lunes, noviembre 23

El Tronco religioso de Abraham

       El Tronco religioso de Abraham


El problema teológico de la Revelación

Todas las religiones mayores del mundo han proclamado en alg√ļn momento, fundacional para esa religi√≥n, que Dios se manifiesta as√≠ mismo bajo una revelaci√≥n temporal o hist√≥rica y a trav√©s de la propia existencia del universo y sus leyes. Cada una de esas revelaciones hist√≥ricas han sido recogida en los llamados libros sagrados, sus proposiciones hacen caducas y superan las creencias anteriores. 

¿Pero c√≥mo entonces se auto justifican, si al romper la tradici√≥n anterior, tambi√©n niegan el orden anterior establecido de las cosas, y por tanto la propia manifestaci√≥n de Dios en las leyes inmutables, f√≠sicas y morales, del universo? Las religiones "abrahamicas" (Juda√≠smo, Islam, Cristianismo, etc.) lo justifican por el hecho milagroso, pues la forma en que aparece esa revelaci√≥n es considerada supernatural y milagrosa, y ello mismo justificar√≠a su autenticidad y valor. Dios, seg√ļn estas doctrinas, puede romper sus propias leyes, si as√≠ le place, para hacer aparecer sus nuevos dictados.

-Perdone que le interrumpa. Lo que ha dicho significa que seg√ļn ese concepto no hay leyes universales que permanezcan en el tiempo. O sea que ma√Īana puede ser que no haya ley de gravitaci√≥n, o que los objetos pesados vuelen y que la luz sea lenta. ¿No?

-Interr√ļmpame cuando quiera, no faltaba m√°s. No hay nada peor que un adoctrinador subido a un p√ļlpito al que nadie puede callar. Ver√°, el problema es que nos olvidamos que somos unos seres muy, pero que muy diminutos, y muy, pero que muy limitados, y sin embargo cuando hablamos desde un p√ļlpito cualquiera creemos que Dios habla por nuestra boca. Y si luego las cosas no cuadran, no hay problema: es que Dios ha decidido cambiar su voluntad y sus criterios. As√≠ convertimos la idea del Absoluto Inaprensible en un Dios demasiado humano que, como podemos ver en la Biblia, se encoleriza, enga√Īa, invita a matar, e incluso se complace "oliendo" el humo que asciende de la ofrenda hecha por Abraham, como el que pasa al lado de una barbacoa donde se asan unos buenos chorizos y chuletas. Menos mal que a √ļltima hora el √°ngel baj√≥ apresurado y dijo en gallego "detente Abraham, non mates o neno", "para arma m√≠a, no mate er shiquillo" (en andaluz)

Abraham est√° precisamente en el origen de las religiones "Abrah√°micas" (Juda√≠smo, Cristianismo, Islam, etc.) y aunque se lo suele presentar como ejemplo de fe, yo dir√≠a m√°s bien que se trata una "fe ciega", porque qu√© clase de dios pedir√≠a eso y qu√© clase de padre lo seguir√≠a a pie juntillas. Las religiones que hist√≥ricamente han seguido ese tipo de voz, no han dudado en derramar la sangre de miles de seres humanos en sus guerras de fe ciega para satisfacer la orden de su dios intolerante.

Y este dios, para muchos incomprensible, dicta textos fundacionales, revelaciones inamovibles y eternas (mientras que no decida cambiarlas de nuevo) como es el caso del Cor√°n o de la Biblia o de la Torah. Incluso la misma palabra de Dios en estos textos, no puede ser sometida a ninguna interpretaci√≥n, seg√ļn sus te√≥logos, sino que √©sta expresa de forma directa su intenci√≥n a partir de ese nuevo comienzo. 

A pesar de este dictum teol√≥gico y "eterno", sabemos por ejemplo que en el caso de la Biblia cristiana, √©sta fue fruto de varios autores a lo largo de la historia, hasta cuarenta y tres autores seg√ļn la edici√≥n de la Biblioteca de Autores Cat√≥lico de la Universidad de Salamanca, edici√≥n con el sello del "nihil obstat quominus imprimatur" (sin obst√°culos para ser impresa) de la jerarqu√≠a eclesi√°stica. Se considera pues a la Biblia como el resultado de la intervenci√≥n inspiradora y peri√≥dica de la divinidad (o sea, mensaje a trozos como en el WhatsApp) Los √ļnicos intentos de interpretaci√≥n permitidos de la Biblia s√≥lo se refieren a aspectos relacionados con lo ling√ľ√≠stico, o el contexto sociocultural y de las creencias de la √©poca en que se produce la revelaci√≥n.

