martes, junio 30

Nueva Traducción y Edición de La Doctrina Secreta

[A pie de página: enlace para descargar las 3 partes del Volumen I]

Desde hace más de cuarenta años, en diversas circunstancias, siempre me ha acompañado la lectura del libro que tengo el gusto de presentarles en esta ocasión. La Doctrina Secreta, título un tanto extraño hoy, pero que responde a una tradición, la de la llamada Doctrina del Corazón del Buddha o la Doctrina Interna, o también la Gupta Vidya (Sabiduría Secreta) de los hindués.

Fuente de enseñanza, inspiración, y de asombro, a través de sus más de mil quinientas páginas, su lectura presenta ante los ojos un primer enigma: ¿Cómo pudo una viajera incansable, acompañada en sus viajes por apenas unos pocos libros, escribir una obra de tal envergadura, respaldada por más de 1.200 fuentes bibliográficas y cerca de 3.000 notas al pie? Hubo varios testigos que la vieron a veces redactar páginas enteras como si las copiase de un texto invisible.

Para algunos, esta obra puede parecer anticuada, pero si siguiéramos el mismo argumento y excusas para calificarla así, habría que decir lo mismo de los Diálogos de Platón, por poner un ejemplo clásico, o de los Upanishads hindúes, o de los tratados filosóficos decimonónicos de Hegel, o de Kant, Schopenhauer, y tantos otros que en verdad poca influencia, salvo el primero, han tenido en la historia moderna de la espiritualidad y la filosofía natural.

Como a mí así no me lo parecía, pues creo que la obra sigue teniendo mucha actualidad, quise emprender la tarea de traducirla de nuevo a un español más actual La Doctrina Secreta. Para ello consulté, hace unos pocos años, con la querida y ya desaparecida físicamente, aunque muy viva y presente en el recuerdo de sus enseñanzas, profesora Delia Steinberg, que me animó a proseguir con la tarea de traducir este texto fundamental de H. P. Blavatsky al español. Yo lo acepté como un desafío personal, y como mi contribución personal tanto a la autora original como a mi querida profesora y maestra.

Me comentaba ella que desgraciadamente la única traducción que poseemos hasta ahora en español, aunque extraordinaria por su gran dificultad, adolecía de varios problemas, unos relativos a sus traductores, y otros en relación a la edición inglesa que se había tomado como modelo, la tercera edición de Adyar revisada por Annie Besant y G.R.S. Mead, publicada en 1893.

En cuanto a los traductores poco podemos decir en su contra, porque aun sin los medios que hoy poseemos, fueron capaces de llevar a cabo con un enorme esfuerzo la traducción de esta obra. El único problema es que tomaron como referencia la edición de Adyar, de la cual hablaremos a continuación. Por otro lado, la traducción española es de finales del siglo XIX, y el tipo de lenguaje corresponde por tanto al de esa época, y en ciertos aspectos es un tanto arcaico.

Es a Annie Besant, la sucesora discutible de H. P. Blavatsky, a quien le corresponde la responsabilidad de llevar a cabo una edición revisada, la tercera, en la que se permitió eliminar párrafos enteros, alterar el sentido de otros, e incluir escritos que no estaban en el original. Estos escritos incluídos por A. Besant correspondían o bien a artículos ya publicados, o a copias desechadas por H. P. Blavatsky o pendientes de revisión. Gran parte de este material no autorizado se incluyeron en el espúreo 6º volumen de la edición de Adyar, la que fue traducida al español.

De hecho, en sus clases directas a sus discípulos, la profesora Delia Steinberg, tuvo que recurrir a una selección de textos que ella misma tuvo que revisar y corregir en ocasiones, o simplificar las palabras utilizadas para que pudieran ser asimiladas por sus estudiantes.

La obra original, tal como fue publicada cuando H. P. Blavatsky estaba viva, y revisada por ella misma y por sus Maestros, se publicó en dos volúmenes. Cada uno de ellos organizados en tres partes: una parte dedicada a las llamadas Estancias de Dzyan y sus comentarios sobre las mismas; otra segunda parte dedicada al Simbolismo religioso en relación a lo expuesto en ese mismo volumen; y una tercera parte dedicada al contraste entre lo anteriormente expuesto y la Ciencia.

