lunes, abril 19

Imhotep y los Misterios Egipcios de la Sanación

 Imhotep y los Misterios Egipcios de Sanación

¿Y qué es la sanación o restablecimiento de la salud? Esta sería la primera pregunta a hacer. Cuando tenemos un dolor, el deseo inmediato es liberarnos del mismo, como sea y rápidamente. Pero que ocurre cuando el dolor no es físico, sino mental o emocional, qué ocurre cuando las decepciones y las costuras de nuestro corazón han sido deshechas y rehechas una y otra vez, lleno de cicatrices apenas queda sitio para una herida más. Y cómo corregir todos los desequilibrios físicos y emocionales que nos han conducido hasta el presente doloroso.

Recuperar eso que llamamos estado de salud se ha convertido en un mito, popularizado ahora en tantas revistas y en tantos anuncios publicitarios de productos de consumo, belleza, fitness, por no hablar de vacunas, cirugías, prótesis, etc. Efectivamente es un mito, porque eso que llamamos "salud" no es algo estático: la vida es un continuo proceso evolutivo que, para algunos, termina en la muerte, y para otros nunca termina. En todo caso es un equilibrio "dinámico", un equilibrio en un momento dado, contando con lo que se tiene y lo que se puede. Y ese equilibrio dinámico tiene que ser una armonía, un tratado de paz entre los diferentes factores mentales y físicos que constituyen al ser humano y que casi siempre están en guerra. Y aquí viene la medicina egipcia, su definición de salud y su fundador: Imhotep, porque en el mismo nombre de ese extraordinario hombre, deificado luego en tiempos posteriores, está la clave de la medicina y del médico, "Imhotep" o "El que Trae la Paz o Armonía".

Muchos son los artículos que mencionan a Imhotep, pero a pesar de ello no se conocen datos ciertos acerca de su persona. Poco tiempo después de su muerte, unos cien años después, se le consideró como un semidiós, y en la época de los Ptolomeos se le elevó a la categoría de dios con todos los derechos, considerado como hijo del dios Ptah, llegando a sustituir el papel de Nefertum en la triada de Memphis.

Imhotep en Madrid

Aunque muchos fueron sus lugares de culto, para los madrileños es un honor tener un templo egipcio en el que hay partes dedicadas a Imhotep, me refiero al templo de Debod, trasladado desde su asiento original hasta el parque del Oeste. 

Sus lugares principales de culto estuvieron situados en Deir-el-Bahari, en Deir-el-Medineh, Medinet Habou, Qasr el-Agouz, el templo de Dakkah, el templo de Kalabsha y en algunas salas del templo de Karnak, donde existieron capillas dedicadas tanto a Imhotep como a Amenhotep hijo de Hapu y donde se han encontrado también trazas de prácticas acompañantes a este culto: incubación, oráculos y consultas de médicos sacerdotes.

Abajo a la izquierda: Horus con el vaso lustral, y detrás Imhotep

En el templo de Debod en Madrid, en la llamada capilla de Adijalamani, se encuentran representaciones del dios Horus purificando con aspersiones de agua lustral y seguido de cerca por el divinizado Imhotep. Esta representación se corresponden con los actos rutinarios de purificación diaria del culto divino: el oficiante arrojaba cuatro veces agua pura con el vaso de libaciones en el naos, luego se proseguía la purificación con cinco granos de natrón de Nejeb y se hacía la unción con los aceites sagrados, para finalmente hacer una aspersión con el agua de vida y fuerza surgida míticamente de las cavernas Querert, en la primera catarata, en las cavernas secretas de la isla sagrada de Bigeh.

Durante miles de años, los egipcios peregrinaron hasta los lugares de culto relacionados con Imhotep, en busca de la salud y de las aguas purificadoras y sanadoras. Quizás, quién sabe, haya que aprovechar este templo en Madrid, para acercarse a recibir, aunque sólo sea con la imaginación, un poco de esa energía salutífera tan necesaria. La fe mueve montañas.

Imhotep en Karnak

Templo de Ptah, Sekhmet e Imhotep en Karnak

Una de las localizaciones más misteriosas de Imhotep y su extraño hermano del alma, Amenhotep, del que hablaremos más adelante, es la de una capilla especial situada en el complejo de Karnak. Tuve conocimiento de la misma por primera vez tras conocer al ya desaparecido Doctor Khalil Messiha, un egipcio copto, médico y egiptólogo, cuya familia procedía de Luxor. 

Sekhmet

Me contó cómo de pequeño fue a visitar con su padre la extraña capilla dedicada al dios Ptah, a su esposa la diosa leona Sekhmet y al hijo de ambos Nefertum-Imhotep. Cuando entró con su padre en el recinto de la diosa leona, su padre acercó a su cara un periódico que traía en la mano, reflejando sobre la estatua la luz del sol que procedía de una apertura en el techo. La estatua tembló entonces, desencadenando un viento fuerte en el interior de la capilla, que les obligó a salir de la misma, mientras que el portero cuidador del lugar se reía diciendo que "la leona quiere jugar con vosotros".
Templo de Ptah, Sekhmet e Imhotep en Karnak, antes de las excavaciones de 1900

Muchas otras historias se cuentan del lugar y de todo el área de los complejos de templos de Luxor y Karnak, a los que a principios del siglo pasado se podía acceder libremente. Era un lugar en el que incluso existían casas con gente viviendo entre las ruinas. Los habitantes contaban historias de ruidos extraños, apariciones y desapariciones de objetos, que atribuían a los "jins", espíritus de la naturaleza, y los "jirasa-el-firaon", los genios guardianes del lugar y del faraón. 