No obstante, el hecho del paso de los siglos, del cambio en las costumbres, etc., presupone la distorsi√≥n en la transmisi√≥n del mensaje original, o su interpretaci√≥n err√≥nea. Por consiguiente al lado de esas revelaciones surgen cuerpos de tradiciones interpretativas ortodoxas que se atribuyen tambi√©n as√≠ mismos un origen m√°s o menos divino. As√≠ por ejemplo la Sunna, en el Islam, o la gu√≠a del Im√°n entre los chi√≠tas, o la propia Iglesia a trav√©s del Tribunal para la Sagrada Congregaci√≥n de la Fe, o sea la muy tradicional Santa Inquisici√≥n a la que le han cambiado el nombre.

La Hermenéutica

La hermen√©utica, por definici√≥n, es aquella disciplina que estudia el problema de la interpretaci√≥n de los textos tradicionales. En los √ļltimos tiempos se ha ido transformado tambi√©n en una teor√≠a general sobre la interpretaci√≥n y el entendimiento. 

En Occidente, desde los tiempos cl√°sicos, ha habido distintas posiciones en cuanto al significado aleg√≥rico o m√≠tico de los textos, as√≠ por ejemplo ya entre los antiguos griegos se planteaba si los textos de Homero pod√≠a ser interpretados aleg√≥ricamente. Dentro de la tradici√≥n b√≠blica, Or√≠genes establece que el int√©rprete debe comenzar por el significado literal, y que luego puede proceder a desvelar el significado espiritual. Los gn√≥sticos sin embargo tomaron una posici√≥n interpretativa claramente opuesta y decididamente simb√≥lica y aleg√≥rica, mientras que Clemente de Alejandr√≠a tom√≥ una posici√≥n intermedia. Con el tiempo se adopt√≥ el criterio de que las escrituras pose√≠an tres niveles de interpretaci√≥nliteral-hist√≥ricomoral y espiritual-m√≠stico, a los que posteriormente se les a√Īadi√≥ la interpretaci√≥n escatol√≥gica.

Durante la Edad Media aparecen glosas o breves comentarios sobre un capitulo o versos determinado de la Biblia, Santo Tomas de Aquino hizo tambi√©n comentarios interpretativos basados fundamentalmente en elementos ling√ľ√≠sticos y, aunque con alg√ļn criticismo hacia los cuatro niveles de interpretaci√≥n rese√Īados anteriormente, en general se adher√≠a a ellos. 

Posteriormente, la Reforma trajo consigo al comienzo posturas ambivalentes de aceptaci√≥n y rechazo, hasta que finalmente acab√≥ por descartar cualquier interpretaci√≥n que no fuese la m√°s literal y simpletal como Calvino propugnaba.

En cuanto a la hermen√©utica moderna, a partir del renacimiento hasta nuestros d√≠as, se puede decir que progresivamente se ha ido especializando en la determinaci√≥n de los factores relacionados con el contexto hist√≥rico y ling√ľ√≠stico y las condiciones sociales y culturales que lo modifican. En la segunda mitad del siglo XX el inter√©s se desplaz√≥ hacia el establecimiento de un m√©todo racional y cient√≠fico que explicase las condiciones hist√≥ricas previas que afectan al mismo int√©rprete. 

Los textos son entendidos como construcciones que var√≠an a lo largo del tiempo reflejando las motivaciones sociales del momento y de los lectores a los que iba dirigido. La hermen√©utica se convierte pues en una ciencia pseudo racional (puesto que en realidad parte de supuestos y prejuicios materialistas) cuyo mayor inter√©s est√° en descubrir los factores manipulativos presentes en los autores e int√©rpretes mas que en la posible verdad esencial de los mismos. No es m√°s que un reflejo del mismo proceso que ocurri√≥ en el historicismo marxista, en el que los valores representados por la superestructura ideol√≥gica de una sociedad deb√≠an ser desenmascarados para mostrar as√≠ las relaciones de producci√≥n y econ√≥micas subyacentes.

