miércoles, abril 6

Aries, El Que Penetra en la Oscuridad

ARIES, EL QUE PENETRA EN LA OSCURIDAD


Nos encontramos en esa parte del a√Īo que se caracteriza por la lucha en la naturaleza entre la oscuridad y el fr√≠o que a√ļn predominan, aunque ya desfallecientes, y por otro lado el intento de los primeros brotes vegetales por salir y acabar dominando el invierno con el color de la Primavera, o sea "Prima" (el comienzo) y "Vera" (Verdadero), el verdadero comienzo del ciclo anual, del circuito solar exot√©rico y tambi√©n del esot√©rico que lleva a la iniciaci√≥n.


Son dos circuitos con direcciones diferentes, aunque partiendo y acabando en el mismo símbolo, Aries. Uno de ellos sigue el desarrollo anual de las estaciones, representado por el círculo rojo en el gráfico anterior. Así Aries se sigue de Tauro y de Géminis, los tres signos primaverales, para luego continuar con los signos veraniegos: Cáncer, Leo y Virgo, y así sucesivamente hasta terminar en Piscis.


El otro circuito es el esotérico, en color azul, tal como aparece marcado en el Calendario Zodiacal del templo de Denderah, justo al lado de las cámaras iniciáticas, donde se ve a Osiris resucitar de entre los muertos.


Resurrección de Osiris - Capilla Oeste Denderah - By A. Parrot - Wikipedia


Este circuito esot√©rico comienza por el "bautismo", o sea la entrada previa en las aguas, como se hac√≠a en las abluciones del lago sagrado de los antiguos templos egipcios. Este camino bautismal comienza en los signos "acu√°ticos" del zodiaco: Piscis, el pez, Acuario o las aguas, y Capricornio el monstruo acu√°tico que sale de las aguas para ascender. Luego se contin√ļa el circuito por medio de Sagitario, Escorpio, Libra, etc., para acabar en Aries. Aunque en realidad Aries no s√≥lo es el final del circuito esot√©rico sino la prolongaci√≥n del mismo, pues a partir de Aries tambi√©n da comienzo el proceso inici√°tico, el momento de la Gran Decisi√≥n.


Por tanto, Aries es un signo bisagra, que funciona tanto para el ciclo exotérico o natural como para el esotérico o iniciático. Aunque en ambos casos su carácter esencial es el mismo: es el rompedor, el "ariete" que abre las puertas de un circuito o del otro. Las puertas de la vida y las puertas de la muerte iniciática. Por eso el símbolo esencial de Aries es el del doble circuito o camino:


El zodiaco no habla de personalidades, como equivocadamente sucede en los horóscopos de los periódicos. No hay realmente un carácter Géminis, y otro Capricornio, etc. Más bien lo que hay son ciclos universales, que caracterizan las fases de la existencia de todo ser viviente, incluyendo el macro-bios del cosmos.


Desde ese punto de vista, una persona en su encarnaci√≥n presente, puede estar marcada por una fase muy determinada de su evoluci√≥n. Para que lo entendamos bien: todos hemos sido o seremos ni√Īos, j√≥venes, adultos, y ancianos. Todos por tanto pasamos por esas cuatro fases, y l√≥gicamente en cada una de ellas compartimos comportamientos similares, costumbres parecidas, enfermedades caracter√≠sticas, y desde luego una psicolog√≠a similar.


As√≠, de Juan o de Pedro, diremos que est√°n "influenciados" por la ni√Īez, o la juventud, o la vejez. En realidad no est√°n influenciados sino que son las fases que les corresponden en su ciclo vital.


De la misma manera, a lo largo de las m√ļltiples encarnaciones, las almas humanas se enfrentan a problemas diferentes y pasan por periodos determinados. Su nacimiento actual ocurre en una fase coordinada con el planeta o lugar donde nace. No es que fulano sea influenciado por tal o cual constelaci√≥n, que por otro lado no existen salvo en la imaginaci√≥n, sino que entra en una fase peculiar de su "biograf√≠a estelar", por llamarlo de alguna manera.


Aries, como comienzo del ciclo, es como todos los comienzos. Es un paradigma o modelo, todos somos y nos comportamos como Aries cuando empezamos un nuevo trabajo, en la infancia, cada vez que se necesita un empuje inicial extraordinario, al comienzo de un discurso, al casarse, etc. En todos los inicios existe una fuerza, una intención, una espontaneidad, y también una tremenda ignorancia, una impulsividad peligrosa, un atolondramiento.


Eso es lo que parece indicar el diagrama del Tarot que le corresponde:



Quien está en el trono, se encuentra en una espera tensa. Su mano izquierda se apoya sobre un cayado que tiene dos semicírculos o cuernos en direcciones opuestas y una linea en medio que los separa. Una vez más están aquí presente los dos caminos de Aries.


Salvator Mundi - Joos Van Cleve

Los dedos de la mano derecha (√ćndice, Medio y Pulgar) corresponden a la forma de saludo can√≥nica en las representaciones de Cristo como "Salvator Mundi", dentro del contexto cristiano representa a la Trinidad. En este tarot los dedos de la mano derecha representan a la Tr√≠ada Espiritual, como protectora del camino que se emprende. El sill√≥n sobre el que se apoya remarca con su forma cuadrada el emblema del cuaternario de la personalidad.


A los pies est√°n dos figuras, una oscura y otra blanca, representando una vez m√°s los dos caminos. Arriba, a izquierda y derecha, aparecen superpuestos los emblemas de Marte a la izquierda y Aries a la derecha.


Muchísimas cosas más podrían decirse, para quien le interese puede encontrar más elementos en un artículo anterior sobre Astrología Simbólica (aquí).


Por el momento basta con se√Īalar c√≥mo Aries ocupa un lugar fundamental en nuestras vidas, en los "inicios" de todo lo que emprendemos, y en los finales tambi√©n, porque son los inicios de algo nuevo. Lo √ļnico que nos protege enfrente del Misterio no es la sabidur√≠a humana, ni el mucho conocimiento acumulado, sino la decisi√≥n invencible y valerosa bajo la protecci√≥n y bendici√≥n de nuestro Esp√≠ritu Superior. Nada malo nos puede ocurrir bendecidos por el valor de Aries.

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