Así que en total tenemos en la obra original 2 volúmenes y 6 partes. En esta misma edición original, H. P. Blavatsky indica que ya estaba prácticamente terminado el tercer volumen y otro cuarto en preparación:

Se ha comenzado a talar y arrancar de raíz los mortíferos árboles de la superstición, el prejuicio y la ignorancia presuntuosa, de modo que estos dos volúmenes formen para el estudiante un preludio adecuado para los Volúmenes III y IV. Hasta que el desecho de las edades sea limpiado de las mentes de los teósofos a quienes estos volúmenes están dedicados, es imposible que la enseñanza más práctica contenida en el Tercer Volumen sea comprendida. Por lo tanto, depende enteramente de la recepción que los Volúmenes I y II reciban de manos de los teósofos y místicos, el que estos dos últimos volúmenes lleguen a ser publicados, aunque están casi terminados. (The Secret Doctrine, Volumen II, ed. inglesa, pág. 798)

Otro problema que encontramos es que todos los artículos publicados en otras lenguas, especialmente en la inglesa, sobre los temas relacionados con esta obra —tanto artículos de investigación como de simbolismo, historia de la religión, filosofía, etc.— utilizan como referencia la publicación original, y no la edición de Adyar traducida al español, Debido a esto no tenemos acceso a las páginas a las que se hace referencia, bien porque no existen en la edición española o porque están desplazadas dentro de la obra. Esto es un hándicap para los estudiosos, y para aquellos que desean profundizar en sus enseñanzas.

La presente traducción preserva la disposición original del texto y el mismo orden de capítulos y temas. Para preservar, así mismo, las referencias bibliográficas, se han incluido el número de página original en cada lugar, aun cuando se trate de una publicación digital —como es el caso de los ePub, Mobi, etc.— en los que no existen páginas numeradas, o bien como en el caso de los PDF, que no preservan el formato original si se pretende imprimirlos.

Al incluir la numeración de página de la edición original, se permite el uso de los índices temáticos ya existentes y los comentarios sobre La Doctrina Secreta de otros autores que hacen referencia a las páginas originales.

Se han hecho accesibles todas las notas mediante una llamada numérica que permite acceder a la nota inmediatamente pulsando sobre ella, así como volver al texto principal de igual modo.

Se han añadido notas del traductor con la marca «NT», para diferenciarlas de las notas de H.P.B. Las notas del traductor se refieren al significado de términos que ya son obsoletos en las ciencias o en filosofía, a lugares geográficos que ahora tienen otro nombre, o aportan información sobre un libro o autor al que se hace referencia, y del cual no tenemos constancia en lengua española.

Se han reeditado los gráficos para que sean más legibles y visibles. También se han añadido algunos otros no incluidos en la obra original, pero que H.P.B. había indicado en este mismo libro, haciendo referencia a sus propios artículos o a otros libros.

Por último, cabe señalar que esta edición es totalmente gratuita. Se ofrece en formato digital —por ahora en PDF, y más adelante en los formatos adecuados para libro electrónico y teléfono inteligente—. Más abajo incluimos el enlace para descargar el Volumen I, en sus tres partes (Estancias, Simbolismo, Ciencia); en breve estarán disponibles en este mismo blog los enlaces para el Volumen II y, posteriormente, en formato digital ePub. Se ruega dar la mayor difusión, pues hay muchísimas personas en el mundo para las que será de gran utilidad.

En un mundo en bancarrota es cuando más necesitamos entender bien las razones por las que hemos llegado hasta aquí, los errores del pasado que nos llevan a la guerra y a la intolerancia, y la necesidad de tomar firme asiento en las grandes verdades de la Tradición y de la Filosofía Perenne.

Un saludo fraternal a todos, los que conozco y los que no conozco, que como yo mismo ansían encontrar alguna luz en el Sendero.

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Descargas:


Hay dos ediciones en PDF, se diferencian por los colores utilizados y la tipografía utilizada.