La Filosofía en el Mundo Islámico

En el Cor√°n se repite frecuentemente que Dios ha hecho descender el Libro y la Sabidur√≠a (Al-Kitab wa Al-Hikma), dos elementos fundamentales que se han hecho vivientes entre los hombres: el canon y los sabios que saben como interpretarlo. Sin embargo ambos han sido alterados, su l√≠nea de transmisi√≥n abortada. En el caso del Cor√°n, a pesar de que los musulmanes mantienen lo contrario, se han perdido suras completas (ver art√≠culo), y la transmisi√≥n de maestro a disc√≠pulo se perdi√≥ as√≠ mismo, tras la divisi√≥n entre chiitas y sunnies, s√≥lo en parte recuperada a trav√©s del sufismo. 

El problema de la interpretaci√≥n simb√≥lica y aleg√≥rica de los textos sagrados no encuentra mejor terreno de discusi√≥n que en la filosof√≠a isl√°mica. La frecuente confrontaci√≥n y oposici√≥n entre los fil√≥sofos y los te√≥logos ortodoxos presentes en todas las √©pocas, nunca ha sido tan intensa como en el mundo isl√°mico.

No existe una clara definici√≥n de lo que se entiende por filosof√≠a isl√°mica, en general puede hablarse de una serie de tendencias: la "Falsafa", o filosof√≠a de ra√≠z griega peripat√©tica, por otro lado el Sufismo, de naturaleza m√°s m√≠stica e iluminista, y que se relaciona m√°s estrechamente con el concepto de "Hikma", o Sabidur√≠a, y que junto con otras influencias ha llegado a originar un verdadero concepto "teos√≥fico" en los trabajos de Mulla Sadra (1572-1640), convirti√©ndose en "al-Hikma al-ilahi" o la Sabidur√≠a Divina.

Mulla Sadra

El termino falsafa es pues un neologismo que expresa ciertas formas de an√°lisis y m√©todos de origen griego, frecuentemente vistos como opuestos y extra√Īos al an√°lisis propiamente tradicional e isl√°mico. Tuvo un limitado periodo de vida, del siglo IX al XII, el termino qued√≥ pues limitado al estudio o conocimiento de lo existente. 

Del otro lado, el Hikma, la sabidur√≠a, posee un significado m√°s amplio, pues incluye aspectos de la teolog√≠a ("Al-Kalam", la palabra o discurso) y del misticismo suf√≠. De hecho, se suele decir que la palabra suf√≠ deriva del termino "suf", lana, refiri√©ndose a las ropas que portaban sus practicantes, sin embargo creemos que su origen es alejandrino, pues desde all√≠, despu√©s de la conquista del Islam de esta ciudad, se expanden las ideas de Plotino y Porfirio, estableci√©ndose de esta manera grupos neoplat√≥nicos en otras partes del imperio √°rabe, llegando su influencia hasta Persia. Se trata pues de la Sophia, o Sabidur√≠a de los m√≠sticos neoplat√≥nicos transplantada al Islam. 

Al-Suhrawardi
Al-Suhrawardi (1154-1191), el creador de la filosof√≠a iluminista, le dio el nombre de "Al-Hikma Al-Ishraq", "sabidur√≠a de la iluminaci√≥n". La Filosof√≠a isl√°mica, entendida como Hikma, trata por consiguiente no s√≥lo de los aspectos exot√©ricos y racionales, sino tambi√©n de los aspectos m√≠sticos y esot√©ricos del Islam. Su filosof√≠a extrajo elementos de Plat√≥n y Zoroastro. El sabio Mulla Sadra lo consider√≥ como "quien trajo de nuevo a la vida las huellas de los Pahlavi (iranios)"  Aunque eso le cost√≥ la vida, pues Al-Suhrawardi fue condenado a muerte por ser su filosof√≠a "batini", o sea esot√©rica. 

"Al Hikma", sobre todo dentro de las escuelas desarrolladas en la India y en Persia, contempla al Cor√°n y al Universo como aspectos revelados de la divinidad, que requieren interpretaci√≥n y, de hecho, la mayor√≠a de los fil√≥sofos isl√°micos entendieron como papel fundamental de la filosof√≠a su aplicaci√≥n en la hermen√©utica de los textos sagrados. A diferencia de la filosof√≠a occidental postmodernista, los temas centrales son aquellos relacionados con el ser humano entendido como entelequia, lo Uno o el Ser Puro, y los grados de la jerarqu√≠a universal, y el retorno final de todas las cosas a Dios.

