miércoles, septiembre 16

La Olla de Grillos




Nunca hemos tenido a nuestra disposición tantos libros, documentales, imágenes de todo tipo, shows televisivos, música, fotos... Siglos atrás un libro, simplemente un libro, era un tesoro de valor incalculable o un arma que podía arruinar hasta los más poderosos. Y ese libro era cuidado y copiado con inmenso amor y dedicación. La vida transcurría sin grandes sobresaltos, la casa familiar servía de aposento a varias generaciones, la convivencia entre los diversos miembros de la familia era la norma, lo que se vestía, comía o calzaba era casi siempre lo mismo.

Evidentemente la vida era más pobre y restringida, el comercio escaso, y las posibilidades de educación muy limitadas. Aunque por otra parte, las horas en silencio eran también muchas, el contacto con la naturaleza más continuo y las lecturas de libros sagrados frecuentes. No necesariamente eso te hacía más sabio, pero lo que sabías lo sabías bien. Desde luego no todo el mundo aprovechaba esas condiciones, también había fanatismo y caza de brujas y guerras salvajes... como hoy en día, aunque digo yo que si te matan con un hacha o con un lanzallamas no cambia mucho las cosas.

El bruto de antes y el hombre educado subsisten hoy en día. Lo que ocurre es que ahora es más difícil de distinguir, porque el bruto de antes era... pues eso, brutísimo, tosco y limitado. Hoy el hombre educado, educado de verdad, permanece callado y en silencio, porque el griterío impide que nada se oiga, que nada se escuche, que nada tenga valor porque todo es igual, y porque lo valioso se ha convertido en un tesoro precioso escondido que nadie sabe ni quiere encontrar. 

¿Para qué, si ya lo se todo? ¿Para qué si no me produce dinero? ¿Para qué si no es "fashion", ni es igualitario, ni siquiera tiene en cuenta la identidad de genero, ni las múltiples opciones que los disfraces, las hormonas y la cirugía estética me brindan?

Dicen los entomólogos que los grillos gritan independientemente, de manera aislada, que no lo hacen en conjunto, sino que cada uno va a lo suyo. 

Y así la Olla de Grillos independientes, liberados e inteligentes y "modelnos" (o sea, mejor que modernos) grita cada vez más ensordeciendo cualquier otro mensaje, cualquier intento de encontrarse a sí mismo, que no consiste como algunos creen en encontrar el peinado que más le favorece, ni la ropa más chic (perdón, el término "chic" está desfasado, ahora es ser vitalista y enérgico, pero como es francés lo dejo) 

El mundo externo nos invade, invade nuestro espacio interior porque nuestra debilidad formativa nos impide hacerle frente. No sabemos ni siquiera meditar, ni controlar nuestra mente. En todo caso hemos aprendido a ser "listos", "aprovechados" y a "estar al tanto" de lo que nos conviene (?).

Entonces para un señor de hace siglos, si es que su alma lo necesitaba o quería, le era más fácil encontrarse y vivir algún tipo de experiencia profunda, más fácil que hoy en medio del ruido de los grillos.

¿O no? Todo depende en realidad, como siempre, de nuestra voluntad, porque el deseo firme de romper las cadenas comienza por romper las que nos atan al mundo externo, para que así podamos ser dueños de nosotros mismos, y una vez conseguido ACTUAR cambiando ese mundo.

Aquel que pretenda oír la Voz del Silencio, “el Sonido Insonoro” y comprenderlo, tiene que aprender la naturaleza de Dhâranâ*.

* La intensa y perfecta concentración de la mente en algún objeto interno, acompañada de una completa abstracción de todas las cosas pertenecientes al universo exterior o al mundo de los sentidos.

Entonces... o tapas la olla de los grillos, o no podrás oír tu alma.

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