Edición Blanca, enlaces:


DS-Volumen-I-Parte-I-Estancias y Comentarios



DS-Volumen-I-Parte-II-Simbolismo



DS-Volumen I-Parte-III-Ciencia



Edición Solaris, enlaces:


DS-Volumen-I-Parte-I-Estancias y Comentarios



DS-Volumen-I-Parte-II-Simbolismo



DS-Volumen-I-Parte-III-Ciencia

viernes, junio 19

Vitruvio, un arquitecto romano práctico o un iniciado

 

Vitruvio, ¿un arquitecto romano práctico o un iniciado?

Según algunos autores esoteristas, Marco Vitruvio Polión, el famoso arquitecto romano más conocido como Vitruvio, habría sido un iniciado en los misterios de la antigüedad clásica. Sin embargo, no existen pruebas documentales que lo confirmen. Las iniciaciones en los antiguos cultos mistéricos eran secretas, y la pertenencia a alguna de sus cofradías no era de dominio público, bajo pena de severos castigos e incluso de perder la vida.

No obstante, aunque no podemos afirmar su pertenencia a dichas órdenes, sí es posible constatar la influencia de elementos iniciáticos en su obra, así como la posible asimilación directa de ideas y enseñanzas procedentes de los templos.

Los datos biográficos que poseemos son escasos. Comenzó su carrera bajo el mandato de Julio César y, posteriormente, su talento fue reconocido por el emperador Augusto, a quien dedicó el tratado.Vitruvio fue autor del tratado más célebre y reconocido sobre arquitectura de la antigüedad clásica que ha llegado hasta nosotros en numerosas traducciones: De Architectura. Esta obra, compuesta por diez libros, desarrolla conceptos tanto teóricos como prácticos sobre la arquitectura, fuertemente influenciados por la tradición helenística.



En el primer capítulo, Vitruvio define la arquitectura como práctica y teoría, y describe al arquitecto ideal como aquel que, además de dominar el trabajo manual, es capaz de juzgar la belleza, la simetría y la euritmia, y que posee un profundo conocimiento de las leyes que rigen la solidez de los cimientos, los materiales y las proporciones. Según él, un arquitecto debía ser:

«Practicante de las Buenas Letras, diestro en el dibujo, hábil en geometría, inteligente en óptica, instruido en aritmética, versado en historia, filósofo, médico, jurisconsulto y astrólogo».

Algunos de estos requisitos eran imprescindibles para la práctica cotidiana del oficio, como el conocimiento técnico de la arquitectura, la ciencia aplicada a los instrumentos de construcción o el dominio de las proporciones, que integraban en las medidas de los edificios las relaciones entre el universo y el hombre. El famoso Hombre de Vitruvio de Leonardo da Vinci es un intento de representar precisamente estas instrucciones de Vitruvio sobre proporciones humanas.

La mención a disciplinas como la filosofía y la astronomía-astrología sugiere una concepción holística de la arquitectura, posiblemente emparentada con las tradiciones iniciáticas. Vitruvio veía la arquitectura como un Arte: la aplicación de conocimientos técnico-científicos junto con una visión que no solo nacía de la experiencia, sino de una cosmovisión armónica.

En el mundo griego y romano era habitual que grandes artistas, filósofos y militares hubiesen pasado por escuelas de misterios, que alimentaban sus conocimientos con enseñanzas esotéricas. Ejemplos notables son Pitágoras, Heródoto, Demócrito, Platón y Anaxágoras, todos ellos vinculados, directa o indirectamente, con la tradición egipcia. Podemos ver en el siguiente gráfico sintético las relaciones entre las distintas escuelas y cultos y algunos personajes famosos de la antigüedad:

Se conocen los viajes por Egipto y Babilonia en busca de conocimientos por parte de Demócrito y posiblemente de Platón; Anaxágoras fue acusado de revelar secretos de los misterios. Todas estas escuelas estuvieron directa o indirectamente relacionadas con Egipto, entre las relaciones más famosas encontramos las siguientes Conexiones con Egipto:

  • Pitágoras: Iniciado en templos egipcios; adaptó ritos a su escuela.

  • Heródoto: Describió ritos egipcios, posiblemente como testigo presencial.

  • Demócrito: Viajó a Egipto y Babilonia en busca de saberes mistéricos.

  • Platón: Hizo referencias a la sabiduría egipcia en Timeo y Critias.

  • Anaxágoras: Acusado de revelar secretos sagrados.

