sábado, febrero 12

Invocar la Fuerza de la Decisión

INVOCAR LA FUERZA DE LA  DECISIÓN

Nadie sabe con certeza el origen de las llamadas cartas de Tarot, ni aquí vamos a enseñar a usarlas, entre otras cosas porque personalmente no soy aficionado a las llamadas "mancias", a las que considero como la mejor forma de perder el tiempo, el dinero y quizás la cabeza.

No obstante, del pasado remoto y desconocido, del que no hay pruebas concluyentes, surge una modalidad simbólica llamada el Tarot Egipcio. Y aunque ciertamente sus figuras y conceptos no son puramente egipcios, sino más bien helenísticos alejandrinos tardíos, conserva sin embargo en su intrincado simbolismo elementos egipcios originales que se pueden reconocer.

Por resumir su historia diremos que la primera mención que se hace de ellos, del tarot egipcio, es la de un señor del siglo XVIII, llamado Antoine Court de Gèbelin, escritor masón, que indudablemente heredó dentro de estas logias algunos conceptos. Ahora bien, cabe preguntarse ¿hasta cuándo se remonta esta tradición? Yo sólo podría aventurar hipótesis no conclusivas. Pero no es ahora el momento ni el lugar adecuados. Me limitaré a exponer desde el punto de vista simbólico y egipcio los "momentos psicológicos" que dichos tarots me sugieren, sin un orden predeterminado salvo el que la ocasión dicte.

A todos nos ha ocurrido, más o menos consciente de ello, llegar a un momento clave de nuestras vidas en el que hemos tenido que tomar una decisión. Cuanto más claridad en esa decisión mejor ha sido el resultado. Y un elemento clave en toda decisión es sopesar cuidadosamente las posibilidades, las alternativas que el futuro nos ofrece. 

La mayoría de esas decisiones se enmarcan en el cuadro de la vida material, en la elección de un empleo, de una pareja, de un negocio, de un estudio, etc. Es fundamental en ese caso el poner freno a nuestros deseos inmoderados, saber resistir los impulsos irreflexivos, o sea el primer requisito consiste en saber resistir; luego hay que reflexionar y finalmente tomar el camino adecuado. Por desgracia, en muchos casos el orden que se toma es el contrario.

Sin embargo las grandes elecciones, las grandes decisiones son aquellas que están en relación a la muerte. O mejor dicho, son las decisiones de vida o muerte. Pero más allá de contemplar la vida y muerte física de una manera rutinaria, hay que contemplar la Vida Una, en este plano físico con todos sus problemas y barreras a superar, y del otro lado la vida trascendente, o lo que algunos llaman la "muerte iniciática", o sea dejar de ser o existir como el ser humano "vulgar" que somos para transformarnos en algo diferente y más elevado. Tema y aspiración ésta de lo más universal en el tiempo y en el espacio. No hay civilización o cultura con elementos místicos que no hayan poseído algún tipo de "ceremonia de paso", mera confirmación de lo que ya se posee, para los nuevos adeptos de la "vita nuova".

En el Antiguo Egipto, el héroe simbólico, el dios que no es dios sino aspiración de todos los seres humanos, es Osiris. Aspiración común para hombres y mujeres del Antiguo Egipto, porque también las mujeres podían, según la fórmula tradicional, convertirse en Osiris "N" (sustituir aquí la "N" por María, Alicia, Irene, o cualquier otro nombre femenino) Ya ven, en Egipto eso de los derechos de la mujer ya existía, hasta para convertirse en una diosa inmortal. 

Nuestro héroe-dios siempre es representado flanqueado por las dos diosas hermanas: Isis y Nephtys. Dentro de un juego de oposiciones complementarias, se le atribuía a Isis el Este y por ende el "aterrizaje" en esta vida. También era por eso mismo la luna visible, o sea lo que se puede ver y los ciclos que se pueden contar, y también era la diosa protectora de los nacimientos y la madre por excelencia, con cualidades y representaciones que luego serían transferida con el tiempo a la virgen María. En definitiva, Isis es todo lo que cabe esperar de una vida bien aprovechada.