12 Imanes

Esta tendencia ha permanecido pr√°cticamente inc√≥lume dentro del mundo chi√≠ta, donde ha existido una tradici√≥n ininterrumpida hasta nuestros d√≠as. Otra fuente de importancia dentro del chi√≠smo es la autoridad de los Imanes y tambi√©n para algunos la de la figura del oculto doceavo Im√°n, sucesor en l√≠nea directa del yerno del profeta, el Im√°n Ali, que ser√≠a pues el depositario de la ense√Īanza esot√©rica y m√≠stica del Islam.

Este tambi√©n ha sido el mismo punto de vista tradicional en la India entre aquellos que aceptan los Vedas como revelaci√≥n: estos deben ser interpretados y la autoridad del int√©rprete viene dada por su pertenencia a una larga e ininterrumpida sucesi√≥n de gur√ļs o instructores espirituales, el texto sagrado escrito s√≥lo ser√≠a una imagen fija y relativamente enga√Īosa de la revelaci√≥n original. As√≠ tambi√©n en el Islam, dentro de ciertas tradiciones, se habla del Cor√°n Celeste, del que el Cor√°n escrito ser√≠a s√≥lo una copia.

En el mismo Cor√°n se hace invitaci√≥n a su an√°lisis y entendimiento, y para todo musulm√°n, en principio, la obligaci√≥n de entender la revelaci√≥n por razonamiento, e incluso la b√ļsqueda del conocimiento requerido para ello forma parte de sus deberes, "hasta en la China si fuese necesario..." tal como indica el propio texto.

El Fundamentalismo y la ruptura hermenéutica

De manera deliberada, las corrientes fundamentalistas originadas a finales del siglo XIX y comienzos del XX, surgen como reacci√≥n contra la interferencia del pensamiento occidental y ante la decadencia social y pol√≠tica del mundo isl√°mico. La teolog√≠a isl√°mica deja de centrar su investigaci√≥n en la naturaleza divina y el cosmos, para enfocarse casi exclusivamente en los atributos del Islam como movimiento religioso que posee una clara y definida naturaleza, un modo de vida, y cuya fin declarado es cambiar la historia humana a trav√©s de la creaci√≥n de un nuevo ser humano que no dependa de ninguna otra creencia, instituci√≥n u principio doctrinal salvo el Islam, y a trav√©s de una instrumentaci√≥n social y pol√≠tica de sus principios. 

Su definici√≥n de un hombre como musulm√°n requiere que este crea en el conjunto de los principios isl√°micos en su totalidad. La doctrina del Islam forma una unidad inseparable, y por ello todo estudio teol√≥gico, metaf√≠sico o filos√≥fico del mismo no son aplicables al mismo. Es una reacci√≥n de autodefensa ante el creciente impacto de las doctrinas for√°neas, tanto religiosas como pol√≠ticas y filos√≥ficas.

El Islam es considerado por las doctrinas integristas como una unidad org√°nica, y la separaci√≥n de cualquiera de sus constituyentes romper√≠a su belleza y verdad. Al analizar la naturaleza de la divinidad, esta no puede separarse tampoco de su acci√≥n inmediata en el mundo, a pesar de que Dios garantiza la armon√≠a de todas las leyes universales, estas dependen constantemente de la propia intervenci√≥n divina, que no est√° sujeta a las mismas. Las leyes universales son pues el resultado de una constate recreaci√≥n por parte de la divinidad, el mundo fue creado en su momento y puede desaparecer a su voluntad, las leyes pueden cambiar si Dios as√≠ lo desea.

Para el fundamentalismo la aprehensi√≥n de los principios fundamentales del Islam no son pues el resultado de la acci√≥n de la mente humana, por consiguiente, la √ļnica interpretaci√≥n posible de los textos s√≥lo se refiere a la adherencia a los principios l√≥gicos y bien fundados de la ling√ľ√≠stica y a los significados convencionales de los t√©rminos empleados, sin tener en cuenta si son conformes a la raz√≥n o no. La interpretaci√≥n filos√≥fica y/o esot√©rica, o sea la b√ļsqueda de un significado interno no evidente, se vuelve pues imposible. 

