domingo, mayo 2

Psicología 01 - Ámame u Ódiame, pero no seas tibio

 Ámame u Ódiame, pero no seas tibio


Por psicología entendemos el estudio de nuestras reacciones emocionales y mentales, su procesamiento y resultado como acción en el mundo material o en el plano mental y espiritual.

La psique o psyché fue simbolizada en tiempos clásicos como una mariposa, y si nos preguntamos por la razón de ello encontraremos que seguramente el colorido y variedad de los dibujos de sus alas tuvieron algo que ver con ello, pues era símbolo de la variedad y riqueza de la mente y las emociones. Pero también por la inestabilidad que representa. A diferencia de las aves y de otros insectos, el vuelo de la mariposa es tembloroso e indeciso, pareciera como si fuese incapaz de adoptar una dirección concreta en sus movimientos. No hay que olvidar que las mariposas surgen de un gusano que se arrastra por el suelo, o sea que nuestra psique, con todo su confuso colorido y su inseguridad, siempre será mejor que sólo limitarse a una vida apegada a la tierra.

Pero dado que la mente y las emociones no viven aisladas, sino que reciben impulsos y choques desde arriba y desde abajo, es decir influencias espirituales y materiales, el estudio de la psique humana es también equivalente al estudio del ser humano en sí, pues allí encontraremos sus aspiraciones, sus metas, sus limitaciones, su felicidad y su dolor, e incluso su futuro más allá de esta vida.

Estos impactos espirituales y físicos, junto a las influencias de pasadas acciones y pensamientos, además de los impulsos heredados de vidas o experiencias pasadas, determinan una polaridad fundamental que se manifiesta en la dirección de la Energía Psíquica. Representa ésta la fuerza o el vector fundamental en acción durante nuestra vida: nuestros anhelos, ambiciones y deseos.

En la antigüedad oriental esa energía psíquico-emocional fue simbolizada de diversas maneras, una de ellas como el dios Kamadeva de la India, o sea el dios (deva) del Deseo (Kama). Pero no se trata del mero deseo carnal, sino que incluye otros aspectos más generales. Los diversos nombres de este dios nos explica sus otros significados sutiles:

Manmatha, "Quien agita el corazón"
Atanu, "El que no tiene cuerpo"
Ragavrinta, "Tallo de la pasión"
Ananga, "Incorpóreo"
Kandarpa, "El que inflama incluso a los dioses"
Mada, "Intoxicador"
Manasija, "El que nace de la mente"
Ratikanta, "El señor de Rati, la diosa del amor carnal"
Pushpadhanva, "Armado con un arco de flores"

El dios del amor dispara así sus flechas adornadas con cinco flores, las flores del árbol Ashoka que no causan pesar ni pena, las flores del Mango, símbolo de la dulzura por fuera y la firmeza por dentro, la flor del Jazmín, flor de la pureza y cuyo nombre significa "Regalo de Dios", y los Lotos Azules, la flor de origen egipcio que se abría frente a la luz del sol, simbolizando la apertura del alma ante la Luz Espiritual.

Flor de Ashoka

El deseo, en sus múltiples manifestaciones, el deseo impuro y el deseo puro, o el deseo mezclado y el no mezclado, nos arrastra en este mundo de ilusión, nos hace correr, reír y llorar, de tristeza y de alegría. Así que ódiame o ámame, pero no seas tibio, porque sin alegría y sin dolor no se puede aprender en este mundo. 

El Asceta - Picasso

Pero hay quienes deciden apartarse del mundanal ruido, declararse ascetas de cualquier raza, religión o clase, para así poder estar cerca del espíritu. Sin embargo en la soledad de su retiro, de su renuncia al mundo, el alma se paraliza, la mariposa deja de aletear. No habiendo deseo se libra del pecado, ciertamente, pero renuncia a la gloria, esa condición sublime que como cierto poeta sabio decía, conducía hasta el umbral mismo de la Luz, porque es gloria en el dolor, gloria en la alegría y en la tristeza.

Renunciar al mundo, ciertamente, pero casi siempre se entiende que es mi renuncia a participar y a formar parte del mismo. Y ese es el gran error, porque el mundo es mi oportunidad de renunciar a mí mismo. Soy yo quien debe renunciar a mi yo, quien debe renunciar a que el mundo gire a mi alrededor, para hacer que yo trabaje para los demás.

