes de caer.
  • El Chivo Expiatorio entre los judíos y Pan el gentil dios de la naturaleza toda.
  • La Serpiente de Sabiduría, y el Uraeus o serpiente en la frente de los iniciados faraones.

En definitiva el “dios uno personal”, el dios interior, mientras que sus opuestos e inversos, son ellos mismos pero en su papel de “Malos” y sus símbolos son:

  • Satán, y Seth después de caer, Lucifer y los Kumaras convertidos en diablos.
  • Makara el monstruo acuático, el Macho Cabrío de la brujería, Pan el diablo,
  • La Serpiente diabólica y tentadora.
  • El daimon (demonio), palabra que en origen significaba el dai-monos, o sea el dios uno o espíritu que habita en cada ser humano.

Como podemos ver, son dos versiones de la misma cosa. Dos puntos de vista, o quizás dos fases en la evolución de lo mismo. Una es la versión buena, aceptada, ortodoxa y santificada, y la otra la versión condenada, especialmente por todos los dioses exotéricos y dogmáticos, y sobre todo por sus seguidores.

Sin entrar en más detalles, podemos entender por qué razón el número 5 tiene esa doble naturaleza que lo hace inarmónico o inestable. En realidad se trata del hombre como ser mental y colectivamente de toda la humanidad, o sea los ángeles rebeldes ante la pasividad, los que renunciaron a un cielo de querubines porque querían ser como Dios mismo. Y eso supone el uso de la experiencia mental, que como sabemos oscila entre la lógica, analizadora, calculadora, fría y amoral, y la analogía, moralizante, unificadora y divina. Es también la alegórica marca de Caín, el padre de todas las civilizaciones y el gran asesino de Abel inocente que cada uno lleva dentro.

Cualquier auténtico filósofo ha experimentado en sí mismo la condena y el rechazo de todos los bien pensantes, tú mismo que lees esto seguramente no serás comprendido por muchos de los que te rodean.

¿Cuál es la enseñanza de todo esto? Pues que si bien nos ha sido dada una oportunidad enorme de descubrir y cultivar ese divino quinto principio en nosotros, no debemos desperdiciarla cayendo en la utilización egoísta, vanidosa y manipuladora del conocimiento.

En “La Voz del Silencio” traducida por H.P. Blavatsky, se alerta del peligro de la Instrucción. Se dice que el discípulo pasa por tres vestíbulos: el de la Ignorancia, en el que la inmensa mayoría nacemos y morimos, el de la Instrucción, y finalmente el Umbral que nos lleva a la Sabiduría sin límites.

Por ser ignorante nadie puede ser condenado, bastante tiene uno con lo que tiene, sufrir su propio karma sin saber por qué. De eso sabemos mucho. Pero cuando accedemos al Vestíbulo de la Instrucción, ante los nuevos conocimientos adquiridos, aparecen la vanidad, la perfidia, el mal uso de esos conocimientos, el entretenerse en ellos sin fin alguno.

El nombre del segundo Vestíbulo es el de la Instrucción. En él tu alma encontrará las flores de vida, pero debajo de cada flor una serpiente enroscada.

“La Voz del Silencio”

Creo que no hay una fórmula única ni fácil, pero me parece a mí que lo que hay que hacer es cruzar ese vestíbulo de la Instrucción lo más rápidamente posible, admirando quizás esas flores, pero sin aspirar su perfume, sin dejarse embriagar por el mismo, sin detenerse en exceso sino justo lo suficiente para tomar nota de la lección y seguir adelante, y para ello no hay mejor acicate que saber que allá adelante, en el Vestíbulo de la Sabiduría, no te esperan angelitos tocando un arpa, sino infinitos hermanos desheredados a los que podremos ayudar ahora que sabemos.

Continuará

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