Mente Lógica y Mente Analógica
Nuestra cultura materialista se ha convertido en un obstáculo cuando tratamos de conectar con la realidad natural, nos ha convencido de que el agua es sólo H2O, de tal manera que olvidamos que también es Vida. Rechaza instintivamente todos los valores espirituales, dado que no pueden ser medidos y afirma que nuestra actividad mental es solamente la producción de nuestras neuronas, como si el pensamiento se tratase de una especie de jugo segregado pasivamente por la actividad fisiológica de las células del cerebro.
Además, nos fuerza a vivir en una especie de realidad paradójica y contradictoria, pues de un lado, en nuestro trabajo, en la universidad, en el laboratorio, creemos solamente en las cosas que pueden ser tocadas, que son densas y visibles. Pero por otro lado, el mismo individuo que mantiene los principios anteriores en sus operaciones diarias, puede creer en ciertos valores morales o credo, la mayor parte de las veces relacionados con "principios invisibles" y con un plano superior no reconocido por la "lógica".
Hemos sido sometidos a esta especie de esquizofrenia durante los últimos siglos, obligándonos a aceptar este estado de cosas. Toda otra alternativa es considerada como el retorno a un tipo de pensamiento pre-lógico propio, según los sacerdotes de la nueva religión lógica y científica, de sociedades primitivas y atrasadas, de gente inculta y crédula, indigna de participar de forma seria en un mundo dirigido por las lineas maestras de la ciencia y el conocimiento tecnológico.
En todo caso, las creencia en valores espirituales, en puntos de vistas suprasensibles del mundo, sólo es aceptadas en el marco de la vida privada e individual. Se trata de una concesión menor: sea usted científico, racional y materialista en su vida pública, aunque si le place puede entregarse a sus "locuras" en la vida privada, como especie de fantasía personal y relajante.