Algunos elementos arquitectónicos, como las columnas egipcias pudieron influir en el arte grecorromano. Del mismo modo, la estatuaria egipcia inspiró a los escultores griegos en sus kurois. Existen libros publicados que detallan paso a paso la transición de estas estatuas egipcias hasta las griegas.

Esta influencia cultural, aunque no siempre documentada, pudo alcanzar a Vitruvio. Su concepto de «arquitecto ideal» coincide con el del filósofo-artesano de las tradiciones iniciáticas, que integra las artes liberales para trabajar en armonía con la naturaleza y el cosmos. Esta misma idea reaparece siglos más tarde en los arquitectos de las logias medievales, relacionadas con el origen de la masonería.

Su visión holística se refleja en el énfasis en la relación entre el microcosmos y el macrocosmos, es decir, el hombre como imagen del universo, propio de las filosofías herméticas y pitagóricas. Contempla la Arquitectura como una imitación de la naturaleza y, como Vesalio, en siglos posteriores, durante el Renacimiento italiano, quien consideraba así mismo el cuerpo humano como el Templo del Espíritu, ambos buscaron ver reflejados en sus proporciones los principios que rigen armónicamente el Hombre y el Universo.

Precisamente en el Libro III de De Architectura específicamente en el Capítulo 1, titulado «De la simetría en los templos y en el cuerpo humano». Vitruvio habla de los «Templos consagrados a los Dioses inmortales, y su disposición», Leonardo Da Vinci aplica las proporciones del cuerpo humano que allí detalla, y las relaciones con el cuadrado y con el círculo, tomando , como Vitruvio indica, el ombligo como centro para su diseño. Leonardo Da Vinci parece él mismo ser una especie de alter ego de Vitruvio, ambos aplicaron sus conocimientos tanto al arte, como a la ingeniería y al desarrollo de máquinas civiles y militares. La relación del ser humano con el círculo y el cuadrado, es una síntesis de la misma esencia del hombre, su relación con el cielo y con la tierra. La arquitectura es por lo tanto una imitación de la naturaleza, y siendo el cuerpo humano la mayor obra de arte, sus proporciones deben servir de modelo para el diseño arquitectónico.

En el libro VII de su tratado menciona a los autores griegos a los que tomó como fuentes. Se detallan en el mismo más de una cincuentena de nombres, tanto de aquellos que levantaron templos directamente, como a los que escribieron tratados, o establecieron principios o ejemplos en textos relacionados con la arquitectura. Piensa Vitruvio que es necesario esa transmisión, ya que él mismo no se considera más que un sucesor de esas tradiciones que intenta dar a conocer:

«Útil y sabiamente se dedicaron los antiguos a dejar a la posteridad sus hallazgos por medio de los libros, para que nunca se perdiesen, antes aumentándolos de tiempo en tiempo con nuevas reflexiones, que llevasen finalmente las ciencias al estado más perfecto. Debemos por tanto darles infinitas gracias de no haber, con un envidioso silencio, dado sus invenciones al olvido, y de haberlas dejado a las edades en sus escritos».

Hay un aspecto moral de Vitruvio que hay que destacar: como él mismo reconoce, era pobre porque carecía de codicia. De buena moral y costumbres, se alejaba de discusiones y polémicas con otros arquitectos, quienes a veces con bajezas y manejos le privaron de la adjudicación de obras importantes e incluso lo criticaron tratando de disminuir su valor. Finalmente su trabajo y méritos fueron reconocidos por el Emperador Augusto, quien le concedió una pensión vitalicia.

En resumen hay una serie de elementos que apuntan hacia una relación con las escuelas mistéricas, como veremos a continuación.

Elementos que vinculan a Vitruvio con tradiciones mistéricas:

- La formación típica en múltiples disciplinas de las escuelas filosóficas antiguas (música, medicina, geometría, astronomía) que en la Antigüedad se impartían dentro de un marco de las enseñanzas iniciáticas.

- Muy probablemente recoge influencias de tradiciones pitagóricas y herméticas, ya que el círculo que rodeaba al emperador Augusto estaba relacionado con el ambiente que en Alejandría rodeaba a estos cultos.