De alguna manera el Islam, tal como puede observarse hist√≥ricamente, sigue los mismos procesos que aparecieron en el mundo occidental pero con un desfase de unos seiscientos a√Īos, que representa la diferencia en el tiempo desde la aparici√≥n del cristianismo hasta la del Islam. De tal manera que el fundamentalismo isl√°mico, en muchos puntos, se asemeja a la reacci√≥n de la Reforma Protestante, especialmente en lo que toca a la interpretaci√≥n literal de los textos, y a su rechazo de todos los que no se adhieran a los principios estrictos de su fe, lo cual est√° llevando el Islam a las mismas divisiones entre esos mismos grupos fundamentalistas como de la misma manera aparecieron en la cristiandad. Cada grupo fundamentalista se auto adjudica la √ļnica y verdadera interpretaci√≥n de la tradici√≥n, calificando a todos los otros musulmanes de kaffaru, o sea infieles (en singular Kafr, de donde se deriva la palabra espa√Īola "cafre")

El papel de la Filosofía en el Futuro

El an√°lisis esot√©rico de los textos sagrados, es decir de sus significados internos y profundos, parte de una comprensi√≥n profunda del mito y el s√≠mbolo. Los estudios mas recientes remarcan que el fen√≥meno del lenguaje simb√≥lico obedece al descubrimiento por parte del hombre de una realidad compleja no formulable por los instrumentos de la l√≥gica com√ļn, sino que est√° basamentado en el lenguaje de las analog√≠as, que trasciende las particularidades y acerca a la captaci√≥n de los Principios Universales y de la Unidad Esencial de la Creaci√≥n.

Los estudios paleontol√≥gicos prueban que desde el primer momento de la aparici√≥n del Homo Sapiens, este comenz√≥ a simbolizar el mundo que le rodeaba, llen√≥ de s√≠mbolos las rocas, los √°rboles y hasta su propio cuerpo con tatuajes y signos. El hombre de Neandertal, mejor preparado f√≠sicamente, con un cuerpo √°gil y potente no pudo sobrevivir a la presi√≥n del nuevo hombre, dotado de una percepci√≥n simb√≥lica que adem√°s le ayudaba a crear signos de identidad grupal, y por tanto de colaboraci√≥n. Se fragu√≥ as√≠ una visi√≥n com√ļn del mundo, compartida e insertada en el inconsciente colectivo de aquella nueva raza.

Este hecho fundamental, esa capacidad de percibir y vivir lo simb√≥lico es pues connatural y un factor decisivo en la evoluci√≥n posterior del hombre: la civilizaci√≥n es el producto de esa percepci√≥n particular. Negar al hombre el acceso a esa forma de pensamiento es amputar el acceso a canales de entendimiento de lo que el mundo es y el puede llegar a ser dentro del mismo.

Es en ese contexto simb√≥lico y mitol√≥gico, donde los textos sagrados aparecen como expresi√≥n acabada de esa percepci√≥n especial. No existe otra ciencia, ni otra actividad humana que se encargue de ser el depositario de esa comprensi√≥n salvo los mitos y s√≠mbolos insertados en todas las tradiciones sagradas.

La decadencia de la filosofía, o sea la perdida del interés por la Sabiduría, y su entretenimiento descriptivo y analítico de los elementos materiales de la vida humana, han hecho que esa tradición haya quedado confinada al mundo de lo irreal, de lo innecesario o de lo folklórico-antropológico. La pretensión de explicar el hecho simbólico a través de teorías como la freudiana, o basadas en la filosofía marxista de la historia, ignora la aparición de ese cambio fundamental en el hombre, de ese nuevo talento que no dependía meramente de factores sexuales o materiales, puestos que estos también estaban presentes en otros hombres anteriores, que sin embargo carecían de la capacidad de simbolizar.

La filosof√≠a del siglo XX se centra en la descripci√≥n horizontal de los factores que afectan a la interpretaci√≥n y nacimiento de los textos sagrados, en los aspectos ling√ľ√≠sticos, hist√≥ricos, pol√≠ticos y econ√≥micos. Sin embargo una verdadera hermen√©utica tiene como origen real y necesita para su explicaci√≥n tener en cuenta la dimensi√≥n vertical del hombre, o sea, la aparici√≥n de algo superior que toma contacto con el mundo. Si para Arist√≥teles la filosof√≠a surge de la sorpresa, esta hay que entenderla como el impacto de una nueva conciencia que aparece en el mundo. 

