jueves, septiembre 17

Manual para Eliminar los Grillos

Manual para eliminar los grillos - Parte 1

1- Cójase todos los grillos en la olla, cerrar la tapa y prenderles fuego. 

Pros: rapidez y eficiencia. Cons: es ilegal desde la revolución francesa y la liquidación de la Inquisición, pues este santísimo tribunal le cogió gusto, y a todo el que armaba ruido lo consideraba insecto a freír.

2- Poner en los oídos unos buenos tapones, taparlos fuertemente con las manos mientras se grita repetitivamente "¡No te escucho cartucho!" (variantes americanas si se prefiere: "Habla chucho, que no te escucho")

3- Comprar un micrófono y altavoces de 3000 watios de potencia, gritar fuerte y apabullar a los grillos. Tiene el riesgo que ellos compren en respuesta uno de 6000 watios.


Parte 2: en caso de fracaso de la parte 1

En realidad, los grillos no tienen culpa, son como son. El problema es la falta de control de nuestra mente, no sabemos controlar la atención. Ésta es pasiva, predispuesta y voluntaria.

Pasiva cuando no está educada, pasiva como en los animales, como cuando hay peligro, por ejemplo una explosión. Su finalidad es inmediata, se trata de reaccionar rápido ante un peligro, sin casi tiempo para pensar. El problema es que cuando no entrenamos otro tipo de atención, ésta se vuelve el único tipo de atención que funciona. Cómo se detecta: hágase volar una mosca delante del sujeto a investigar. Si permanece largo tiempo siguiendo su vuelo, sin tomar determinación alguna, seguramente en este caso solo tiene atención pasiva. Es un caso grave.

Predispuesta es la atención que ha sido condicionada previamente. Es decir, a cada uno según nuestros intereses previos nos llaman la atención ciertas cosas, y otras no. Quien ha cultivado los estudios científicos, les llama la atención todo lo que tenga que ver con la ciencia, el que le gusta la pintura, pues eso, le llama la atención las exposiciones en las pinacotecas. Quien le gusta estar a la moda... y quien le gusta fardar de coche bueno..., y quien es entomólogo, pues también mira a las moscas, aunque con otros ojos... etc. etc.

Esto es terrible y bueno al mismo tiempo, porque dependiendo de la predisposición previa nos convertiremos en melómanos, megalómanos, mitómanos, e incluso en entomólogos. Aunque eso sí, será muy difícil que descubramos otras cosas, y mucho menos nuestro interior, porque esta atención sobre todo se dirige al exterior de nosotros mismos, ya sea útil o inútil el contenido.

No es lo mismo la obsesión de Einstein por la física que la obsesión de un joven por Instagram o Facebook. Así hemos llegado al fenómeno de lo que se conoce en psiquiatría como la nueva enfermedad de "la dependencia digital", conectados a Internet, a las redes sociales, en el trabajo, en el autobús, en el metro, en la calle, en el ascensor, en la casa, en el salón y en la cama. ¿A nadie le ha ocurrido?

Pero también hay la atención que se ejerce en algo por deber, por voluntad, por el bien de otros, por ejemplo. Es la atención del cirujano que debe permanecer horas en una operación difícil, es la atención de la madre que vigila y cuida a sus hijos aunque esté muerta de cansancio. Es la atención del soldado que vigila, y la de todos cuando tenemos que superar el cansancio, el disgusto y el hastío, y continuar en una tarea importante para los demás, para el bien, para la ley y para el espíritu.

Tomemos pues la atención voluntaria, la del deber, y oblíguémonos a querer lo que hay que querer, a amar lo que debe ser amado, a respetar lo que debe ser respetado, a trabajar por lo que es útil para los demás, a trabajar por el bien, la verdad y la belleza. Con esa fuerza terrible, que es la de la Voluntad Pura, crearemos una atención predispuesta, una buena costumbre atencional. Leamos los libros que debemos y no meramente los que nos gusta, aprendamos lo que debemos aprender y no solo lo que está de moda. Poco a poco nos formaremos, poco a poco el ruido de los grillos se irá alejando, porque no tendremos ni ganas ni placer ni predisposición para escucharles. 

Deja que sigan gritando, tu a lo tuyo, a ser mejor para ayudar a los demás y a ti mismo.

Cuando haya cesado de oír los muchos sonidos, entonces podrá discernir el UNO —el sonido interno que mata al externo. Solamente entonces, y no antes, abandonará la región de Asat, lo falso, para entrar en el reino de Sat, lo verdadero. [La Voz del Silencio, H.P.B.]

¡Ah! se me olvidaba: paciencia, toma su tiempo...

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