Templo de Luxor en ruinas, siglo XIX

Mientras me contaban esto, justo enfrente del templo de Luxor en una cafetería, el propietario del lugar añadía que allí en otro tiempo había una casa que conectaba por un subterráneo con los restos del templo de Luxor y que allí vivía un "santo" al que le gente acudía a ver de todas partes para pedir curación. La multitud se reunía a la puerta de su casa, situada en lo que hoy son los terrenos del templo de Luxor, esperando a que el hombre sabio apareciera, entonces éste curaba a la gente, a veces con solo bendecirlos, otras con alguna palabra al oído, y otras entregándoles un pequeño papel con unas palabras escritas que el solicitante tenía que llevar hasta la cabecera del enfermo yacente.

Calles de Luxor, S.XIX

Junto a esta capilla de Ptah en Karnak existen fuertes indicios de la existencia de un sanatorio adjunto al mismo. Este templo no ha sido totalmente investigado, y su estudio no ha estado exento de problemas desde el comienzo, debido a extrañas razones: En 1900, cuando el arqueólogo George Legrain comenzó a investigar el templo, los trabajadores egipcios fueron reacios a emprender la excavación. Tenían miedo de este lugar, donde según se decía siete pequeños niños habían sido tragados dentro de una cueva, haciendo que el lugar fuera conocido como la "tumba de los niños". 

Trabajadores de Georges Legrain

Creían que esta era la guarida de una monstruo u ogresa que los había devorado, ya que sus cuerpos nunca fueron recuperados. Excavar implicaba atacar a la ogresa en su misma guarida. Se decía que estaba custodiada al norte del templo por una barrera de negros que la protegían de cualquiera que se acercase. Precisamente en aquel lugar, Legrain descubrió una estatua de Djehuty (Thoth) hecha de granito negro. el arqueólogo Legrain cuenta que:

"En Karnak finalmente se consiguió restaurar la confianza después que la estatua de Thot fuese enviada al Cairo. Según lo que creían los obreros, al descubrir la estatua negra de Thoth yo había hecho prisionero al genio guardián del templo de Ptah y, aún más, dado que yo había copiado y traducido algunos de los jeroglíficos grabados allí, me había convertido en el dueño del grimorio mágico, que obligaría a que se rindiese la comedora de niños".

Pataikos

Probablemente hay una confusión de tradiciones, pues los siete niños atrapados posiblemente se refiere a los 7 patakois mencionados por Herodoto como los hijos de Ptah y que eran representados como pequeños niños enanos, de hecho en la zona han aparecido pequeñas estatuas confundidas con las imágenes del dios Bes, y que en realidad corresponden a estos pataikos o kabiris. Por otro lado, la diosa Sekhmet, era conocida también como "la devoradora", de ahí que la mezcla de todas estas ideas produjeron esta leyenda con respecto a este templo.

Ptah, Hathor e Imhotep, de dcha a izda

Este templo es contiguo al recinto de Montu, posee siete pórticos, en el primero puede encontrarse en cada lado una oración dirigida a Imhotep (pilar derecho) de la que hablaremos más adelante, y otra a Amenhotep (pilar izquierdo). Ya en el interior del templo, sobre la pared Norte, o sea, a la izquierda de la cámara aparecen representados Ptolomeo IV ofreciendo una pequeña estatua con forma de esfinge y que porta ungüentos para Ptah, quien permanece de pie recibiendo la ofrenda, seguido detrás por Hathor e Imhotep.

Amenhotep e Imhotep

También en la pared posterior, por fuera del templo, hay representaciones de Ptah y Hathor, seguidos por Imhotep y Amenhotep. Imhotep aparece llevando una falda corta y un pectoral y portando el cetro Uas, mientras que Amenhotep lleva largas vestiduras y porta un rollo de papiro y la paleta de escriba.

Hathor, Imhotep y Amenhotep, de izquierda a derecha

Una oración en la capilla dice: 

Los médicos sacerdotes ruegan por ti al dios, tu hermano el primero de todos, el bien amado por ti, Amenhotep Hijo de Hapu, El mora contigo, el nunca te deja, de tal suerte que vuestro cuerpos forman solo uno y vuestras almas reciben las cosas que amáis...

En otro relieve encontrado hacia el lado norte de Karnak, aparecen a un lado y otro de una tabla de ofrendas Amenhotep e Imhotep. Aunque los jeroglíficos están muy destruidos, puede leerse escrito al lado de Imhotep y dirigido a Amenhotep, la siguiente frase: 

"Me uno a ti... hasta el final de los tiempos"

¿Quién era este misterioso Amenhotep, qué tiene que ver con Imhotep, por qué ambos fueron considerados hombres pero también dioses y relacionados con la curación?

Continuará

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