Las tendencias integristas, no s√≥lo presentes en el Islam, sino tambi√©n en los movimientos cristianos sectarios, as√≠ como en las doctrinas materialistas modernas, rechazan cualquier elemento ideol√≥gico o an√°lisis que no corresponda a su propia esfera. As√≠, por ejemplo, para el musulm√°n fundamentalista, la Carta de los Derechos Humanos es objetableel concepto de igualdad de los seres humanos no es aceptable, existen por un lado los musulmanes, precursores de un hombre nuevo que acabar√° por dominar la tierra, y por otro los infieles, totalmente aparte y posible objeto de discriminaci√≥n social y pol√≠tica.

Sin embargo en el Islam tradicional no fundamentalista, as√≠ como en las doctrinas hind√ļes, y en el pensamiento moderno occidental de contenido tradicionalista, se habla con diferentes t√©rminos de la presencia de una Sabidur√≠a Primordial a la que el hombre intenta acceder de diversas maneras y m√©todos m√≠sticos a trav√©s del tiempo, m√°s all√° de la superficie de las propuestas religiosas. 

Se la ha denominado como la Tradici√≥n, el Islam antes del Islam, la Teosof√≠a o Sabidur√≠a Divina, etc. El descubrimiento de la misma era la tarea filos√≥fica fundamental, la b√ļsqueda de la Unidad a trav√©s del acceso m√≠stico caracterizado en muchos casos no solo por una profunda devoci√≥n, sino tambi√©n por un sentido necesario de la tolerancia que part√≠a del reconocimiento de la verdad esencial individual para alcanzar dicha Sabidur√≠a. De ah√≠, que no era extra√Īo para los fil√≥sofos musulmanes el estudio de los griegos, de los neoplat√≥nicos, de las corrientes hinduistas de pensamiento, ni para Santo Tomas de Aquino eran extra√Īas las ideas de Maim√≥nides, ni eran ignoradas por cada una de las seis darsanas o escuelas de pensamiento v√©dico de la India las doctrinas de las otras, pues, muy al contrario, el contacto con las mismas eran estimulantes en la b√ļsqueda filos√≥fica. 

En Occidente, H.P.B. y el movimiento teos√≥fico enunciaron por primera vez y de forma clara la necesidad para toda filosof√≠a realmente profunda y por lo tanto esot√©rica la necesidad del estudio comparativo de todas las religiones, creencias y doctrinas, como camino necesario hacia la Fraternidad Universal. Sin embargo, las tendencias fundamentalistas doctrinarias del Siglo XX, ya sean cristianas o isl√°micas o materialistas, precisamente rechazan esta propuesta. Inevitablemente ello conduce paso a paso a un mundo cada vez m√°s sectario e irreconciliable, cada vez m√°s intolerante.

El camino interior, propuesto por todas las autenticas "Sophias" ha sido reemplazado hoy por el camino de lo externo, por la acomodaci√≥n a las formas doctrinarias y no a su esp√≠ritu o coraz√≥n, pues cuando el hombre niega el acceso hacia su propia alma, tambi√©n niega la existencia del alma en aquello que cree o predica, cuando el hombre describe en detalle la materia, encontrando satisfacci√≥n moment√°nea en cada peque√Īo conocimiento arrancado de sus entra√Īas, olvida el estudio del origen de ese secreto. 

Hoy el Islam integrista se preocupa de saber si entrar en la casa primero con el pie izquierdo o con el derecho es conforme a la religi√≥n o no, o si ha de cubrir m√°s o menos porciones de la cara, o si el contacto de la mano femenina con el hombre es impuro. De igual manera las doctrinas materialistas vigilan bien de cerca para que en ninguna teor√≠a cient√≠fica, social o pol√≠tica se deslice ning√ļn elemento trascendente, pues eso acabar√≠a por contaminar la pureza materialista de sus doctrinas, hay que amputar el alma del hombre por todos los medios, no sea que muestre su poder irracional. 

Sin embargo, por el √°rbol se conoce sus frutos, y ni el materialismo doctrinario, ni el puritanismo cristiano capitalista, ni el catolicismo "aggiornatto", ni el Islam desprovisto de la Sophia, puede crear fil√≥sofos, ni estos sin aquella trabajar para encontrar lo que es com√ļn, lo que todo hombre comparte, la Unidad Esencial de Todas las Cosas, del Universo, y de su propia Alma con Dios.  


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