lunes, junio 15

Libros Compuestos en el Infierno 01

LIBROS COMPUESTOS EN EL INFIERNO I


Para todos los interesados en la filosofía, o simplemente en la historia del pensamiento (que no es lo mismo) nombres como el Platón, Aristóteles, Plotino, Giordano Bruno, Séneca, Locke, Hobbes, etc., le sonarán familiar. Hay sin embargo un nombre olvidado de “nuestra familia”, un filósofo cuya importancia aumento cada día más, aunque continúa siendo incomprendido por aquellos mismos que se reconocen como sus modernos admiradores o que han sido influenciados por su pensamiento. 

Este es el caso de Spinoza, de quienes sus críticos opinaron sobre sus libros diciendo que eran "libros sin dios" que debían ser prohibidos en todas partes del mundo, que "deberían ser enterrados para siempre en el olvido", que "estaban llenos de abominaciones", que "toda persona razonable debe encontrarlos aborrecibles", y que habían sido "compuestos en el infierno y escritos por el mismo diablo".

Con este artículo iniciamos pues una serie dedicada a los Libros Compuestos en el Infierno por Autores Infernales y Heréticos, aquellos que fueron arrojados a las llamas de la inquisición pública, al descrédito, o que sufrieron el odio de la persecución teológica porque su verdad no podía ser escuchada sin que el andamiaje construido de intereses bastardos se viese amenazado. 

Desgraciadamente la inquisición no ha dejado de existir, ahora se viste de otros ropajes, pues siempre hay alguien que dicta qué es bueno creer o pensar, bien sea en el nombre de un dios cualquiera, de una nueva progresía política o de una antigua, que para el caso es lo mismo. Ahora se derriban estatuas de Colón, o se juzga a personajes de la historia, olvidando que estos fueron aplaudidos en su tiempo, que sus actos estaban validados en aquél tiempo por las creencias de la época.

El Gran Hermano, todavía existe bajo muchos nombres y formas...

Me recuerdan lo que ocurre en la famosa novela “1984” de George Orwell, donde una sociedad totalitaria gobernada por el “Gran Hermano” controlaba hasta el pensamiento, y en todas las casas tenían una pantalla con cámara desde donde se vigilaba a los ciudadanos (En China, esto ya se está llevando a cabo) y un Ministerio de la Verdad que se encargaba de revisar toda la historia, para acomodarla a la “verdad” transitoria de hoy.

Spinoza, Galileo Galilei, Giordano Bruno, Sócrates, Paracelso, H.P. Blavatsky, Hypatia, Pico della Mirandola, Copérnico, Marsilio Ficino... y tantos otros anónimos, fueron realmente los abanderados de nuevas formas de pensar, y digo "realmente" porque frecuentemente aquellos que hoy se consideran "rompedores", "críticos", "revolucionarios", "avanzados", no hacen sino repetir viejas ideas puestas de nuevo de moda por los que dominan los medios de comunicación, creyendo así que son "revolucionarios" cuando en realidad siguen lo que ya está predeterminado y diseñado desde oscuros despachos.

SPINOZA
Deus sive Natura - Dios o la Naturaleza

"No se cómo enseñar filosofía sin ser un perturbador de la paz"


Benedicto (Baruch) Spinoza nació en Ámsterdam en 1632, fue un filósofo de origen sefardí portugués. Su familia, huyendo de las persecuciones se estableció allí como comerciantes. Originalmente procedían de España de la ciudad de Espinosa de los Monteros (Burgos), aunque judíos conversos, a su llegada a Ámsterdam volvieron a su fe original. 

Los Países Bajos en aquella época recibían barcos procedentes de muchas partes del mundo, la floreciente actividad económica y el intercambio constante hizo que muchas familias de distinta procedencia se afincaran allí, dentro de un ambiente de relativa tolerancia.

A pesar de que el joven Spinoza se educó dentro de la ortodoxia de la fe judía, bajo las enseñanzas del rabino Saúl Levi Morteira, pronto mostró una inteligencia perspicaz y una tendencia hacia las observaciones no siempre aceptadas por la ortodoxia. 

A la edad de 20 años comenzó a estudiar los clásicos y aprender latín con Francisco Van den Enden, famoso erudito, libre pensador y de ideas democráticas radicales. Van Enden introdujo a Spinoza en las doctrinas racionalistas de Descartes. También estuvo en contacto con sectas cristianas como la de los Colegiantes y Menonistas, con tendencias racionalistas. Muchos de los pensadores y cristianos reformados con los que mantuvo relaciones rechazaban la autoridad de las iglesias establecidas así como los dogmas tradicionales. 
 
Tras un largo proceso de interiorización sus opiniones le llevaron a enfrentarse con la comunidad judía ortodoxa, hasta el punto de ser finalmente expulsado de la misma con un edicto de expulsión, un "herem":

"Los Jefes de la Ma'amad*, conociendo desde hace tiempo las opiniones y actos perversos de Baruch Spinoza, intentaron por medios diferentes y con promesas, hacerle retornar de sus caminos del mal. Pero habiendo fallado en enmendar sus torcidos caminos y, por el contrario, día a día recibiendo cada vez más serios informes acerca de las abominables herejías que practicaba y enseñaba y acerca de sus actos monstruosos, y poseyendo con respecto a ello numerosos testigos dignos de confianza quienes han atestiguado y son testigos a este efecto en presencia del llamado Spinoza, habiéndose pues convencido de la autenticidad de este problema; y después de haberse investigado en presencia del honorable chachamin**, han decidido, con su consentimiento, que el llamado Espinoza debe ser excomulgado y expulsado del pueblo de Israel..."

[*Consejo de Ancianos de la comunidad Sefardí, **Erudito en la ley judía]

Spinoza y los Rabinos

Esta condena implicaba entre otras cosas que nadie podía darle cobijo, ni siquiera hablarle, ni nombrarle, incluso los miembros de su familia. Para un joven suponía una terrible condena, una total desaparición y desarraigo de su comunidad. A pesar de ello, tras dejar su casa y el pequeño comercio familiar en manos de sus hermanos, emprendió el camino para establecerse como pulidor de lentes, trabajo que aun siendo humilde le permitió concentrarse en su actividad filosófica sin dependencias.

“...La experiencia me enseñó que cuanto ocurre frecuentemente en la vida ordinaria es vano y fútil; veía que todo lo que para mí era causa u objeto de temor no contenía en sí nada bueno ni malo, fuera del efecto que excitaba en mi alma: resolví finalmente investigar si no habría algo que fuera un bien verdadero, posible de alcanzar y el único capaz de afectar el alma una vez rechazadas todas las demás cosas; un bien cuyo descubrimiento y posesión tuvieran por resultado una eternidad de goce continuo...” (Tratado de la Reforma del Entendimiento)

Resultado de su labor fueron sus obras más importantes, el Tratado de la Reforma del Entendimiento Humano, El Tratado Teológico y Político y la Ética demostrada según el Orden Geométrico. Alrededor de Spinoza se generó un grupo de fieles seguidores quienes se encargaron de difundir sus ideas y de discutirlas en pequeños grupos. Sus libros fueron publicados sin nombre o bajo otro distinto para escapar de las persecuciones.  Alguno de ellos fue hecho público después de su muerte.


Continuará

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