lunes, marzo 21

El Camino Extremo del Medio

El Camino Extremo del Medio

El título de este artículo puede llamar la atención de algunos porque por lo general se suele entender "El Camino del Medio" como una especie de equilibrio entre extremos, una suerte de moderación equidistante, ni demasiado caliente ni demasiado frío.

Sin embargo, emprender este camino en nuestra vida supone una decisi√≥n arriesgada, llena de fuerza y una aut√©ntica aventura espiritual. No se trata este camino de un "compromiso" entre contrarios y opuestos, pues como se√Īalan los Sutras budistas es un camino que se emprende sin entrar en ninguno de los extremos, sin contar con ellos para encontrar un punto medio, sino superando ambos t√©rminos y yendo m√°s all√°, dando el salto a una concepci√≥n diferente, "siempre hacia arriba y adelante".

De hecho, en nuestra vida diaria, acostumbramos a transitar un camino diferente: el "Camino de la Conveniencia", que es tibio, diplomático, lleno de compromisos entre lo que debería ser y lo que nos atrevemos a ser.

La aceptación del riesgo y aventura del Camino de en Medio, se hace enfrentando todo aquello que aleja nuestra conciencia del Sendero, evitando las dos tendencias extremas de los polos opuestos, buscando así una vía de superación de esta dualidad.

Esta vía de superación no consiste en hacer un esfuerzo exagerado y poderoso de la voluntad con el fin de construir un yo, así mismo poderoso, en contra de los embates de la vida.

Cuenta Herman Hesse en su famosa novela "Siddharta" cómo el protagonista de la misma, especie de espejo humanizado del mismo Buda, tras retirarse al bosque como shramana, comenzó a practicar un ascetismo extremo. Así llegó a dominar de tal manera su conciencia que podía llegar a desconectarse por completo del mundo, elevando su conciencia hasta planos desconocidos, absorbiendo en su ser el Universo entero, escapando por completo de los lazos tendidos por la ilusión mundanal.

Finalmente, volv√≠a desde su trance al yo, pero un yo que era a√ļn m√°s poderoso y gigante que antes de comenzar su viaje m√≠stico.

"Siddhartha ten√≠a un fin, una meta √ļnica: deseaba quedarse vac√≠o, sin sed, sin deseos, sin sue√Īos, sin alegr√≠a ni penas. Deseaba morirse para alejarse de s√≠ mismo, para no ser yo, para encontrar la tranquilidad en el coraz√≥n vac√≠o, para permanecer abierto al milagro a trav√©s de los pensamientos despersonalizados: √©se era su objetivo."

"Cuando todo el yo se encontrase vencido y muerto, cuando se callasen todos los vicios y todos los impulsos en su coraz√≥n, entonces tendr√≠a que despertar lo √ļltimo, lo m√°s √≠ntimo del ser, lo que ya no es el yo, sino el gran secreto"

"Se enteró de estos y otros métodos, mil veces abandonó su yo; durante horas y días permanecía en el no-yo. Pero aunque los caminos se alejaban del yo, su final conducía siempre de nuevo hacia el yo" (Siddharta, Herman Hesse)

La aniquilaci√≥n del "yo" hab√≠a sido por lo tanto ilusoria, un espejismo m√°s dentro de este mundo lleno de espejos y abalorios; en el ejercicio extremo de anulaci√≥n del yo, la fuerza aplicada hab√≠a sido tan grande que hizo que √©ste creciera a√ļn m√°s fuerte.

M√°s adelante, tras renunciar al camino de los ascetas, se dirigi√≥ a la vida del placer y del mundo, donde de nuevo el fracaso le esperaba. De una manera curiosa el personaje de la novela, Siddharta, que es una forma del Buda, se encuentra con el mismo Bendito, y le dice que no puede seguirle, porque de alguna forma, a√ļn reconociendo que su Camino era perfecto y no pod√≠a ser superado, √©l mismo, Siddharta, ten√≠a que encontrarlo s√≥lo como as√≠ lo hizo el Buda.

Algunas lecciones podemos aprender de todo esto:

  1. El Camino de en Medio no es una forma de complacencia blanda, de equilibrio moderado, o sea de agua tibia que como dice el evangelista sólo sirve para vomitar.
  2. El Camino de en Medio es una forma de renunciaci√≥n, se renuncia a dos extremos, se evita penetrar en el bosque y en el palacio, en los ascetismos in√ļtiles y el lujo entre sedas, en la "humildad paralizante" y en el "engreimiento personal".
  3. No es voluntarismo, no es abandono ni rendirse. No es el orgullo del asceta, ni llevar el pelo rapado y la escudilla bien visible, que si bien a veces está vacía de alimentos, siempre está llena de vanidad.
  4. No consiste en aniquilar el "yo", porque el yo es lo √ļnico que tenemos para trabajar. Se trata de sutilizar, de construir, de formar un yo m√°s d√ļctil siempre presto a escuchar la s√ļtil voz del Esp√≠ritu. S√≥lo cuando conquistemos el YO, podremos deshacernos del peque√Īo yo, pero no antes, porque si no se corre el riesgo de volverse est√ļpido.
  5. Hay que seguir al Buda, lo cual implica seguir nuestro propio camino, porque eso es lo que √©l hizo. No significa que no escuchemos, ni que no podamos aprender muchas cosas importantes de otros, pero el camino se hace con nuestro caminar.

Los Maestros existen, pero s√≥lo nos indican el sendero, y √©ste no consiste en alabarlos, ni imitarlos servilmente, ni reverenciarlos hasta besar el suelo, ni tampoco inclinarse babeante ante esos maestros, sino m√°s bien consiste en el respeto a sus ense√Īanzas que deben conducirnos a intentarlo una vez m√°s y luchar.