- El concepto de venustas o la belleza entendida como reflejo de la armonía cósmica: no se trata de una mera decoración bella, no es una estética basada en lo superficial, sino la aplicación de los parámetros que sintonizan y responden como un diapasón al orden universal.

- La aplicación de una Geometría sagrada en el trazado de templos, uso de rectángulos áureos, círculos y cuadrados como patrones arquetípicos.

- La relación templo–cosmos como un acto ritual: emplazar edificios como «puentes» entre cielo y tierra, que refleja también la misma preocupación de las fundaciones sagradas de los antiguos egipcios.

- Hay referencias indirectas a la astrología como ciencia sagrada necesaria para fijar el diseño y disposición urbana de los edificios, de las fuentes de agua, teniendo en cuenta las influencias del sol, de la lluvia, de los vientos, etc. Todo ello nos recuerda un tanto a los conceptos fundacionales de los edificios que se aplican en la tradición china del Feng Shui.

- Identifica al «arquitecto ideal» con el filósofo-artesano de tradiciones iniciáticas, que integra las artes liberales para actuar en armonía con la naturaleza y el cosmos, concepto que siglos más tarde se aplica a los famosos constructores masones de las catedrales góticas.

- Insiste Vitruvio en la importancia de la proporción y la simetría, reflejo de la armonía matemática capaz de reflejar el orden cósmico.

Si bien no podemos afirmar con certeza que Vitruvio fuese un iniciado, sí podemos situarlo en una tradición cultural cercana a la visión iniciática, tal como sugiere H. P. Blavatsky. Su obra refleja una concepción integral del arte de construir, en la que ciencia, filosofía y simbolismo se unen para expresar la armonía entre el hombre y el cosmos. Vitruvio pertenece a una época y a un tipo de visión holística, que hoy nos parece moderna, pero que fue originada y cercana a las ideas propias de una mentalidad «iniciática» de los grandes revolucionarios de la Antigüedad.


viernes, junio 12

Hipocresía: Genocidio y Barbarie


 
Hace unos meses suspendí los artículos que escribía con cierta regularidad. ¿Por qué? La situación en el mundo era tan grave —y sigue siéndolo— que me pareció casi una ofensa ante tanto dolor escribir acerca de simbolismo, de historia, de cosmogénesis o de budismo.

De mis Maestros aprendí algunas cosas; una de ellas es denunciar el Mal allá donde exista.

«...Nosotros denunciamos con indignación los malos sistemas y organizaciones, sociales y religiosas y, sobre todas las cosas, la mojigatería y la hipocresía; pero nos abstenemos de censurar a las personas» (Artículo H.P. Blavatsky "¿Es la denuncia un deber?").

Hoy, ante la oleada de crímenes llevados a cabo por regímenes supuestamente democráticos —auténticos crímenes contra inocentes—, nos sentimos impotentes, clamando al cielo por el fin de esta atrocidad. Pero la «prudencia», la «santa prudencia», nos vuelve hipócritas; hace que volvamos la cara hacia otro lado, que retiremos la vista del horror, como si así fuese a desaparecer. En aras de «no molestar» al vecino, tratamos de no pensar en ello y de olvidar el genocidio organizado. Sin embargo, la vergüenza no es nuestra, sino de aquellos que participan, de una u otra manera, en mantener esta situación.

¿Por qué reinicio la escritura en este blog? Porque mi única arma es la palabra, y porque mis Maestros sostenían que la verdadera revolución —la que de verdad cambiaría el mundo— era la revolución del Ser Humano, de su conciencia. Así que seguiré escribiendo sobre sabiduría, sobre filosofía, sobre humanismo, porque quizá a alguien le sirva; y entonces, poco a poco, cambiaremos el mundo, porque nosotros habremos cambiado primero.

Tú, si te llamas filósofo, si te consideras "espiritualista", o seguidor de algún maestro religioso, por favor, no mires para otro lado, porque así traicionas aquello que dices defender. No olvides, y no apoyes a aquellos que lo ocultan.

No voy, por tanto, a levantar pancartas —aunque quizás alguna vez lo haga— ni voy a enzarzarme en discusiones políticas; pero, desde luego, tengo que llamar a las cosas por su nombre. Lo que está pasando en el mundo solo tiene dos palabras que lo califiquen: GENOCIDIO y BARBARIE.