Su hermana Nephthys era la diosa del Oeste y del otro lado de la luna, del "lado invisible" y oscuro. Así se convierte en la protectora de las almas, o sea las de aquellos que cruzaron al Oeste, a la otra vida. Su jeroglífico traducido sería la "Señora del Templo o del Recinto Sagrado". Cabe preguntarse a qué recinto o templo se refiere, desde luego a algo muy especial, escondido y secreto que concierne a los que abandonan la vida "corriente". El Tarot Egipcio que nos ha llegado, aunque muy retocado, nos presenta esa misma idea básica:

La interpretación corriente atribuye a este "faraón" (en realidad Osiris como candidato), en medio de las dos mujeres, un estado de indecisión, de resistencia pasiva al impulso que trata de llevarlo a un lado u otro del camino, siendo la pulsión "mala" la representada por la mujer semidesnuda, que se supone que es la "pecaminosa", mientras que la que está a su derecha sería como la "casta Susana" bíblica, bien tapadita, y ejemplo de moralidad. 

El caso es que esa interpretación maquiavélica no tiene nada de egipcia, ni tradicional, aunque se apoya en que existe un ser celestial, arriba, Mau, el gato celeste, que apunta con una flecha a la "mala mujer". Sin embargo la realidad es un poco más complicada.

Mau, es un nombre genérico para el gato en el Antiguo Egipto, en realidad es un aspecto de Ra, del propio sol, como protector e inspirador del bien. Esta forma de Ra-Gato aparece en muchas representaciones del libro de los muertos, cortando la cabeza del mal.

¿Entonces no es esa la mujer “mala” a la que apunta? Sí y no. Ella representa a Isis, o sea la diosa de los nacimientos, de la vida, del "Este", de este mundo en definitiva, con todas sus pruebas y sus necesarios aprendizajes: las flechas de Mau son el karma que espera en ese camino de acción. Pero esta vida tiene sus limitaciones, porque cuando llegue al final, cuando haya aprendido todo lo que debo, cuando haya superado todas las pruebas de la vida, también representadas por los disparos kármicos de las flechas solares, entonces quizás haya llegado el momento de elegir el camino de la mujer tapada, de Nephthys, el camino de la Señora del Recinto Sagrado.

Pero Isis no es una diosa indecente, tacharla de eso sería pazguato y propio de las religiones de Abraham, todas muy preocupadas con que la mujer no enseñe mucho, quizás porque las teme. Isis es la que te trae al mundo, para que pruebes, para que llores y rías, para que dances, para que aprendas, te amamanta y te enamora. ¿Y en qué consiste ese aprendizaje? Pues en muchas cosas, pero fundamentalmente es entender este mundo a través de ella, quien con sus juegos te prueba y te distrae, ella es la diosa que se ríe y que te trastorna, que te insinúa y que te hace sufrir, pero también la madre compasiva y protectora que te lleva de su mano por todo el camino de la vida que va desde el Este hasta el Oeste, acompañada del Sol. 

Una clave infalible para indicar que ya estás preparado es aprender a reconocerla, cuando puedas presentarte ante Isis y darle sinceramente las gracias por todos los juegos a los que te ha sometido, darle las gracias como la Gran Madre que es y, sólo después de haber aprendido sus juegos de ilusión, reír con ella, llenarse de su Alegría, para entonces descubrir que ella es también su hermana Nepthys. Entonces, su cara y sus vestiduras transformadas te indicarán que ella siempre fue en realidad la Señora de la Vida Una, la de este lado y la del otro, la que se presenta desnuda y la que se oculta. Su rostro cambiará de nuevo, ahora en su papel de Nephthys te ofrecerá la mano para emprender el nuevo camino, el del Secreto y el Silencio.

Pero antes, considera todo, mira bien si estás preparado, no pretendas ser lo que no eres, vive lo que te toca, porque tu triunfo inmediato será encontrar la Alegría de Vivir, en este lado primero y, cuando hayas aprendido, en el Otro.

Celebra alegre el día
Que traigan dulces fragancias y esencias
Ramos de lotos para tus miembros
Y para el pecho de tu amada
la que anida en tu corazón, sentada a tu lado
Que toquen para ti la música
Regocíjate y deja atrás todo cuidado
Hasta que llegue el día, cuando nos retiremos
Hacia la tierra que ama el silencio.

PD: Hay muchas cosas más que analizar, y también hay que explicar los signos zodiacales que ahí se encuentran, pero eso lo dejo para los que se quieran complicar la vida. Si ese es tu caso, échale un vistazo a ésta página astrológica y también a esta que escribí sobre este tarot. No te lo aconsejo, porque lo fundamental te lo he dicho aquí arriba.

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