Y el Hábil Creador de este mundo, para que así aprendiese, colocó en medio del mismo a ese representante humilde de Sí Mismo, el pequeño dios o Deva del Amor. Así Kamadeva, a la hindú, o Eros como también lo llaman en las tierras del sol poniente, cada vez que ve un alma durmiente  perdiendo el tiempo en extraños rincones de odio y separación, como criminal o como eremita reseco, lanza sus flechas con cinco flores pasionales de Amor, sacando el alma de ese desierto espiritual, bien empujándolo hacia el amor pequeño, pues el amor hacia el ser cercano es también un peldaño necesario, o bien hacia el Amor mayor hacia toda la Humanidad, abandonando así sus austeridades del desierto para ejercitar las austeridades del amor verdadero, que son austeridad para uno mismo y al mismo tiempo prodigalidad para los demás, el placer inmenso en dar con el alma y las manos llenas.

Juan Martín

*****
Encontré las siguientes palabras de un gran idealista indio, en el texto más abajo, las cuales comparto de corazón, porque más allá de adscripciones religiosas o filosóficas, como dijo alguien importante para mí, no hay cosa más grande que ser Idealista en este mundo, no me importan las religiones, ni las iniciaciones, ni las liberaciones, ni sentarme a los pies de un Maestro, sino que me dejen ayudar en lo que pueda, si después de esta vida no hay nada, no hay de qué lamentarse, y si hay algo tampoco, pues la única lamentación que cabe es verse las manos vacías en el último suspiro:

"Lo que he aprendido es esto, que la Religión no está en los libros, ni en las formas, ni en las sectas, ni en las naciones: la religión está en el corazón humano. No creo en un Dios o religión que no pueda secar las lágrimas de una viuda, o llevar un trozo de pan a la boca de un huérfano. Por sublime que sean las teorías, por muy bien estructurada que sea la filosofía, no llamo a eso religión en tanto que esté confinado a los libros y a los dogmas.

A raíz de mis viajes por varios países, he llegado a la conclusión que sin organización nada que sea grande y permanente puede llevarse a cabo. Algunos me reprochan por haber introducido estas ideas occidentales de acción social, bienestar público y organización.

Y os respondo así:

Vosotros sois devotos (bakhta), o en otras palabras, locos sentimentales. ¿Qué entendéis por religión? Sois como niños. Sólo valéis para rezar con las manos juntas: "¡Oh Señor! Qué bella es Tu nariz, qué dulces son Tus ojos", y toda clase de tonterías como esas, y pensáis que vuestra salvación está así asegurada, que el maestro Ramakrishna vendrá en la hora final y os conducirá de la mano hasta el cielo más alto. Estudio, clases externas y prédicas, y hacer trabajos humanitarios son a vuestros ojos simplemente ilusión, maya, ¡ya que Ramakrishna no lo hizo así! y todo porque le dijo a uno "Busca y encuentra Dios primero; hacer el bien al mundo es una presunción¡" ¡Como si llegar a realizar Dios fuese algo tan sencillo, como si Él fuese tan loco como para hacer de Sí mismo un juguete en las manos de un imbécil!

¡Creéis que entendéis a Ramakrishna mejor que yo! Creéis que el conocimiento (jnana) es algo seco y que se obtiene en un seco desierto, matando las más tiernas facultades del corazón. Vuestra devoción es sólo una tontería sentimental que le hace a uno impotente. ¡Queréis predicar al Ramakrishna que vosotros habéis entendido y que es muy pequeño! ¡Fuera de ahí vuestras manos! ¿A quién le importa vuestro Ramakrishna? ¿A quién le importa vuestra devoción y vuestra "liberación espiritual"? ¿A quién le importa los que las escrituras dicen? Prefiero mil veces ir alegremente al infierno si pudiese hacer que mis compatriotas puedan despertar de la inercia en que se encuentran inmersos, y hacer que se levanten sobre sus propios pies y que sean Hombres, inspirados con el espíritu del Yoga de la Acción. Yo no soy un seguidor de Ramakrishna ni de ningún otro. ¡Yo sólo soy un seguidor de aquel que lleva a cabo mis planes! No soy un servidor de Ramakrishna ni de ningún otro, sino sólo de aquel quien sirve y ayuda a otros, sin cuidarse por su propia liberación."

Vivekananda




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